Klöckner & Co SE (a menudo abreviada como KlöCo) es una empresa cotizada especializada en la distribución independiente de acero y metal. Con sede en Duisburg, Alemania, su actividad principal es la venta de acero y metales no ferrosos a través de una red de distribución que abarca más de 150 emplazamientos en 13 países y da servicio a más de 100.000 clientes.
Estructura corporativa Klöckner & Co es un consorcio internacional con presencia en 13 países. El Consejo de Administración y las unidades centrales de este holding con sede en Duisburg definen y controlan las actividades de negocio, y las filiales se encargan de ejecutarlas.
El Grupo Klöckner & Co está formado por las siguientes sociedades:
Modelo de negocio La cadena de creación de valor del Grupo Klöckner & Co abarca desde el aprovisionamiento hasta la venta y la distribución, pasando por el almacenamiento y la prestación de numerosos servicios. La empresa ofrece asimismo a sus clientes servicios de asesoramiento para cuestiones relacionadas con la logística, la gestión de almacenes y la preparación de piezas. Klöckner & Co no depende de ningún productor ni fabricante concreto.
La cartera de clientes de Klöckner & Co incluye desde pequeñas y medianas empresas hasta grupos multinacionales, procedentes en su mayoría del sector de la construcción y de la fabricación de maquinaria y equipos. También suministra piezas brutas a la industria automovilística, naval y de bienes de consumo. El Grupo obtiene alrededor de tres cuartas partes de su volumen de negocio fuera de Alemania.
Mercado y competencia Los principales competidores de Klöckner & Co en el mercado norteamericano son Reliance Steel & Aluminum Co. (EE. UU.), Ryerson Inc. (EE. UU.) y Russel Metals Inc. (Canadá). En el mercado europeo son BE Group (Suecia) y las divisiones de distribución de las compañías siderúrgicas Salzgitter AG (Alemania), Tata Steel (Reino Unido), ArcelorMittal (Países Bajos) y ThyssenKrupp (Alemania).
Productos y servicios La gama de productos de Klöckner & Co consta de las siguientes categorías: producto largo (perfiles estructurales para el sector de la construcción), producto plano (chapas para fabricantes de maquinaria), perfiles huecos (estructurales), aceros inoxidables y de calidad (perfiles macizos redondos altamente aleados para el mecanizado), aluminio (perfiles macizos de aluminio para instalaciones de proceso) y productos especiales (plásticos, accesorios y ferretería). En total, Klöckner & Co ofrece más de 200.000 productos.
Aparte de materiales sin mecanizar y piezas brutas, Klöckner & Co ofrece servicios tales como el corte y cizallado de pletinas, el recorte, oxicorte o el acabado superficial.
Historia El 28 de junio de 1906 el comerciante Peter Klöckner fundó en la localidad alemana de Duisburg la empresa mercantil Klöckner & Co, que pronto se convertiría en una de las empresas distribuidoras de acero más grandes de Alemania, con numerosas delegaciones y una extensa gama de productos. Las actividades comerciales impulsaron la expansión industrial de la empresa hasta convertirla en un auténtico imperio de plantas metalúrgicas, fundiciones y fábricas, del cual surgirían más adelante las dos grandes sociedades Klöckner-Werke AG y Klöckner-Humboldt-Deutz AG. La empresa abrió delegaciones desde el mismo momento de su fundación en 1906, por lo que pronto contó con una extensa red comercial que cubría todo el territorio alemán.
Los inicios Cuando Peter Klöckner, nacido en 1863 en la ciudad alemana de Coblenza, fundó su empresa, llevaba ya 24 años trabajando en el sector del acero y el metal. Conocido en el sector por sus actividades inversoras y de saneamiento de empresas, en 1906 realizó con Klöckner & Co un movimiento estratégico para aprovechar el floreciente negocio del comercio del metal y del acero. Klöckner aplicó desde el principio prácticas empresariales pioneras, como la adquisición de empresas y, sobre todo, las políticas específicas de expansión. Sin ir más lejos, el mismo año de la fundación de la empresa abría ya en Colonia y Düsseldorf sendas oficinas comerciales.
El negocio se expande En 1907 Klöckner abrió delegaciones en Berlín y Magdeburg, a las cuales siguieron Hamburgo y Dresde en 1909. En 1911 Klöckner ponía un pie en el suroeste de Alemania con su oficina de Mannheim y establecía una conexión con el centro de producción de Knutange. En pocos años la red comercial de Klöckner había alcanzado tales dimensiones que para dirigirla eficazmente ya no bastaba en modo alguno el clásico sistema patriarcal aplicado hasta el momento. Por ello, se decidió dotar a las delegaciones de personalidad jurídica propia y de autonomía operativa bajo el mando de sus propios gestores y administradores. Por esta época la empresa opera en numerosos segmentos de mercado: además de comerciar con arrabio y producir acero, Klöckner & Co entra en el comercio de la mena y en la industria transformadora de materias primas.
Nuevas ramas de negocio Con la entrada de las fábricas de Troisdorf y Düsseldorf en la órbita del grupo, en 1912 las actividades de Klöckner cubren ya toda la cadena de producción industrial: desde la extracción de mena hasta la fabricación de alambres y maquinaria. La sociedad comercial actúa como nexo de unión de todas las empresas que conforman el entramado empresarial. En 1913 la compañía entra en el lucrativo negocio del comercio de chatarra.
La Primera Guerra Mundial Justo cuando la empresa se encuentra en la cima del éxito, un terrible acontecimiento trunca su trayectoria: el 1 de agosto de 1914 el Imperio alemán declara la guerra a Rusia. La guerra deja a todas las industrias en una situación maltrecha, sobre todo por la llamada a filas de los obreros, un problema que también afecta, y mucho, a Peter Klöckner. La planta de Knutange, por ejemplo, se ve obligada a reducir drásticamente su producción durante la guerra porque muchos de los trabajadores italianos y polacos regresan a sus países de origen. A pesar de todos estos reveses, Peter Klöckner siguió trabajando duro para sacar adelante la gran empresa de su vida, también durante los períodos de guerra.
Expansión en plena crisis Durante el período de crisis económica que siguió a la Primera Guerra Mundial Klöckner & Co amplió sus áreas de actividad para compensar las pérdidas registradas en el negocio del acero, incrementando de este modo su cifra de negocios y consolidándose en el mercado. El comercio de chatarra se encontraba en pleno auge, y los entibos, el carbón y los productos químicos se convirtieron en otra lucrativa fuente de ingresos. Durante los años veinte y treinta la sociedad comercial traspasó las fronteras de Alemania y abrió sus primeras oficinas en Europa, Sudamérica y Norteamérica. Para ello, creó un departamento internacional y amplió su cartera de productos, convirtiéndose de este modo en una compañía distribuidora de ámbito mundial. La partición en dos de la compañía, Klöckner-Werke AG por un lado y Klöckner & Co por el otro, reforzó la independencia de la división comercial.
En diciembre de 1936 la exitosa carrera de Peter Klöckner se vio truncada por la repentina muerte en un accidente de tráfico de su único hijo y más que probable sucesor, Waldemar. En su lugar tomó las riendas de la empresa otro miembro de la familia, Günter Henle, esposo de la hijastra de Peter Klöckner.
En las garras de la política Tras la muerte de Peter Klöckner el 5 de octubre de 1940, Günter Henle asumió la dirección de la compañía. Sin embargo, en su condición de empresa estratégica clave para la industria armamentística alemana, las plantas de producción de Klöckner pronto quedaron bajo el mando de los nacionalsocialistas, quienes en 1942 decidieron destituir a Henle. Eran tiempos convulsos, y tras una breve huida a Berlín, Henle regresó y se puso al frente de Klöckner & Co. La división comercial pudo mantener durante el régimen nazi una relativa independencia, aunque naturalmente el comercio se desarrollaba dentro de un marco de excepcionalidad (véase también Economía de guerra).
Un nuevo comienzo dentro del "milagro económico alemán" Cuando acabó la guerra el control del Grupo Klöckner quedó en manos de los aliados, cuya intención inicial era reestructurarlo y desmembrarlo. Sin embargo, la elevada demanda mundial de hierro y acero hizo que las actividades tanto comerciales como industriales de Klöckner & Co se reencontraran con la senda del crecimiento de forma extraordinariamente rápida. Tras la escisión jurídica de Klöckner-Werke AG y Klöckner-Humboldt-Deutz AG en la década de los cincuenta, Klöckner & Co diversificó ampliamente sus actividades comerciales. La venta de acero en Alemania durante la época conocida como el "milagro económico alemán" reportó a la empresa grandes beneficios, al tiempo que las delegaciones en el extranjero potenciaban el negocio internacional. La compañía aprovechó también la coyuntura favorable para entrar en otros mercados, como el del plástico, el fueloil, la industria naval o los quemadores para hornos y calefacciones.
Internacionalización Tras el milagro económico, Klöckner hizo frente a los cambios profundos que se produjeron en el mercado del acero ofreciendo más servicios, reorganizando sus almacenes y ampliando sus operaciones comerciales a nivel internacional. Además de centrarse en su negocio clave, la venta de acero, el Grupo reforzó sus otras áreas comerciales y entró en nuevos segmentos de mercado. Esta estrategia de diversificación e internacionalización garantizó el éxito sostenido de la empresa durante dos décadas y resistió los altibajos que caracterizaron los años setenta y ochenta. El estrepitoso fracaso a finales de los ochenta de una operación a plazo relacionada con el petróleo dejó a la empresa sumida en una crisis existencial. Las pérdidas especulativas fueron tales que la empresa se quedó completamente descapitalizada. La "debacle petrolera" costó a la empresa 600 millones de los antiguos marcos alemanes. Peter Henle, responsable de esta área de negocio, asumió todas las consecuencias y dimitió de su cargo.
Afortunadamente, la compañía pudo evitar la quiebra gracias a la ayuda del Deutsche Bank, que puso sobre la mesa 400 millones de marcos para cubrir las pérdidas. Klöckner necesitaba una reestructuración integral, por lo que el Deutsche Bank asumió el control y transformó la compañía en una sociedad anónima. Con ello, Klöckner dejaba de ser una empresa familiar después de más de 80 años. En el marco del rescate la compañía pasó a manos del consorcio internacional VIAG, que durante la década de los noventa la convirtió en una moderna empresa distribuidora especializada en las industrias química, textil y del acero, así como en los sectores de los componentes informáticos y las construcciones móviles, entre otros. Fue en esta época cuando Klöckner amplió sistemáticamente su presencia en el mercado mundial del acero.
Concentración en la competencia clave En la primavera de 1997 Klöckner anunció la decisión de concentrarse en su negocio clave, el comercio de acero y metal. Para que este cambio se reflejara también en la imagen corporativa se diseñó un nuevo logotipo —el actual perro de Klöckner & Co— y un nuevo eslogan —"multi metal distribution"—.