La selección de fútbol masculina de Catar () es, desde su creación en 1960, el equipo formado por jugadores de nacionalidad catarí que representa a Catar en las competiciones internacionales organizadas por la Confederación Asiática de Fútbol (AFC) y la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA). Está bajo la dirección de la Asociación de Fútbol de Catar, fundada en 1960 y afiliada a la FIFA desde 1972.

El combinado disputa habitualmente sus partidos como local en el Estadio Internacional Jalifa y en el Estadio Jassim bin Hamad, ambos situados en Rayán. Es conocido popularmente como «Los Marrones» (The Maroons), en referencia al color tradicional de su uniforme, y como «Al-Annabi» (العنابي), sobrenombre derivado del color granate de la bandera catarí.

Catar disputó su primer Mundial de la FIFA en la edición de 2022, celebrada en su propio territorio, convirtiéndose en la primera selección árabe en organizar el torneo. Sin embargo, su participación terminó en la fase de grupos tras perder sus tres encuentros ante Ecuador, Senegal y Países Bajos, siendo la primera selección anfitriona en la historia de la competición en no sumar ningún punto.

A nivel continental, la selección ha alcanzado sus mayores éxitos en la Copa Asiática de la AFC. Tras participar en once ediciones del torneo, conquistó sus primeros títulos en las ediciones de 2019 y 2023, convirtiéndose en la quinta selección en la historia en revalidar el campeonato. En 2019 logró además una campaña histórica al imponerse en todos sus partidos y recibir únicamente un gol en contra.

En el ámbito regional, Catar ha conquistado la Copa del Golfo en tres ocasiones (1992, 2004 y 2014), siendo una de las selecciones más destacadas de la zona del Golfo Pérsico. Sus principales rivalidades se mantienen con las selecciones vecinas de Arabia Saudita, Baréin y Emiratos Árabes Unidos, marcadas tanto por la proximidad geográfica como por la tradición competitiva entre los países del Golfo.

Historia

Introducción del fútbol y primeros pasos (1940–1970) El fútbol llegó a Catar durante la década de 1940, coincidiendo con el inicio de la explotación petrolera del país. Los trabajadores extranjeros empleados en la industria del petróleo, especialmente procedentes de la India y de otros países árabes, introdujeron la práctica del deporte en el territorio, creando los primeros equipos informales en las zonas petroleras. Uno de los principales focos de desarrollo fue Dukhan, donde comenzaron a organizarse encuentros entre trabajadores y comunidades locales. En 1951, la Qatar Oil Company organizó el primer torneo documentado del país, conocido como Ezz Eddin Tournament, una competición que posteriormente pasó a denominarse Pukett Cup y que contribuyó a popularizar el fútbol entre la población catarí.

El crecimiento del deporte llevó a la creación de la Asociación de Fútbol de Catar (QFA) en 1960, organismo encargado de regular el fútbol nacional. La federación se incorporó a la FIFA en 1963 y posteriormente se integró en la Confederación Asiática de Fútbol (AFC), consolidando la presencia del país dentro de las estructuras internacionales. La creación de competiciones regionales en el Golfo también favoreció el desarrollo del fútbol catarí, especialmente con el nacimiento de la Copa del Golfo en 1970, torneo impulsado por las federaciones de la zona con participación activa de dirigentes cataríes.

La selección nacional disputó su primer partido internacional oficial el 27 de marzo de 1970 ante Baréin, en la primera edición de la Copa del Golfo. Aunque Catar perdió aquel encuentro por 2-1, con Mubarak Faraj como autor del primer gol internacional de la historia del combinado, aquella participación marcó el inicio de su trayectoria competitiva. En sus primeros años, el equipo tuvo dificultades para competir contra las selecciones más consolidadas de la región, pero la aparición de jugadores como Mansour Muftah y el crecimiento de la liga local permitieron sentar las bases de la futura evolución del fútbol catarí.

Primer desarrollo internacional y consolidación regional (1970-1990) Durante las décadas de 1970 y 1980, la selección catarí inició su proceso de consolidación dentro del panorama futbolístico asiático y del Golfo Pérsico. Tras su debut oficial en la Copa del Golfo de 1970, el equipo fue participando de forma constante en las distintas ediciones del torneo regional, enfrentándose a selecciones ya más establecidas como Arabia Saudita, Kuwait o Irak. Estos primeros años estuvieron marcados por resultados irregulares, aunque permitieron a Catar ganar experiencia competitiva y establecer una base de jugadores que posteriormente serían fundamentales para su desarrollo.

En este periodo, el fútbol catarí comenzó también a integrarse en las competiciones continentales organizadas por la Confederación Asiática de Fútbol. La selección debutó en la Copa Asiática de 1980, tras haber iniciado su participación en los procesos clasificatorios durante la década anterior. Aunque no logró superar la fase de grupos, el equipo consiguió sus primeras victorias en el ámbito continental, lo que supuso un paso importante en su evolución. A lo largo de los años 80, Catar logró consolidarse como una selección competitiva a nivel regional, aunque todavía alejada de las potencias asiáticas emergentes.

Paralelamente, el desarrollo interno del fútbol en el país avanzó de forma progresiva gracias al crecimiento de la liga doméstica y a la mejora de las infraestructuras deportivas. La aparición de jugadores como Mansour Muftah o Khalid Salman contribuyó a elevar el nivel del combinado nacional. Hacia finales de la década, Catar ya era considerado un rival incómodo en el Golfo, aunque aún sin capacidad para competir de forma consistente en las fases finales de los grandes torneos.

Primera edad dorada y aspiraciones mundialistas (1990-2000) La década de 1990 supuso el primer gran salto cualitativo en la historia del fútbol catarí. La selección logró consolidarse como una de las principales fuerzas del Golfo, alcanzando resultados destacados en la Copa del Golfo y situándose en varias ocasiones cerca de la clasificación para la Copa Mundial de la FIFA. Este periodo coincidió con la profesionalización progresiva del fútbol en el país y con una mayor inversión en la formación de jugadores y en la estructura técnica del equipo nacional.

Catar estuvo especialmente cerca de lograr la clasificación para el Mundial de 1998, cuando alcanzó la última fase de las eliminatorias asiáticas. Sin embargo, una derrota decisiva ante Arabia Saudita privó al equipo de su primera participación en una Copa del Mundo, en un momento que marcó uno de los episodios más recordados de esta etapa. A pesar de ello, el rendimiento general del equipo fue positivo y confirmó su crecimiento dentro del contexto asiático.

A nivel regional, Catar logró su primer gran título internacional al conquistar la Copa del Golfo de 1992 como anfitrión,RSSSF.com: «Gulf Cup 1992 (in Doha, Qatar)» (en inglés) lo que supuso un hito en la historia del fútbol nacional. Durante esta década también se alcanzaron otras finales y puestos destacados en competiciones regionales, consolidando una generación de futbolistas que elevó el estatus del país en el panorama árabe y asiático. Al finalizar el siglo XX, Catar era ya una selección competitiva, aunque aún sin presencia en fases finales de Mundiales o títulos continentales.

Modernización y proyecto mundialista (2000-2020) El inicio del siglo XXI estuvo marcado por una etapa de transición en la selección catarí, caracterizada por cambios frecuentes en el banquillo y la búsqueda de una identidad futbolística más estable. A pesar de ello, el equipo logró algunos avances significativos, como su primera presencia en los cuartos de final de la Copa Asiática en 2000, lo que evidenciaba su progresiva consolidación en el ámbito continental.200px|miniaturadeimagen|derecha|La selección de fútbol de Catar celebrando junto a su entrenador, Félix Sánchez Bas, su victoria en la Copa Asiática 2019 en los Emiratos Árabes Unidos.Durante esta etapa, Catar continuó acercándose a la clasificación mundialista en varias ocasiones, aunque sin éxito. Las eliminatorias para los Mundiales de 2002, 2006 y 2010 reflejaron una selección capaz de competir en fases iniciales, pero todavía insuficiente en los momentos decisivos. En este periodo, el equipo atravesó varias etapas técnicas bajo entrenadores como Philippe Troussier, Džemaludin Mušović, Jorge Fossati y Bruno Metsu, en un intento de estabilizar el proyecto deportivo.As.com: «Troussier firma como nuevo seleccionador de Catar»Perú21: «Uruguayo Jorge Fossati se hará cargo de selección de Catar» FIFA.com: «Destituido Metsu, seleccionador de Catar» A nivel regional, sin embargo, el equipo consiguió títulos importantes como la Copa del Golfo de 2004 y la medalla de oro en los Juegos Asiáticos de 2006 con la selección sub-23, lo que reforzó la proyección de nuevas generaciones de jugadores.RSSSF.com: «Gulf Cup 2004 (in Qatar)» (en inglés) Parte de la base competitiva construida en estos años permitió posteriormente la consolidación del equipo en el fútbol asiático de la década siguiente.

El punto de inflexión llegó en 2010, cuando la FIFA otorgó a Catar la organización de la Copa Mundial de 2022.BBC Mundo: «La FIFA elige la novedad: Rusia y Catar, sedes mundialistas» Este hecho transformó completamente el proyecto deportivo del país, que pasó a centrarse en la preparación de una selección altamente competitiva de cara al torneo. Bajo la dirección de entrenadores como Djamel Belmadi y posteriormente Félix Sánchez Bas, el fútbol catarí inició un proceso de modernización basado en academias, desarrollo técnico y la creación de una identidad de juego definida.Lainformacion.com: «El argelino Djamel Belmadi nuevo seleccionador de Catar» Un catalán dirigirá a Catar con Xavi como ayudante. Este trabajo culminó con la conquista de la Copa Asiática de 2019, el primer título continental de su historia, logrado de manera invicta y con un dominio absoluto del torneo.

Durante este proceso de internacionalización, Catar fue invitado por la CONMEBOL a disputar la Copa América 2019 en Brasil, su primera participación en una competición de selecciones de fuera de Asia.Japón y Catar jugarán la Copa América 2019. El equipo mostró un rendimiento competitivo en la fase de grupos, con un empate ante Paraguay y encuentros ajustados frente a Colombia y Argentina, aunque fue eliminado con un punto. Posteriormente, también fue invitado a la edición de 2020, que finalmente no llegó a disputarse tras su aplazamiento por la pandemia de COVID-19.Catar y Australia se retiran de la Copa América

Campeón de Asia y anfitrión de la Copa Mundial (2020-presente) miniaturadeimagen|Los jugadores de Catar celebran el primer título de la Copa Asiática de la historia de su país, conseguido en 2019. En la década de 2020, Catar afrontó el mayor desafío de su historia futbolística como anfitrión de la Copa Mundial de 2022. Aunque el equipo contaba con una preparación prolongada y una generación consolidada, su participación en el torneo no cumplió las expectativas. La selección fue eliminada en la fase de grupos tras sufrir tres derrotas, convirtiéndose en el primer país anfitrión en la historia del Mundial en perder su partido inaugural y en no lograr una victoria durante el campeonato.

Sin embargo, el proyecto deportivo catarí mostró una rápida capacidad de recuperación en el ámbito continental. En la Copa Asiática de 2023, disputada en su propio territorio, la selección volvió a proclamarse campeona tras una destacada actuación. El equipo avanzó con solidez hasta la final, donde derrotó a Jordania por 3-1, consolidando su posición como una de las selecciones más fuertes de Asia en la actualidad. Este título convirtió a Catar en uno de los pocos equipos capaces de defender con éxito el campeonato continental en el siglo XXI.