New York Dolls es el primer álbum de estudio de la banda estadounidense de hard rock New York Dolls, publicado el 27 de julio de 1973, a través de Mercury Records. El grupo se formó en 1971 y llamó la atención del público gracias a sus frecuentes conciertos en el bajo Manhattan. Sin embargo, el hecho de que sus miembros actuaran travestidos y su vulgaridad provocaron el rechazo de las compañías discográficas y de la mayoría de los productores, que eran reacios a trabajar con ellos.
Después de conseguir un acuerdo con Mercury Records para el lanzamiento de dos discos, New York Dolls comenzó a grabar el primero de ellos en el estudio Record Plant de Nueva York con el productor Todd Rundgren, que era conocido por su sofisticado sonido pop. La banda incorporó rock and roll e influencias pop a sus canciones hard rock y en sus letras, compuestas principalmente por el vocalista David Johansen, trató temas como la alienación juvenil y el romance adolescente.
New York Dolls recibió reseñas favorables de los críticos contemporáneos, aunque no atesoró buenas ventas y su sonido tuvo un efecto divisorio en los oyentes. A pesar de su fracaso comercial, el disco fue un precursor del movimiento punk rock de la década de 1970 y con el paso del tiempo varias publicaciones lo han calificado como uno de los más destacados álbumes debut y como uno de los mejores trabajos de la historia del rock.
Trasfondo En 1971, el vocalista David Johansen formó New York Dolls con los guitarristas Johnny Thunders y Rick Rivets, el bajista Arthur Kane y el batería Billy Murcia; aunque a Rivets lo reemplazaría Sylvain Sylvain en 1972. Sus miembros eran jóvenes que habían llegado a Nueva York por diferentes actividades profesionales; por ejemplo, Sylvain y Murcia habían abierto una tienda de ropa en la avenida Lexington, situada frente a un taller de reparación de juguetes llamado New York Dolls Hospital, el cual les daría la idea para el nombre de la banda. El conjunto empezó a tocar con regularidad en el bajo Manhattan y pronto consiguió seguidores de culto gracias a su estilo temerario de música rock, sin embargo, los sellos discográficos eran reacios a firmar un contrato debido a que sus integrantes actuaban travestidos. En octubre de 1972, New York Dolls llamó la atención de la crítica después de ejercer como acto de apertura de Faces en el Empire Pool, Wembley. Ese mismo año, durante su primera gira por Inglaterra, Murcia falleció tras ingerir una combinación letal de alcohol y metacualona. A pesar de su muerte, el conjunto decidió continuar su carrera con el ingreso del batería Jerry Nolan.
Tras su regreso a Nueva York, la banda pudo actuar en mayores recintos como el Mercer Arts Center, cuyo concierto contó con la visita del periodista y director de publicidad de Mercury Records Bud Scoppa y del ejecutivo de dicha discográfica Paul Nelson. Scoppa originalmente veía al grupo como una versión divertida pero inferior de The Rolling Stones: «Me fui después de las primeras canciones. Paul se quedó para las siguientes y después de la actuación me llamó y me dijo: “Deberías haberte quedado. Creo que son realmente especiales”. Después de eso me enamoré de ellos». En marzo de 1973, la agrupación firmó un contrato de dos discos con Mercury y recibió un adelanto de 25 000 USD —el equivalente a unos 102 000 en 2020— De acuerdo con Sylvain, los padres de algunos de los miembros tuvieron que firmar por ellos porque aún no tenían la edad suficiente.
Contratación de Rundgren 220px|miniaturadeimagen|derecha|Todd Rundgren (en la imagen actuando en 1978) fue el elegido para producir New York Dolls. Para su trabajo debut, Mercury quería un productor que pudiera sacar el máximo provecho del sonido del grupo y la buena acogida que había recibido entre los críticos y los aficionados neoyorquinos. New York Dolls tuvo una reunión en Chicago con los ejecutivos de Mercury para discutir sobre posibles productores. El elegido fue Todd Rundgren, un músico que había cosechado un éxito inesperado con su álbum doble Something/Anything? y los sencillos «I Saw the Light» y «Hello It's Me». Rundgren había visto con anterioridad al conjunto después de que su novia, Bebe Buell, le llevara a uno de sus conciertos.
El productor, conocido por su atracción hacia el pop refinado y por las producciones marcadamente tecnológicas, estaba en aquellos momentos interesado en el rock progresivo. Por consiguiente, su impresión inicial de New York Dolls fue la de una banda divertida en directo que era técnicamente competente solo para los estándares de otras agrupaciones neoyorquinas no sofisticadas. Según Rundgren «los Dolls no permitían ampliar horizontes musicales»; aun así, el productor disfrutó de la «actitud» de Thunders y la «picardía carismática» de Johansen sobre el escenario.
El vocalista tenía la sensación de que Rundgren era «un experto en rock and roll de segunda categoría», pero también asumió que el quinteto era «una especie de persona non grata, en ese momento, para la mayoría de los productores. Tenían miedo de nosotros, no sé por qué, pero Todd no lo tenía». Sylvain señaló que la decisión de contratarlo estuvo basada en la disponibilidad, el tiempo y el dinero: «Todd estaba en Nueva York y parecía que podría venir y marcar el paso». Por su parte, el productor apuntó que «la única persona que puede producir un disco neoyorquino es una persona que viva en Nueva York».
Grabación y producción 220px|miniaturadeimagen|derecha|Johnny Thunders en 1979 con una Gibson Les Paul Junior, la guitarra que tocó en New York Dolls. Mercury reservó los estudios Record Plant de Nueva York para que New York Dolls grabaran su álbum debut en abril de 1973. Todd Rundgren inicialmente estaba preocupado, porque según él «era el peor estudio de grabación de la ciudad en aquel momento» y era el único que estaba disponible para el corto espacio de tiempo que tenían para trabajar en el disco. El productor declaró más tarde que las expectativas de la banda y el ambiente festivo durante las sesiones de grabación provocaron más de un problema: «Los Dolls estaban mimados por los críticos y la prensa. Además, había una gran cantidad de personas adicionales alrededor, lo que hacía difícil concentrarse». El álbum lo grabaron durante ocho días con un presupuesto de 17 000 USD. Con una reducida estancia en el estudio y sin ningún concepto en mente, el grupo decidió incluir las canciones que mejor recepción habían tenido en sus conciertos. David Johansen recalcó años más tarde: «Entramos en una habitación y simplemente grabamos. No era como esas personas que conceptualizan cosas. Era solo un documento de lo que estaba ocurriendo en ese momento». El vocalista también apuntó que Rundgren dirigió a la agrupación desde la sala de control con el ingeniero Jack Douglas y apenas hablaba con los cinco músicos. Bud Scoppa señaló que el despreocupado estilo de vida de la banda estaba en conflicto con la ética profesional del productor.
Aunque Sylvain dijo que Rundgren no era un productor que interfiriera en exceso, en ocasiones tuvo que involucrarse para mejorar alguna toma. El guitarrista recordó momentos en que el productor entró en la cabina de aislamiento con Jerry Nolan cuando este trataba de mantener un ritmo y golpeó un cencerro para que le sirviera como base. Debido a problemas económicos, Johnny Thunders y Sylvain Sylvain utilizaron durante la grabación del disco guitarras Gibson Les Paul Junior, diseñadas de manera austera y de precio asequible. Para amplificarlas, ambos utilizaron un amplificador Marshall Plexi conectado a una caja de altavoz Fender Dual Showman. Algunos de los temas los adornaron con instrumentos adicionales, como el saxofón de Buddy Bowser en «Lonely Planet Boy». Johansen, aparte de cantar, tocó el gong en «Vietnamese Baby» y la armónica en «Pills». Por su parte, Sylvain tocó un piano de cola Yamaha para «Personality Crisis» antes de que Rundgren incorporara sus propias pistas de piano a dicha canción y a «Private World». El productor interpretó también los coros en «Trash» y el sintetizador Moog en «Vietnamese Baby» y «Frankenstein (Orig.)», del que presumió que solo él y The Beatles tenían uno.
El álbum fue mezclado en menos de día y medio. Rundgren destacó que los miembros de la banda parecían distraídos y desinteresados durante ese proceso e intentó, sin éxito, expulsarlos del estudio. Para la mezcla final, el productor decidió reducir al mínimo el sonido de la batería de Jerry Nolan. Años más tarde, Rundgren apuntó que la calidad de la mezcla era mediocre porque el quinteto le había apresurado y había puesto en duda sus decisiones durante dicho trabajo. En una entrevista, Thunders dijo a un periodista que Rundgren «jodió la mezcla» y que por ello discutieron durante la grabación. Por su parte, Johansen elogió al productor por la forma en la que había mejorado y ecualizado cada instrumento, dando a los oyentes la impresión de que «están en una habitación y hay un grupo tocando», mientras que Sylvain destacó que su mezcla capturó con precisión cómo sonaba el conjunto en directo.
Música y letras 220px|miniaturadeimagen|derecha|Arthur Kane (en la fotografía durante un concierto de 1973) coescribió «Private World». New York Dolls incluyó diez canciones originales y una versión del tema de Bo Diddley «Pills». Johansen describió al álbum como «una pequeña joya de arte urbano». Rundgren, por el contrario, estipuló que los sentimientos de la banda eran diferentes al «pensamiento urbano neoyorquino» porque los había planteado fuera de Manhattan y sus integrantes estaban inspirados en el rock and roll y en el pop que se hacía en el edificio Brill como el de The Shangri-Las. Johansen incluso citó la letra «You'd best believe I'm in love L-U-V» —en español: Será mejor que creas que estoy enamorado L-U-V— de la canción de The Shangri-Las «Give Him a Great Big Kiss» (1964) en «Looking for a Kiss», que cuenta la historia de un deseo romántico de un adolescente obstaculizado por sus compañeros que consumen drogas. En «Subway Train», el vocalista usó letras del tema folk estadounidense «Someone's in the Kitchen with Dinah». «Personality Crisis» incorporó guitarras lascivas, piano boogie-woogie y una pausa histriónica, mientras que «Trash» era una canción punk pop rock con cantos estridentes.
El crítico Robert Hilburn consideró que varias de las pistas del disco «funcionan como expresiones coloridas y exageradas de alineación adolescente». Su homólogo Robert Christgau comentó que debido a que la mayoría de los chicos blancos de Manhattan eran ricos y algo pretenciosos, solo jóvenes problemáticos de los barrios de la perfieria, como los miembros de la banda, «podían capturar la emoción opresiva que la ciudad tenía para una persona a medio formar». Johansen, principal letrista de la agrupación, señaló que el tema «Frankenstein (Orig.)» trata sobre «como los chicos llegan a Manhattan procedentes de todas partes y son todos como perros apaleados, muy reprimidos. Sus cuerpos y sus mentes están desorientados entre sí... es una canción de amor». Según el crítico Frank Kogan, el monstruo que da título al tema era la personificación de la ciudad de Nueva York y su carácter distintivo, «the ostentation and the terror, the dreams and the fear» —en español: La ostentación y el terror, los sueños y el miedo—, mientras Johansen pregunta a los oyentes: «Could make it with Frankenstein?» —en español: ¿Podríais hacerlo con Frankenstein?—. Sylvain bromeó con que el tema tenía ese título porque el músico Edgar Winter había publicado en 1973 una canción llamada «Frankenstein» antes de que New York Dolls grabara su versión: «Nuestra pieza “Frankenstein” era un éxito en nuestros conciertos... Su obra no suena en absoluto a la nuestra, pero estoy seguro de que nos robó el título».