Luis María Mora Laverde, conocido dentro del círculo de intelectuales en el que se movía como ‘‘Moratín’’, (Bogotá, 28 de marzo de 1867 - Fontibón, 4 de octubre de 1936) fue un escritor, poeta y humanista clásico bogotano que perteneció a la tertulia santafereña de La Gruta Simbólica -de la que es considerado su historiador, por haber escrito Los Contertulios de la Gruta Simbólica- en donde se codeaba con poetas como Julio Flórez y Clímaco Soto Borda, sus representantes más destacados. Se doctoró en Filosofía y Letras en el Colegio Mayor del Rosario y es reconocido por ser el compositor de la letra del himno de esta institución. Académico de la lengua, defendió la tradición romántica en las letras castellanas y el por qué del seguimiento de la tradición greco-romana en su escritura. Fue fundador de la Revista Colombiana.

Biografía Nació en Bogotá, en el barrio El Carmen, en una casa solariega  que quedaba ‘‘en el cruzamiento de la carrera 5a con la calle 7a, número 71’’,Según el borrador de su autobiografía para Croniquillas de mi ciudad. Encontrado en el Archivo Central e Histórico de la Universidad Nacional de Colombia. donde nació también su padre y sus tías. Descendía de una rica familia de hacendados y comerciantes, con veta poética, por el lado materno"Mi padre jamás intentó hacer un verso; pero una tía materna, Custodia Laverde, vieja monja exclaustrada, escribió muy fáciles estrofas, y otro, mi tío abuelo, de Subachoque o Tenjo, Bartolomé Laverde, era un acaudalado campesino de pura cepa española, a quien nadie ganaba en el arte de improvisar redondillas de lo cual se hablaba siempre en mi familia y se citaban de él muy oportunas agudezas". Tomado de "Croniquillas de mi ciudad" de Luis Maria Mora, volumen 37, Biblioteca Banco Popular, Bogotá - 1972. y de militares -también médicos y abogados- poco adinerados por línea paterna.

Fue el primero de seis hijos, fruto del matrimonio entre Aurelio Mora y Betsabé Laverde y Luque, el primero oriundo de Bogotá y la segunda de Subachoque. Su padre, Teniente Coronel, esforzadisimo y de temerario valor, fue descendiente de una larga línea de militares con ‘‘sangre de héroes de la independencia’’,Tomado de "Croniquillas de mi ciudad" Libro 1 /Bajo el Alero Familiar/ de Luis María Mora. Biblioteca Banco Popular vol. 37 Bogotá - 1972 era liberal y militar de la Guardia Colombiana y su madre, descendiente de una familia de pura cepa española, honrada y piadosa de cristianas virtudes, consagrada conservadora, severa y de religiosidad ejemplar."Croniquillas de mi ciudad" de Luis María Mora Libro 1 Bajo El Alero Familiar. Biblioteca Banco Popular vol. 37. Bogotá - 1972 A pesar de las diferencias entre las creencias políticas de sus padres, según cuenta en Croniquillas de mi ciudad, su padre nunca se opuso a las enseñanzas de su madre, sin embargo, el partido conservador era el ‘‘verdadero, oculto y sentido’’ en su hogar, por herencia de su línea materna, Luis María desde entonces abrazaría la causa conservadora en las guerras civiles (la de 1895 y de 1899) que se sucedieron.

De su madre, sus tías y su abuela, Luis María Mora y sus hermanos recibieron una instrucción piadosa de la fe y las prácticas de la virtud, además de una dedicada enseñanza de la lectura por parte de su tía Custodia quien como él, escribía versos, pues era monja. De su padre heredó el gusto por los clásicos románticos y la literatura, pues aunque este no escribía, era fiel devoto de escritores como ‘‘Victor Hugo (Los miserables), Las confidencias  de Lamartine, Las noches de Musset,  Atala de Chateaubriand, Pablo y Virginia, y otros libros de la época romántica’’, obras que a una corta edad ya había leído Luis María.

La primera escuela a la que atendió fue una de primaria superior, fundada por Rufino Cuervo -en la que había estudiado también su padre-, y regentada por Rómulo Guarín. ‘‘Esta funcionaba en un local situado en el lugar donde más tarde se construyó el hoy desaparecido Teatro Municipal y contiguo al edificio del Observatorio Nacional’’. La clase que más le gustaba era la de Historia Patria, a la que atendió con predilecta atención y la clase de canto, donde interpretaban versos de Rafael Pombo.

Aunque creció entre el cariño de su madre y el amor por las letras, su infancia transcurrió durante un periodo de ‘‘pobreza franciscana’’, del que se acordaba con amarga nostalgia. Por esto para 1883 comenzó a trabajar en la prensa y luego como cajista en la imprenta de Zalamea Hermanos, para contribuir a mitigar las necesidades de la familia. Durante este tiempo, estudió por su cuenta, leyendo los escritos que pasaban por sus manos, como la obra de Balmes y la gramática de Bello. Una vez pasado este periodo de contingencia, gracias a su padre cursó en 1887 algunas lecciones de francés y castellano, durante un año, en la Facultad de Literatura del Externado. Según una entrevista que dio a la revista Cromos en 1932, su madre se oponía a  que continuara sus estudios en el Externado, ‘‘prefiero, decía, que con tu ignorancia te vayas al cielo, a qué te pierdas con tu ciencia’’. Así que en 1888 ingresó al Colegio del Rosario, del que recibiría el título de colegial en marzo de 1893.

Durante estos tiempos de agitación intelectual entre los estudiantes del Rosario, ‘‘hízose necesario tomar posiciones y determinar el campo en que debían verificarse los diarios y ardorosos debates, y unos cuantos estudiantes fundaron la famosa Sociedad Caldas’’, del que podían ser miembros solamente muchachos que hubieran estudiado las premisas de la lógica. Este era un espacio de debates y producciones intelectuales como trabajos literarios, científicos o históricos, que eran discutidos en cada sesión. En el Colegio, rebatieron y combatieron sin descanso con los profesores -‘‘catedráticos sin adecuada preparación’’- a través de la lógica.

Para esta época, todavía estaba trabajando en la imprenta, actividad que alternaba con constantes visitas a la Biblioteca Nacional donde se encontró con muchas enciclopedias y textos filosóficos que se convirtieron en sus predilectos. Cuando el doctor Rafael María Carrasquilla ‘‘decano de la intelectualidad conservadora’’, en su nueva posición de rector del Colegio Mayor, restaura las constituciones coloniales del colegio, se instaura la Facultad de Filosofía y Letras, de la que recibe el título de doctor Luis María Mora en 1897, bajo el apoyo de Carrasquilla quien lo incentivó a estudiar durante su doctorado, los cursos de latín, castellano de don Andrés Bello, Historia de la Literatura e Historia de la estética. Su trabajo de grado lo llamó Apuntes sobre Balmes, el cual fue muy elogiado desde España y por el Monseñor Carrasquilla.

En 1895, junto con un compañero del Colegio el Rosario, fundó la Revista Colombiana, con apoyo económico de Miguel Antonio Caro. Esta revista duraría un año, por la falta de recursos económicos. Este año, Mora toma parte activa en la guerra civil de 1895, en calidad de subteniente, conflicto en el que los conservadores estaban divididos entre los históricos y los nacionalistas. Este conflicto culminó con la Batalla de Enciso, en marzo del mismo año.

En 1898, fue nombrado Secretario de la Asamblea Departamental en Bucaramanga, Santander, donde vivió por un tiempo. Felipe Serpa escribe sobre su paso por la capital santandereana, el 9 de octubre de 1936 en el periódico El Deber: Como este señor vivió en Bucaramanga, cosa que pocos de mis lectores saben, voy a decir unas cuantas palabras sobre su permanencia entre las breñas y los hombres de Santander. Era el año de 1898. Gobernaba santander el doctor Aurelio Mutis… El doctor Mutis quería traer a Santander gente sabia, capaz de mejorar la instrucción pública, de dar lustre a las letras… Con este fin trajo a Bucaramanga, a Luis Maria Mora, quien poco antes se doctoró en el Colegio del Rosario, en Bogotá, en Filosofía y Letras… Se le nombró Secretario de la asamblea departamental, y su firma, que luego fue prestigiosa en los campos del saber, quedó estampada en las Ordenanzas de aquel año…. El doctor Mora ocupó cátedras en las Escuelas normales…. Poco después fue llamado el doctor Mora a Bogotá… miniaturadeimagen|Luis Maria Mora junto a su esposa Maria Elisa y sus cuatro hijos. Foto de su archivo personal, encontrado en el Archivo Central e Histórico de la Universidad Nacional de Colombia. |450x450px Para el año 1900, Luis María perteneció a la reconocida tertulia de La Gruta Simbólica, la cual no duró mucho pero tuvo gran impacto gracias a sus notables miembros y producción de sociabilidad intelectual y literaria. Entre estos, destacaban poetas, novelistas, humanistas, ensayistas, todos identificados con el amor a las letras románticas clásicas. Sus miembros fueron tanto liberales como conservadores nacionalistas. Se dice que la Gruta Simbólica tuvo entre 60 y 70 miembros, todos ellos listados en Los Contertulios de la Gruta Simbólica, por Luis María Mora.

Entre 1915 y 1916, conoció a María Elisa Rubio Grillo, con quien después de un intenso romance, de encuentros nocturnos en el Cementerio Central y en el Olympia, y un profuso intercambio de correspondencia, se casaría el 28 de julio de 1917, con la bendición del Monseñor Carrasquilla, en la capilla del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario. Con María Elisa tuvo cuatro hijos; Rafael María, María Dolores, José Joaquín y Juan Ángel.

Para 1921 Luis María es electo en la Academia Colombiana de la Lengua y se recibe como miembro de número para el año de 1924, por moción de don José Joaquín Casas;Ver la "Respuesta de Don José Joaquín Casas al discurso de Don Luis María Mora". Academia Colombiana de la Lengua, Anuario, julio 6 de 1924. su lugar será desde ese momento la Silla "L" hasta su fallecimiento que luego ocupará Eduardo Santos futuro presidente de Colombia.

También trabajó como catalogador de incunables en la Biblioteca Nacional de Colombia en Bogotá, dirigida entonces por Daniel Samper Ortega, así como en la Escuela Normal de Cundinamarca y en la Dirección de Estadística. En 1927 fue nombrado cónsul en Los Ángeles por el gobierno de Miguel Abadía Méndez. En su época de Cónsul en Los Ángeles, cursó estudios de Filosofía y Letras en la Universidad de California del Sur, de donde se graduó en 1930.

Por muchos años, Luis María fue profesor de las cátedras de latín, lengua castellana, estética, didáctica, historia de la literatura española e historia patria, como se encontró en las libretas de apuntes en las que escribía los discursos para sus clases. Este admirador de los escritos de Caro y de la poesía de Pombo, nunca abandonó el interés por el ejercicio de una buena instrucción pública, por lo que escribió varios artículos sobre educación y la labor de enseñar, además de sus vastos estudios sobre la gramática. Las siguientes fueron algunas de las cátedras e instituciones en las que fue profesor según sus archivos (aunque seguramente fue más largo el tiempo durante el cual enseñó):

En 1902, fue profesor de Castellano y Latín 2 en el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, bajo la dirección del Monseñor Carrasquilla.

En 1909, fue profesor de Gramática Superior e Inglés, en la Escuela Normal de Institutores del Departamento de Cundinamarca. En 1916, fue profesor de Estética e Historia del arte en la Escuela Nacional de Bellas artes En 1921, fue profesor de Gramática de Bello del Colegio Mayor Nuestra Señora del Rosario. En 1922, fue profesor de Inglés en la Escuela departamental de artes y oficios para señoritas de Bogotá. En 1923, fue profesor de Redacción y Composición en el Colegio departamental de Artes y Oficios para señoritas en Bogotá. En 1926, fue profesor de Castellano en la Escuela de Artes y Oficios de Señoritas de Bogotá.