thumb|300px|Tourbillon volante desarrollado por Thomas Prescher. Detalle de la maquinaria de un reloj de pulsera. thumb|Movimiento Tourbillon (Alta resolución). miniaturadeimagen|Reloj de pulsera con un tourbillon en movimiento. El tourbillon (en francés, "torbellino") es un mecanismo de relojería creado en 1795 y patentado en 1801 por el relojero Abraham Louis Breguet para compensar el efecto irregular que produce la gravedad sobre la marcha del volante y la rueda de escape cuando el reloj permanece en reposo (con la misma posición) durante un cierto tiempo, sobre todo en los relojes de bolsillo. Consiste en un mecanismo que hace girar sobre su eje un armazón en forma de jaula (normalmente una vez por minuto) sobre el que se montan el volante y el escape del reloj.
Con la rotación de dicho armazón en forma de jaula, el efecto producido por la fuerza de la gravedad sobre la marcha del conjunto volante/escape no se concentra siempre en el mismo sentido sino que se promedia. Así se consigue incrementar la precisión del mecanismo del reloj.
Originalmente concebido como un dispositivo para mejorar la precisión, los tourbillones actualmente se incluyen en algunos relojes modernos de alta gama como un elemento exclusivo, demostración de virtuosismo técnico. El mecanismo suele estar visible mediante una ventana practicada a través de la esfera, mostrando su funcionamiento.
Etimología miniatura|Cubierta de la Enciclopedia de Diderot y D'Alembert, donde figura el artículo que inspiró la denominación
La elección del nombre por el que se identifica esta invención parece injustificada y contradictoria, porque el término Tourbillon aparecía (y todavía aparece) en las definiciones de los diccionarios modernos relacionado con la palabra torbellino, en una criticada alusión a los movimientos de la por entonces recién terminada Revolución francesa, aparentemente incompatible con la búsqueda de una mayor precisión. (disponibile anche qui)
Pese a que el inventor no dejó constancia de los motivos que le llevaron a la elección del nombre, es probable que el origen del término deba buscarse en una obra bien conocida por Breguet, la Enciclopedia (la "biblia secular de su tiempo", muy extendida entre los científicos e inventores) y más concretamente en un artículo de d'Alembert, en el que se hace referencia al ideal cartesiano por el que la rotación de los planetas alrededor del Sol se debía a la presencia de un Torbellino que los sostiene. En consecuencia, la elección del término podría ser una clara referencia a la combinación de las fuerzas y a la apreciación del orden cósmico entonces imperante, también mencionado por Voltaire en la metáfora del "Gran relojero".
Esta interpretación también es sostenida por otras fuentes autorizadas, tales como el Gran Diccionario Universal del Siglo XIX de Pierre Larousse y el Diccionario de la lengua francesa de Emile Littré.Breguet/p.13.
Aunque pueda parecer una etimología excesivamente compleja, es coherente con la capacidad de Breguet de acuñar nuevas denominaciones para algunos de sus inventos, aludiendo al mundo celestial o al lenguaje filosófico: por ejemplo, había llamado a su rudimentario reloj automático "Simpático", en alusión al sistema nervioso simpático.Breguet/p.14.Breguet/p.17.
Historia La Ley de Longitud Lo que llevó originalmente al desarrollo del tourbillon fue la necesidad, fuertemente sentida en el , de disponer de cronómetros muy exactos para identificar de forma única y precisa la longitud geográfica de un punto sobre la superficie terrestre. Un país pionero en este campo fue el Reino Unido, que en 1714 (tras un grave naufragio de cuatro buques de su armada) promovió la Ley de Longitud, de manera que se creó la Comisión para la determinación de la longitud en el mar formada por un comité de técnicos y científicos. Cualquier persona capaz de resolver el problema descrito anteriormente recibiría un cuantioso premio de 20.000 libras (equivalente a 7,5 millones de euros del año 2010), de 15.000 libras o de 10.000 libras respectivamente, en función del hecho de que pudiera calcular la longitud con un error de menos de medio grado, de 2/3 de un grado, o de un grado.
La conexión entre la medición de la longitud y los relojes es que para el cálculo de la primera es necesario poseer un cronómetro que marque el tiempo en un meridiano de referencia (por ejemplo, Greenwich) y un reloj de sol, que por supuesto, señale la hora local. Para conocer la longitud, basta con analizar la diferencia horaria entre los dos dispositivos: como la Tierra gira 360 grados respecto al sol cada día, por cada hora de desfase la longitud varía en una diferencia de 15°, o 1° cada 4 minutos.
miniatura|izquierda|John Harrison, diseñador y constructor de los primeros cronómetros marinos suficientemente fiables y precisos
Hasta entonces, para determinar la longitud se utilizaban métodos astronómicos (como el de las distancias lunares) basados en un Almanaque Náutico, que precisaban de complejos cálculos y observaciones del firmamento exactas que no siempre eran posibles desde un barco moviéndose en alta mar. Sólo con el desarrollo y la difusión de los cronómetros marinos precisos (en los que el tourbillon se convirtió en un componente fundamental) se abandonaron los procedimientos astronómicos. La importancia de esta competición hizo que fuera adquiriendo un carácter internacional, con la significativa intervención de Francia.
John Harrison, un relojero de modestos orígenes familiares, participó en el concurso con la esperanza de ser capaz de producir un reloj tan preciso como para tener una desviación máxima de 3 o 4 segundos mensuales. Dado que en aquella época se habían tenido en mayor consideración las mediciones astronómicas que las basadas en dispositivos mecánicos (de acuerdo con las ideas promovidas por Isaac Newton), Harrison se vio obligado a recurrir a Edmond Halley, quien se dirigió al prestigioso taller londinense de John Graham, con el que comenzó una fructífera colaboración a través de la que recibió apoyo técnico y financiero, llegando a producir relojes de gran precisión. Otros científicos que llegaron a resultados bastante buenos fueron John Arnold, que con Larkum Kendall se habían unido a Harrison en sus últimos trabajos, y Ferdinand Berthoud, quien ideó y patentó en 1770 dos sistemas diferentes que se caracterizaban por la presencia de un segundo muelle que evitaba las diferencias de tensión, pero que no anulaban la influencia de la fuerza de la gravedad.
La idea de Breguet miniatura|Acuarela ilustrando el tourbillon de Breguet, perteneciente a la solicitud de patente
En 1775, cinco años después, Breguet abrió la sede de su empresa en la Ile de la Cité de París. Los estudios de Breguet partieron de la constatación del hecho de que la gravedad de la Tierra es un impedimento para el logro de la máxima precisión del reloj: la causa es el hecho del movimiento irregular cada vez que el reloj, portado en la muñeca o guardado en un bolsillo, cambia de posición. Breguet sabía que la única forma de compensar los errores asociados al movimiento del reloj (y en consecuencia, de su mecanismo regulador) dentro del campo de gravedad terrestre, era asegurar que el eje de giro de la unidad de regulación permanezca siempre vertical, lo que es posible si el reloj se mantiene estacionario pero imposible cuando se coloca en una posición irregular o es movido. Para compensar el error cometido por el eje del balancín durante su movimiento, Breguet decidió confinarlo con los órganos anexos en una jaula integral asociada al segundero, haciéndola girar continuamente a una velocidad de una revolución por minuto. La rotación continua del conjunto regulador permite la cancelación mutua de los errores producidos por el reloj en diversas posiciones, asegura una mejor lubricación y reduce la fricción entre los diversos órganos.Breguet/p.15.
Los estudios que precedieron a la patente se realizaron a finales del (según algunas fuentes, la fecha del diseño del tourbillon fue 1795): (disponible en qui) después de patentar el 9 de marzo de 1798 (según el calendario republicano, 19 Ventoso del año VI) un escape de fuerza constante que mejoró la calidad de sus productos, como resultado de laboriosos experimentos, los cálculos técnicos del primer tourbillon fueron presentados el 24 de diciembre de 1800.
La patente por diez años obtenida por Breguet el 26 de junio de 1801 (según el calendario republicano, 7 Messidor del año IX),Breguet/p.8. lleva la firma de Jean-Antoine Chaptal (propietario por entonces del Breguet N.º 621Breguet/p.12.), químico y ministro del Interior bajo Napoleón Bonaparte, de cuyo ministerio dependían las oficinas de concesión de patentes. Incluso hoy en día, en los archivos del Instituto Nacional de la Propiedad Industrial con sede en París, figura el expediente con el que el inventor obtuvo la patente de su propio mecanismo, acompañado de una sencilla carta de presentación para el ministro del Interior, en la que Breguet exponía brevemente su trabajo.
En la primera página del Boletín n.º 121 de las Leyes de la República figura la concesión de dicha patente.Breguet/p.16. Concluida la fase puramente teórica y experimental, debe recordarse que hubo que diseñar, construir en taller y patentar numerosos mecanismos en un proceso extremadamente complejo. Tanto es así, que no se comercializó el primer tourbillon hasta 1805 (después de la construcción de dos prototipos de relojes: el N.º 169, donado al hijo de John Arnold; y el N.º 282, vendido sólo mucho más tarde por el hijo de Breguet). Para la construcción de la fuga de las primeras trescientas piezas de su tourbillon, Breguet hizo uso directo de los talleres de Arnold, y para otras cien de los de Peto Cross, logrando combinar su innovación técnica con los antiguos mecanismos de Ferdinand Berthoud. Sólo en un momento posterior Breguet llegó al desarrollo de su propio escape, que todavía hoy se conoce como áncora por su forma particular; seguido de un segundo escape denominado natural, caracterizado por utilizar una doble rueda.
El tourbillon Breguet fue presentado en la Exposición Nacional de Productos para la Industria de París (celebrada en septiembre de 1806 en la Explanada de los Inválidos) como un mecanismo capaz de mantener "la misma precisión cualquiera que sea la posición del reloj, vertical o inclinado". La realización del tourbillon demostró las extraordinarias habilidades técnicas y organizativas de Breguet, sobre todo si se considera el contexto de esta etapa histórica.
Se conservan en París los registros entre 1805 y 1823 (año de la muerte de Breguet) de las ventas de productos encargados por personalidades famosas, como el político y mecenas italiano Giovanni Battista Sommariva y el obispo francés Louis Belmas, y de las familias nobles, como los Borbón y los Hannover. Las ventas totales registradas no fueron muy elevadas, por lo que solo se fabricaron 35 piezas con tourbillon.
Después de la muerte de Breguet miniatura|Reloj de pulsera con tourbillon diseño de Girard-Perregaux Sin embargo, a pesar de que de la autoría de un descubrimiento tan importante le hizo famoso en su momento, Breguet es más conocido hoy en día tanto en la cultura de masas como en el entorno técnico por haberse prodigado en otras formas de investigación técnica y estética, llegando a concebir sistemas y mecanismos generalizados, incluyendo la espiral y las manecillas características de las cuales es epónimo. Todo el estuvo marcado por los intentos de la fábrica de relojes de continuar la investigación iniciada por su fundador. A pesar de varios éxitos notables, pasaron a un segundo plano, ya que los relojes que carecían de estas características estaban mejorando su precisión gracias a las mejoras técnicas en sus escapes y a la introducción de nuevos materiales.