miniatura|300px|El cuadro Italia y Germania de Friedrich Overbeck de 1828, muestra dos tipos de personas blanca, que pretende simbolizar la amistad entre estos países o regiones culturales a través de personificaciones de Italia (de cabello castaño) y Alemania (de cabello rubio) en forma de mujeres que se inclinan entre sí. miniaturadeimagen|300x300px|Porcentaje de blancos europeos por subdivisión.

El término blanco (también persona blanca o etnia europea) generalmente se ha utilizado para designar a personas cuya tonalidad de piel clara (carnación) suele asociarse a poblaciones de origen europeo, y en menor medida algunos pueblos de origen asiático occidental y norteafricano como los pueblos iranios, los turcos, los asirios, los cabilios, los del Cáucaso, entre otros. Aunque literalmente implica cuestiones externas como la piel clara, la forma y color del cabello y los ojos, entre otras, se ha usado de distintas maneras en diferentes periodos históricos y lugares. Como ocurre con otros términos complejos, su definición precisa puede ser confusa.

La antropología del y de la primera mitad del definía a una población como caucásica si presentaba ciertas características como variaciones en la forma, el tamaño y el color de los ojos que pueden ser medios o claros (azules, grises, marrones, verdes o avellana) y en la coloración de pelo (morocho, castaño oscuro o claro, rubio o pelirrojo) con estructura lisa, ondulada o rizada, etc. También los blancos compartirían otras características como más vello facial y corporal en relación con otras etnias y en algunos casos una nariz aguileña.

Controversia sobre el uso del término thumb|left|upright|Cráneo descubierto por el antropólogo alemán Johann Blumenbach en 1795 en Georgia, que utilizó para plantear la hipótesis del origen de los europeos en la región del Cáucaso.

El concepto de "blanco", como raza, emerge en 1781 de la mano de Johann Friedrich Blumenbach, quien propuso la denominación raza caucásica para la población europea, y desarrolló la hipótesis según la cual la gente de piel clara se habría originado o dispersado en las tierras frías de las montañas del Cáucaso. Hacia 1855, Joseph Arthur de Gobineau, en su Ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas, sostenía que la raza nórdica era la mejor de todas; negó la existencia de la raza blanca, y dijo que era perjudicial la mezcla con otros grupos, pues esto degeneraría la "pureza racial".

Las ideas de Gobineau sobre la pureza de las razas influyeron en las doctrinas los grupos racistas y supremacistas, que se desarrollaron desde la segunda mitad del en adelante, como el nazismo, en Alemania, o el Ku Klux Klan, en los Estados Unidos.

Hoy existe un amplio consenso científico de que no existen razas humanas en un sentido biológico."[T]he answer to the question whether races exist in humans is clear and unambiguous: no." ("La respuesta a la pregunta de si las razas existen en los humanos es clara e inequívoca: no."), Templeton, A. (2016). EVOLUTION AND NOTIONS OF HUMAN RACE. In Losos J. & Lenski R. (Eds.), How Evolution Shapes Our Lives: Essays on Biology and Society (pp. 346-361). Princeton; Oxford: Princeton University Press. .

Una connotación común en varias definiciones de “blanco” es que el término se refiere a la gente fundamentalmente originaria y nativa de Europa. Por extensión, algunas teorías incluyen poblaciones próximas a Europa, como ciertas zonas del Norte de África y Oriente Próximo. Otras teorías incluso más extensionistas incluyen áreas del norte de la India y poblaciones tan alejadas de Europa como los pastunes de Pakistán y Afganistán.

En la Europa del era común categorizar a la mayoría de los blancos como semitas y arios. Ese último término fue usado como un sinónimo para los indoeuropeos, que eran vistos como una “raza” separada de los semitas en los lugares donde los dos grupos tenían distintas historias lingüísticas. Esto se pensaba que implicaba una ascendencia separada, que se presuponía visible en rasgos culturales y físicos diferentes. El término ario derivaba de los que hablaban los idiomas indoeuropeos que ocupaban la antigua Irán y el valle del Indo, un hecho que resultaba problemático en la ecuación con el término “blanco”. No obstante, desde 1880 algunos escritores teorizaron que los primeros arios vinieron del Norte de Europa. Esto llevó a los nazis a afirmar que los arios eran gemelos de los nórdicos. Eruditos posteriores del fueron mucho más reacios a asumir la coincidencia entre ascendencia lingüística y genética, debido a que los idiomas se pueden fácilmente traspasar a poblaciones genéticamente no relacionadas.

thumb|320px|Mapa de distribución de tonalidad de la piel humana, basado en la escala cromática de Von Luschan. Es casi seguro que el Adán cromosómico y la Eva mitocondrial, los primeros Homo sapiens, eran melanodérmicos, esto es, de tez oscura. Esto se debe a que la piel oscura es una excelente adaptación a la exposición solar alta de las zonas intertropicales del planeta Tierra; la tez oscura (por la melanina) protege de las radiaciones UV (ultravioletas) y obtiene de ellas por metabolismo un nutriente llamado folato, indispensable para el desarrollo del embrión y del feto; empero, a medida que las poblaciones humanas migraron a latitudes más allá de los 45.º (tanto Norte como Sur) la melanina paulatinamente ha sido menos necesaria, más aún, en las cercanías de las latitudes de los 50.º la casi total falta de este pigmento en la dermis, cabello y ojos ha sido una adaptación para captar más radiaciones U.V. —relativamente escasas en tales latitudes, salvo que se produzcan huecos de ozono—; en tales latitudes la tez muy clara posibilita una mayor metabolización de vitamina D a partir de las radiaciones UV. Obviamente, el mapa representa la pigmentación común tal como se observa en Australia, Cono Sur y gran parte de los territorios que hoy pertenecen a Estados Unidos antes de la expansión europea; esto explica que las zonas de la Tierra que reciben mayor radiación solar presenten poblaciones humanas más pigmentadas dérmicamente con melanina. Obsérvese que la escala corresponde a épocas anteriores a las fuertes migraciones desde Europa ocurridas a partir del y sobre todo desde el (esta escala es muy criticada, ya que ha sido usada muchas veces con "criterios" racistas).

También existe una controversia sobre la diferencia de “piel clara” respecto a “blanco”. El término blanco es equivocado, pues la mayoría de las personas denominadas “blancas” (sin importar su origen) tienen una pigmentación que hace que su color de piel presente tonalidades de rosa pálido, rosado o rosáceo tenuemente bronceado y cambie al tomar el sol (también conocido como carnación). No obstante, una piel es considerada clara si en el registro del espectrofotómetro manifiesta un índice alto o reflectante, y revela un bajo nivel de melanina o pigmento capilar. Las poblaciones nativas de Europa, más que cualquier otra población del planeta, se encuentran en estos parámetros.

Corrientes basadas en nuevas investigaciones científicas, apoyan la idea de una etnia blanca caucásica, y usan el haplogrupo R1b del cromosoma Y como una guía para su ascendencia y distribución. Esta marca genética es asociada a la de los primeros europeos que se refugiaron en la península ibérica durante la Edad de hielo. Este factor R1b1 es predominante en las actuales poblaciones occidentales europeas, particularmente en las áreas de influencia celta como Irlanda, Inglaterra, Gales, España, norte de Italia, áreas de Francia y zonas del norte de Europa.

Expansión de la población blanca

La expansión de la población blanca en todo el mundo es atribuible a la conquista de casi todo el mundo por las naciones europeas y la emigración de millones de europeos a los territorios conquistados y colonizados durante el período comprendido entre el y el . Aproximadamente, a partir de 1800, emigraron a todos los continentes unos 100 millones de europeos.

En Europa thumb|right|Mujeres blancas de Polonia. miniatura|Soldados blancos de Georgia.

Cuando los glaciares retrocedieron hace unos 16 mil años, a las poblaciones que se habían refugiado se les unieron muchas oleadas de gente de Asia y África para recolonizar la región que volvió a ser habitable. Sus descendientes se convirtieron en cazadores-recolectores que ocuparon Europa hasta la llegada de la agricultura. Entonces, hace unos ocho milenios, la agricultura se extendió desde Asia a toda Europa, trayendo consigo la familia de lenguas indoeuropeas además de nuevas tecnologías.

Se estima que los pueblos indoeuropeos, que reemplazaron casi por completo a los pueblos paleolíticos que habitaban Europa, procedían de alguna región comprendida entre el Cáucaso y la India. Con el correr de los siglos los pueblos indoeuropeos se fueron mezclando por medio de numerosas migraciones e invasiones procedentes de Asia central, Medio Oriente y África; como por ejemplo, las invasiones asiáticas protagonizadas por hunos y mongoles, la conquista musulmana en la mayor parte de la península ibérica o la invasión turca en Grecia, Sicilia, Albania, los Balcanes y los territorios correspondientes a la actual Bulgaria y partes de Hungría, donde una parte de la población presenta diversos grados de mestizaje de origen túrquico y árabe.

En general, la población europea autóctona está compuestos por elementos genéticos prehistóricos y más recientes de diferentes partes de Asia y África. Aunque excepciones a esto son los saami de Finlandia, que tienen característicos rasgos genéticos preindoeuropeos y hablan lenguas preindoeuropeas.

También la población europea es diversa en cuanto al tono de piel, cabello y ojos teniendo las zonas más al norte del continente la mayor concentración de fototipos más pálidos, cabellos y ojos claros y las del sur más concentración de fototipos menos claros, cabellos y ojos oscuros lo que da lugar a diferentes percepciones de "blanco".Cavalli-Sforza, L., Menozzi, P. and Piazza, A. (1994). The History and Geography of Human Genes. Princeton: Princeton University Press. Por ejemplo en el Reino Unido, “blanco” es un término generalmente usado para aquellos individuos con características físicas propias de Europa occidental y del Norte, y se refieren a aquellos “blancos” europeos de color de piel algo menos clara como “mediterráneos”, en un contexto similar al uso de designar “blanco” a los de piel más clara. A pesar de que tradicionalmente el término “blanco” funciona como sinónimo de "europeo" o "caucásico", los nuevos estudios sobre racialidad en Europa reviven el debate, a fin de mostrar una Europa más diversa de la "blanca", mostrada habitualmente. Los términos de etnicidad y variedad lingüística son ampliamente usados indiferentemente por la gente autóctona y las comunidades inmigrantes.

En Asia y África del Norte miniatura|Hombres blancos asirios de Irak. miniatura|Niñas blancas pastunes de Afganistán.

Las primeras migraciones de humanos modernos fuera de África se produjeron desde Asia Occidental concretamente a través del corredor levantino hace unos 130.000 años. Algunos investigadores han postulado que África del Norte y no África Oriental sirvió como punto de salida para los humanos modernos que emigraron fuera del continente. Las poblaciones de Asia Occidental y África del Norte están compuestas por elementos genéticos nativos así como por otros prehistóricos provenientes de las regiones vecinas. Se cree que los dos genes más relevantes para la piel clara en Eurasia se originaron en Asia Occidental y el Cáucaso hace unos 22.000 a 28.000 años, y comenzaron a expandirse hace unos 8.500 años, donde sus portadores se asociaron con la Revolución Neolítica. Con la difusión de la tecnología agrícola neolítica, tales genes se generalizaron en Eurasia hace unos 5.000 años.