es una serie de manga escrita e ilustrada por Tadahiro Miura. La historia gira en torno a Kogarashi Fuyuzora, un exorcista pordiosero que se asenta en la casa de huéspedes que da título a la obra, donde convive con una amigable fantasma llamada Yuna y con otras jóvenes médiums, quienes paulatinamente se interesan por él. El hilo narrativo principal es que el protagonista se compromete a ayudar a la espíritu con sus asuntos pendientes, para que consiga ascender al plano espiritual.
El autor había trabajado en el concepto de la fantasma con remordimientos antes de siquiera tener en mente la premisa de la obra, y luego sobrevino la idea de la posada, un escenario que creía adecuado para este personaje. Una vez completado el prototipo de los primeros tres capítulos, acudió a Shōnen Jump para que lo tomaran. Los responsables de la revista dieron luz verde al proyecto, no sin antes implementar una serie de modificaciones, con las que el material perdió dramatismo. El capítulo inicial se publicó el 8 de febrero de 2016, mientras que el primer tomo tankōbon hizo lo propio el 3 de junio de ese año. Se lo puede definir como un arquetipo de manga ecchi, dado que apela a gags de índole sexual que siguen un mismo patrón. Por otro lado, el personaje actúa muy diferente, en comparación con otras obras de harem, pues demuestra atractivo genuino y bravura. La publicación concluyó el 4 de diciembre de 2020, momento en que se lanzó el vigesimocuarto y último volumen compilatorio.
El material escrito se adaptó a una serie de anime, producida por Xebec y dirigida por Tsuyoshi Nagasawa. Los doce episodios se emitieron en cadenas japonesas como BS11 y Tokyo MX desde el 14 de julio hasta el 29 de septiembre de 2018. Anteriormente, el mismo estudio de animación había desarrollado un OVA, y durante la transmisión del anime realizaron dos más. El cuarto y último episodio especial corrió a cargo de Signal.MD y se publicó a fines de 2020. Se produjeron asimismo dos videojuegos basados en la historia: Yuuna and the Haunted Hot Springs: Steam Dungeon (2018), para PlayStation 4 y demás consolas, y Yuragi-sō no Yūna-san: Dororon Onsen Daikikō (2019), destinado a teléfonos móviles.
Por otra parte, la obra fue mal recibida por la mayoría de los críticos e igualmente por los lectores de Shōnen Jump, al considerársela demasiado explícita para una revista orientada a jóvenes. De forma semejante, tras la publicación de un capítulo cuya portada era muy sugerente, diversos profesionales japoneses se manifestaron en contra de lo que interpretaron como mensajes machistas en este manga. Con respecto a las ventas, hacia mediados de 2018 había más de 1 500 000 de copias de esta obra en circulación. Como mercadotecnia, se colocaron en venta varios productos, tales como juegos de cartas o figuras basadas en los personajes.
Argumento Sinopsis Kogarashi Fuyuzora es un estudiante de preparatoria que tiene la facultad de ver e interactuar con fantasmas, yōkai y tantos otros espíritus. Susceptible a este tipo de fenómenos desde niño, en el pasado su cuerpo fue poseído en múltiples oportunidades, cosa que en el presente lo ha dejado desamparado, sin refugio ni dinero. No obstante, tiene también la capacidad de exorcizar espíritus dándoles un puñetazo, y es ello lo que resolverá todos sus problemas: un día, le ofrecen un alquiler sumamente barato —aproximadamente mil yenes al mes—, con comida incluida, en Yuragi, una antigua posada de aguas termales convertida en pensión. El lugar ha permanecido cerrado al público desde que cierta actividad paranormal ahuyentara a los clientes.
La razón de tan beneficiosa oferta es que primero debe exorcizar al espíritu en cuestión, arraigado en el sitio desde que fue asesinado allí. Una vez cumplido el encargo, se le permitirá hospedarse gratuitamente de por vida. Sin embargo, Kogarashi desconoce que la fantasma, Yuna, tiene una personalidad encantadora y una atractiva apariencia juvenil. Incapaz de golpearla, opta por quedarse allí y convivir con ella, con tres inquilinas —médiums como él— y con la joven casera. De esta manera, el protagonista entabla relación con todas —cada una, de personalidad marcadamente diferente— y la obra adquiere características de harem, al mismo tiempo que el joven ayudará a Yuna a superar sus asuntos pendientes.
Estilo El manga compagina humor, romance y erotismo con escenas de acción, típicas del shōnen, lo que se hace extensivo a las criaturas que Kogarashi y compañía enfrentan. Todas las bestias que se presentan guardan relación con el folclore japonés, menos una, que sale recién en uno de los volúmenes finales. El recurso narrativo de que la mayoría de personajes femeninos se enamoren del protagonista hombre, cosa común en el género harem, se cumple aquí, pero la historia no gira en torno a este concepto; en cambio, la premisa principal de Yuna de la posada Yuragi es si Yuna conseguirá redimirse al final. El hecho de que Kogarashi preste ayuda a la fantasma, con quien además duerme en la misma habitación, es un facilitador para que surja interés romántico entre ellos.
La historia presenta humor absurdo y comedia física. La broma más recurrente es que alguna de las inquilinas interprete que Kogarashi ha tenido una acción propia de un pervertido y lo golpee, aunque en todos los casos se trata de malentendidos, dado que en ese sentido el protagonista es recatado, en un esquema que rememora la obra de Ken Akamatsu. En la línea de tantas otras historietas de ecchi, reiteradamente se recurre al gag donde alguna de las muchachas acaba desnuda por motivos de la trama y el protagonista tropieza sobre ella, tocándola sin tener la intención de hacerlo. Por esto, las escenas de contenido sugerente y el fanservice son muy comunes, sin llegar nunca a representarse nada explícito. La ambientación en una casa de baños termales se utiliza como recurso para censurar partes donde las jóvenes aparezcan desnudas, al tapar los cuerpos con el vapor producido por el agua.
Personajes A continuación, se describe brevemente a los personajes principales y se nombra a los seiyū de cada uno:
es un estudiante de dieciséis años. De niño fue poseído por infinidad de almas errantes que lo obligaban a hacer todo tipo de actividades, y una de estas provocó que acabara endeudado y sin hogar. Es único en su clase, puesto que solo él tiene la habilidad de despojar espíritus de un puñetazo, algo que aprendió de un maestro y que más adelante le permitió ejercer de exorcista. Es un protagonista atípico de harem, en el sentido de que se rige por un código moral y no saca partido de sus compañeras. Su seiyū es Yūki Ono.
es la fantasma que da título a la obra, amable y despistada. Viste un yukata que es parte de su cuerpo espiritual y, de apariencia juvenil, se la describe como muy bella. No recuerda su vida pasada, ni tampoco está segura del motivo por el que, después de tanto tiempo, continúa atrapada en Yuragi. Aun así, puede salir del lugar y merodear las zonas cercanas, aparentemente sin problemas. Está encantada con el hecho de que Kogarashi sea capaz de verla y tocarla, y cuando se alarma accidentalmente provoca fenómenos poltergeist que causan destrozos. Por su desfasada forma de hablar, debe de haber fallecido en algún momento de la década de 1980. Conforme más tiempo pase en la Tierra, más inminente será que se vuelva malvada. Su seiyū es Miyuri Shimabukuro.
es una kunoichi que, en clave de su papel de tsundere, se irrita con facilidad ante accidentes ocasionados por Kogarashi, volviéndose esto un elemento recurrente en la trama. Integra una organización de ninjas asociada al exterminio de espíritus malignos, a la vez que asiste a la misma escuela que Kogarashi, donde se la reconoce como una joven hermosa, pero inaccesible. Siente una especie de animadversión hacia los hombres y no había interactuado demasiado con alguno hasta la llegada del protagonista, con quien poco a poco desarrolla cierta cercanía. Su seiyū es Rie Takahashi.
es una humana cuyo cuerpo fue poseído por una deidad gato de manera voluntaria. Comparte varias características con los felinos, puesto que gusta de acurrucarse en lugares cálidos y viste una sudadera con una capucha que tiene orejas puntiagudas. Se acerca a Kogarashi cuando nota que es el único inquilino capaz de cocinar su comida preferida aunque, debido a su personalidad tímida, se lo hace saber solo indirectamente, persiguiéndolo por todo el lugar. Su seiyū es Yui Ogura.
es una zashiki-warashi encargada de cuidar la posada, aprovechando su capacidad de atraer la buena y la mala fortuna. Aparenta ser una niña de trece años, pero lleva mucho más tiempo existiendo. En secreto asiste a la escuela secundaria, para lo que cuenta con la cooperación del director, quien la conoce desde hace décadas. Su seiyū es Sayaka Harada.
, la mayor de las inquilinas, es una oni, lo que le brinda gran fuerza. Con frecuencia se la enseña ingiriendo alcohol o comportándose de forma «sexualmente agresiva». Es una cazadora de yōkai retirada que en el presente se desempeña como artista de mangas shōjo, y deja de beber únicamente cuando se ve próxima a retrasarse con los plazos. Su seiyū es Ai Kakuma.
El resto del reparto está compuesto por, entre otros personajes, Chisaki Miyazaki, la estudiante más popular del colegio de Kogarashi, que participa en algunas aventuras con él. Con el tiempo, se trasladan a la posada figuras como Oboro Shintou, una muchacha que quiere tener hijos con el protagonista para preservar el linaje de su familia, y Koyuzu Shigaraki, una mapache japonesa que asume la forma de humana.
Producción thumb|180px|Ilustración del siglo de un dragón japonés, una de tantas criaturas mitológicas que salen en este manga. El mangaka diseñó a Yuna antes de desarrollar el concepto de la obra y, después de que su editor le sugiriera madurar una sinopsis con base en el personaje, nació la idea de la posada, un escenario que se le figuraba compatible con ella. Originalmente, el guion era mucho más sombrío: los primeros capítulos se centraban en las vicisitudes que Yuna atravesaba siendo fantasma y en la tristeza que le causaba permanecer en ese estado. Sin embargo, en el momento en que Miura entregó los guiones gráficos de los tres capítulos iniciales a Shōnen Jump con la intención de que serializaran la historia, los responsables de la revista decidieron perfilarla de modo que fuera humorística. Ya en esas instancias tenían planeado el destino final de la fantasma, el principal interrogante del manga.
El equipo programó las primeras revelaciones sobre la vida pasada de la protagonista para la decimosegunda entrega. Con respecto a la construcción del resto del elenco, por citar un ejemplo, a la hora de crear a Nonko, una artista de historieta japonesa, Miura reflejó en esta su rutina laboral. En total, la ilustración de un capítulo llevaba alrededor de una semana, y el procedimiento era enteramente digital; el autor se ocupaba preferentemente del dibujo de los personajes, en tanto los asistentes se encargaban de los fondos.