Irma Cuña, ( Neuquén, 2 de septiembre de 1932 - Neuquén, 16 de mayo de 2004) fue una poeta y profesora Universitaria en Letras argentina. Hija de inmigrantes de Galicia, representa una de las máximas figuras de la literatura patagónica.http://www.neuqueninforma.gob.ar/homenaje-a-la-escritora-irma-cuna/ Escribió poesía y ensayo. Publicó en libros unitarios, en antologías, en revistas, diarios, plaquetas y casetes. Algunos títulos, en ensayo, Identidad y Utopía, UNCo, 2000; en poesía: "El riesgo del olvido", Ediciones Culturales de la Ciudad, Municipalidad de Neuquén, l992; El extraño, cuya primera edición la realizó Siringa, Neuquén, 1977; Antología Poética, Fondo Nacional de las Artes, 1996, entre otros.http://www1.rionegro.com.ar/diario/tools/imprimir.php?id=14861 En esta ciudad, después de sufrir una enfermedad neurológica que la tuvo postrada sus últimos meses murió en mayo de 2004 a los 71 años.;.https://www.lanueva.com/el-mundo-impresa/684022/-adi-243-s-a-la-poetisa-neuquina-irma-cu-241-a-.html
Sus inicios Después de finalizar sus estudios primarios y secundarios en su ciudad natal (Neuquén Capital), cursó la carrera de letras en la Universidad Nacional del Sur, en Bahía Blanca donde fue discípula del gran ensayista Ezequiel Martínez Estrada (La cabeza de Goliat, uno de los primeros ensayos donde se aborda a conciencia las sutilezas del imperio).http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/libros/10-5150-2013-10-16.html
De esa universidad obtuvo una beca que le permitió estudiar oralidad y escritura en el College de France, con Marcel Bataillon. Inició allí su tesis doctoral sobre el personaje del Siglo de Oro español Pedro de Urdemales que terminó en sus años de exilio en la Universidad Autónoma de México, para su obtener su doctorado en literatura española.
A su regreso en el país, a mediados de la década de 1960, se casó con Enrique Silberstein, economista y periodista. Se dedicó a la docencia en varios institutos y universidades, mientras continuaba con la escritura de poesía. En 1975, junto a su esposo debió exiliarse en Méjico debido a las amenazas sufridas por parte de la Triple A. Una experiencia que marcó su obra, cruzada por su compromiso con la defensa de los derechos humanos y los derechos de la mujer.
Retornó a Neuquén en 1989 y a partir de 1990 como investigadora del Conicet se dedicó a estudiar el pensamiento utópico latinoamericano, cuestión que la llevó a escribir América Latina, utopía o realidad; Latinoamérica, utopía latente; América Latina, la utopía como síntoma; Utopía musical en Daniel Moyano e Identidad y utopía, dos grandes sombras en Latinoamérica. A su vez estuvo a cargo de la cátedra Libre de Pensamiento Utópico en Humanidades de la Universidad Nacional del Comahue.
En 1999 fue designada miembro de número de la Academia Argentina de Letras en representación de la literatura patagónica. Significó un doble reconocimiento, en primer lugar a su obra y en segundo término a la producción literaria regional, que le valiera una gran aceptación entre los escritores más jóvenes, Además fue docente secundaria y universitaria y profesora consulta de la Universidad Nacional del Comahue, además de su oficio como traductora de francés.
Obra
En ensayo, entre sus libros figuran Inmortalidad y Ausencia de Pedro de Urdemales, Símbolos de Don Segundo Sombra, La Muerte en el árbol y El Mito de Narciso en la poesía de García Lorca. Identidad y Utopía, UNCo, 2000.
En poesía, sus obras son “Neuquina”, (Bahía Blanca, Pampa-Mar) 1956; “El riesgo y el olvido”, (México) 1962; “Cuando la voz cae”, (México, Pájaro Cascabel) 1963; “Menos plenilunio”, (México, Pájaro Cascabel) 1964; “Maneras de morir”, Castelar 1974; “El extraño”, (Neuquén, Siringa) 1977; “La divisa del emboscado”, 1982, todos reunidos, con textos inéditos en “El riesgo del olvido”,(Municipalidad de Neuquén) 1991, con prólogo de Gerardo Burton. Antología Poética, Fondo Nacional de las Artes, 1996. Este libro se ubica en la Serie Poetas Argentinos Contemporáneos, donde se hallan publicados, entre otros, los poetas argentinos Diana Bellessi, Leopoldo Castilla, Horacio Castillo, Santiago Kovadloff.
En 1999 hubo dos ediciones simultáneas de “El Príncipe”, largo poema sobre mitos mexicanos que había quedado traspapelado en su archivo. Luego hubo otras dos ediciones antológicas, una publicada por Último Reino en 2000 –“Poesía junta”- y otra del Fondo Nacional de las Artes. Simultáneamente, continuó editando en plaquetas (con edición artesanal): “Angélicos”, 1999; “estar en Ti/Salmos en Neuquén”, 2001; “Poesiestrenar” (fotocopias) 2004, todos por Arteletra, de Guillermo Inda. “Patagónica, Neuquina y otros poemas” (Edición Municipalidad de Neuquén) 2004, con ilustraciones del artista visual Carlos Alberto Juárez, único volumen disponible, que es una antología que la secretaría de Cultura municipal editó el mismo año del fallecimiento de Cuña. En paralelo, hubo varios ensayos sobre pensamiento utópico latinoamericano, publicados por la Universidad Nacional del Comahue, entre otros sellos.
Póstumamente, en julio de 2010 se presentó “200 años de Poesía Argentina” de la editorial Alfaguara. Este libro estuvo a cargo del antólogo Jorge Monteleone, quién participa de la presentación y luego hay 10 poetas incluidos en la Antología que leen poemas propios y de otros autores. En el encuentro pueden escuchar párrafos del Martín Fierro, poemas de Baldomero Fernández Moreno, Juan L. Ortiz, Irma Cuña y Alejandra Pizarnik entre muchos otros autores. Participan también poetas como Eduardo Mileo, Rodolfo Alonso, Nini Bernardello, Alberto Epumer, Santiago Silvestre, Irene Gruss, Fernando Noy y Liliana Ponce.
En 2013 fue publicada la antología poética "Pasajera del viento / Irma Cuña (1.ª ed. - Buenos Aires : Fondo de Cultura Económica) a cargo de su gran admiradora la poetisa Irene Gruss.http://www.fce.com.ar/archivos/pdfs/CunaPDV.pdf En 2015 fueron publicados sus poemas “Neuquina” y “Una manera de morir”. En la antología nacional “Mucha, mucha poesía – Tres siglos de poesías y canciones”, con coordinación editorial Daniela Allerbon.http://librosycasas.cultura.gob.ar/wp-content/uploads/2015/11/MuchaMuchaPoesia_Digital.pdf
Poetisa Patagónica En un pueblo, capital de la provincia, cruzado por canales y alamedas y dominado por el viento y los médanos, en una callada calle -Sarmiento al 600- vivió su infancia y adolescencia Irma Cuña. Sus padres gallegos se habían instalado en Neuquén como muchos otros inmigrantes. El padre alternaba el oficio de peluquero con la ejecución de un instrumento de viento en la Banda de Policía.
La escuela primaria de Irma fue la número 61, en el bajo neuquino, de la cual egresó en 1945. En la escuela secundaria, en el antiguo Colegio San Martín de la calle Láinez, la recuerda Pilar Jabat, quien, si bien no fuera compañera de curso, cuenta que regresaban juntas de la escuela.
Aproximadamente en 1950 le dedicó una poesía antes de partir hacia Bahía Blanca: "Porque eres pausada/porque eres serena/porque eres la tierna y amiga palabra/que dice el silencio comprensivo y quieto/. Te siento a mi lado cual todas las tardes/de los lentos pasos y los libros graves/camino a la escuela/camino de vuelta/. Porque ya no vuelvo/porque habré partido/te dejó mi afecto, te doy mi cariño/y este pobre verso sincero y sencillo."
Esa "muchacha comunicativa y risueña", como dice Pilar, estuvo junto a su hermana Teresita en mi casa, encargando a mi madre un bordado a máquina en un vestido. La niña que la observaba, la rememora hoy con admiración y afecto.
Después cursará la carrera de profesora en Letras en la Universidad Nacional del Sur, en Bahía Blanca. Más tarde, en tierras francesas mientras realizó un curso con Marcel Bataillon, comenzó sus estudios sobre el personaje Pedro de Urdemales. Pero necesitó de otro viaje y otra realidad para terminarlos. El lugar elegido fue México, donde cursó el doctorado en Letras Españolas y donde defendió su tesis. Vivió cuatro años en el país azteca, y allí quedaron poesías inmensas para atestiguar su maravilla ante el poderoso mensaje de los grandes indígenas de América. Más tarde, México, donde se doctoró.http://w1.lmneuquen.com.ar/04-05-17/espectaculos1.htm
En épocas difíciles -durante la década del 70- quiso exponer una charla en el Instituto del Profesorado del Neuquén, pero su estadía fue breve y accidentada, ya que tuvo que volver repentinamente a Buenos Aires, advertida de que era perseguida.
Cuando volvió a Argentina se casó, con el doctor en Ciencias Económicas y escritor Enrique Silberstein. De ese matrimonio quedaron dos hijas, y la poetisa vivió poemas de profundidad entrañable, poemas de amor, de olvido y ausencia.
Tuvo una prolífica labor en Buenos Aires. Fue fundadora y directora de estudios del profesorado Joaquín V. González, profesora secundaria, traductora de francés. Escribió monografías, ensayos, y por supuesto, poesía. En el Consejo de Investigaciones Científicas y Técnicas se dedicó a un afán que le consumiría la vida: el estudio, el análisis de la Utopía, esa palabra tantas veces esgrimida y pocas veces comprendida. En 1992, se encontró en Buenos Aires con quien era entonces secretaria de Cultura de Neuquén, Hilda López. Irma Cuña la estaba pasando bastante mal económicamente. Y tenía ganas de volver al terruño. López la repatrió, y desde aquel año nunca más se movió de Neuquén. Aquí continuó su tarea en la Universidad Nacional del Comahue dictando el Seminario sobre Utopía, y en otras actividades, ligadas al quehacer cultural neuquino.
En 1999, la Academia Argentina de Letras la incorporó como miembro a su personal. El reconocimiento llegó para orgullo personal de ella y de toda la provincia. Desde esa época, la incorporó a su plantel y a su vida el actual secretario de Cultura y Turismo municipal, Oscar Smoljan.
Crítica sobre su obra miniaturadeimagen La Poeta y profesora en Letras Marta Ramos sostuvo que Irma Cuña siguió escribiendo y regalándonos antologías y selección de poesías. Pero esa mujer, que vivenció su tierra en “Neuquina” (1956), su primera obra editada por Pampa-Mar en Bahía Blanca, nos mostró muchas facetas, nos señaló caminos y se constituyó en un referente ineludible de las letras patagónicas.
Según palabras de Sergio Kisielewsky, Irma Cuña podría definirse como licenciada en Letras, discípula de Ezequiel Martínez Estrada y sobre todo poeta de la Patagonia, quien una obra de contenida emotividad. Además considera que la obra “Pasajera del viento” es una cuidada antología de sus libros. Con selección y prólogo de la poeta porteña Irene Gruss, la edición es todo un acto de justicia como el que rinde Cuña a Li Po (“Fría, la luna otoñal res-plandece en el álamo blanco”), tal vez el más grande poeta chino de todos los tiempos, y a “La divisa del emboscado”, una suerte de título donde confluyen los martirios de los mapuches y los perseguidos de fines del en nuestro país (“La noche entera / combate con el otro / hasta alcanzar a verlo. / Cuando amanece / por las calles / se derrumba en la mitad del simulacro”). Cuña es parte de una ola gigante. De la lectura de su obra se sale distinto.