La Edad Moderna de los Cómics es un nombre informal de un periodo de la historia del cómic estadounidense cuya duración abarca desde el último lustro de los años 80 hasta la actualidad."Glossary". Overstreet Comic Book Price Guide. 38. 2008. p. 1028. Durante este periodo, los personajes de cómic se han convertido, en general, en más oscuros y psicológicamente complejos, los creadores de cómics han alcanzado una mayor notoriedad y han sido muy activos en la transformación de la industria, los cómics independientes han florecido, y las grandes editoriales han adquirido mayor potencia comercial.

A este periodo también se le denomina la Edad Oscura de los Cómics,Voger, Mark (2006) debido a la popularidad e influencia artística de los títulos de carácter más siniestro, tales como Batman: El regreso del Caballero Oscuro y Watchmen.

Desarrollo Dado que el periodo que comprende la Edad Moderna de los Cómics no está bien definido, y en algunos casos es objeto de disputa entre los aficionados y profesionales, la historia de la misma está constantemente abierta al debate. Las influencias de la Edad de Bronce de los Cómics se superponen con el nacimiento y primeros pasos de la Edad Moderna. El trabajo de creadores como John Byrne (Alpha Flight, Los Cuatro Fantásticos), Chris Claremont (Puño de Hierro, La Imposible Patrulla-X), y Frank Miller (Daredevil) alcanzó su cénit en la Edad de Bronce, pero su impacto fue crucial en la Edad Moderna. La Imposible Patrulla-X es el ejemplo definitivo de este impacto, ya que personajes de la Edad de Bronce marcadamente oscuros como Lobezno y Dientes de Sable tendrían una gran influencia en el Universo Marvel a partir de los años 80.

Para DC, Crisis en Tierras Infinitas es el puente que une las dos épocas. Como resultado de esta serie limitada, fueron canceladas las series The Flash (en su número 350), Superman (en el número 423), y Wonder Woman (en el número 329). El Universo DC post-Crisis tendría a Wally West como nuevo Flash (en una serie inicialmente escrita por Mike Baron), a John Byrne creando una serie sobre un reimaginado Superman completamente nueva, y a George Pérez trabajando en una nueva serie de Wonder Woman. Estos autores aportaron a estos personajes icónicos un carácter más complejo y realista que el que tenían antes de Crisis. Batman, por su parte, sería re maginado como un personaje más oscuro en el arco argumental Batman: Año Uno, que se convertiría en una de las historias sobre el Hombre Murciélago más exitosas jamás publicadas, muy influyente en la película Batman Begins, y que tendría una adaptación animada, estrenada en 2011.

Según un orden cronológico desde el principio de la tendencia, a continuación se resumen los acontecimientos importantes que marcaron el desarrollo de la Edad Moderna de los Cómics, muchos de los cuales están interrelacionados:

Ascensión de las editoriales independientes Durante los últimos años 70, algunos creadores prestigiosos empezaron a trabajar para editoriales independientes (distintas de Marvel o DC) de nueva creación. El nombramiento de Jim Shooter como redactor jefe de Marvel Comics provocó la salida de creadores clave de la editorial, como Steve Gerber, Marv Wolfman, y otros. En estas nuevas compañías (Pacific, Eclipse, First), los artistas tenían libertad para crear historias muy personales. Títulos como Jon Sable Freelance, de Mike Grell, American Flagg!, de Howard Chaykin, Nexus, de Mike Baron y Steve Rude, Rocketeer, de Dave Stevens, y GrimJack, de John Ostrander, atrajeron una atención considerable y consiguieron varios premios. Estos creadores fueron contratados por DC, gracias al editor Mike Gold, para crear trabajos definitorios de la Edad Moderna, como Green Arrow: El cazador acecha, por Grell, Blackhawk, The Shadow y Twilight, de Chaykin (el último dibujado por José Luis García-López), y Hawkworld, de Timothy Truman. Para el experto en cómics Scott McCloud, este periodo llegó a su cénit gracias al trabajo de finales de los 80 y primeros de los 90 de Alan Moore y Frank Miller, así como con la publicación de Maus, de Art Spiegelman (que ganaría el Premio Pulitzer).

Éxito de la fantasía y el terror La Comics Code Authority se estableció en 1954, y especificó que ningún cómic podía contener las palabras "horror" o "terror" en sus títulos. Esto llevó a que EC Comics abandonara su línea de cómics de terror. Editoriales como Dell y Gold Key sí que continuaron publicando una línea de cómics de terror y "misterio" durante los primeros años 60, enmarcados en la Edad de Plata de los Cómics, y Charlton mantuvo una trayectoria editorial continuada publicando esos géneros durante esa época. Durante los últimos años 60, se produjo una suavización gradual de los estándares de la organización, lo que llevó al restablecimiento de títulos de terror por Marvel y DC. Desde este momento, la evolución del género no casa claramente con las fases transicionales, dominadas por el género superheroico, que son habitualmente utilizadas para demarcar las diferentes edades de los cómics. Las antologías de cómics de terror publicadas durante los años 70 fueron continuistas con el estilo establecido durante los últimos años 60, y sus patrones creativos perduraron hasta los años 80, cuando fueron radicalmente transformadas en nuevos formatos, muchos de los cuales estaban muy influenciados por, o reimprimían directamente, títulos anteriores al establecimiento del Código, publicados originalmente durante los primeros años 50.

Con la publicación del rompedor trabajo de Alan Moore en La Cosa del Pantano, a principios de los años 80, los cómics de terror empezaron a incorporar elementos de la ciencia ficción y la fantasía, y comenzaron a aspirar a nuevos estándares artísticos. Como ejemplos, cabe mencionar The Sandman, de Neil Gaiman, Animal Man, de Grant Morrison, o la serie Hellblazer. El éxito de estos títulos, de un carácter marcadamente oscuro y adulto, llevó a la creación por parte de DC Comics de la línea Vertigo, bajo el liderazgo editorial de Karen Berger, en 1993, con el objetivo de especializarse en el género. Los títulos antes mencionados, junto a otros como La Patrulla Condenada y Shade, el Hombre Cambiante, fueron absorbidos por esta nueva línea. Otros títulos se crearon posteriormente para ésta (entre los cuales destacan Predicador, Transmetropolitan, Fábulas, Lucifer, Y: El Último Hombre, Los Invisibles y otros), y Vertigo ha continuado con éxito hasta la actualidad (abarcando otros géneros, como la serie negra - 100 Balas, Blanco Humano-).

A partir de los años 90 y durante las primeras décadas del , se han estrenado varias adaptaciones al cine exitosas de cómics, en parte gracias a las mejoras producidas en la tecnología de efectos especiales, que han ayudado a expandir el público del medio, atrayendo la atención de muchos nuevos lectores, que previamente no habían estado interesados en los cómics. Esto ha llevado asimismo a que se hayan adaptado a la gran pantalla cómics publicados por la línea Vertigo menos conocidos por el gran público, en películas como Constantine o Los Perdedores.

Ascensión de los antihéroes A finales de los años 70, los antihéroes de Marvel como Lobezno, Punisher, y la versión más oscura de Daredevil concebida por Frank Miller, empezaron a cuestionar la concepción previa del superhéroe como un alegre humanitario. Miller también creó a Elektra, quien rompió la barrera existente entre interés amoroso y villana.

Dos miniseries muy influyentes, publicadas por DC Comics, confirmaron y definieron la tendencia: Batman: El regreso del Caballero oscuro, también de Frank Miller, y Watchmen, de Alan Moore y Dave Gibbons, ambas dotadas de una gran profundidad psicológica y protagonizadas por héroes con deficiencias evidentes.

A finales de los años 80. DC publicó varios títulos orientados a un público más maduro, como The Question, Hellblazer, La Cosa del Pantano, y Lobo. Protagonizadas por personajes de moralidad ambigua, como el cínico John Constantine y el violento Lobo, las series tenían una gran cantidad de violencia gráfica y contenido adulto, que las diferenciaba de otros títulos publicados por la editorial. DC separó más tarde estos títulos mediante la creación de la línea Vertigo, cuyas historias se encontraban fuera de la continuidad del Universo DC convencional.

A principios de los años 90, los antihéroes se habían convertido en la norma más que en la excepción (con excepciones, también deconstructivistas, notables, como La Liga de la Justicia Internacional de Keith Giffen y J. M. DeMatteis, enmarcada en el género de la comedia), y entre los personajes más populares se encontraban Cable, Deadpool y Veneno, de Marvel Comics, y Spawn, publicado por Image.

La tendencia de crear personajes con más profundidad psicológica y menos arquetípicos también afectó a los supervillanos. Por ejemplo, el Joker, el némesis de Batman, fue retratado menos como un criminal maligno y más como un psicópata mentalmente enfermo que no puede controlar sus acciones; el devora planetas Galactus, publicado por Marvel, se convirtió en una fuerza de la naturaleza sin maldad inherente en sus acciones, y el archivillano de la Patrulla-X, Magneto, pasó a ser más benigno y empático al ser retratado como un hombre que lucha por su pueblo oprimido, aunque por medios a menudo inaceptables.

La "Invasión británica" y la creación de Vertigo Ver también: Vértigo (DC Comics)

El término "Invasión británica de los cómics" se refiere a un grupo de guionistas británicos que adquirieron notoriedad a finales de los años 80 y a principios de los 90 al trabajar en la industria del cómic norteamericano. El movimiento se asocia fundamentalmente a Alan Moore, Neil Gaiman, Grant Morrison, y Peter Milligan, todos ellos guionistas que habían trabajado previamente en la revista británica 2000 AD y que serían posteriormente contratados por DC Comics. Estos guionistas impactaron en la industria al mostrar una sensibildad radicalmente diferente a la existente entre los guionistas estadounidenses del momento.

Los guionistas pertenecientes a la "invasión británica" se caracterizan por tener una sensibilidad más acentuada por el lenguaje, por narrar historias de un carácter más adulto, y por transformar. deconstruir y escapar del género superheroico. La "invasión" llevó a DC Comics a crear la línea Vertigo, con el objetivo de atraer a los lectores interesados por el contenido de las historias de estos guionistas. En consecuencia, DC Comics abandonó el uso del Comics Code en sus publicaciones.

Antes del inicio de la "Invasión británica", DC Comics había contratado a diversos artistas británicos (tan pronto como desde 1980). Brian Bolland fue pionero en esta tendencia, dibujando la exitosa Camelot 3000 (1982-1985). Posteriormente, Dave Gibbons, Brendan McCarthy, Glenn Fabry, Steve Dillon, y Philip Bond, entre otros, se le unirían en su aventura americana.Dooley, Michael; Heller, Steven (2005). The education of a comics artist: visual narrative in cartoons, graphic novels, and beyond. Allworth Communications, Inc. P. 62.