El Mandato británico de Palestina, acortado como Mandato de Palestina o Mandato para Palestina, fue un mandato de la Sociedad de Naciones para el territorio que había constituido anteriormente los sanjacados del Imperio otomano de Nablus, Acre, la parte sur del Valiato de Siria, la parte sur del Valiato de Beirut, y el Mutasarrifato de Jerusalén, antes del armisticio de Mudros.

El anteproyecto del Mandato de Palestina fue confirmado formalmente por el Consejo de la Sociedad de Naciones el 24 de julio de 1922, implementado a través del memorándum de Transjordania del 16 de septiembre de 1922, y entró en vigor el 29 de septiembre de 1923 a raíz de la ratificación del Tratado de Lausana. El mandato terminó a la medianoche del 14 de mayo de 1948. El Mandato de Palestina legalizó la autoridad temporal de Palestina por parte de Gran Bretaña.

El documento fue basado en los principios contenidos en el artículo 22 del Pacto de la Sociedad de las Naciones y la Resolución de San Remo del 25 de abril de 1920, por las principales potencias aliadas y asociadas después de la Primera Guerra Mundial. El objetivo del sistema de Mandato de la Sociedad de Naciones era administrar partes del desaparecido Imperio otomano, que había tenido el control del Medio Oriente desde el , «hasta el momento en que sean capaces de estar solos». La frontera norte aproximada con el mandato francés fue acordada en el Acuerdo Paulet-Newcombe del 23 de diciembre de 1920.

Transjordania había sido tierra de nadie después de la batalla de Maysalun, de julio de 1920. Durante este período, los británicos optaron por evitar cualquier conexión definida con Palestina, hasta que en una conferencia en marzo de 1921 se acordó que Abd Allah ibn Husayn administraría el territorio bajo los auspicios del Mandato de Palestina. El memorándum de Transjordania anuló los artículos con respecto al Hogar Nacional Judío en el territorio al este del Jordán. Asimismo, se estableció una separada «Administración de Transjordania» para la aplicación del mandato, bajo la supervisión general de Gran Bretaña. El 18 de abril de 1946, Transjordania se separó formalmente del Mandato de Palestina, con Abd Allah permaneciendo como rey.

Antecedentes Derrota militar del Imperio otomano miniaturadeimagen|derecha|upright=1.3|Zonas de control e influencia francesa, británica y rusa estipuladas en el Acuerdo Sykes-Picot(-Sazónov), 1916: Cuando el Imperio otomano se unió a las Potencias Centrales en la Primera Guerra Mundial en abril de 1915, amenazó las comunicaciones dele Reino Unido con la India a través del canal de Suez, además de otros intereses estratégicos de los aliados. La conquista de Palestina fue parte del plan británico para establecer una conexión terrestre entre el Mediterráneo y el golfo Pérsico. Esta permitiría el rápido envío de tropas al golfo, crear una nueva defensa de los territorios británicos en la India, y servir de franja disuasoria de una posible invasión rusa de la región desde el norte. La conexión terrestre serviría asimismo de alternativa al canal de Suez.

En respuesta a las iniciativas francesas, el Reino Unido estableció el Comité de Bunsen en 1915 para tener en cuenta la naturaleza de los objetivos británicos en Turquía y Asia en el caso de una conclusión exitosa de la guerra. La Comisión examinó varias posibilidades y proporcionó directrices para las negociaciones con Francia, Italia y Rusia con respecto a la partición del Imperio otomano. El Comité recomendó la creación de un estado otomano federal en Asia.

Al mismo tiempo, los británicos y franceses también abrieron frentes de ultramar en Galípoli (1915) y Mesopotamia.

Desde 1915, el dirigente sionista anglófilo Zeev Jabotinsky animaba a los británicos a aceptar la formación de un cuerpo de voluntarios sionista que serviría al ejército británico. Los británicos finalmente acordaron establecer el Zion Mule Corps (Cuerpos de Muleteros de Sion), que ayudó en la fallida invasión de Galípoli. Después de que Lloyd George asumiese la presidencia del Gobierno durante la guerra, los británicos libraron la Campaña del Sinaí y Palestina al mando del general Allenby. Esta vez los británicos aceptaron una «Legión Judía», que participó en la invasión. Los judíos rusos consideraron al ejército alemán liberador, y la creación de la Legión se hizo con el propósito de que se pasasen al bando británico.

Al mismo tiempo, el oficial de espionaje británico Thomas Edward Lawrence («Lawrence de Arabia») alentaba una revuelta árabe dirigida por el jerife de La Meca.

Los británicos derrotaron a las fuerzas turcas en 1917 y ocuparon la Siria otomana, que más tarde sería dividida entre la Palestina y Transjordania británicas, y el Líbano y la Siria francesa. El territorio permaneció bajo administración militar británica durante el resto de la guerra y la posguerra.

Administración del Territorio Enemigo Ocupado miniaturadeimagen|derecha|Administración del Territorio Enemigo Ocupado, Siria (1918). El Imperio otomano capituló el 30 de octubre de 1918, y el 23 de noviembre se emitió un edicto militar que dividió los territorios otomanos en «administraciones del territorio enemigo ocupado» (OETAs). La Administración del Territorio Enemigo Ocupado Sur abarcaba Palestina y el Líbano, desde la frontera egipcia del Sinaí hasta a Acre y Nablús, y por el este hasta el río Jordán. Un gobernador militar británico temporal, el general de división sir Arthur Wigram Money, administraría este sector. En ese momento, el general Allenby aseguró al emir Faisal «que los aliados estaban obligados por el honor a esforzarse por llegar a un acuerdo de conformidad con los deseos de los pueblos interesados y le instó a poner su confianza de todo corazón en su buena fe».

En octubre de 1919, las fuerzas británicas en Siria y los últimos soldados británicos estacionados al este del Jordán se retiraron y la región quedó bajo el control exclusivo de Faysal ibn Husayn de Damasco.

Negociaciones Durante y después de la Primera Guerra Mundial, el Reino Unido pactó una serie de disposiciones contradictorias y cambiantes sobre la futura división y gobierno de la región, entre los que se contaron los de la Declaración Balfour de 1917, el Acuerdo Sykes-Picot, la correspondencia McMahon-Husayn, y el Libro Blanco de Churchill de 1922.

El acuerdo Sykes-Picot de 1916 derecha|miniaturadeimagen|Mapa presentado por T. E. Lawrence al Comité Oriental del Gabinete de Guerra en noviembre de 1918. En 1916, Gran Bretaña y Francia firmaron el Acuerdo Sykes-Picot, que pretendía dividir el Oriente Próximo en esferas de influencia de las dos potencias, dejando a «Palestina» como enclave internacional. Los británicos hicieron dos promesas potencialmente conflictivas con respecto al territorio que esperaban adquirir. En la correspondencia McMahon-Husayn de 1915, el representante del Reino Unido a través de T. E. Lawrence había prometido a Husayn ibn Ali la formación de un país árabe independiente que abarcaría la mayor parte del Oriente Próximo a cambio de su apoyo. Sin embargo, el Reino Unido también prometió crear y fomentar un «Hogar Nacional» judío en Palestina en la Declaración Balfour de 1917.

El Acuerdo Sykes-Picot no prometía la soberanía árabe, sino la «soberanía de un jefe árabe» y «una administración internacional, en la forma en que se haya decidido tras consultar a Rusia, y, posteriormente, en consulta con los otros aliados y los representantes del jerife de la Meca». Según lo dispuesto en ese pacto, la Organización Sionista necesitaba asegurar un acuerdo similar al Acuerdo Faisal-Weizmann con el jerife de La Meca.

La Conferencia de Paz de París de 1919 miniaturadeimagen|izquierda|Memorándum británico sobre Palestina antes de la Conferencia de Paz de París. En la Conferencia de Paz de París de 1919, el emir Faisal, hablando en nombre del rey Husayn, pidió la independencia árabe o, como mínimo, el derecho a elegir a la potencia mandataria. Al final, propuso la formación de un estado árabe bajo el mandato británico. La Organización Sionista Mundial también solicitó un mandato británico, y aseguró «los derechos históricos del pueblo judío en Palestina».

Un anexo reservado en el informe de la Comisión King-Crane (1919) indicó que los judíos estaban claramente a favor de Gran Bretaña como potencia mandataria, a causa de la declaración Balfour y que los franceses estaban descontentos con el pago de un gran subsidio mensual por parte de los ingleses al emir Faisal y afirmaban que permitía el pago de multitud de sobornos a los agentes árabes de forma indirecta, sin que los británicos pareciesen estar abonándolos. En el Acuerdo Faisal-Weizmann, se estipuló que ante cualquier disputa se pediría que mediasen los británicos. También incluía la solicitud de que las fronteras se trazasen mediante una comisión formada a propósito tras la conclusión de la conferencia de paz de Versalles. Posteriormente, la Organización Sionista Mundial presentó en la conferencia de paz un mapa propuesto del territorio que no incluía la zona este del ferrocarril del Hiyaz, pero sí la mayor parte de Transjordania.

En una reunión en Deauville en 1919, David Lloyd George por el Reino Unido y Georges Clemenceau por Francia firmaron el Acuerdo anglo-francés del 1-4 de diciembre de 1918. El nuevo acuerdo asignó Palestina y el valiato de Mosul a los británicos, a cambio del apoyo inglés a la influencia francesa en Siria y el Líbano.

En la Conferencia de Paz de París, el primer ministro Lloyd George indicó a Georges Clemenceau y a los otros aliados que la correspondencia McMahon-Husayn era una obligación del tratado. Explicó que el acuerdo con Husayn en realidad había sido la base para el Acuerdo Sykes-Picot, y que los franceses no podían utilizar el sistema propuesto de Mandatos de la Sociedad de Naciones para conculcar los términos del pacto. Señaló que los franceses habían acordado no ocupar el área del estado árabe independiente, o confederación de estados, con sus ejércitos; entre las zonas afectadas estaban comarcas de Damasco, Homs, Hama y Alepo. El canciller británico Arthur Balfour (más tarde lord Balfour) y el presidente estadounidense Woodrow Wilson estuvieron presentes en la reunión.

Las negociaciones comenzaron en la Conferencia de Paz de París, continuaron en la Conferencia de Londres y concluyeron en la conferencia de San Remo de abril de 1920. En esta, el Consejo Supremo Aliado concedió los mandatos de Palestina y Mesopotamia a Gran Bretaña, y los de Siria y Líbano a Francia. Estas disposiciones se plasmaron en el Tratado de Sèvres de agosto de ese año. Tanto los representantes sionistas y árabes asistieron a la conferencia, en la que firmaron el Acuerdo Faisal-Weizmann, que nunca se aplicó.

La Conferencia de San Remo de 1920 miniaturadeimagen|derecha|Mapa del gabinete británico que muestra los límites de los mandatos propuestos a principios de 1921, incluyendo aquellas sectores aún no delimitados. La Conferencia de San Remo asignó el mandato de Palestina al Reino Unido en virtud del artículo 22 del Pacto de la Sociedad de Naciones. Los aliados también decidió hacer del Reino Unido responsable de poner en práctica su propia Declaración Balfour de 1917. Francia exigió la continuación de su protectorado religioso en Palestina, pero Italia y Gran Bretaña se opusieron. Francia perdió el protectorado religioso, pero gracias a la Santa Sede siguió gozando de honores litúrgicos en el Mandato de Palestina hasta 1924, cuando estos se suprimieron.

Los límites de los territorios bajo mandato según San Remo se definieron con precisión. Jaim Weizmann informó posteriormente a sus colegas de la Organización Sionista Mundial en Londres:

Fundamento jurídico y redacción del mandato El mandato era un instrumento jurídico y administrativo, no un territorio geográfico. La jurisdicción territorial del mandato estaba sujeta a cambios por un tratado, capitulación, concesión, uso, tolerancia u otros medios lícitos.