La batalla del Estrecho fue una serie de enfrentamientos bélicos de 1274 a 1350, durante la Reconquista, entre los reinos de Castilla, Aragón, el Sultanato Benimerín y el Reino nazarí de Granada que afectó a la zona del Estrecho de Gibraltar. Esta fase se caracterizó por el continuo cambio de alianzas y por las batallas de asedio que sufrieron algunas ciudades como Algeciras, Tarifa y Gibraltar. Tuvo su origen a raíz de la llegada de los castellanos a la zona del Estrecho y la petición de ayuda de los nazaríes al reino norteafricano de los benimerines, quienes a cambio de las plazas de Algeciras y Tarifa desembarcaron en la Península enfrentándose a las tropas castellanas.

Antecedentes

La desintegración de al Ándalus

Con la decadencia almohade, tras su derrota en la batalla de las Navas de Tolosa (1212), se sucedieron las rebeliones contra el poder almohade en al-Ándalus. Así surgieron los primeros focos importantes en Baeza, liderados por Al-Bayyasi que sometió gran parte de al-Ándalus hasta su asesinato en 1226; en Valencia con Zayyan ibn Mardanish que resistió hasta 1238.

El siguiente foco sería Murcia donde el líder perteneciente a la dinastía hudita llamado Ibn Hud logró apoderarse de la mayor parte de Al-Ándalus, con excepción de Valencia, que permaneció en manos de Zayyan ibn Mardanish. Su poder se extendió a ciudades como Córdoba, Sevilla, Málaga y Almería entre otras. A pesar de su éxito inicial, Ibn Hud también tuvo que hacer frente a la presión reconquistadora de los cristianos, así Fernando III de Castilla desde Toledo se dirigió con su ejército hacia Úbeda, ciudad que capituló en 1233. Este fracaso evidenció la impotencia de Ibn Hud para contener el avance cristiano por lo que a fin de poder enfrentarse a sus rivales de Sevilla y Arjona acuerda treguas con el rey castellano, pagándole parias de mil dinares diarios. Por otra parte, en el territorio de Arjona se alzó Muhammad ibn Nasr que inmediatamente inicia la expansión territorial tomando Guadix, Baza y Jerez de la Frontera. Las conquistas continúan en 1233 con la adhesión de Porcuna, Córdoba y Jaén, ciudad esta a donde trasladará su capital.

La lucha entre Ibn Hud y Ibn Nasr se centró en Sevilla y Córdoba, ambas ciudades reconocieron a Muhammad ibn Nasr hasta que en 1234 se sublevaron y se unieron a Ibn Hud. Sin embargo Ibn Hud no pudo salvar Córdoba, la capital del antiguo Califato, que cayó en manos de los cristianos el 29 de junio de 1236, conmocionando al mundo musulmán. Ibn Hud acabaría convirtiéndose en vasallo de los castellanos, lo que fomentó la rebelión contra su gobierno. Ibn Hud fue asesinado en Almería en 1238.

Muhammad ibn Nasr aprovecha la coyuntura para tomar sucesivamente, y a lo largo de 1238, Almería, Málaga y Granada donde fijará su nueva capital proclamándose rey con el nombre de Muhammad I. Las pérdidas frente a los cristianos motivaron que Muhammad I consolidara su posición en los territorios pertenecientes a Granada, Almería, Málaga, la campiña cordobesa, algunas plazas de Jaén y la zona del Estrecho.

El avance cristiano

En 1238 Muhammad I consigue el máximo dominio territorial que alcanzará la dinastía nazarí aunque solo lo mantendrá durante ocho años, ya que esta gran expansión territorial va a despertar el recelo de los reinos cristianos, especialmente del rey castellano Fernando III quien, en la primavera de 1244, conquista Arjona y, tras sitiar infructuosamente Granada durante veinte días, cerca la ciudad de Jaén hasta obligar a Muhammad I a pactar, en 1246. El pacto de Jaén obliga al monarca nazarí la entrega de la ciudad y a declararse vasallo del rey cristiano.

El avance cristiano de Fernando III se dirigió contra el valle del Guadalquivir. Primero sometió a Córdoba, que capituló el 29 de junio de 1236. Entre 1240 y 1243 sus conquistas se extendieron en abanico sin encontrar apenas resistencia: Almodóvar del Río, Luque, Lucena, Montoro, Aguilar de la Frontera, Baena, Écija, Marchena, Morón de la Frontera, Osuna y Estepa entre otras.

A Fernando III se le plantearon dos frentes, seguir avanzando por Andalucía y Murcia. El primero decidió reservárselo para él y para el segundo envió a su hijo primogénito, el príncipe Alfonso. El siguiente objetivo era la ciudad de Jaén, importante baluarte defensivo del reino nazarí, que ya había estado bajo asedio en 1225, aunque fracasó. En 1228 volvió Fernando por aquellas tierras con igual resultado y en 1230 volvió a cercar Jaén y los alrededores fueron saqueados. El último sitio se prolongó desde mediados de diciembre de 1245 hasta febrero de 1246. Finalmente, Muhammad ibn Nasr entregó Jaén y reconoció el dominio del rey Fernando de sus tierras, el Reino de Granada, en vasallaje. En 1248 el rey Fernando ordenó el bloqueo por tierra y mar de la ciudad de Sevilla, la capital almohade, que se rindió tras superar las cadenas del río que protegía la ciudad.

En 1248 el príncipe Alfonso comenzó la conquista de la taifa de Murcia que le correspondía en virtud al Tratado de Almizra (1244) por lo que las ciudades de Villena, Alicante, Elche, Orihuela, Murcia, Lorca y Cartagena fueron incorporadas a la Corona de Castilla. A partir de 1252 el rey Alfonso X comenzó la campaña para ocupar las tierras próximas al Estrecho, así en 1260 ocupó el Puerto de Santa María, en 1262 conquistó Cádiz y Alcalá de los Gazules y dos años después sometió Jerez y Vejer quedando la zona limítrofe con el reino nazarí.

Los benimerines

Los marínidas fueron una tribu nómada del este del Magreb, migraron luego a la cuenca del río Muluya en el sudeste marroquí. Expulsados de su base sureña, los benimerines se movieron al norte guiados por Abu Yahya ibn Abd al-Haqq y tomaron Fez en 1244, convirtiéndola en su capital. Una vez instalados en Fez, declararon la guerra a los debilitados almohades con la ayuda de mercenarios cristianos. En 1269 Abu Yúsuf Yaaqub (1259–1286) capturó Marrakech y se hizo con el control de gran parte del Magreb hacia el final de 1268, incluyendo el actual norte de Marruecos, el norte de Argelia y Túnez. El principal escollo de los benimerines para la unificación del Magreb será el sultán de Tlemecén.

La frontera en el Estrecho

El marcado carácter fronterizo de esta zona ha quedado en la toponimia actual, ya que son varios los pueblos que conservan el epíteto de "la Frontera" en sus nombres. En 1265 quedó definida la frontera entre Castilla y el reino nazarí en la zona del Estrecho. Las poblaciones Vejer de la Frontera, Medina Sidonia, Arcos de la Frontera y Alcalá de los Gazules quedaron como baluartes cristianos. Por su parte la línea defensiva nazarí se centraba en Tarifa y las plazas fuertes como Jimena de la Frontera y Castellar de la Frontera que defendían el acceso a Málaga. Otras poblaciones menores eran Algeciras y Gibraltar. El sistema se completaba con una serie de torres almenaras que vigilaban tanto los pasos terrestres como la costa, tales como Torre de los Adalides, Torre de Botafuegos o Torre de Entrerríos

La batalla por el Estrecho thumb|Topografía del estrecho de Gibraltar. En el centro de la imagen, Punta Tarifa. Con el fracaso de la Revuelta mudéjar de 1264, Muhammad I se ve enfrentado a una revuelta de los Banu Asqilula, familia emparentada con los Banu Nars y que controlaba las poblaciones de Guadix, Comares y Málaga, y que contaban con la ayuda cristiana. Ante esta situación solicitó ayuda al sultán benimerín Abu Yusuf, que ya se había enfrentado a los castellanos cuanto estos tomaron la ciudad de Salé en 1260. Pero este no puede acudir al hallarse en guerra contra el reino de Tlemecén.

Pese a la disputa con Castilla, el reino de Granada no rechaza tener una política exterior expansionista en la zona del Estrecho. Así, en 1262 Muhammad I intenta la conquista de Ceuta, ciudad independiente, aunque fracasará estrepitosamente al sufrir una severa derrota.

Las primeras razzias de los benimerines (1275-1279) Su sucesor Muhammad II conseguirá derrotar a la familia rebelde en 1273. Un año después concertó un tratado con Alfonso X por el cual el soberano nazarí daba « maravedíes para la ida al imperio en plata lo que pudiese y en doblas, contada la dobla a 7 maravedíes».Crónica del rey D. Alfonso X. Capítulo XIV pág. 34 La presión a la que estaba sometido le obligó a solicitar nuevamente ayuda a los benimerines, que esta vez acudieron. Las tropas del sultán Abu Yusuf desembarcaron en Tarifa el 13 de mayo de 1275El antiguo reino nazarí de Granada 1322-1340, pág. 189 convirtiéndola en su base de operaciones desde donde saquearon los campos próximos a Jerez de la Frontera entre mayo y julio. Entre agosto y septiembre los benimerines dirigidos por el sultán saquearon las tierras de Sevilla, Córdoba y Jaén; y a su vuelta sorprendieron al adelantado de la frontera en Écija, Nuño González de Lara el Bueno, que fue muerto en batalla. Finalmente Abu Yusuf volvió a saquear los campos de Sevilla y Jerez antes de retirarse, tras conocer que un ejército castellano al mando del infante Sancho se dirigía a su encuentro. Regresó a Marruecos a finales de 1276. Ese mismo año recibió de los nazaríes la población de Algeciras.

En 1277 Abu Yusuf regresó a la península y emprendió razzias contras las poblaciones de Sevilla, llegando a tomar los castillos de Guillena, Cantillana y Alcolea del Río. Su hijo Abu Yaqub dirigió una campaña por el sur donde llegó a saquear Rota, Sanlúcar y el Puerto de Santa María. A finales de año el sultán sometió a sitio a Córdoba, saqueando los arrabales durante tres días,Crónica del Rey D. Alfonso X. Cap. LXVII, págs. 52-53 Alfonso X ante este panorama solicitó la paz que fue firmada el 24 de febrero de 1278 en Algeciras. Abu Yusuf regresaba nuevamente a Marruecos.

En 1279 el walí de Málaga, Abu Mahummad ibn Asqilula, perteneciente a la familia rival al poder de los Banu Nasr, murió combatiendo al lado de los benimerines contra los cristianos. Muhammad II creyó que el sucesor entregaría la ciudad a su soberanía, pero este la entregó a los benimerines que establecieron una guarnición en la ciudad.

Las alianzas diplomáticas (1280-1302)

Las relaciones entre los benimerines y los nazaríes se enfrían como consecuencia de la soberanía de Málaga, pero ese mismo año Alfonso X decidió romper la tregua e inicia el sitio de Algeciras. Muhammad preparó una armada y ayudó a su aliado norteafricano. El fracaso castellano se completó con un desastre naval, al tiempo que Muhammad aprovechaba para tomar al asalto Málaga. La situación se complicaba para el sultán nazarí, pues la toma de Málaga le enemistó con el sultán benimarín, a la vez que su participación en el sitio de Algeciras la enemistad de Alfonso X.

Así en 1279 se entrevistaron Alfonso X y Abu Yusuf en la ciudad de Algeciras para concretar una alianza militar contra Granada. Las tropas castellanas asolaron la Vega de Granada hasta su derrota en el desastre de Moclín donde el maestre de Santiago, Gonzalo Ruiz Girón encontró la muerte junto con 2800 soldados.Historia de la casa real de Granada, anónimo del pág 19 Los benimerines atacaron la serranía malagueña, poniendo sitio a Ronda y ocupando Cártama, Fuengirola, Coín y Estepona. La paz se alcanzó en 1281 siendo devueltas las poblaciones a los nazaríes.