Francisco de Asís (en italiano: Francesco d’Assisi, apodado il poverello d'Assisi, «el pobrecillo de Asís»; Asís, 1181/1182Enciclopedia Católica: San Francisco de Asís-Asís, 3 de octubre de 1226), de nombre secular Giovanni di Pietro di Bernardone, fue un santo umbro (italiano), diácono, Se señala que Tomás de Celano fue el primero en sugerir que Francisco de Asís fue diácono al describirlo con vestimentas de levita, aunque de forma ambigua. Más tarde, Julián de Speyer y Buenaventura de Fidanza (en su Leyenda mayor X, 7) fueron más precisos al identificar a Francisco como diácono. también conocido como «El Padre Francisco» y fundador de la Orden Franciscana, de una segunda orden conocida como Hermanas Clarisas y una tercera conocidas como Tercera Orden Regular y Tercera Orden Seglar, todas surgidas bajo la autoridad de la Iglesia católica en la Edad Media. Destaca como una de las grandes figuras de la espiritualidad en la historia de la cristiandad. El historiador contemporáneo Lynn White lo llamó «el mayor revolucionario espiritual de la historia occidental» en un artículo publicado en la revista Science, en el que también lo propuso por primera vez como santo patrón de los ecologistas. El artículo es conocido como uno de los estudios clásicos en ecología: ver: N. Nelissen et al. (eds.) (1997), Classics in Environmental Studies. An Overview of Classic Texts in Environmental Studies. International Books, Utrecht.
Francisco pasó de ser hijo de un rico comerciante de Asís a vivir en la más estricta pobreza y observancia de los Evangelios. En 1219, Francisco viajó a Egipto con la intención de predicar el evangelio al sultán Al-Kamil y poner fin al conflicto de la Quinta Cruzada. En 1223, organizó el primer belén viviente como parte de la celebración anual de la Navidad en Greccio. Según la tradición cristiana, Francisco recibió los estigmas durante la aparición de un ángel serafín en un éxtasis religioso en 1224. En Egipto intentó infructuosamente la conversión de los musulmanes al cristianismo. Recibe el nombre de Regla no bulada la escrita por Francisco en 1221, que no estaba sometida a la aprobación de la curia romana. Su vida religiosa fue austera y simple, por lo que animaba a sus seguidores a hacerlo de igual manera. Tal forma de vivir no fue aceptada por algunos de los nuevos miembros de la orden mientras esta crecía; aun así, Francisco no fue reticente a una reorganización. Es el primer caso registrado históricamente y ampliamente reconocido en la tradición cristiana de estigmatizaciones visibles y externas.Montes de Oca, Francisco (1977), Introducción a «Florecillas de San Francisco de Asís», Ed. Porrúa S.A.: México, pág. LVI. Fue canonizado por la Iglesia católica en 1228, y su festividad se celebra el 4 de octubre. Sus fiestas se asocian con el fin de la estación lluviosa, un fenómeno denominado «cordonazo de San Francisco».
Contexto histórico miniaturadeimagen|izquierda|Bajorrelieve de terracota policromada que representa el encuentro de san Francisco de Asís y santo Domingo de Guzmán, exponentes decisivos de las órdenes mendicantes del (Museo Nacional Alinari de la Fotografía) En el hubo cambios fundamentales en la sociedad de la época: el comienzo de las Cruzadas y el incremento demográfico, entre otros motivos, influyeron en el incremento del comercio y el desarrollo de las ciudades. La economía seguía teniendo su base fundamental en el campo dominado por el modo de producción feudal, pero los excedentes de su producción se canalizaban con mayor dinamismo que en la Alta Edad Media. Aunque todavía no se estaba produciendo una clara transición del feudalismo al capitalismo y los estamentos privilegiados (nobleza y clero) seguían siendo los dominantes, como lo fueron hasta la Edad Contemporánea, los burgueses (artesanos, mercaderes, profesionales liberales y hombres de negocios) comenzaban a tener posibilidades de ascenso social, y el comercio y la banca crecían dominados por el constante afán de lucro. La Iglesia católica, protagonista de ese tiempo, también se vio influida por la nueva riqueza: no eran pocas las críticas a algunos de sus ministros que se preocupaban más por el crecimiento patrimonial y sus relaciones políticas de conveniencia.
Debido a ello, diversos movimientos religiosos surgieron en rechazo a la creciente opulencia de la jerarquía eclesiástica en esa época, o se dedicaron a vivir más de acuerdo con los postulados de una vida pobre y evangélica.Montes de Oca, Francisco, pág. XVI. Algunos de ellos medraron afuera de la institución y vivieron a su manera; tales movimientos fueron condenados hasta el punto de considerarlos herejes, como el caso de los cátaros que predicaban entre otras cosas el rechazo al mundo material, a los sacramentos, a las imágenes y a la cruz.Montes de Oca, Francisco, pág. XXVI. En cambio, otras organizaciones —como las creadas por san Francisco de Asís y santo Domingo de Guzmán— nacieron bajo sumisión a la autoridad católica y sus miembros fueron conocidos con el nombre genérico de «monjes mendicantes». Este movimiento extremó la práctica del voto de pobreza: sus miembros ya no vivían del trabajo de las tierras como el Císter reformado por san Bernardo de Claraval, sino que renunciaban incluso a poseer bienes propios. Así, las órdenes mendicantes terminaron por desempeñar un papel de primer orden en la vida de la Iglesia, al lograr que la mayoría de los católicos se alejase de la búsqueda de la opulencia, algo que tornaría en el .
Infancia y juventud miniaturadeimagen|izquierda|Bautismo de san Francisco de Asís, de Antonio del Castillo y Saavedra, óleo sobre lienzo, 196 x 248 cm, Museo de Bellas Artes de Córdoba miniatura|Estatua de san Francisco en Asís que lo representa regresando a la ciudad tras abandonar la guerra miniaturadeimagen|izquierda|Crucifijo del Cristo de San Damián miniatura|La renuncia a los bienes terrenales, de Giotto Francisco de Asís nació con el nombre de Giovanni y fue el mayor de los siete hijos de Pietro di Bernardone dei Moriconi y la noble provenzal Joanna —conocida como Pica— de Bourlémont, con quien Pietro se casó en segundas nupcias en 1180 después de enviudar. Tuvo al menos un hermano más, de nombre Angelo.Englebert, Omer (1979), St. Francis of Assisi, A Biography, Servant Books: EUA, pág. 11.Rusconi, Roberto (1997). «Francesco d'Assisi, santo». Dizionario Biografico degli Italiani - vol. 49.
Su padre era un próspero comerciante de telas que formaba parte de la burguesía de Asís y que viajaba constantemente a las ferias de Francia que tenían lugar entre mayo y septiembre. Entre algunas versiones, fue la afición a esta tierra por lo que su padre lo apodó después como Francesco o el francesito; también es probable que el pequeño fuera conocido más adelante de este modo por su afición a la lengua francesa y los cantos de los trovadores.Englebert, Omer, pág. 12.
Recibió la educación regular de la época, en la que aprendió latín. De joven se caracterizó por su vida despreocupada: no tenía reparos en hacer gastos cuando andaba en compañía de sus amigos, en sus correrías periódicas, ni en dar pródigas limosnas;Englebert, Omer, pág. 15. como cualquier hijo de un potentado, tenía ambiciones de ser exitoso. Mimado por sus padres, Francisco llevó la vida alegre típica de un joven adinerado. De joven, se convirtió en devoto de los trovadores y le fascinaba todo lo transalpino. Francisco era guapo, ingenioso, galante y le encantaba la ropa elegante. Gastaba dinero a manos llenas. Aunque muchos hagiógrafos comentan la ropa brillante de Francisco, sus amigos ricos y su amor por los placeres, sus muestras de desilusión hacia el mundo que le rodeaba se manifestaron bastante pronto en su vida, como se muestra en la «historia del mendigo». En este relato, Francisco estaba vendiendo telas y terciopelos en el mercado en nombre de su padre cuando un mendigo se le acercó y le pidió limosna. Al terminar su transacción comercial, Francisco abandonó sus mercancías y corrió tras el mendigo. Cuando lo encontró, Francisco le dio al hombre todo lo que tenía en su bolsa. Los amigos de Francisco se burlaron de él por su caridad, mientras que su padre lo regañó con ira.Chesterton (1924), pp. 40–41
En sus años juveniles, Asís ya estaba envuelta en conflictos para reclamar su autonomía del Sacro Imperio Romano Germánico. En 1197 logró quitarse de encima la autoridad germánica. Desde 1198 el pontificado se hallaba en conflicto con dicho Imperio, y Francisco formó parte del ejército papal bajo las órdenes de Gualterio III de Brienne contra los germanos.Montes de Oca, Francisco, pág. XLI. En 1202 Asís se enfrascó en otra guerra contra Perugia, apoyada por los nobles desterrados de Asís. En la batalla de Ponte San Giovanni, conocida en italiano como batalla de Collestrada, en noviembre de 1202, Francisco fue hecho prisionero y estuvo cautivo por lo menos un añoEnglebert, Omer, pág. 21. durante el cual una enfermedad llevó a Francisco a replantearse su vida. Sin embargo, a su regreso a Asís en 1203, Francisco volvió a su vida despreocupada.
Dos años más tarde, Francisco partió hacia Apulia para alistarse en el ejército de Gualterio III de Brienne. Mientras marchaba a pelear, durante una noche en Spoleto escuchó una voz que le recomendaba regresar a Asís. Así lo hizo y volvió ante la sorpresa de quienes lo vieron, siempre jovial pero envuelto ahora en meditaciones solitarias. Empezó a mostrar una conducta de desapego a lo terrenal. Un día en que se mostró en un estado de quietud y paz sus amigos le preguntaron si estaba pensando en casarse, a lo que él respondió: «Estais en lo correcto, pienso casarme, y la mujer con la que pienso comprometerme es tan noble, tan rica, tan buena, que ninguno de vosotros visteis otra igual».Englebert, Omer, pág. 27. Hasta ese momento todavía no sabía él mismo exactamente el camino que había de tomar de ahí en adelante; fue después de reflexiones y oraciones que supo que la dama a quien se refería era la pobreza.
El punto culminante de su transformación se dio cuando, en una peregrinación a Roma, Francisco se unió a los pobres para mendigar en la Basílica de San Pedro. Pasó algún tiempo en lugares solitarios, pidiendo a Dios iluminación divina. Convivió con los leprosos, a quienes tiempo antes le parecía «extremadamente amargo» mirar.Testamento de Francisco de Asís. Francisco dijo que tuvo una visión mística de Jesucristo en la capilla abandonada de San Damián, en las afueras de Asís, en la que la cruz de San Damián, el icono de Cristo crucificado, le dijo: «Francisco, Francisco, ve y repara mi iglesia, que, como ves, está cayendo en ruinas». Francisco interpretó que se refería a la iglesia en ruinas en la que estaba rezando en ese momento, por lo que vendió algunas telas de la tienda de su padre para ayudar al sacerdote de allí.Chesterton (1924), pp. 54-56Según la Orden Franciscana, Francisco de Asís experimentó personalmente la morada trinitaria en más ocasiones durante su vida terrenal. Véase (EAN 9788870947397). También disponible en español: A. Spirito (franciscano conventual), Guglielmo (1 de enero de 1994). «El cielo en la tierra. La inhabitación trinitaria en s. Francisco a la luz de su tiempo y de sus escritos». Varia (2). Miscellanea Francescana. p. 312. Entonces decidió vender el caballo y las mercancías de su padre en Foligno, regresó a San Damián con lo ganado y se lo ofreció al sacerdote, pero este lo rechazó. Cuando el sacerdote se negó a aceptar las ganancias ilícitas, Francisco, indignado, arrojó las monedas al suelo.Se dedicó después a la reconstrucción de la capilla de San Damián.Englebert, Omer, pág. 33. Su padre, al darse cuenta de la conducta de su hijo, fue enojado en su búsqueda, pero Francisco estaba escondido y no lo halló. Un mes después fue él mismo el que decidió encarar a su padre. En el camino a su casa, las personas con que se encontró lo recibieron mal y, creyéndolo un lunático, le lanzaron piedras y lodo.
Francisco ante las autoridades eclesiales