El intento de golpe de Estado de Turquía de 2016 se refiere a una frustrada movilización armada realizada en la noche del 15 al 16 de julio de 2016 por algunas facciones dentro de las Fuerzas Armadas de Turquía organizadas dentro del Consejo de Paz en el Hogar con el fin de derrocar al presidente Recep Tayyip Erdoğan y al Gobierno del primer ministro Binali Yıldırım.

Intentaron tomar el control de varios lugares en Ankara, Estambul, Marmaris y otros lugares, como la entrada lateral asiática del Puente del Bósforo, pero no lo lograron después de que fuerzas y civiles leales al Estado los derrotaran. El Consejo citó como razones del golpe una erosión del laicismo, la eliminación del gobierno democrático, el desprecio por los derechos humanos y la pérdida de credibilidad de Turquía en la arena internacional.  Esa misma noche Erdoğan declaró que tenían pruebas de que los líderes del golpe estaban vinculados al movimiento Gülen, que contaba con más de 2000 escuelas, cientos de organizaciones benéficas y hospitales en todo el mundo en 2015.  Erdoğan designó al movimiento como organización terrorista en mayo de 2016, citando el escándalo de corrupción de 2013, que describió como un "intento de golpe judicial" supuestamente perpetrado por policías vinculados al movimiento como justificación. El movimiento Gulen fue liderado por Fethullah Gülen, un empresario y un conocido erudito islámico que vivió exiliado en Pensilvania.El gobierno turco alegó que Gülen estaba detrás del golpe y que Estados Unidos lo protegía  En respuesta, Gülen ha pedido una comisión internacional para investigar el fallido golpe y ha dicho que aceptaría las conclusiones si dicho organismo encontraba pruebas de su culpabilidad. En cambio, el gobierno de Erdoğan ni siquiera aceptó la propuesta de un comité parlamentario nacional para investigar los hechos del 15 de julio.

Durante la tentativa de golpe militar en Turquía, al menos 300 personas murieron y 2100 resultaron heridas. Entre las víctimas se encuentran 41 agentes de policía, 47 civiles y 104 militares golpistas. Se estima que 1.154 personas resultaron heridas , y hubo 2839 militares sublevados. El gobierno turco afirmó que muchos edificios gubernamentales, incluido el Parlamento turco y el Palacio Presidencial, fueron bombardeados desde el aire; sin embargo, periodistas independientes como Ahmet Nesin argumentaron que las marcas vistas en las fotos del edificio del parlamento, como quemaduras, agujeros o daños en las estructuras circundantes, no coinciden con lo que se esperaría de un misil o ataque aéreo. por lo tanto, considera tales afirmaciones absurdas.https://cnnespanol.cnn.com/video/cnnee-digital-repaso-golpes-de-estado-turquia CNN:Repaso a los golpes de Estado en Turquía

A la mañana siguiente, Erdoğan calificó el intento de golpe de Estado como "un regalo de Dios" y comenzó sus arrestos y purgas masivas, con al menos 40.000 detenidos en los primeros días, incluyendo al menos 10.000 soldados y 2.745 jueces (arrestados a la mañana siguiente, el 16 de julio), por estar vinculados al intento de golpe. También se suspendio a 15.000 miembros del personal educativo y se revocaron las licencias de 21.000 profesores que trabajaban en instituciones privadas tras declarar lealtad al gobierno a Gülen. Más de 77.000 personas fueron detenidas y más de 160.000 despedidas de sus trabajos, tras denuncias de conexiones con Gülen.  Desde el intento de golpe de Estado de 2016, aproximadamente 3 millones de ciudadanos han sido juzgados y 527.000 detenidos por cargos relacionados con el terrorismo en Turquía. 15 universidades y 35 hospitales, 1226 organizaciones benéficas y más de 1000 escuelas fueron clausuradas debido a supuestos vínculos con el movimiento el 23 de julio de 2016.

Desde 2016, Turquía se ha vuelto cada vez más autoritaria bajo el régimen de Erdogan; según Reporteros Sin Fronteras, en 2025 el 90% de los medios están controlados por el gobierno y Turquía ocupa el puesto 159 de 180 países en cuanto a libertad de prensa.Freedom House ha bajado la Calificación de Libertad de Turquía cada año desde el intento de golpe de Estado de 2016, y desde 2018 la ha clasificado como "No Libre".

Contexto histórico

Relación entre gobierno y fuerzas armadas Desde 1960, Turquía ha sufrido diversos golpes de Estado, siendo el último el realizado en 1997 contra el gobierno de Necmettin Erbakan, perteneciente al Partido del Bienestar conservador islámico, al cual pertenecía en ese entonces el alcalde de Estambul, Recep Tayyip Erdoğan. Luego de una serie de gobiernos laicos, Erdoğan asumió el cargo como primer ministro en marzo de 2003 al ganar su partido, Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), en las elecciones parlamentarias de noviembre de 2002. En 2014, se convirtió en el primer presidente electo directamente por los ciudadanos.

La relación entre el gobierno del AKP y el ejército ha sido compleja desde que dicho partido asumió el poder. Las fuerzas armadas se han considerado históricamente como protectoras del legado laicista de Mustafa Kemal Atatürk, fundador de la República de Turquía, lo que se opone a las ideas islamistas y conservadoras representadas por el AKP, de gran arraigo en el interior del país.

En múltiples ocasiones, el gobierno de Erdoğan y el AKP mencionaron la existencia de conspiraciones ideadas por la oposición y parte de las fuerzas armadas para ejecutar un golpe de Estado. Estas se remontan al año 2003 con la supuesta Operación Mazo II (Balyoz Harekâtı en turco), en la que fuerzas opositoras harían detonar bombas en dos mezquitas de Estambul para justificar un golpe de Estado en medio del caos resultante; aunque 236 personas fueron procesadas por ese supuesto complot, en 2015 fueron todas liberadas por la justicia turca por falta de pruebas. En 2008, un nuevo caso fue llevado ante la justicia sobre la supuesta existencia de una organización conspirativa llamada Red Ergenekon y que terminó con 265 personas en prisión por traición, incluyendo varios altos oficiales del Ejército como İlker Başbuğ, jefe del Estado Mayor. Sin embargo, todos ellos fueron liberados en abril de 2016 luego de que la Corte Suprema anulara el juicio por falta de pruebas.

Crisis política y terrorismo El gobierno de Erdoğan ha sido acusado en diversas ocasiones de avanzar hacia la concentración del poder político en el país en sus manos. En 2007, una reforma constitucional promovida por Erdoğan como primer ministro y aprobada por referendo estableció la elección directa del cargo de presidente de Turquía (antes elegido a través del parlamento). En los primeros comicios presidenciales, realizados en 2014, Erdoğan resultó ganador con un 51,79 % de los votos y manifestó su interés de ejercer una presidencia activa y no simplemente ceremonial, como era hasta ese entonces. También manifestó su abierto interés por una nueva reforma constitucional que convirtiera a Turquía en una república presidencialista. Esto fue rechazado no solo por la oposición, sino también por miembros de su propio partido: en abril de 2016 se filtraron los llamados «Archivos Pelícano» donde se manifestaban una serie de diferencias entre Erdoğan y el primer ministro Ahmet Davutoğlu, incluyendo su rechazo al presidencialismo. El 4 de mayo finalmente Davutoğlu anunció que no continuaría como líder del partido, dando paso a Binali Yıldırım como nuevo primer ministro, en un movimiento que muchos interpretaron como el fin del último escollo para los planes de Erdoğan.

Junto con la concentración del poder, diversos políticos han manifestado inquietud por un creciente autoritarismo de parte del gobierno turco. Este se habría reflejado en la represión contra los manifestantes en las protestas del parque Gezi (2013), el bloqueo de redes sociales o el cierre de medios de comunicación de oposición (como el popular periódico Zaman). Junto con ello, una serie de escándalos de corrupción estallaron contra el gobierno, acusando incluso a la familia de Erdoğan. Dichas acusaciones fueron consideradas por el gobierno como parte de una conspiración liderada por el religioso Fethullah Gülen, antiguo aliado de Erdoğan. Gülen y su movimiento fueron catalogados como terroristas por parte del gobierno, debiendo partir al exilio en Estados Unidos.

En paralelo a los problemas políticos, las repercusiones de la Primavera Árabe han impactado directamente en Turquía. El conflicto iraquí y la guerra civil en Siria, dos de los vecinos de Turquía, produjeron una masiva ola de refugiados hacia el país, con el fin de migrar hacia Europa y otros destinos. A ello se sumó el surgimiento del Estado Islámico y una oleada de atentados terroristas en Turquía entre 2015 y 2016. Apenas 17 días antes del intento de golpe militar, se produjo un atentado en el Aeropuerto Internacional Atatürk, que dejó un total de 45 personas fallecidas. A ello se sumó el rebrote del conflicto kurdo a través de una serie de incursiones militares por parte del Ejército turco en la zona sudeste del país y enfrentamientos con el Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK). Muchas de las campañas militares han sido catalogadas como violaciones a los derechos humanos de la minoría étnica kurda.

El 13 de julio, menos de dos días antes del lanzamiento del golpe de Estado, Erdoğan firmó un proyecto de ley que da soldados turcos inmunidad judicial mientras participen en operaciones de seguridad interna. El proyecto de ley de inmunidad fue visto como parte de la distensión entre el gobierno y las Fuerzas Armadas, mientras que las últimas operaciones internas fueron entre la policías y las unidades paramilitares en los territorios kurdos.

Acontecimientos

Primeros movimientos Cerca de las 23:00 del viernes 15 de julio de 2016, se publicaron los primeros reportes de movimientos de tropas del Ejército. Según los reportes, tanques y aviones militares se desplegaron en Ankara, la capital del país. Diversos edificios de importancia política, como la Asamblea Nacional y la sede del AKP, fueron asediados. En varios lugares se registraron tiroteos y disparos desde helicópteros. En Gölbaşı, a las afueras de la capital, la sede de las fuerzas especiales de la policía fue atacada por helicópteros de combate, mientras la sede de Türksat (compañía nacional de comunicaciones satelitales) fue invadida, dejando dos guardias de seguridad fallecidos.

En Estambul, la principal ciudad, se cerraron el puente del Bósforo y el puente de Fatih Sultan Mehmet, que conectan las regiones asiáticas y europeas de la ciudad, y los militares ocuparon la central plaza Taksim, indicando a la gente que volviera a sus casas. El Aeropuerto Internacional Atatürk fue tomado rápidamente, mientras los vuelos fueron cancelados. En tanto, se dio a conocer que el jefe del Estado Mayor, Hulusi Akar, fue tomado como rehén por parte de los golpistas. Las redes sociales como Twitter, Facebook o YouTube fueron bloqueadas en todo el país.

thumb|Sede central de la Corporación Turca de Radio y Televisión (TRT) en Ankara, ocupada por los golpistas.

El primer ministro Binali Yıldırım declaró que había una revuelta por parte de algunos grupos militares que intentaba derrocar al gobierno legítimo, pero que este aún se mantenía en el poder. Aproximadamente a la 0:02 del día 16, la televisión estatal Türkiye Radyo Televizyon Kurumu (TRT) fue tomada por efectivos del Ejército y la conductora Tijen Karaş fue forzada a leer públicamente un comunicado. En dicho comunicado, los golpistas aseguraban haber formado un “consejo de la paz” que estaría a cargo del país. También se anunció a la población el establecimiento del toque de queda, tras lo cual TRT cerró sus transmisiones.

Respuesta gubernamental y ciudadana