miniaturadeimagen|Entrada de don Quijote a Barcelona, Luis Tasso (1894?) El ballet Don Quixote fue compuesto entre 1940 y 1941 por parte del compositor catalán Roberto Gerhard (Valls, Tarragona, 25 de septiembre de 1896 - Cambridge, Cambridgeshire, 5 de enero de 1970) considerado uno de los mejores compositores catalanes del e incluso "posiblemente el mejor de España del siglo XX, después de Falla", en los inicios de su exilio a Inglaterra a causa de la guerra civil española.

La obra está basada en las dos partes del magnum opus de Miguel de Cervantes Saavedra: El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha (1605) y la Segunda parte del ingenioso caballero don Quijote de la Mancha (1915).

Contexto y estilo Se trata de la obra inaugural de su periodo entre el 1940 y el 1947, años en los que compone más obras que en las dos décadas anteriores. Es aquí donde inicia su nueva vida en Inglaterra junto a su mujer y sus melodías y ritmos empiezan a hacer cada vez más referencia a sus raíces españolas sin abandonar las catalanas siempre arraigadas.

Empezó a componer la obra poco después de radicarse en Cambridge. Sus motivos no fueron solo su gran interés artístico por el ballet, sino más bien una búsqueda segura de reconocimiento y posicionamiento en el contexto musical inglés, principalmente debido a la precaria situación financiera en la que llegó el matrimonio a Inglaterra.

Cabe mencionar que el compositor adquirió solo en los primeros años de residencia unos conocimientos profundos del inglés, sobre la base de sus asiduas lecturas de la literatura inglesa de la más alta calidad. Ejemplo de esto es un artículo con motivo de su muerte, donde lo calificaban de "master of the English Language".

Gerhard va a considerar que debido a la naturaleza del personaje, había que usar dos lenguajes musicales diferentes, por un lado representar al protagonista y a los personajes fantásticos de su imaginación y por otro a su fiel compañero y todos los personajes con "los pies en la tierra".Gerhard buscó una serie de métodos para describir las peculiaridades de los personajes cervantinos, partiendo de estructuras de carácter serial muy libre y pintando con mano maestra los dos mundos contradictorios que conforman Don Quijote y Sancho y los personajes que los acompañan.

El compositor rechazó la idea de representar a los dos personajes por medio de leitmotifs o idée fixe, en vez de eso eligió las series como la herramienta perfecta para representar los muchos aspectos de las naturalezas en ambos personajes. El uso libre de la técnica serial le permitió saltar de un aspecto al otro.

Durante toda la década de los 40' el Quijote fue un tema recurrente en sus obras. Este ballet es considerado una obra típica del estilo gerhardiano, exponiendo su síntesis entre el estilo dodecafónico de Schoenberg (Gerhard estudiaría con el compositor austríaco desde 1923 a 1928, siendo el único alumno español que este llegaría a tener, y más tarde introduciría la teoría dodecafónica a Cataluña) y un marcado carácter "español" (anteriormente había sido alumno de Pedrell, profesor que compartiría con Falla, compañero con quien mantenía mutua correspondencia gracias a Adolfo Salazar). "Dentro de esta dicotomía la obra muestra un cierto neoclasicismo casticista y una métrica típica del nacionalismo español de Falla".

Llegaría a decir que gracias a su maestro Pedrell descubrió: "El Magnífico aunque descuidado tesoro de nuestra propia música popular".Gerhard había mostrado siempre una influencia de la música catalana (varias de sus obras hacen referencia a las sardanas y a canciones populares catalanas) pero en el inicio de su exilio se sobrevino la Segunda Guerra Mundial y las referencias a la hispanidad se convirtieron en toda una estética. Por un lado, los motivos económicos lo obligaron a hacer diversos trabajos de orquestación de música española conocida y por otro se produjo en él un periodo de creación típica en los compositores del exilio, una vuelta a las raíces hispánicas y de añoranza, que se traduce como un intento de no perder las referencias nacionales.

"La melodía no necesariamente se incorpora en 'líneas o 'canciones'. Puede provenir de la música e inundar incluso las más complejas estructuras de sonido. Si tuviera que dar una característica general de mi propia música, ésta sería mi definición". — Roberto GerhardMuchos son los autores que menciónan que el compositor se veía identificado con la figura de Don Quijote y su lucha por mantener vivo un ideal, como reflejo de su dualidad entre la identidad nacional y la técnica aprendida de Schoenberg, entre el imaginario de su pueblo y su nueva vida en el exilio. Varias de sus obras juegan irónicamente con este contraste, como es el caso de la cita al Don Quijote de Richard Strauss al final del ballet.

A pesar de todo esto, se pueden encontrar críticas (españolas) sin mucho sentido para un conocedor de la obra: "Las Danzas de Don Quixote parecen más hijas de Falla y el París que él pisó que precursoras de la estética que luego Gerhard desarrolló".

En palabras del compositor Recuerdo que tuve que abandonar muchas de las ideas que se me ocurrieron. Cuando quise observar con más atención el tema escogido, me di cuenta que bajo su aspecto grave y serio se distinguía algo indefiniblemente irónico, que no había buscado conscientemente; lo que me sugirió una mezcla singular de realismo y falsedad, de verdad y ficción. En conjunto me confundió durante mucho tiempo; sin embargo, me atraía fuertemente. De súbito, mientras trabajaba en la primera escena, advertí que esta familiaridad que me preocupaba era debida al leve parecido de mi tema con una breve y curiosa melodía que se tocaba en Valls con un instrumento primitivo de caña, para acompañar el paso de los gigantes en las procesiones; la forma e que mi tema original traduce la melodía popular recuerda a los dibujos de las publicaciones infantiles donde es posible encontrar escondido otro dibujo (por ejemplo, un cazador, enemigo de la selva, busca un tigre ¿dónde está el tigre?). De la misma manera, la típica melodía popular estaba escondida en mi tema de Don Quijote. El descubrimiento me complació mucho; después de todo, también Don Quijote es el caballero de las ideas ocultas, pues allí donde Sancho solo veía molinos, él veía de en cuando gigantes. Por otro lado, me parecía que había un cierto grado de lirismo en el hecho de que mi triste y noble tema de Don Quijote tuviese esos matices inesperados de pavorosa sorpresa y de incredulidad, matices que en mis recuerdos infantiles se enlazaban con la visión de los gigantes en las procesiones. Es decir, que había descubierto que mi posición ante el Caballero de la Mancha era francamente sanchopancesca, con una mezcla de credulidad e incredulidad; eso, siendo el posible punto de contacto entre la secreta consideración de Don Quijote hacia él mismo y la de Sancho Panza, me hacía sentirme seguro en el camino iniciado. Puede ocurrir, pues, que no sabiendo bien lo que hace, el artista creador lo haga mejor que el que lo sabe.The musical elements are a) the purely spanish, realistic, sanchoesque one, b) the delirious, surrealistic, quixotic element. All episodes related to the second one are based on an 'obbligato-series' of twelve sounds, contradicting the basic principle of the Schoenbergian series due to the fact that it does not contain the twelve different notes and I repeated some, instead. I have found this procedure to be in itself and inexhaustible mine, leaving aside the joy provided by using the 'missing' notes derived from the 4 aspects of the series (the prime, retrograde and the inversions). The maximum liberty I take with the Schoenbergian technique of the series lies in the fact I step in and out of it, like somebody passing from one room to another, both situated on the same floor and without any unevenness of style (this is at least my conviction). Nobody, as far as I know, has up until now remarked upon the incredible value the serial technique possesses, being comparable in this sense to the effects which the 'dormeur éveillé' [in paintings] draws from the fixation of his gaze at the flowers on the wallpaper... Needless to say that for me D. Quixote is the 'knight of the invisible image'.

Versiones El ballet vivió muchas revisiones y encarnaciones durante toda la década de los 40' tanto así, que mucha información sobre fechas de composición y publicación se confunden entre los diferentes autores. Grosso modo y comparándolas, se dan a entender las siguientes: En 1940, ballet en dos actos. En 1941, suite n.º1 para orquesta de cámara. En 1944, una dramatización radiofónica con partes no originales y temáticas escosecas incluidas por el adaptador. En 1947, suite n.º2 versión definitiva de la suite (estrenada en festival SIMC de Copenhague) El mismo año, un arreglo para piano solo. En 1949, 1948, Ninette de Valois lo convence de volver a retomar este ballet y hacer una nueva coreografía, colaboración que se estrenaría en 1950. Finalmente, 10 años más tarde, en 1957, una suite en tres danzas: Dances from Don Quixote.

Secciones La mayor parte de las versiones cuenta con las siguientes secciones:

1.- Introducción: Muestra a Alonso Quijano, su perturbación mental al leer novelas de caballería y su decisión de volverse caballero errante. La trompeta representa a Don Quijote, mientras que el corno inglés su visión de Dulcinea.

2.- Danza de los Muleteros: Describe la llegada del dúo a una posada de dudosa reputación, que el protagonista imagina como castillo y al posadero como castillero. Es aquí donde Don Quijote convence a este de que lo arme caballero.

3.- La Época Dorada: Empezando con su famoso encuentro con los molinos de viento, tras este Don Quijote se encuentra agotado. Sancho y dos pastores lo acompañan a resposar a la sombra de un árbol donde da su discurso sobre Arcadia y la Edad de Oro. Incluye el encuentro y desventura de los protagonistas con los tres Cuadrilleros y sus escoltes.

4.- En la Cueva de Montesino: Se trata de un sueño en donde Don Quijote se encuentra en la Cueva de Motesinos con el mismísimo Caballero Montesinos, personaje del Romancero Viejo. El sueño se vuelve en pesadilla y su empresa caballeresca comienza a desmoronarse. En esta sección se puede escuchar la canción popular española Que me queréis el caballero, una alusión al teórico del renacimiento y organista Francisco Salinas, quien la usó en su tratado de 1577, evocando así una música que el mismo Don Quijote "pudo haber escuchado".

5.- Epilogo: Comienza citando las Phantastische Variationen über ein Thema ritterlichen Charakters. Se trata de la última escena, donde el protagonista retorna a la cordura, poco antes de morir, al darse cuenta finalmente de que su amada Dulcinea y Aldonza, son la misma persona. Concluyendo en la renuncia de su misión y despidiéndose de Sancho.

Instrumentación La versión final del ballet, estrenada en 1950, fue escrita para orquesta sinfónica y dos pianos, cuenta con 5 escenas desarrolladas a lo largo de 42 minutos.

La suite Dances from Don Quixote (1957) consta de las mismas 5 secciones con una duración de 15 minutos y medio.

El arreglo fue concebido para la siguiente instrumentación:

2 Flautas (segunda doblando en flautín)

2 Oboes

2 Clarinetes (segundo doblando en clarinete bajo)

2 Fagotes

2 Trompas en fa

2 Trompetas en do

2 Trombones (tenor y bajo)

Violines I y II

Violas

Violonchelos

Contrabajos

Piano

Timbales

Percusión: platillos, bombo, tambor, 3 tambores chinos, pandereta, castañuelas, gong, triángulo y xilófono.

Estreno y Reparto