Otranto (en salentino Uṭṛàntu) es un municipio y ciudad italiana de la provincia de Lecce, en la región de Apulia. Está situada al sur de la península itálica, en la costa este de la península de Salento, sobre el canal de Otranto, que conecta el mar Adriático con el mar Jónico. En su territorio se encuentra el cabo de Otranto, que constituye el punto del territorio italiano que se halla situado más al este y que, además de albergar un faro, está considerado como el límite divisorio entre los dos mares que convergen en esta ciudad.

Otranto es poseedora de una rica y variada historia, que se remonta al Paleolítico y al Neolítico. La ciudad formó parte desde el de los territorios de la Corona de Aragón manteniéndose en poder, bien de dicha Corona cuando la aportó, bien de España, su sucesora, que la perdió en el desenlace de la guerra de sucesión española en el . Incluso con posterioridad a esas fechas, el Reino de las Dos Sicilias, del que Otranto formaba parte, siguió vinculado débilmente a la rama de los Borbones españoles hasta el mismo momento de la unificación de Italia. De su patrimonio arquitectónico destacan la catedral de Otranto, el castillo de Otranto y la iglesia de la Vergine degli Abissi (de los abismos).

Etimología thumb|Vista de la ciudad del Bastione dei Pelasgi. thumb|La ciudad moderna y su playa. Algunas teorías hacen proceder el nombre actual de la ciudad, Otranto, del posible nombre en latín de la misma, Hydruntum, según el nombre Hydrus, una denominación de tipo genérico para referirse al agua, que se daba al torrente en cuyo valle se asienta actualmente la ciudad, procedente a su vez del nombre griego para un curso de agua.

Otros autores hablan de que el nombre en latín de la ciudad era Odruntum, derivado de la voz Odra, que en la lengua de los mesapios, habitantes de la zona, significaba igualmente agua.L. R. Palmer, La lingua latina, Einaudi, Turín 1977, pag 50 Una tercera teoría afirma que el topónimo procede directamente de la época del dominio bizantino, a partir del término Ydrentòs.

El filólogo alemán Gerhard Rohlfs, por su parte, considera que el topónimo no tiene ninguno de los tres orígenes anteriores, sino que se generó durante el dominio bizantino en un momento de coincidencia entre hablantes del griego y del italiano, a partir del nombre Derentò como solución lingüística de compromiso entre los hablantes de ambos idiomas, a partir, eso sí, del vocablo latino Hudrentum.

En cualquier caso, parece poderse deducir la etimología del nombre de la ciudad como un derivado de la palabra agua, bien sea procedente del griego bien sea procedente del mesapio.

Por otra parte, en los períodos iniciales la o inicial de la palabra iba acentuada, situación que se mantiene en la versión dialectal hablada por los otrantinos de hoy en día.

Economía La economía tradicional de Otranto estaba basada en la agricultura, si bien desde los años 1970 ha adquirido protagonismo el sector terciario, al amparo especialmente del creciente turismo.

Sin embargo, de la importancia de la agricultura da fe la existencia de una denominación de origen específica para el aceite de oliva de la zona, la denominación de origen Terra d'Otranto.

Geografía La ciudad de Otranto se encuentra ubicada al sur de la península itálica, justo en la costa este de la península de Salento, sobre el canal de Otranto, que conecta el mar Adriático con el mar Jónico, a la vez que separa Italia de Albania, de la que tan sólo la separan 70 km.

Por otra parte, en el término municipal de Otranto se encuentra igualmente el cabo de Otranto, también denominado como Punta Palascia, que constituye el punto del territorio italiano que se halla situado más al este; y que, además de albergar un faro, está considerado como el límite divisorio entre los mares Adriático y Jónico.

Historia Prehistoria thumb|Un ejemplo de un vaso micénico, aunque no procedente de Otranto. A juzgar por los yacimientos arqueológicos que hasta ahora han sido hallados en la zona, se cree que ya hubo asentamientos humanos en la región posiblemente durante el período Paleolítico, aunque con plena seguridad ello no puede afirmarse hasta el Neolítico, momento en el cual sí que los arqueólogos han documentado la existencia de asentamientos humanos.

En concreto, han sido localizados fondos de cabaña, asumiéndose que existían construcciones en forma de dichas cabañas efectuadas con postes asentados directamente en la roca calcárea en las alturas de la ciudad, cabañas que estarían recubiertas por techumbres de ramas y de otros tipos de vegetación. Asociados a dichas cabañas han sido localizados diversos elementos arqueológicos que evidencian la relación de sus moradores con los pueblos del mar Egeo. Igualmente se han hallado fragmentos de cerámica del tipo de los vasos micénicos datados en los siglos a

Se desconoce por ahora con demasiada precisión mayor información sobre estos períodos de la Historia de Otranto, hasta el momento en que se documenta en el territorio la presencia del grupo étnico de los mesapios, ya en las postrimerías de la Prehistoria para la zona. Ello se produce hacia los años 1200 a. C. a 1000 a. C., momento en que la zona entra en la Edad del Hierro.

Otranto mesapia thumb|Mapa de la distribución de los grupos tribales en la península itálica durante la Edad del Hierro, hacia el año 800 a. C., en el que los mesapios aparecen el color anaranjado, en la zona de la Apulia, al sudeste de la península. La entrada de Otranto como tal en la Historia se produce cuando se la conoce, en época todavía anterior a la República romana, como la principal o, al menos, una de las principales ciudades de los mesapios, un grupo étnico cuyo origen sigue siendo todavía hoy en día discutido, pero al que se emparenta con griegos, ilirios o egeo-anatolios, según las diversas teorías existentes en la doctrina.

Los mesapios aparecen instalados en la costa italiana de la Apulia y zonas próximas, aunque se desconoce si su llegada a la zona obedece a presiones sobre ellos efectuadas por otros pueblos o bien a las favorables condiciones que hallaron en la zona. Como sucede con muchos pueblos, parece que el nombre por el que son conocidos no es el que ellos empleaban para referirse a sí mismos, ya que el nombre de Messapia (o tierra del medio, compárese con el italiano actual mezzo) parece hacer referencia a un territorio situado en el punto de confluencia del mundo itálico y del helénico.

Igualmente, hay que tener en cuenta que algunas fuentes literarias e historiográficas de la época romana denominan pelasgos a los mesapios.

El poeta Virgilio (fallecido en la cercana Brindes, hoy en día Brindisi), cita a los mesapios en su poema épico la Eneida como un pueblo que era poseedor de una poderosa caballería. De hecho, en el año 473 a. C. los mesapios, amparándose en la superioridad militar que les confería el uso de dicha caballería, exterminaron un ejército conjunto formado por tropas de Tarento y Regio, dato recogido por Heródoto.

Por lo que respecta a la ciudad de Otranto, en época mesapia constituye un punto clave para el intercambio comercial de dicho pueblo, al constituir en la práctica una escala en la navegación costera comercial de la época, además de la ventana para la práctica del comercio hacia el mar Adriático de buena parte del territorio mesapio.

Otranto griega En cualquier caso, con el fenómeno de la colonización griega en el sur de la península itálica a partir del , Otranto pasa a formar parte de lo que la historiografía conoce como Magna Grecia, recibiendo, en consecuencia, una profunda influencia de la cultura clásica griega en su propia cultura, aun cuando ésta siguió dotada de elementos diferenciados respecto de la cultura helénica.

De hecho, es en este período cuando puede considerarse que Otranto adquiere las características básicas de cualquiera de las polis griegas que florecen por toda la Magna Grecia, incluyendo su estructura urbanística, que crea una ciudad unida a la vez al mar y al territorio circundante, pero netamente diferenciada de ambos. La influencia griega es tan profunda que incluso hoy en día algunas de las palabras del dialecto local proceden directamente del griego antiguo.

Otranto romana thumb|Vista de una calle de Otranto, desde las murallas de su castillo. Posteriormente, la ciudad pasó a poder del naciente poderío de la República romana, una vez ésta logró el control del sur de la península, tras haber derrotado a los samnitas en las guerras samnitas en los siglos y antes de Cristo, y tras haberse impuesto en el al rey Pirro de Epiro en las Guerras Pírricas.

Tras su anexión por Roma, Otranto alcanzó rápidamente la categoría de municipium, siendo objeto de atención especial por parte de Roma en razón de su posición en el extremo sudoriental de la península itálica, en un lugar desde el que fácilmente puede controlarse tanto el mar Adriático como el mar Jónico, a la vez que era un buen punto de partida hacia Grecia, uno de los primeros puntos de expansión del nuevo poder de Roma.

Durante este período, Otranto no sólo era un centro marítimo importante, sino que su activo puerto exportaba las producciones industriales de la ciudad, que se especializó en la producción de tejidos y en la industria del tinte, mediante el uso de la púrpura.

Prueba de la activa presencia artesana y comercial de la ciudad es que se ha constatado el asentamiento en Otranto de una comunidad judía. Dicha comunidad goza de una muy antigua presencia en la ciudad, que se remonta ya al año 70, cuando el emperador Vespasiano delegó en su hijo Tito la conducción del Ejército romano durante las guerras judeo-romanas en Judea, que concluyeron con la toma de Jerusalén, la destrucción del Templo de Jerusalén y el inicio de la diáspora judía.

Bajo el dominio romano, además, Otranto se benefició de las calzadas romanas, construidas por las legiones como medio de garantizar la cohesión del dominio de Roma, mejorando sus comunicaciones terrestres no sólo con el resto de las ciudades del Salento o de la Apulia sino con todas las del Imperio.

En el año 162 Otranto obtuvo el derecho de acuñar moneda, existiendo a lo largo de todo el una ceca con una notable actividad.

Con la llegada a la ciudad del cristianismo, se produjo un cambio importante en la estructura urbanística de la ciudad. En primer lugar, debido a la existencia de catacumbas, que han sido localizadas en el sector de San Giovanni, pero también debido al cambio de uso de los templos paganos y a la erección de iglesias cristianas.

En el año 398, las comunidades judías de la región, entre ellas la de Otranto, gozaban del suficiente poderío como para arriesgarse a ser las únicas del imperio en oponerse a la Constitución de Honorio, dictada por el emperador Flavio Honorio, que suponía para los súbditos del imperio de religión judía la pérdida de algunos derechos.

Otranto medieval thumb|Mapa del Reino de Sicilia (en verde) en 1154, momento de máximo avance de la conquista normanda de Italia Meridional, en el sur de la península itálica. Debido a la importancia de su puerto, que constituía un nexo de unión entre Oriente y Occidente, la ciudad quedó vinculada al Imperio bizantino a la caída del Imperio romano hacia el , para ser posteriormente incorporada al Reino ostrogodo, siendo nuevamente recuperada por los bizantinos en el 554, después de que estos derribasen el Reino ostrogodo.

Durante este período de dominio bizantino es cuando la ciudad conoció su momento de máximo esplendor, aunque el período de bonanza económica fue ciertamente aprovechado para seguir mejorando las fortificaciones defensivas de la ciudad, que ya se habían iniciado en el período turbulento de la caída del Imperio Romano.