La batalla de la Ciudad de Zhizhi (), también conocida como batalla de Zhìzhī (郅支之戰) o batalla de Talas (Таласская битва), tuvo lugar en el año 36 a. C., en las inmediaciones del río Talas,Otros autores propugnan por una identificación en torno al río Ili, habida cuenta la dificulta de situar específicamente la alusión geográfica dada por el Hàn Shū, en torno al denominado río Dōulài Shuǐ (都賴水). extendido en las actuales Kazajistán y Kirguistán. El conflicto armado enfrentó a las huestes del Luándī Hūtúwúsī (攣鞮呼屠吾斯), más conocido como Zhìzhī Chányú (郅支單于) y las tropas de la dinastía Hàn al mando de Gān Yánshòu (甘延壽), junto con su subalterno Chén Tāng (陳湯), quienes emprendieron una campaña militar en los territorios de Xīyù (西域), contra la expansión del poder xīongnú (匈奴), bajo el poder de este último soberano independiente.

La crónica de esta campaña, que nos ha llegado a través del historiador Bān Gù (班固), relata los pormenores de la misma hasta la victoria final por parte del ejército Hàn, conquistando la capital levantada tan sólo unos años antes por orden de Hūtúwúsī. Tras un laborioso asedio, la ciudad de Zhìzhī (郅支城), fue tomada junto con los restantes supervivientes y un cuantioso botín, todos trasladados a territorio Hàn. Tras el resultado de esta batalla, los xīongnú jamás volvieron a erigirse como un poder destacado en las estepas, comenzando a ser eclipsados sobre las mismas a favor del auge de otras ramas más pujantes, como los xiānbēi (鮮卑).

Antecedentes La otrora poderosa confederación xīongnú, comenzó a partir de la década del 60 a.C., a experimentar una serie de divisiones y luchas en el seno de la misma, que abocó a la misma a su agonía desenfrenada, sin poder reaccionar ante la falta de legitimidad de un único gobernante o Chányú. Circunstancia esta última que intentó solventarse a través de una serie de autoproclamaciones, a partir de las cuales los pretendientes, fuesen de la familia real gobernante o no, intentaron desesperadamente imponer su mandato absoluto. Estos intentos, fracasarían repetidamente, encontrándonos ya en el 54 a.C., con una situación bicéfala en la que el Chányú legítimo, Luándī Jīhóuquǎncè (攣鞮稽侯犬冊), había sido derrocado por su propio hermano mayor, Luándī Hūtúwúsī, empujándole a mendigar una necesitada ayuda al principal enemigo para la estabilidad de la confederación: la dinastía Hàn. En este momento, la confederación se dividía en la legitimidad de un Chányú derrocado (Jīhóuquǎncè) y la pretendida autoridad del Chányú usurpador (Hūtúwúsī). Ante esta problemática, los diferentes actores del escenario político, acabarían buscando de forma independiente el beneficio propio, por lo que durante décadas, Hūtúwúsī tratará de reforzar su posición de cara a figurar como el único y legítimo mandatario xīongnú, buscando apoyos tanto en el escenario centroasiático, como también validando su posición ante el emperador Hàn, buscando la aplicación de una inteligente política bidireccional que pudiera sostenerle en sus pretendidos derechos al trono y gobierno de la confederación. Por su parte, su hermano buscaría justamente los mismos objetivos, aunque en su condición de Chányú desposeído, sólo podía encaminar sus ruegos hacia la atención del Emperador: pese a lo políticamente previsible (apoyar al usurpador), la posición Hàn, partirá desde el primer momento hacia el respaldo y el sostén del gobernante derrocado. Esta circunstancia es esencial para entender el contexto y situación del origen de la batalla misma, puesto que este capítulo bélico no fue sino el último paso efectuado en pos de la unificación de las hordas xīongnú a favor de un único gobernante, favorecido por el Emperador (Jīhóuquǎncè), miniaturadeimagen|Situación geoestratégica de los principales protagonistas en el Asia Central, hacia mediados del siglo I a.C. El control del territorio de la Transoxiana, aseguraba una zona no sólo de primer nivel estratégico, sino también de potentes recursos económicos. Una circunstancia que naturalmente, Hūtúwúsī intentó conseguir tras expansión territoritorial a costa de los dominios de los kāngjū y los wūsūn.

Pese a que en otros casos similares, la respuesta china fue lo suficientemente rápida y astuta como para no postergar un conflicto erosivo como el señalado, en el caso de la usurpación de Hūtúwúsī, influye la lejanía de sus dominios frente al teatro de operaciones de los ejércitos imperiales, al mismo tiempo que su progresivo desplazamiento hacia el oeste, buscando el abrigo de las regiones montañosas y alejadas del Asia Central. El coste de la movilización de los ejércitos, condenó en repetidas ocasiones a muchos dirigentes en la historia china, por lo que aun siendo considerado una amenaza, una respuesta armada del Emperador contra el taimado Hūtúwúsī, implicaba una serie de medidas que ni el propio gobernante estaba seguro de acometer, ni la administración imperial capaz de sufragar al completo. Es importante tener estos aspectos en cuenta a la hora de comprender el número de efectivos desplegados en esta campaña, que se sostuvo en buena medida a través de las aportaciones de tropas por parte de los estados amenazados de Xīyù. A todo ello debemos señalar la total improvisación de la campaña por parte de Gān Yánshòu y Chén Tāng, pues tal y como queda señalado en el Hàn Shū, la idea original del traslado de estos dos oficiales, pasaba meramente por dirigir y administrar la situación gubernamental en los territorios de Xīyù, respondiendo así a las quejas efectuadas por varios líderes regionales ante la amenaza de Hūtúwúsī, sin que les fuera encomendada ninguna campaña ni ataque hostil hacia sus dominios.

Mientras que los Hàn trataban de ofrecer una respuesta activa ante la expansión del poder de Hūtúwúsī, este último hacía lo mismo justamente en el área centroasiática, donde durante los años precedentes y tras numerosas campañas contra los pueblos circundantes a la misma, había cimentado un poderoso estado capaz de amenazar el control Hàn sobre Xīyù, lo que a su vez implicaba el control en manos exógenas (y enemigas) del importante nudo comercial que unía el mundo asiático con Partia y por extensión con el propio Imperio Romano. Consciente de la oportunidad que le brindaba su posición, Hūtúwúsī llegaría a fundar un asentamiento fortificado, conocido en las fuentes chinas como Zhìzhīchéng (郅支城) o "Ciudad de Zhizhi", además de llegar a mantener un completo control sobre los antiguos dominios de los kāngjū (康居) y los wūsūn (烏孫), que pasaban por ser los dos principales poderes nómadas en la región.

Escaramuzas previas y el inicio de la contienda Tras partir desde territorio Hàn, Gān Yánshòu y Chén Tāng llegaron a los dominios de Hūtúwúsī con el grueso de sus tropas, que ascendía a un total de 40.000 efectivos, entre los cuales se encontraba un gran número de oriundos de los estados de Xīyù. La primera toma de contacto con las huestes de Hūtúwúsī tuvo lugar en territorio wūsūn, donde una parte del ejército Hàn fue sorprendido por un ataque en la retaguardia bajo el mando de Bào Tián (抱闐), uno de los mandos subalternos del Chányú que había sido mandado preventivamente para arrasar el territorio wūsūn y atacar en última instancia de forma sorpresiva a las tropas Hàn. Tras el ataque a la capital wūsūn y la toma de un cuantioso botín, Bào Tián se dirige contra la retaguardia de las tropas Hàn, llegadas a la región: ante este movimiento, Chén Tāng responde rápidamente dirigiendo a la caballería aliada de Xīyù, que logra desbaratar el ataque y ejecutar a gran parte de la tropa dirigida por Bào Tián. Esta escaramuza se saldó con la pérdida del botín acumulado por Bào Tián; un revés serio, que sin embargo nada hacía presagiar el final ya inminente del estado levantado por Hūtúwúsī. miniaturadeimagen|Trayecto del río Talas en la época invernal. Si en última instancia las anotaciones del Hàn Shū se corresponden de forma fidedigna en la alusión al Talas, este hecho no deja de ser de por sí relevante, teniendo en cuenta que justamente en las inmediaciones de este río, la segunda dinastía en mayor importancia tras los Hàn, la dinastía Táng (唐), sufrirá una hecatombe militar (751 d. C.) que sellará paradójicamente la expansión y presencia del gobierno en el área centroasiática. En un primer momento, esta victoria levantó el ánimo de la soldadesca, aunque no empujó a sus líderes a un ataque precipitado contra la capital: antes de ello, se desplegó la acostumbrada diplomacia castrense, en la cual Hūtúwúsī trató de ganar tiempo y recursos, al mismo tiempo que Gān Yánshòu y Chén Tāng reunían información sobre todo lo acontecido en el espacio centroasiático desde la llegada del Chányú al mismo, además de la masacre decretada contra la elite gobernante de los kāngjū. Convencidos de la peligrosidad del poder de Hūtúwúsī y considerando ya seriamente un ataque frontal y sin paliativos, las fuerzas Hàn se encaminaron ya de forma directa, hacia la capital: Zhìzhīchéng.

Consciente del ataque inminente, Hūtúwúsī comenzó a desplegar sus efectivos en torno al complejo, disponiendo su nutrida caballería e inclusive, una serie de tropas a pie (步兵), distinguidas de las demás por su reseñable formación en yúlín (魚鱗) o "escamas de pescado", situándose estos últimos a las puertas de la ciudad. Todo ello acompañado de los gritos de las tropas dentro del complejo, que incitaban al combate con los invasores Hàn. En el otro lado del campo de batalla, Gān Yánshòu y Chén Tāng, disponían el campamento (營), haciendo formar a las tropas armadas con ballestas extendidas (張弩) y conminándoles a efectuar repetidas cargas sobre las líneas de combate xīongnú desplegadas en torno al complejo: esta maniobra obtuvo un éxito absoluto cuando las fuerzas enemigas se vieron obligadas a regresar al interior del complejo, evitando así la carga directa de la caballería kāngjū al servicio de Hūtúwúsī.

Aunque habían conseguido desbaratar un ataque frontal por parte de los xīongnú, sus fuerzas se encontraban ahora al abrigo de las formidables defensas de la capital, constituidas por un muro exterior elaborado en madera, al mismo tiempo que se reforzaba por dentro con un segundo muro compuesto ya únicamente de tierra. Estas defensas, obligaron a una serie de ataque flamígeros dirigidos en primer término a derribar la muralla exterior y conseguir abrir puntos de ataque directo hacia la muralla interior. En el transcurso del asedio, Hūtúwúsī y sus mandos castrenses, trataron de parar el ataque Hàn a la muralla exterior con sucesivas andanadas desde las murallas del complejo e incluso realizando varias salidas en pos de aniquilar parte del equipo de asedio dispuesto por las tropas Hàn, sin que llegasen a conseguir éxito alguno debido a la línea de ballesteros desplegada por Gān Yánshòu y Chén Tāng. De este modo, mientras que un cuerpo de soldados trataba de incinerar el parapeto exterior, la línea defensiva les protegía mediante el ataque a larga distancia frente a cualquier amenaza nacida desde el complejo, ya fuese en forma de salida o ataque desde el parapeto. Las opciones de los xīongnú comenzaban a estrecharse aún más, preconlzando la caída.