Se llama teatro universitario al teatro producido desde la universidad o que mantiene un fuerte nexo con ésta. Se asocia al fenómeno del teatro independiente, tanto por no tener que seguir las leyes del mercado (como sí ocurre con el teatro profesional y el teatro aficionado), como por la propia formación intelectual de sus integrantes, generando productos y dramaturgias dirigidas a un público más específico, bien con una apuesta más conceptual, comprometida o pedagógica.
Características miniaturadeimagen|Artes escénicas en espacios no canónicos como en el Hall de la estación Universitat del Metro de Barcelona (TMB) en 2015. El teatro universitario es muy heterogéneo, ni por nivel ni por estética no siempre se puede distinguir de otros tipos de teatro pero se trata de un sector con una identidad propia, conformador de nuevos públicos con un mayor nivel crítico y una potencialidad propedéutica: capacidad para aunar en él conocimientos que pueden relevarse útiles en otros campos, algo muy útil para completar la formación académica del estudiante con habilidades tales como mejorar su resiliencia, su capacidad para expresarse en público o trabajar en equipo.
El teatro universitario tuvo en los primeros tiempos que podemos estudiar una clara tendencia ecléctica: Aunar lo clásico y lo vulgar, lo formal y lo informal. Coexistencia de varias lenguas. Mayor presencia de referencias literarias o intertextualidad. Contemporaneidad de elementos religiosos y mitológicos. Rotura o reinterpretación constante de las leyes aristotélicas. Otras características más actuales son: Metateatralidad. Itinerancia o nomadismo. Capacidad para adecuarse a espacios no convencionales. Uso mínimo de recursos de escenografía y luces. Multiplicidad de roles (el actor es además escenógrafo, tramoyista, apuntador).
Historia miniaturadeimagen|Fachada de la Universidad de Salamanca, la primera en ostentar el título de Universidad. Las primeras universidades, estructuras docentes de grado superior reguladas con capacidad de conceder titulaciones, surgirán en Europa a partir del . Aparecen en un momento de la historia de occidente en que se crea una paradoja: por un lado el teatro es denostado por las autoridades eclesiásticas, mientras que por el otro estas mismas estructuras que impiden que queden vestigios de los usos y la vigencia del teatro se sirven de este arte (junto con la pintura, la música y la escultura) para evangelizar a un pueblo eminentemente analfabeto. Siendo la universidad un espacio bajo control de la iglesia tendrá más margen para apadrinar este arte encontrando una libertad temática y formal mucho mayor a cualquier otra manifestación religiosa gracias a su acceso a los textos clásicos.
La Baja Edad Media y la aparición de la universidad
La aparición de estructuras de enseñanza reglada en Europa con título de Universidad data del aunque algunas escuelas ya iniciaran su actividad durante el o incluso antes y fueran adecuando paulatinamente sus infraestructuras o estructura interna para convertirse en una como ocurrió con la Universidad de Bolonia para cuya fundación se acepta comúnmente la fecha de 1088 cuando comenzó a impartir estudios de jurisprudencia y que sin embargo no obtuvo sus estatutos hasta 1317. Durante la mayor parte de la Edad Media en Europa se produce por influjo religioso una denostación y persecución por parte de la iglesia de las actividades teatrales que se traduce en una equiparación del oficio del actor al de la prostitución y al igual que al segundo se la evita citar en las crónicas así como en las pinturas, de manera que la mayoría de informaciones que nos han pervivido son de quejas y legislaciones encaminadas a acotar o recriminar que personas de fe asistieran o participaran en representaciones teatrales paganas. Y es precisamente que gracias a éstas sabemos que el teatro aun estando mal visto era frecuentado y alentado incluso en algunos estamentos religiosos, por tener estos mayor margen de maniobra y acceso a textos clásicos, de tal manera que a día de hoy las únicas producciones que nos han llegado de la Baja Edad Media se podría afirmar que son producidas por clérigos y escolares:miniatura|Primer folio de la "Razón de amor con los denuestos del agua y del vino", Monjes y eclesiásticos debieron ser los autores de los primeros misterios, milagros y demás representaciones litúrgicas, y estudiantes y clérigos compusieron las llamadas comedias elegíacas. Nuestra primera composición dialogada con nombre de autor, el Debate entre el agua y el vino (S.XIII) es obra de un escolar, el Lupus de Moros que la suscribía:“Un escolar la rrimó / que siempre dueñas amó.”Hay que decir que la producción clerical no era solo religiosa, sino que incluía la elaboración de los populares “juegos de escarnio”. Lo sabemos porque el mismo Alfonso X trató de censurar –probablemente con poco éxito- su representación en lugares sagrados. (Partida I tit. VI Ley 34 Alfonso X). El mismo arcipreste de Hita se vanagloriará de haber escrito piezas de danza y trovas para “escolares que andan nocheriegos.” No existen pruebas documentales a favor o en contra que tales representaciones acontecidas en la universidad fueran públicas antes del a excepción de la Universidad de París, pero es más que plausible que no fuera un hecho aislado.
Por otro lado el acceso a textos clásicos es habitual en las universidades, por ejemplo se utilizaban citas de Terencio para enseñar gramática. Además de hacerse lecturas de las comedias del popular autor latino se conocían las de Plauto y las tragedias de Séneca. Precisamente gran parte de las obras producidas en el cuando se tuvo acceso a la imprenta son de marcada inspiración latina.
Renacimiento y expansión de las universidades por América miniaturadeimagen|Los claustros universitarios por oportunidad, al igual que los patios palaciegos renacentistas italianos, debieron de servir para acoger obras universitarias a cielo abierto. Palacio Universitario de Santa Cruz, Valladolid. Es en los Estatutos de la Universidad de Salamanca de 1529 que encontramos reglada la obligatoriedad de la realización de representaciones teatrales, es más, en el capítulo 61 de sus Estatutos de 1538 podemos considerar el primer festival con premios documentado al ofrecer 6 ducados del arca de estudio a la mejor actuación. En otras universidades ocurre lo mismo, como el caso de Valencia en 1611 reflejado en sus Constituciones.
Es a partir de la segunda mitad del que comienza a declinar el uso hegemónico del latín en las representaciones. Es cada vez más habitual en que se cree una disglosia entre el latín y un latín muy contaminado, cuando no el uso de la nueva lengua romance. Es el caso de Niunensis de Juan de Valencia (latín-latín macarrónico-castellano) o la Egloga de Verginia Deipara (latín-gallego) o La tragedia de San Hermenergildo (latín-castellano-italiano). Siendo el uso de varias lenguas según la clase o procedencia un elemento propio de las obras universitarias, tradición que perdura hasta hoy donde es habitual en las obras de creación colectiva en zonas bilingües o en las agrupaciones compuestas con estudiantes de intercambio extranjeros.La Compañía de JesúsUno de los maridajes más importantes y prolíficos entre el teatro y el sistema docente ocurrió en la segunda mitad del s. XVI con el advenimiento de la Compañía de Jesús. Su fundador San Ignacio de Loyola recogió la tradición universitaria –él mismo fue alumno de las Universidades de Alcalá, Salamanca, París y Bolonia– de realizar debates y representaciones teatrales. La regularidad, afición, respaldo económico e institucional hicieron crecer las obras en brillantez y aparato escénico. Y muchas de las obras fueron creadas ex profeso para su representación, ya sea por profesorado como alumnos: en la Biblioteca de la Real Academia de Historia de España sólo de la colección llamada de Cortes se conservan más de 100 piezas dramáticas creadas y representadas en los colegios de los jesuitas durante los siglos XVI y XVII. miniaturadeimagen|"Estatutos de la Regia, y Pontificia Universidad de Santo Thomas de Aquino; en el Convento Imperial de Predicadores de la ciudad de Santo Domingo, en la Isla Española." Las primeras representaciones teatrales universitarias ya desde un comienzo se distinguen por su carácter ecléctico ya que aúnan el arte clásico y vulgar, usan varias lenguas, mezclan elementos cristianos y mitológicos así como hacen uso de la farsa y la tragicomedia.
Durante la época moderna y la colonización española de América y Asia se crearán una treintena de universidades siguiendo las pautas y actividades de las universidades metropolitanas, algo que no ocurrirá en las colonias inglesas, portuguesas, holandesas y francesas hasta el advenimiento de la revolución industrial y la asunción de la educación como deber por parte del estado según los preceptos de la revolución francesa. Durante el y principio del el ascendente de Europa hará que surjan universidades en el resto de continentes.
Era contemporánea
Tras la revolución francesa y la apropiación por parte del estado de la educación como derecho fundamental de sus ciudadanos hará que paulatinamente el control de las universidades pase de la iglesia al estado, o que se creen universidades estatales laicas en las nuevas repúblicas emancipadas de la metrópoli.
Durante el romanticismo se comienza a percibir un cambio fundamental en el teatro universitario. Surgen las primeras asociaciones estudiantiles formales con una clara especialización de las mismas -coro, orquesta, tuna, grupo de teatro universitario-, este paso de una unión temporal de estudiantes por convocatoria de una actividad a grupo consolidado, con nombre propio y estatutos, permitirá una mayor independencia de sus actividades, un mayor control de sus tiempos de producción y una mayor consciencia propia.
Las asociaciones más antiguas todavía en activo se encuentran en Inglaterra: en 1855 se forma en la Universidad de Cambridge el Amateur Dramatic Club (ADC) la más antigua del país y una de las más prolíficas, actualmente produce una veintena de montajes al año. Otra será la Oxford University Classical Drama Society (OUCDS) inicia sus pasos en 1879 con el Ipólito de Sófocles.
Con el tiempo el asociacionismo evolucionará en la conformación de compañías de segunda generación. Estas se diferencian en que además de poder funcionar o regirse por tradición, oportunidad y afición, se le añade una nueva característica, tener un objetivo. Esta dirección les impulsa a que sean menos pasivas y tomen la iniciativa realizando una actividad más compleja y sostenida en el tiempo, lo que hace que se aparten del teatro aficionado y se adentren en el teatro independiente.
Teatro universitario en el siglo La principal diferencia entre las agrupaciones teatrales universitarias con el cambio de siglo es una participación más grande de estas en la cultura y la política, hasta el punto de servir por ejemplo a jóvenes estados para propiciar, a través del T. U., el surgimiento de un Teatro Nacional propio.
Es de destacar que precisamente las dos principales ideologías emergentes (comunismo y fascismo) tomarán el teatro como un arte revolucionario, que permite cambiar la sociedad y alejarla del teatro burgués, carente de valores: Para el fascismo será un arma propagandística por su fuerza y capacidad de impacto par a la radio o el cine, confrontadora de la realidad y conductora de vanguardias; que por sus ritualidad y liturgia era bien vista por su ordenado potencial estético por un lado y por el otro sus puntos en común con una vuelta a las raíces cristianas. El ejemplo más claro es el que hace la Giuventú universitaria fascista en Italia.