Enrique de la Tour d'Auvergne-Bouillon (Sedán, 11 de septiembre de 1611 - Sasbach, 27 de julio de 1675) fue un noble y militar francés. Conocido también como «Turenne» o Turena, era vizconde de Turena y fue nombrado mariscal de Francia en 1643 y mariscal General de los campos y ejércitos del rey en 1660.
Biografía
Nació el 11 de septiembre de 1611 en Sedán, hijo de Enrique de la Tour d'Auvergne, renombrado militar, diplomático y miembro del partido hugonote de Francia, y de Isabel de Nassau, hija de Guillermo el Taciturno. Tuvo una infancia enfermiza marcada por una frágil salud. Su padre falleció cuando tenía doce años, pero su madre se ocupó de que su educación no se relajase, observando una férrea disciplina.
thumb|left|200px|Su padre Enrique de la Tour d'Auvergne. Obra de Merry-Joseph Blondel.
Servicio en el ejército de las Provincias Unidas
En 1625 ingresó como cadete en el ejército de las Provincias Unidas, ya que su madre no quería que se alistara en el ejército francés por ser hugonote. En el ejército holandés sirvió bajo el mando de sus tíos Mauricio de Nassau y Federico Enrique de Orange-Nassau, quienes dirigían la lucha contra el Imperio Español.
thumb|left|200px|Mauricio de Nassau. Obra de Michiel Jansz. van Mierevelt.
A los 15 años el vizconde de Turena fue puesto al frente de una compañía de infantería y ascendido al grado de capitán, participando en el asedio de Bolduque. Su servicio en el ejército de las Provincias Unidas duró cinco años, que fueron dedicados en su mayor parte a asedios.
Servicio en el ejército francés La Guerra de los Treinta Años
Tras su experiencia en las Provincias Unidas, Turena llegó en 1631 a la corte francesa. El cardenal Richelieu le puso al mando de un regimiento de infantería. Su primera distinción con el ejército francés se produjo durante la toma de la fortaleza de La Motte en Lorena bajo el mando de Jacques Nompar de Caumont.
miniatura|Jacques Nompar de Caumont.
A los 24 años fue ascendido a general y se le destinó a un ejército que estaba al mando de Luis de Nogaret d'Épernon, compuesto por 20.000 infantes, 5000 jinetes y 14 cañones y que avanzaba hacia el Rin y donde debía unirse a Bernardo de Sajonia-Weimar, que acampaba cerca de Maguncia. La acción de Matías Gallas hizo muy difícil el avituallamiento de las tropas francesas. El vizconde de Turena se distinguió en la lucha por conseguir suministros.
En 1636 fue herido en el brazo derecho por una bala de mosquete en el sitio de Saverne en Alsacia. En otoño ya estaba recuperado de la herida y fue mandado en persecución de Gallas, quien había sido derrotado cerca de Dijon.
En 1637 se le confió la misión de sitiar las fortalezas de Landrecies y de Boussières-sur-Sambre, en Henao. En 1638 ascendió a teniente general y se le encomendó que ayudara a Bernardo de Sajonia-Weimar a tomar Breisach. En invierno regresó a la corte, donde Richelieu le recibió con grandes honores.
En el frente italiano
Al año siguiente fue destinado a Saboya a las órdenes de Enrique Harcourt. En la primavera de 1640 participa en la batalla de Casal en la que Turena se distinguió gracias a una estratagema por la que hizo pensar al comandante español que se enfrentaba a un ejército más numeroso. Turena convenció a Harcourt de que sitiara Turín en contra de la opinión de otros generales. En septiembre de 1640 los franceses pudieron entrar en Turín.
A principios de la campaña de 1641, el Conde de Harcourt permaneció en Francia, así que Turena ostentó el mando efectivo. En este tiempo ocupó Montecalvo y puso bajo sitio a Yvree. En 1642 murió el cardenal Richelieu y cinco meses después fallecía Luis XIII de Francia.
El Príncipe Tomás Francisco de Saboya-Carignano se había enemistado con los españoles y se pasó al bando francés, siendo nombrado por la regente Ana de Austria General del Ejército del Rey de Francia en Italia, pero como se encontraba mal de salud, dejó el mando del ejército a Turena. Al mando de este ejército expulsó a los españoles de la fortaleza de Trino. Tras esta victoria fue ascendido a Mariscal.
miniatura|Tomás Francisco de Saboya-Carignano. Obra de Anton van Dyck.
Las muertes de Luis XIII y de Richelieu y la ascensión del Cardenal Mazarino llevaron a la formación en la corte de partidos enfrentados entre sí. A Turena se le retiró el mando del ejército francés porque su hermano, Federico Mauricio de La Tour d'Auvergne, duque de Bouillon, se había aliado en una liga contraria con el conde de Soissons y el duque de Guisa y había ocupado Sedán contra el rey de Francia. Por ello no parecía seguro que Turena mandase un ejército y se le ordenó que regresara a París.
En el frente del Rin
Sin embargo, pronto fue enviado al Rin, donde el ejército de Sajonia-Weimar había sido derrotado por Francisco de Mercy, para defender el flanco occidental del ejército bávaro. Turena llegó a Alsacia en diciembre de 1644, en primavera cruzó el Rin por Breisach y sorprendió a un ejército bávaro cerca del Danubio. Ocupó Breisach y Friburgo para luego dirigirse a Colmar. Mercy puso asedio a Friburgo. Poco después se destinó a Luis II de Borbón-Condé al Rin y fue colocado por encima de Turena a pesar de tener menos experiencia y ser menor en edad. El 3 de agosto tuvo lugar la batalla de Friburgo (agosto de 1644). Luis II de Borbón-Condé ordenó un ataque frontal contra unas posiciones defensivas fuertes, y ambos bandos tuvieron un gran número de bajas, pero al final la victoria cayó de lado francés.
miniatura|Federico Mauricio de La Tour d'Auvergne. Obra de Johann Valentin Tischbein.
Tras esta batalla se puso sitio a la ciudad de Philippsburg que capituló en menos de tres semanas. Después Turena volvió a ponerse al frente del ejército. Luego se sitiaron Oppenheim, Maguncia y otras ciudades del Rin.
miniatura|Luis II de Borbón-Condé en la Batalla de Lens. Obra de Jean-Pierre Franque.
Turena tomó después el castillo de Kreuznach, tras lo cual cruzó el Rin y se internó en Alemania hasta las cercanías de Núremberg, en Mergentheim. Turena pensaba que las tropas enemigas estaban lejos y diseminadas, por lo que dispersó las suyas para que buscasen forraje. Sin embargo, el ejército de Mercy se encontraba cerca y el 2 de mayo de 1645 pudo derrotar a Turena en la batalla de Mergentheim, en la que Turena perdió las cinco sextas partes de sus tropas incluyendo 1.200 jinetes, toda la artillería y bagajes.
Poco después Luis II de Borbón-Condé se le volvió a unir con tropas de refresco. Turena fue de nuevo relegado en el mando del ejército. El ejército francés tomó Rothenburg y se puso sitio a Dinkelsbühl, pero este fue abandonado cuando se supo de la llegada de un ejército de socorro al mando de Franz von Mercy. Los franceses se retiraron hacia Nördlingen pero las tropas bávaras llegaron antes a la ciudad y ocuparon posiciones defensivas. Luis II ordenó un ataque frontal que produjo un gran número de bajas entre los franceses pero consiguió la victoria en la batalla de Nördlingen (3 de agosto de 1645) gracias a la muerte de Franz von Mercy, lo cual desalentó a las tropas bávaras.
Turena tuvo un papel destacado en la batalla y cuando Cristina de Suecia escribió una carta a Luis II dándole gracias por vengar la derrota del ejército sueco en el mismo lugar once años antes, Luis contestó que:
Después de esta victoria Luis II de Borbón-Condé enfermó y tuvo que regresar a Francia. Las tropas francesas no recibieron refuerzos, al contrario que las bávaro-imperiales, por lo que Turena hubo de retirarse a Philippsburg. Cuando las tropas imperiales se retiraron, Turena ocupó Tréveris y realizó algunas fortificaciones en el río Mosela, tras lo cual volvió a París en febrero de 1646.
A principios de abril de 1646 regresó Turena al frente y se unió al ejército sueco que se encontraba al mando de Carlos Gustavo Wrangel. El ejército franco-sueco avanzó de Friburgo a Fráncfort del Meno con el objetivo de llegar hasta Múnich, poniendo sitio a Augsburgo, a consecuencia de lo cual acudió un ejército bávaro-imperial para socorrer la plaza. Enrique y Wrangel levantaron el asedio y se retiraron a Lauingen. La llegada de un frío invierno puso a las tropas franco-suecas en un serio apuro, ya que se encontraban lejos de sus bases y tenían pocos suministros. Turena decidió realizar una maniobra sorprendente y avanzó hacia el sureste, cruzando el río Lech, tomó la ciudad de Landsberg, donde encontró provisiones, y ordenó a la caballería que avanzara hasta Múnich. Tras estas maniobras, Maximiliano I, duque y elector de Baviera se vio obligado a pedir la paz pero al año siguiente volvió a unirse a las fuerzas imperiales.
miniatura|left|Batalla de Zusmarshausen.
La campaña de 1647 la ocupó Turena en enfrentarse a las tropas bávaro-imperiales en el Palatinado. Al año siguiente se juntó con los suecos en Franconia, el ejército cruzó el Danubio por Lauingen y encontró al ejército bávaro-imperial en Zusmershausen. En la batalla de Zusmarshausen (7 de mayo de 1648), Turena consiguió una victoria total que obligó al duque de Baviera a abandonar Múnich, que se rindió sin resistencia.
Esta victoria y la conseguida por Hans Christoff Königsmarck en la batalla de Praga (1648) obligaron a Fernando III de Habsburgo a iniciar conversaciones de paz, que terminaron con la Paz de Westfalia y supuso el final de la Guerra de los Treinta Años.
La Fronda
En el bando frondista
Tras el fin de la Guerra de los Treinta Años, Turena fue alejado del servicio militar, ya que Mazarino desconfiaba de su lealtad al ser su hermano uno de sus más fervientes adversarios. Se asentó en Holanda, con la intención de alejarse de las disputas de la corte, pero poco después marchó a París, ya que su hermano había llegado a un acuerdo con Mazaríno, quien ratificó su soberanía sobre Sedán.
La Fronda estaba encabezada por Gastón de Orleans, tío del rey, Luis II de Borbón-Condé, príncipe de Condé, que también era de sangre real, su hermano Armando de Borbón-Conti y Enrique II de Orleans, duque de Longueville. Mazarino hizo encarcelar a Longueville, Condé y Conti tratando de apaciguar la situación, pero la oposición creció. Turena se adhirió a la Fronda, empezó a reclutar tropas para liberar a los príncipes y pidió ayuda a los españoles.
miniatura|Batalla de Rethel. Obra de Sebastian Beaulieu.
En 1650 se puso al frente de un ejército español que derrotó al Marqués de Hocquincourt en Fismes, tras lo cual pretendió avanzar hacia Vincennes para rescatar a los príncipes, pero tuvo que retirarse a Flandes al ver que los príncipes fueron trasladados.
Las tropas realistas contraatacaron, tomaron Rethel y avanzaron contra las tropas de Turena, quien se vio superado en número, por lo que decidió retirarse, pero perseguido por su rival fue derrotado en la batalla de Rethel. El mismo Turena fue capturado en esta batalla pero pudo escapar de sus raptores.
Fuertes presiones por parte de la corte propiciaron que los príncipes fueran liberados y que Mazarino se retirase a Colonia. En la primavera de 1651, Ana de Austria promulgó un perdón general. Turena pudo regresar a París.
En el bando real
Con el exilio de Mazarino, Luis II de Borbón-Condé pretendió reemplazar su lugar e influencia. Aunque oficialmente había paz, la Fronda continuaba con sus intrigas.
Turena y su hermano el duque de Bouillon se unieron al partido real, por lo que el gobernador de París quiso detenerlos pero pudieron escapar gracias al aviso de Jean-François Paul de Gondi. Con la vuelta de Mazarino se reanudaron las hostilidades. Turena fue puesto al mando del ejército real, que estaba apostado junto con la corte en Poitiers, mientras que las fuerzas frondistas se hallaban en Montargisand, cerca del Loira. Condé había partido hacia la frontera española para negociar con los españoles el envío de refuerzos.