thumb|300px|Detalle de arquitectura tradicional (vernacular) en Torrebaja (Valencia), con mampostería y tapial en la parte baja y encofrado de lajas en la alta, año 2003 thumb|300px|Detalle de arquitectura tradicional (vernacular) en Mas del Olmo, Ademuz (Valencia), con la parroquial al fondo. thumb|300px|Detalle de arquitectura tradicional (vernacular) en Casas Altas (Valencia), año 2003. thumb|300px|Vista de arquitectura tradicional (vernacular) en las Casas de la Balsa (Ademuz), con detalle de distintos elementos constructivos. La arquitectura del Rincón de Ademuz es la propia de esta comarca del poniente de la provincia de Valencia, (Comunidad Valenciana, España).
Por arquitectura tradicional o vernacular debe entenderse la que se origina como respuesta a las necesidades particulares de una zona, en este caso un territorio rural del interior peninsular, eminentemente montañoso, con escasa pluviosidad y economía agropecuaria, poco habitado y de población dispersa, según se evidencia en las Casas de la Balsa (Ademuz), Casas de Guerrero (Ademuz), Casas del Soto (Ademuz), Rento de Altamira (Ademuz). thumb|300px|Detalle de arquitectura tradicional (vernacular) en Casas Altas (Valencia), año 2003. thumb|300px|Detalle de arquitectura tradicional (vernacular), con muro de mampostería, descubierto con lajas horizontales sobre los dinteles, en Val de la Sabina, Ademuz (Valencia), año 2013.
Historia El Rincón de Ademuz es una comarca natural situada en los confines de la provincia de Valencia, entre la de Cuenca (por Castilla-La Mancha) y la Teruel (por la Comunidad de Aragón), aunque geográficamente separada de ella. Su construcción política procede de la Baja Edad Media (), siendo su denominación secular la de las villas que originariamente la conformaron —Ademuz y Castielfabib: en los documentos antiguos se dice de «tierras de Ademuz», «tierras de Castielfabib», «universidad de Ademuz», «Universidad de Castielfabib»—, procediendo su nombre actual del .
El actual territorio comarcal se halla compuesto por siete municipios: Ademuz, Casas Altas, Casas Bajas, Castielfabib, Puebla de San Miguel, Torrebaja y Vallanca, que se distribuyen los 370 km² que lo conforman, siendo Ademuz y Castielfabib las jurisdicciones más extensas y matriciales, de donde proceden todos los demás.
La dedicación tradicional de sus moradores ha sido el sector primario, la agricultura y la ganadería, estando su evolución demográfica relacionada con las distintas etapas económicas por las que históricamente ha pasado la comarca: «Ganadero-forestal» (-), «Expansión agrícola» (-) y «Crisis agrícola-territorial» (-).Rodrigo Alfonso, 1998, p. 53.
Demográficamente, el territorio alcanzó su clímax poblacional a comienzos del , con 11.194 habitantes (1920), pero en la actualidad se halla prácticamente despoblado, habitándolo menos de 2.500 habitantes.Sánchez Garzón, 2015.
Las representaciones históricas relativas al urbanismo de los pueblos comarcanos son escasas, Cavanilles en sus Observaciones (1795) dice de la villa de Vallanca que se halla «en una cuesta rápida; sus calles y edificios sin gusto, ni más comodidades que las precisas para el abrigo de los vecinos, caballerías y frutos».Cavanilles, 1795: párrafo 101, pp. 73-74. El mismo naturalista dice de las casas de Ademuz: que «a excepción de algunas edificadas con solidez y comodidad, todas anuncian pobreza y mal gusto, como destinadas a labradores sin luxo».Cavanilles, 1795: párrafo 107, pp. 77-78.
Esta falta de gusto y comodidades en las edificaciones de ambas villas bien pudieran estar relacionadas con la penuria económica de las gentes de entonces, extensiva a la de la nación española, inmersa en la situación de penuria de la Hacienda Pública de finales del . A mediados del la situación no había cambiado demasiado, pues Madoz (1847) escribe de Casas Altas: «Tiene unas 180 casas, bastante mezquinas en su interior y de aspecto pobre», diciendo algo similar de Casas Bajas: «Tiene unas 200 casas de mala construcción y pocas comodidades».Madoz, 1847, p. 42.
Las fotografías más antiguas de Castielfabib y Vallanca -conservadas en el «Institut Amatller d`Art Hispànic» (1917)- evidencian que el urbanismo no había mejorado mucho, respecto del descrito en épocas anteriores:
En convivencia con lo anterior existe una estética más antigua (medieval y renacentista), como se refleja en construcciones monumentales públicas y privadas: Iglesia parroquial de Nuestra Señora de los Ángeles de Castielfabib (-), Ermita de Nuestra Señora de la Huerta en Ademuz (), torreón y Casa Grande de los «Garcés de Marcilla» en Torrealta (-). Otro tanto podría decirse de la Casa Grande del Soto en Ademuz (1661), y de la Casa Grande y torreón de los Picos de Torrebaja, solar de los «Ruiz de Castellblanque» (-).
thumb|300px|Construcción vernacular en Mas del Olmo, Ademuz (Valencia), año 2015. thumb|300px|Construcción vernacular en Mas del Olmo, Ademuz (Valencia), año 2015. thumb|300px|Detalle de construcción tradicional (vernacular) en el caserío de Tóveda de Arriba, año 2015.
Descripción
Una clasificación no categórica Para comprender los distintos tipos de agrupaciones urbanísticas de la zona, y basándose en distintos criterios (orográficos, geológicos, climáticos…), Fernando Vegas ensaya una aproximación científica a la arquitectura tradicional del Rincón de Ademuz, «evitando en todo momento un enfoque bucólico, pintoresco o populista», perspectiva que, no obstante, tiene también su valor. Enmarcando el urbanismo en el paisaje propone una clasificación «no categórica» de la comarca, dividiendo en territorio en tres franjas: una Zona central (incluyendo el centro de la comarca, representado por el valle del Turia, Ebrón y Boilgues), una Zona de Arroyo Cerezo (incluyendo la porción occidental, en torno a la Muela del Royo) y una Zona de Puebla de San Miguel (en la porción oriental de la comarca, que corresponde a las estribaciones de la Sierra de Javalambre y Sierra de Tortajada).Vegas, 2001, pp. 23-27.
thumb|300px|Detalle de arquitectura tradicional (vernacular) en Sesga, Ademuz (Valencia), año 2007. thumb|300px|Detalle de arquitectura tradicional (vernacular) en Sesga, Ademuz (Valencia), año 2007. Materiales de construcción inorgánicos Entre los materiales, como elemento de construcción destaca la piedra, por su abundancia, a despecho de la tierra cruda o la cerámica, lo que ha redundado en la integración de los edificios en su ambiente natural: piedra viva, piedra tosca, arenisca (roja tipo «rodeno» y «amarilla»), etc. Por su dureza y difícil manejo, la piedra viva se utiliza en las fábricas de los muros, mientras que las toscas, más fáciles de trabajar, aparecen en los muros de las construcciones secundarias (almacenes, corrales, pajares), aunque con excepciones, pues hay casas en Los Santos enteramente levantadas en este tipo de piedra. El fácil labrado de esta piedra y su dureza hace que la veamos también en edificios notables, como el campanario de la aldea de Arroyo Cerezo, en la parroquial de Vallanca y en algunas partes de la iglesia-fortaleza de Castielfabib. Asimismo, la abundancia de lajas de piedra caliza de espesor variable y buen tamaño en la zona oriental (Mas del Olmo, Ademuz), ha hecho aparecer las peculiares construcciones conocidas como Barracas de piedra en seco existentes en la zona, y los encofrados de lanchas verticales en la parte alta de edificios primarios (zona de cambra en viviendas) y secundarios (pajares).Vegas, 2001, pp. 28-29.
Respecto al aglomerante, destaca el «mortero de yeso», tradicionalmente obtenido de forma artesanal con piedra de aljez, relativamente abundante en algunas zonas de la comarca: la piedra se cocía en hornos comunales durante un tiempo determinado (24 horas), luego se trituraba y se cernía. El yeso obtenido se utilizaba después, mezclado con agua y arena, para la construcción de los machones de las casas, forjados, en los encofrados de lajas, y más aguado en el revestimiento de interiores. Asimismo, mezclado con tierra cruda servía para el semi-encofrado de muros exteriores. Otro aglomerante tradicional en la comarca es el «mortero de cal», cuya obtención es similar a la del yeso, pero con una cocción más prolongada (varios días), lo que suponía un mayor gasto, razón por la que se empleara en la construcción de edificios de mayor entidad, civiles y religiosos. Dicho aglomerante, sin embargo, puede verse también en construcciones particulares de la zona suroccidental de la comarca, en Vallanca y su anexo de Negrón. No obstante, el aglomerante más utilizado en la zona ha sido la tierra -«tierra cruda» o «tierra mezclada con paja», hasta el punto de que la mayoría de casas antiguas poseen muros de mampostería tomados con barro, combinado con paja o yeso: los muros así recibidos presentan cierta elasticidad, lo que favorecía el asentamiento de la fábrica. Desde los años cuarenta en adelante, por imperativos del mercado, la utilización del mortero de cemento se ha generalizado en las construcciones de la zona, ocasionando ciertos problemas, frente a sus incuestionables ventajas.Vegas, 2001, pp. 30-31.
La «tierra cruda», pese a su abundancia en la zona, no se ha utilizado demasiado en la construcción de edificios, aunque existe y es posible verla en muros y tapiales, con sus peculiares brencas de mortero de yeso en la sujeción.Vegas, 2001, p. 34. Asimismo, resulta infrecuente ver muros construidos con adobe (tierra mezclada con paja), pero existe alguno en los ruinosos edificios abandonados de Las Tóvedas (Castielfabib).
La cerámica es un material de construcción presente en la zona desde antiguo, según puede verse en los tejados (teja árabe), en cubos del vino y en los ladrillos de piso. La existencia de abundantes restos de cubos manifiesta a su vez la producción vitivinícola en la zona, en absoluto contraste con la escasa o nula elaboración actual. Las tejerías fueron abundantes en los distintos municipios, prueba de ello son los restos de ellas en Ademuz, Castielfabib, Puebla de San Miguel, Sesga (Ademuz) y Vallanca. La casi totalidad de las construcciones tradicionales de la comarca poseen coberturas de teja árabe (curva), dispuesta en canal y cobija. El hecho de que la palabra «tejado» derive de «teja» manifiesta la importancia de este hallazgo arquitectónico en la construcción, todavía vigente.Vegas, 2001, pp. 34-35. Un precedente de la cobertura de teja puede verse en las lajas que forman las «falsas cúpulas de las barracas de piedra en seco» presentes en la zona.
thumb|300px|Detalle de portón de entrada a corral y descubierto en Mas del Olmo, Ademuz (Valencia), año 2004. thumb|300px|Entrada a corral y descubierto en Mas del Olmo, Ademuz (Valencia), año 2015. thumb|300px|Vista frontal izquierda de una barraca de piedra en seco en «Los Planos», Ademuz (Valencia), con detalle de muro, año 2016. thumb|300px|Detalle de muro de piedra en seco correspondiente a un abancalamiento en Mas del Olmo, Ademuz (Valencia), año 2016. thumb|300px|Vista frontal de una barraca de piedra en seco en Mas del Olmo, Ademuz (Valencia), con detalle de la fecha de construcción en el dintel de la entrada (1932). thumb|300px|Detalle de alacena y cantarera en una vivienda arruinada de las Casas de la Balsa (Ademuz), año 2008. thumb|300px|Vista parcial del caserío de las Casas de la Balsa (Ademuz) (Valencia), año 2008.
Madera y otros elementos orgánicos