El populismo de derecha es una corriente política que combina elementos del populismo —como la apelación directa al pueblo frente a las élites— con posiciones ideológicas propias de la derecha política mayoritaria y contemporánea, tales como el neonacionalismo, el nacionalismo económico, el conservadurismo fiscal y el conservadurismo social. Suele presentarse como una respuesta contra las élites políticas, económicas o culturales, y enfatiza la soberanía nacional, el orden social y la identidad tradicionales.
Como todas las variantes del populismo, es un concepto polisémico, laxo o incluso un «concepto comodín», que resulta aplicable a fenómenos políticos muy distintos y hasta opuestos. Margaret Canovan lo llama un «concepto elusivo». Paul Taggart lo define como un «concepto vacío» (empty heart), porque no tiene un núcleo doctrinario propio, sino que se adhiere a diferentes ideologías principales (liberalismo, socialismo, nacionalismo). Cas Mudde y Cristóbal Rovira Kaltwasser (2017, Populism: A Very Short Introduction) lo llaman un “concepto delgado” (thin-centered ideology), que nunca aparece solo, sino siempre en combinación con otras ideologías más robustas. Ernesto Laclau entiende que no es una ideología per se sino una lógica política: una manera de articular demandas sociales a partir de una dicotomía básica que él llama “pueblo vs. Élite”. Cas Mudde también hace hincapié en esa característica y lo define como una ideología política que divide a la sociedad en dos entes homogéneos y antagonistas: el pueblo y las élites, argumentando que la política debe ser la expresión de la voluntad general del primero. Desde una perspectiva de derecha, se percibe a las élites políticas y al Estado como intrínsecamente corruptos y burocráticos, por lo que, en su retórica, la opción popular se identifica con la sociedad civil conformada por individuos que luchan por sus propios intereses y se sienten amenazados por el poder del Estado. La unidad también puede concebirse como articulada en torno a una religión mayoritaria, u opositora a otras tendencias políticas que se ubican como rivales.
En Europa el populismo de derecha es una expresión que se usa para describir a grupos, políticos y partidos políticos generalmente conocidos por su xenofobia, principalmente contra el mundo islámico, y que en la mayoría de los casos tienen una postura euroescéptica. El populismo de derecha en el mundo occidental está generalmente, aunque no exclusivamente, asociado con ideologías como el ultraconservadurismo, el reaccionarismo y el neonacionalismo la antiglobalización, el nativismo, en algunos casos al proteccionismo, aunque en otros al libertarismo económico y la oposición a la inmigración. Las ideas y sentimientos antimusulmanes y el antisemitismo sirven como los "grandes unificadores" entre las formaciones políticas de derecha en todo Estados Unidos y Europa. Las opiniones tradicionales de la derecha, como la repulsión por el estado de bienestar, sumado a una fuerte reivindicación de la “incorreción política”, posiciones antiprogresistas y antiigualitarias, hasta partidos o movimientos con inclinaciones o simpatías neonazis, también se describen bajo el populismo de derecha, hay en este abanico político una monstrificación de la justicia social acompañada en ocasiones de un sutil discurso antidemocrático.
A partir de la década de 1990, los partidos populistas de derecha han tenido presencia en las legislaturas de varias democracias, entre ellas Australia, Brasil, Canadá, República Checa, Dinamarca, Estonia, Francia, Alemania, Rumania y Suecia; y han llegado a estar en alguna ocasión en gobiernos de coalición en Austria, Bélgica, Bulgaria, Chile, Finlandia, Grecia, Italia, Israel, Letonia, Lituania, los Países Bajos, Nueva Zelanda, Noruega, Eslovaquia y Suiza; y han llegado a formar gobiernos mayoritarios en India, Turquía, Hungría y Polonia. Si bien los movimientos de extrema derecha en los Estados Unidos se han estudiado por separado, donde normalmente se la llama "derecha radical", algunos escritores los consideran parte del mismo fenómeno. El populismo de derecha en los Estados Unidos también está estrechamente vinculado al paleoconservatismo. Para algunos, el populismo de derecha es distinto del conservadurismo, mientras que para otros, el conservadurismo es una característica del populismo de derecha, ya que es muy frecuente que los populistas de derecha promuevan políticas conservadoras o pertenezcan a partidos políticos conservadores. Otros partidos populistas tienen vínculos con movimientos fascistas fundados durante el período de entreguerras, cuando el fascismo italiano, alemán, húngaro, español y japonés subió al poder. El principal ideólogo del paleolibertarismo, Murray Rothbard, señalaba en el que la “estrategia correcta” de los paleolibertarios y libertarios en los Estados Unidos era el populismo de derecha, que pasaba por prenderse del racismo existente entre la sociedad norteamericana, y otras posturas reaccionarias, para lograr introducir sus ideologías económicas en la lucha política.
Desde la Gran Recesión, los movimientos populistas de derecha como el Agrupación Nacional (antes Frente Nacional) en Francia, la Liga en Italia, el Partido por la Libertad en los Países Bajos y el Partido de la Independencia del Reino Unido comenzaron a crecer en popularidad en gran parte debido a la creciente oposición a la inmigración de Oriente Medio y África, el aumento del euroescepticismo y el descontento con las políticas económicas de la Unión Europea. Las opiniones políticas de 2016 del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, han sido resumidas por los expertos como populistas de derecha y nacionalistas.
Definición La clasificación del populismo de derecha en una sola familia política ha resultado difícil y no es seguro si existe una categoría significativa, o simplemente un conjunto de categorías, ya que los partidos difieren en ideología, organización y retórica de liderazgo. A diferencia de los partidos tradicionales, tampoco pertenecen a organizaciones internacionales de partidos afines, y no usan términos similares para describirse a sí mismos.
Los académicos usan la terminología de manera inconsistente, refiriéndose a veces al populismo de derecha como "derecha radical" u otros términos como neo-nacionalismo. Pippa Norris señaló que «las obras de referencia estándar utilizan tipologías alternativas y diversas etiquetas que categorizan a los partidos como «ultras» o «extrema», «nueva derecha», «antiinmigrante» o «neofascista», «antiestablishment», «populista nacional», «protesta», «étnico», «autoritario», «antigobierno», «antipartidista», «ultranacionalista», «neoliberal», «libertario» y así sucesivamente». Ciertamente, suelen estar muy asociados al término de populismo de derecha, los conceptos de extrema derecha y neofascismo.
Piero Ignazi dividió los partidos populistas de derecha, a los que llamó "partidos de extrema derecha", en dos categorías: colocó a los partidos de derecha tradicionales que se habían desarrollado a partir de la derecha histórica y los partidos postindustriales que se habían desarrollado de manera independiente. Colocó al Partido Nacional Británico, al Partido Nacionaldemócrata de Alemania, a la Unión Popular Alemana y al antiguo Partido del Centro Holandés en la primera categoría, cuyo prototipo sería el disuelto Movimiento Social Italiano; mientras que él colocó al Frente Nacional francés, a los republicanos alemanes, al antiguo Vlaams Blok belga (que incluiría ciertos aspectos de los partidos tradicionales de extrema derecha), al Partido Danés de Progreso, al Partido del Progreso de Noruega y al Partido de la Libertad de Austria en la segunda categoría.
Ideología 350px|miniaturadeimagen|El presidente argentino Javier Milei y el empresario sudafricano Elon Musk con una motosierra, símbolo de la campaña del primero en favor de la austeridad y los recortes en el Estado.
En Europa posee generalmente un carácter euroescéptico. El populismo de derecha estigmatiza a los grupos que considera peligrosos para la sociedad, como los menos productivos —generalmente extranjeros y creyentes de religiones distintas a la de la cultura mayoritaria— y afirma la existencia de conspiraciones contra el bien común. En el plano económico, puede apoyar medidas liberales como la reducción de los impuestos, o bien otras de corte intervencionista como el proteccionismo y políticas asistencialistas en la perspectiva de control social y la seguridad ciudadana.https://www.pagina12.com.ar/14150-macri-y-el-populismo-de-derecha También tienen en común una hostilidad hacia los inmigrantes, combinado con discursos xenófobos.Anna Triandafyllidou (2009), Greek Immigration Policy at the Turn of the 21st Century. Lack of Political Will or Purposeful Mismanagement?, European Journal of Migration and Law, vol. 11, n.º 2, pp. 159-178. El populismo de derechas contiene elementos programáticos que forman parte de su propuesta, como asociar inmigración a la criminalidad y a la disgregación de la patria, o la preocupación por la seguridad ciudadana.Antón-Mellón, Joan, y Aitor Hernández-Carr. «El crecimiento electoral de la derecha radical populista en Europa: parámetros ideológicos y motivaciones sociales.» Política y Sociedad, Vol 53, N.º 1, 2016: 17-28.
miniaturadeimagen|La gorra roja y el eslogan «Make America Great Again», símbolos políticos estadounidenses, se originaron en la campaña de Donald Trump para las elecciones de 2016. No debe confundirse con la extrema derecha, aunque esta última sea habitualmente populista. El Populismo de derecha suele conjugar, en distintas combinaciones, elementos que derivan de la agenda liberal clásica, y de la tradición conservadora y un aparente discurso de la "antipolítica" o post-política, presentándose a sí mismos como "el cambio", la nueva política o recurriendo a figuras empresariales como candidatos, tal como Berlusconi en Italia, Petró Poroshenko en Ucrania y Donald Trump en EE. UU.Mouffe, Chantal. «El fin de la política y el desafío del populismo de derecha.» En El populismo como espejo de la democracia, de Francisco Panizza, 71-96. Buenos Aires: FCE, 2009.
En general el populismo de derecha se caracteriza más por su discurso que por sus políticas. Existe una preeminencia en su discurso político y en sus programas electorales de los tópicos más fácilmente reconocibles en el pensamiento de derechas: la prioridad de la seguridad frente a la igualdad, la tendencia a criminalizar y judicializar los problemas sociales y la construcción de un nacionalismo excluyente, con tintes etnicistas o culturalistas.