La crisis de la marea roja en Chiloé, también conocida como «Mayo chilote», fue una catástrofe social, económica y ambiental ocurrida en el archipiélago de Chiloé, sur de Chile, en el otoño austral de 2016, producto de una severa floración algal nociva del dinoflagelado Alexandrium catenella, microalga responsable del fenómeno conocido como marea roja. La floración, que se extendió entre los meses de marzo y abril por todo el mar exterior de la Región de Los Lagos, el litoral interior de Chiloé y el canal de Chacao, afectó a miles de pescadores artesanales de la Isla Grande de Chiloé —además de otras comunas como Calbuco, Maullín y Puerto Montt, la capital regional— debido a la prohibición de extracción de recursos del mar, por estar contaminados con veneno paralizante de los mariscos (VPM).
Los graves efectos económicos y la deficiente respuesta entregada por la administración de Michelle Bachelet —como también el controvertido vertimiento de más de 4600 toneladas de salmón en descomposición frente a la costa de Chiloé, realizado en el mes de marzo por la industria salmonera con la autorización del Gobierno—, provocaron una movilización social sin precedentes en la historia de Chiloé, la cual, mediante bloqueos de rutas y de accesos marítimos a la isla, mantuvo al archipiélago paralizado y aislado del continente por dieciocho días —entre el 2 y el 19 de mayo—. Los bloqueos y protestas terminarían después de que todas las comunas movilizadas llegaran a acuerdos con el Gobierno sobre la ayuda económica, pero la prohibición de extraer recursos se mantendría por varios meses en diversas zonas de la región, debido a la presencia de toxinas.
La crisis generó duros cuestionamientos al rol del Gobierno durante la emergencia, como también a la industria salmonera por su rol en la emergencia y el impacto de su operación en el medioambiente.
Antecedentes
Pesca artesanal y mitilicultura La pesca artesanal es una de las actividades económicas más importantes en la Región de Los Lagos. Según estadísticas sectoriales, en las últimas décadas Los Lagos se ha posicionado como la región con el mayor número de pescadores artesanales de Chile: 32 946 al 2019, según cifras de la autoridad pesquera, cifra que representa el 36 % del total de pescadores artesanales del país. Asimismo, 189 de las 467 caletas pesqueras en Chile, equivalentes al 40 % del total, se encuentran en la región, de las cuales 93 de ellas se ubican en la provincia de Chiloé.
La región es también a nivel nacional la principal zona de desembarque de diversas especies de moluscos bivalvos: en 2015 había registrado el 95,3 % (12 365 toneladas) de los desembarques de almeja, el 88,6 % (5227 t) de desembarques de cholga y el 88,5 % (1011 t) de desembarques de chorito a nivel nacional.
El cultivo de chorito —desde comienzos del — también se ha convertido en una actividad relevante de la economía regional. Prácticamente la totalidad de la industria mitilicultora —como es conocida— se desarrolla en la Región de Los Lagos y se concentra en los archipiélagos de Chiloé y Calbuco, pero también tiene presencia en Puerto Montt, en el estuario de Reloncaví y en Hualaihué. Solo en 2015, el sector mitilicultor había cosechado 289 149 toneladas de chorito, con exportaciones ese año que generaron ingresos por 202 millones de dólares.
Marea roja en Chile El primer registro oficial en territorio chileno de una floración algal nociva (FAN) de la microalga Alexandrium catenella, —especie de dinoflagelado responsable del veneno paralizante de los mariscos (VPM), el tipo de marea roja más recurrente en las costas de Chile—, ocurrió en el estrecho de Magallanes en octubre de 1972, con un saldo de tres personas intoxicadas e igual número de fallecidos. Desde entonces, las FAN de Alexandrium catenella. se han repetido con frecuencia en la zona austral del país avanzando hacia la Región de Aysén, acumulándose hacia 1998 casi una treintena de episodios de intoxicación humana por VPM, con un total de 348 afectados y 23 personas fallecidas. Todos los casos producto del consumo de cholgas o choritos que estaban contaminados con la toxina paralizante.
Una floración de Alexandrium catenella se registró por primera vez en la Región de Los Lagos en el verano de 2002 —a partir de un bloom que se había iniciado en Aysén— y se extendió hasta el canal Dalcahue. Como resultado, por lo menos hubo nueve personas afectadas y una fallecida, y las comunas de Quellón, Queilen, Dalcahue y Ancud fueron declaradas en «Estado de Catástrofe», debido a los perjuicios económicos en la pesca artesanal que dejó la prohibición de extraer mariscos en las zonas afectadas.
El fenómeno se repitió en 2006; posteriormente volvió a aparecer en 2009 luego de que una floración en Aysén se extendiera hasta el sur de Quellón —observándose en aquella ocasión las concentraciones más altas alguna vez registradas de Alexandrium catenella— la cual afectó al menos a 28 personas.
Floraciones algales nocivas de 2016
Bloom de algas Durante el 2015 se había presentado en el océano Pacífico un nuevo fenómeno de El Niño, por lo que proyecciones estimaban temperaturas más cálidas en el Pacífico Sur durante el verano de 2016, una de las condiciones que —junto con el aumento de radiación solar que ocurre en verano— facilita el florecimiento de algas nocivas.
A partir del 22 de febrero de 2016, centros salmoneros ubicados en el seno de Reloncaví y en el estuario de Reloncaví empezaron a reportar mortalidades masivas de salmones, por efecto de un bloom de la microalga Pseudochatonella sp. que asfixiaba a los peces en confinamiento. El rápido crecimiento del número de centros y empresas afectados llevó a que el 3 de marzo el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca) calificara a la crisis como un «terremoto». Para fines de ese mes, el balance final de la contingencia sería de 45 centros afectados de 14 empresas —la gran mayoría de ellos ubicados en la zona del Reloncaví— y casi 25 millones de peces muertos, equivalentes a 40 000 toneladas de biomasa, correspondientes a alrededor de 106 000 toneladas a peso cosecha —el 12 % de la producción anual de la industria—.
Vertimiento de salmones La magnitud del evento hizo que el 3 de marzo la industria salmonera, mediante la asociación gremial SalmonChile, solicitara a la Dirección General del Territorio Marítimo y Marina Mercante (Directemar) autorización para verter al mar miles de toneladas de salmón muerto en descomposición, debido a que la capacidad de las plantas de reducción y vertederos en tierra estaba colapsada. La autoridad marítima, con el visto bueno de Sernapesca, aceptó la solicitud al día siguiente y otorgó una autorización para verter hasta nueve mil toneladas en un punto localizado a 75 mn (139 km) al oeste de la costa de Chiloé, a la misma latitud que el faro Punta Corona, zona designada según la autoridad por ser segura para el medio ambiente y actividades humanas. El vertimiento se realizó durante las siguientes semanas, entre el 11 y de 25 de marzo, y la cantidad total de desechos arrojados al mar llegó a las 4655 toneladas.
Marea roja A fines de enero de 2016, se detectaron altas concentraciones de VPM en Aysén, por lo que la autoridad decretó la prohibición de extraer moluscos en el litoral de la región, mientras que en el mismo periodo, se detectó en Chiloé central, en canal Yal, la presencia del veneno amnésico de los mariscos, al que también se le conoce como marea roja.
El 12 de febrero, el Laboratorio de Toxinas Marinas de la Universidad de Chile reportó la presencia de VPM en el sector de Quellón Viejo, pero a niveles subtóxicos. Sin embargo, el panorama cambió el 3 de marzo, cuando la Seremi de Salud de Los Lagos decretó la prohibición de extracción de mariscos en el sur de Chiloé, desde isla Tranqui hasta el paralelo 43, debido a la expansión de la floración algal nociva de Alexandrium catenella hasta la Región de Los Lagos. Quince días después, la zona de exclusión se extendió hasta la isla Lemuy.
Durante las siguientes tres semanas las áreas cerradas se mantuvieron sin mayores variaciones, solo con el levantamiento de la restricción en áreas puntuales; sin embargo, dicha estabilidad se interrumpió el 7 de abril cuando la autoridad sanitaria decretó, de manera inédita, el cierre de la bahía de Cucao, en el mar exterior de Chiloé, tras la detección de la toxina de veneno paralizante en machas del sector.
En los días posteriores la floración de A. catenella siguió avanzando hacia el norte: el 19 de abril fue detectada por vez primera en isla Abtao, comuna de Calbuco, y al día siguiente se confirmó el primer intoxicado por VPM: un habitante de Maullín que había consumido almejas contaminadas compradas en Carelmapu, por lo que ese mismo día, por primera vez en la historia de la región, se cerró toda la costa del Pacífico hasta el límite con la Región de Los Ríos —afectando a las comunas de Maullín, Los Muermos, Fresia, Purranque, Río Negro y San Juan de la Costa— y el canal de Chacao hasta isla Abtao y ensenada Codihué, perjudicando a las comunas de Ancud y Calbuco. De esta manera, miles de pescadores artesanales de la región quedaron imposibilitados de extraer recursos.
Alerta sanitaria El 21 de abril, el Ministerio de Salud decretó una «alerta sanitaria» en toda la zona marítima de la Región de Los Lagos, debido a la gran expansión del veneno paralizante de los mariscos (saxitoxina) en los moluscos de la zona. En consecuencia, los mariscadores quedaron sin poder ejercer su labor, lo que implicó una repercusión en sus ingresos económicos, al no contar con seguros de por medio en muchos casos y depender de esta actividad independiente.
El lunes 25 de abril más de mil personas —entre pescadores artesanales y vecinos—realizaron en Ancud la primera marcha para exigir al Estado una solución ante la inminente crisis económica y social que iba a vivir la comuna. Dos días después, luego de una reunión con autoridades regionales en Calbuco, dirigentes de los recolectores de orilla y pescadores de Chiloé, expresaron su malestar ante la falta de medidas tomadas ante estas situaciones de emergencia para los trabajadores del sector pesquero, advirtiendo la radicalización de sus manifestaciones si no se concretaba una mayor ayuda social para los trabajadores afectados.
El 29 de abril se firmó un decreto presidencial que declara zona de catástrofe a todo el litoral de la región con presencia de marea roja, es decir, las comunas de San Juan de la Costa, Río Negro y Purranque en la provincia de Osorno, Fresia, Los Muermos, Maullín y Calbuco en Llanquihue, y Ancud, Quemchi, Chonchi y Quellón en Chiloé. Se estimaba que existían siete mil familias afectadas y que emplearían 5000 millones de pesos del presupuesto regional procedentes del Fondo Nacional de Desarrollo Regional. La presidenta Michelle Bachelet declaró en ese momento que el intendente regional sería el encargado de coordinar las medidas de mitigación del daño y que a través del BancoEstado se entregaría un subsidio para que las familias más afectadas, 500 en principio, pudieran comprar alimentos.
Benjamín Suárez, director del Laboratorio de Toxinas Marinas de la Universidad de Chile, calificó a este brote de marea roja como el de mayor gravedad registrado en la historia de Chiloé y manifestó su preocupación por la extensión del fenómeno hacia el norte, a la costa continental de la región de Los Lagos y la de Los Ríos, pues sus habitantes nunca antes lo han vivido. Días después la alerta sanitaria fue extendiéndose a otras zonas de Chiloé y el 11 de mayo se confirmó la llegada de marea roja a la Región de Los Ríos, por lo que las autoridades decretaron la prohibición de la extracción de mariscos en el litoral de esa región a la espera de determinar si existen otras áreas afectadas.
Movilizaciones y protestas miniaturadeimagen|Barricada en la comuna de Dalcahue durante las movilizaciones.