La Campaña de Andalucía hace referencia al conjunto de operaciones militares que tuvieron lugar en Andalucía entre las fuerzas sublevadas y republicanas, durante los primeros meses de la guerra civil española.

El golpe militar había logrado triunfar en varias capitales de provincia andaluzas —Sevilla, Córdoba, Granada o Cádiz—, pero la mayor parte del territorio se mantuvo leal a la República. La llegada de potentes refuerzos del Ejército de África y la incapacidad de las fuerzas republicanas permitieron a los sublevados lograr hacerse con el control de la mayor parte de Andalucía occidental, uniendo entre sí los principales núcleos que controlaban. Sin embargo, el grueso de las fuerzas sublevadas se dirigió hacia Extremadura y la zona central de la península, por lo que el frente andaluz acabaría convirtiéndose en un sector secundario durante el resto de la contienda.

Antecedentes El 17 de julio, por la tarde, la guarnición militar de Melilla se sublevó inesperadamente. Tras Melilla, siguieron las demás plazas del protectorado de Marruecos, y después —al día siguiente— se produjo el levantamiento de la guarnición de las Islas Canarias, al mando del general Francisco Franco.

Ese día la sublevación se extendió a la Península ibérica. A las dos de la tarde del 18 de julio una parte de la guarnición de Sevilla se sublevó contra el Gobierno. El general Queipo de Llano, líder principal de la conspiración en Andalucía, arrestó a los mandos de la II División Orgánica y se hizo con el control de la misma. Aunque encontró una fuerte resistencia popular en varios puntos de la ciudad, Queipo de Llano logró dominar el centro urbano y el aeródromo de Tablada. A continuación, dio la orden de sublevarse a las restantes guarniciones andaluzas, sin esperar hasta el día 19 como estaba previsto en el plan del general Mola. Unas horas después, en la ciudad de Córdoba el coronel Ciriaco Cascajo sublevó al regimiento de artillería y proclamó el estado de guerra, logrando dominar la ciudad. A lo largo de la tarde secundaron su llamamiento las guarniciones de Cádiz (general José López-Pinto), Jerez de la Frontera (comandante Salvador de Arizón), Algeciras (teniente coronel Manuel Coco) y Málaga (general Francisco Patxot). La sublevación en la capital malagueña fracasó estrepitosamente y dejó esta provincia bajo control gubernamental; por el contrario, el triunfo de la sublevación en la provincia de Cádiz dio oportunidad de cruzar el estrecho de Gibraltar a algunas unidades del Ejército de África que serían decisivas.

La guarnición de Granada se sublevó finalmente la tarde del 20 de julio, y logró hacerse con el control total de la ciudad sólo varios días después, tras someter la resistencia popular. Por su parte, Huelva, Jaén y Almería se mantuvieron fieles a las autoridades republicanas, a pesar del fallido conato de rebelión en Almería.

Desarrollo de las operaciones Sevilla, base de operaciones La tarde del 22 de julio las fuerzas sublevadas lograron asegurar el control de Sevilla. Esto les permitió disponer de una importantísima base de operaciones en el sur de España, así como de un importante centro logístico y de comunicaciones. Desde Sevilla comenzaron a enviarse diversas expediciones a las localidades de alrededor con objeto de asegurar el control de la capital hispalense. El día 19 lograron conquistar Dos Hermanas. Dos días después una columna de regulares fue rechazada en Carmona por milicias anarquistas, aunque esta localidad sería finalmente tomada al día siguiente tras ser sometida a un intenso fuego de artillería. Estos movimientos fueron importantes, ya que la conquista de Dos Hermanas permitió asegurar las comunicaciones de Sevilla con Cádiz, mientras que Carmona les aseguró las comunicaciones con Córdoba. El día 22 también cayó El Arahal, tras lo cual fueron ejecutadas entre 146 y 1.600 personas. El 7 de agosto salió una columna de Sevilla para conquistar Lora del Río, que cayó al día siguiente tras un breve bombardeo artillero y aéreo. En venganza por los asesinatos que algunos izquierdistas habían llevado a cabo tras el estallido de la guerra, los conquistadores emprendieron una durísima represión: fueron fusiladas entre 600 y 1000 personas, a veces siendo ejecutadas familias enteras.

Una columna mandada por el teniente coronel Castejón salió de Sevilla en dirección al este, y en una serie de incursiones sus fuerzas lograron conquistar a su paso Alcalá de Guadaira, La Puebla de Cazalla, Morón de la Frontera, Écija, Osuna, Estepa y La Roda. La toma de Alcalá de Guadaira fue significativa, por su importante producción panadera. En otra acción, el 26 de julio las fuerzas de Castejón tomaron la localidad onubense de La Palma del Condado, tras un breve bombardeo.

Desde Huelva las autoridades republicanas organizaron una columna de mineros y guardias civiles con la intención de sofocar la sublevación de Sevilla. La columna salió de Huelva y fue recogiendo voluntarios en su camino a la capital hispalense, pero la mañana del 19 de julio sufrió una emboscada en La Pañoleta, en las proximidades de Camas, y quedó prácticamente deshecha. Poco después los sublevados organizaron una columna al mando del capitán de corbeta Ramón de Carranza, que en una rápida incursión acabaría tomando Huelva el 29 de julio. Los sublevados liderados por Carranza entraron en la ciudad tras descubrir que muchas de las autoridades republicanas habían huido por mar. Con esta acción, la mayoría de poblaciones que iban hasta la frontera portuguesa cayeron en manos de las columnas sublevadas. A continuación, los sublevados se lanzaron sobre las cuencas mineras de Tharsis y Riotinto, de gran importancia estratégica. El resto de la provincia siguió en manos republicanas hasta finales de agosto. La resistencia en las comarcas mineras fue durísima, a pesar de la grave inferioridad militar en la que se encontraban las milicias. El 19 de septiembre de 1936 con la toma de Cumbres de Enmedio, Cumbres Mayores e Hinojales se daba por ocupada toda la provincia.

En Cádiz los sublevados dominaron desde los primeros días Cádiz y su base naval, Algeciras, Jerez de la Frontera y otras importantes localidades. Hubo importantes focos de resistencia en lugares como San Fernando o La Línea de la Concepción, a donde incluso hubo que mandar al 2.º Tabor de Regulares de Ceuta. La llegada de refuerzos del Ejército de África y la formación de milicias locales permitieron asegurar el control del resto de la provincia de Cádiz para finales de agosto. De hecho, para el 18 de agosto la mayor parte de las ciudades o pueblos gaditanos estaban bajo el control de las fuerzas sublevadas. La represión en la provincia fue especialmente dura: en casi todas las poblaciones hubo ejecuciones. Destacó por sus actuaciones el Tercio Mora-Figueroa, que conquistó varias poblaciones en su avance a la Serranía de Ronda.

miniaturadeimagen|Mujeres de Constantina implorando piedad a los sublevados (1936).

Desde finales de julio la Alemania nazi y la Italia fascista habían proporcionado aviones de transporte a los sublevados para que trasladaran a la península ibérica a los efectivos del Ejército de África. Entre el 29 de julio y el 5 de agosto el puente aéreo logró trasladar unos 1.500 efectivos africanos. A partir de ese día la cifra fue de 500 la cifra de soldados trasladados por aire diariamente a la península. Además, el 5 de agosto un convoy sublevado logró cruzar el Estrecho de Gibraltar y trasladar a otros 3.000 soldados africanos a la península junto con todo su equipamiento. Con todos estos efectivos se pudo organizar una potente columna militar que salió de Sevilla el 2 de agosto y que se dirigió a Extremadura, bajo el mando del teniente coronel Juan Yagüe. En su camino lograron conquistar algunas localidades de la sierra, como Cazalla o Constantina; esta última fue capturada el 9 de agosto, tras lo cual las fuerzas sublevadas desencadenaron una brutal represión que supuso el asesinato de unas 990 personas.

Estos rápidos avances de las columnas sublevadas lograron, ya a finales de julio, dominar un amplio territorio que iba desde la frontera portuguesa hasta Huelva y Sevilla, y desde allí hasta Algeciras. Esto permitió a los sublevados enlazar entre sí algunos de los focos originales de la sublevación, constituyendo una importante «cabeza de playa» en el territorio sur de España.

Frente de Granada Para el 25 de julio los sublevados ya controlaban Granada y las poblaciones de sus alrededores, pero estas se encontraron aisladas en medio de la zona republicana, ya que la mayor parte de la provincia se mantuvo fiel a la República. Durante los primeros días de la contienda la línea del frente pasaba por Güéjar Sierra, Sierra Nevada, Órgiva, La Malahá, Santa Fe, Láchar, Íllora, Cogollos Vega, Huétor Santillán, Beas, Dúdar y Quéntar. En algunos puntos los republicanos se encontraban a tan solo ocho kilómetros del centro urbano. En la capital granadina las fuerzas sublevadas no disponían de un gran número de fuerzas y dentro de la ciudad seguía habiendo muchos partidarios o posibles simpatizantes de la República. A las afueras de Granada, la localidad de Víznar se convirtió en un importante punto estratégico para los sublevados ya que desde allí se podían interceptar todas las posibles incursiones republicanas sobre Granada, especialmente desde las posiciones montañosas que la República tenía al norte de la ciudad. Durante el resto de la contienda los republicanos mantuvieron bajo su control estas posiciones, que no sufrieron ninguna alteración significativa. A pesar de su cercanía al frente de guerra, Víznar también se hizo famoso por ser un lugar donde los sublevados llevaban a muchas de sus víctimas para ser fusiladas.

Con la ciudad rodeada por territorio republicano, estos intentaron recuperarla. Durante los primeros días las fuerzas gubernamentales realizaron varios bombardeos aéreos sobre la ciudad. El 30 de julio una columna de milicianos trató de reconquistar Granada atacando por el sector de Huétor Santillán, pero estos fueron rechazados por los defensores; los milicianos se retiraron dejando atrás un buen número de muertos y gran cantidad de armamento abandonado. Aquel fue el único intento republicano de consideración por recuperar la ciudad. A comienzos de agosto una bandera de la Legión fue enviada por aire y acuartelada en la ciudad para reforzar su defensa.

Frente de Córdoba

Tras el triunfo de la sublevación en la capital cordobesa una parte importante de la provincia se mantiene fiel a la República. Numerosos municipios cayeron inicialmente en manos de los sublevados, pero a partir del 21 de julio muchas de las localidades sublevadas volverían a estar bajo control republicano: ese mismo día caen Nueva Carteya, Santa Eufemia y Pedro Abad. El día 22, campesinos de Espejo y Castro del Río se hacen con el control de las localidades tras masacrar a los derechistas más destacados; también cayeron Montoro y Villafranca de Córdoba; el 23 de julio vuelven a control republicano Posadas y Puente Genil tras una fuerte lucha. A pesar de ello, varias poblaciones de la provincia siguieron bajo control de los sublevados. En la capital de la provincia, la guarnición era muy pequeña y apenas contaba con apoyo de otras tropas sublevadas.