thumb|360px|Señalización bilingüe inglés-chino en Hong Kong. thumb|360px|Señalización bilingüe francés-bretón en Quimper (Bretaña). thumb|360px|Señal de tráfico bilingüe galés-inglés en Hay-on-Wye (Gales). La señalización bilingüe (o, por extensión plurilingüe) es la representación en señales de tráfico de inscripciones en más de una lengua. El empleo de la misma se restringe a situaciones específicas en las cuales está vigente el bilingüismo administrativo (regiones bilingües o fronterizas) o hay un notable flujo turístico o comercial (aeropuertos, estaciones, puertos, pasos fronterizos, ciudades turísticas, itinerarios internacionales, sedes de autoridades internacionales). En un sentido más extenso, incluye, en las regiones cuyas lenguas tienen alfabetos diferentes al latino, la transliteración de los topónimos y la eventual traducción de los textos complementarios (generalmente al inglés o al francés). No obstante, la tendencia general suele ser la de reemplazar las informaciones que deberían aparecer en más de una lengua (aun en detrimento de la legibilidad de la señal misma) por símbolos y pictogramas estandardizados internacionalmente, representativos del contenido de la información. El empleo de la señalización bilingüe es quizás el principal instrumento simbólico de percepción e institucionalización de la realidad bilingüe de un territorio.

Ventajas y compromisos al empleo de la señalización bilingüe thumb|250px|right|Señal de bienvenida a la localidad de Newry (Irlanda del Norte) en gaélico e inglés. El empleo de la señalización bilingüe (o plurilingüe) en un territorio requiere un notable esfuerzo organizativo y de coordinación por parte de las autoridades locales y presenta sus ventajas e inconvenientes. Entre las ventajas más destacadas se encuentran:

Se presenta muy útil en las regiones fronterizas, ya que determina una continuidad comunicativa entre los países limítrofes; Refuerza la percepción de la identidad y la especificidad de un lugar, puesto que la señalización bilingüe es el principal vehículo visual que refleja la aprobación de la oficialidad de una lengua regional o minoritaria en una determinada región; Obliga a un mayor empleo de pictogramas de fácil comprensión, y a un estudio más cuidado del diseño de los paneles, a fin de contener dentro de límites aceptables las informaciones que deben transmitirse en más lenguas y, al mismo tiempo, garantizar una comprensión inmediata; Incentiva la normalización ortográfica de los topónimos y las variedades lingüísticas locales.

Entre los mayores inconvenientes que comporta la señalización bilingüe se pueden destacar:

La duplicación de los textos, que puede engendrar problemas a la seguridad, pues la percepción es más dificultosa, especialmente si el diseño de la señal es pobre; La repetición de los textos complementarios, en el caso de las lenguas regionales, de informaciones ya presentes en la versión en el idioma nacional y ya de por sí comprensibles a los usuarios; Problemáticas varias relativas a la adecuación del estándar nacional a la situación bilingüe, a la coordinación de la oficialización de los topónimos minoritarios y la normalización lingüística; Previsibles gastos mayores en relación con las mayores dimensiones de los paneles de señalización bilingües.

Un estudio realizado en 2000 por el Institute for Transport Studies de la universidad de Leeds —por encargo de la Asamblea de Gales— sobre si la señalización bilingüe puede comprometer a la seguridad vial (en relación con el aumento de la cantidad de texto), ha demostrado que, en presencia de un correcto diseño gráfico, no hay diferencia significativa alguna en el tiempo empleado por los conductores para percibir las informaciones de un panel bilingüe.

Señalización vial bilingüe en Europa España

En España, son oficialmente bilingües las regiones de lengua catalana (Cataluña e Islas Baleares), valenciana (Comunidad Valenciana), vasca (País Vasco y parte de Navarra), gallega (Galicia) y occitana (Valle de Arán).

Según la norma 8.1-IC de señalización vertical (editada por la Dirección General de Carreteras), los nombres propios de poblaciones, provincias, puntos característicos, etc. serán siempre escritos en el topónimo oficial.

En el caso de que no haya topónimo oficial, se escribe primero el topónimo en la lengua autonómica seguido de una barra (/) y el topónimo en castellano. Si se encuentran en dos líneas, se situará primero el nombre en la lengua local, debajo una línea horizontal y, por último, el topónimo en castellano. No se hace distinción de tipografía entre ambos idiomas.

En el caso de que el topónimo oficial difiera mucho de su versión en castellano y en el Mapa Oficial de Carreteras figure este último, se escriben ambos.

Los nombres comunes se atañen a la misma norma del caso en el que no hay topónimos oficiales, si bien deben ser sustituidos por pictogramas.

Cualquier otro texto indicativo (solo bus, desvío provisional, área de servicios, etc.) aparece siempre en castellano, según el Reglamento General de Circulación.

Cataluña En Cataluña, dado que la gran mayoría de los topónimos oficiales se encuentran en catalán o en occitano (Girona, Lleida, Vielha, etc.), es habitual encontrarse las señales solo en catalán, o solo en occitano en Arán.

Comunidad Valenciana thumb|200px|Señal bilingüe (castellano y valenciano) en Valencia. En la Comunidad Valenciana, las señales hacen referencia al topónimo oficial. Una gran mayoría están en valenciano y otros en castellano (normalmente siguiendo el predominio lingüístico de la población); cuando tienen doble denominación, ésta es usada, ya sea primero valenciano y después castellano o viceversa. En el caso de ciudades foráneas, las situaciones son diversas, usándose preferentemente la denominación oficial, pero con algunas dobles denominaciones sobre todo en cascos urbanos, donde la elección depende del ayuntamiento.

País Vasco thumb|200px|Señales bilingües (euskera-castellano) habituales en el País Vasco y Navarra. En el País Vasco, la señalización se presenta heterogénea, cada vez menos pero con cierta presencia aún de antiguas señales direccionales únicamente en español (más raramente en español y euskera) y nuevos carteles bilingües en euskera y español, instalados por las autoridades locales con resultados gráficos muy diferentes. Los municipios han ido convirtiendo con el tiempo su señalización solo al euskera (en especial en las provincias de Vizcaya y Guipúzcoa), mientras que ciudades como Vitoria o San Sebastián la han mantenido bilingüe (con doble denominación oficial en las dos lenguas). En los últimos años, el Gobierno Vasco ha puesto en marcha iniciativas para garantizar una mayor uniformidad gráfica en las señales bilingües: el empleo de la letra mayúscula para los nombres propios de regiones, comarcas y municipios, el empleo de la minúscula para nombres comunes y servicios, la generalización del texto bilingüe en euskera (arriba) y castellano (abajo) con equivalencia gráfica entre las dos denominaciones y el empleo de símbolos o pictogramas de fácil comprensión en el caso de que la indicación esté representada solo en euskera. Navarra miniaturadeimagen|Señal bilingüe en Erripagaña miniaturadeimagen|Señal de confirmación de la autovía del Pirineo, bilingüe miniaturadeimagen|Señal bilingüe en Gallués. La señal de tráfico (arriba) está primero en castellano, al ser zona mixta, pero la señal inferior (informativa) está primero en euskera por decisión municipal La Comunidad Foral de Navarra está dividida en 3 zonas lingüísticas según la Ley Foral del Euskera. En la zona vascófona, los topónimos oficiales son únicamente en euskera (Bera, Etxarri Aranatz, Elizondo) o cooficiales en euskera y castellano si estos difieren considerablemente entre sí (Urdazubi / Urdax, Orreaga / Roncesvalles, Auritz / Burguete). Las señales de tráfico suelen estar escritas primero en euskera y luego en castellano.

En la zona mixta, los topónimos oficiales van primero en castellano y luego en euskera (Pamplona / Iruña, Estella-Lizarra, Olite / Erriberri), aunque existen algunos municipios que han optado por la oficialidad únicamente del euskera (Etxauri, Orkoien, Bidaurreta). Aquí las señales también se escriben en castellano y en euskera, aunque en este orden.

En la zona no vascófona, los topónimos oficiales son únicamente en castellano, aunque con algunas excepciones (Valle de Elorz / Elortzibar y Peralta / Azkoien). Hasta hace unos años, lo normal era encontrar las señales escritas solo en castellano, pero la tendencia reciente es a incluir también la traducción en euskera.

La toponimia oficial navarra, a diferencia del resto de zonas bilingües de España, está en constante cambio. Cada ayuntamiento puede solicitar al Gobierno de Navarra la inclusión de la versión vasca del topónimo en el registro oficial o eliminar la versión castellana. Así, en 2022 se aprobaron las nuevas denominaciones de Baquedano (Baquedano / Bakedao), Juslapeña (Juslapeña / Txulapain), Garciriáin (Garciriain / Gartziriain), Iracheta (Iratxeta) y Romanzado (Romanzado / Erromantzatua). Estos cambios no se reflejan automáticamente en las señales de tráfico, sino que se incorporan una vez que las señales en cuestión son sustituidas al fin de su vida útil.

Galicia En Galicia, la única toponimia legítima es la gallega, oficial desde 1983 (A Coruña, Ourense, etc.), según su Ley de Normalización Lingüística. En consecuencia, los topónimos legalmente válidos son aquellos en lengua gallega.

En cuanto a las señales informativas, lo habitual es que éstas sean monolingües en castellano o en gallego y, en menor medida, bilingües. El castellano predomina en la señalización más antigua y en las ciudades atlánticas, mientras que el gallego en la señalización moderna y en la mayoría de municipios gallegos. Por otro lado, la señalización bilingüe predominó en áreas mayoritariamente gallegoparlantes y en algunos centros urbanos, pero tiende a desaparecer por su escasa adaptación social, siendo habitual encontrarse una de las dos lenguas tachada. En general, hay una tendencia a un mayor monolingüismo en gallego, la cual cuenta con un gran apoyo social y viene respaldada por las altísimas tasas de comprensión de la lengua gallega por parte de la población.

Finalmente, la señalización turística suele estar casi siempre disponible en el idioma propio (el gallego) y el estatal (castellano), con una alta presencia de otras lenguas como el inglés o el francés, si bien en menor medida.

Asturias thumb|left|125px|Señalización bilingüe en Gijón. En el Principado de Asturias, a pesar de no contar la lengua asturiana y el gallego-asturiano con el rango de oficialidad, se está procediendo a la oficialización de la toponimia en los idiomas vernáculos, permaneciendo únicamente denominaciones dobles en aquellos topónimos con gran difusión en castellano, como Gijón/Xixón o Cuadonga/Covadonga. Actualmente existe una gran disparidad dentro de la comunidad autónoma, pues la señalización bilingüe es común en la mayoría de las carreteras de la red autonómica, y en algunas localidades, como Mieres o Sama, se utiliza únicamente el asturiano.

Aragón 100px|thumb|Cartel bilingüe castellano-aragonés en Artieda. En Aragón, donde tampoco son oficiales el aragonés y el catalán, se está procediendo a la señalización bilingüe de algunas carreteras en las respectivos dominios lingüísticos de cada idioma, ante todo en las comarcas de la Hoya de Huesca, Somontano de Barbastro y la Franja. Los carteles indicando principalmente topónimos, están en español y aragonés o catalán (El Grado/Lo Grau, Almudévar/Almudébar, Bajo Aragón-Caspe/Baix Aragó-Casp).BOA DECRETO 206/2003, de 22 de julio, del Gobierno de Aragón, por el que se aprueba el Reglamento General de la Ley 8/1998, de 17 de diciembre, de Carreteras de Aragón.

Señalización en árabe thumb|Señalización en castellano y árabe