Las españolas de los grupos protestantes del siglo XVI que se comprometieron, activamente, con los planteamientos de la Reforma, fueron en su mayoría mujeres jóvenes, cultas, consagradas a menudo a la vida religiosa, algunas procedentes de las familias más notables de la época.

En cuanto a su distribución geográfica y teológica, casi todas formaron parte de pequeñas congregaciones fundadas en Valladolid (próxima al luteranismo) y Sevilla (tendente al calvinismo), en las que sus integrantes se dedicaban sobre todo a leer Biblias «sin notas», traídas del extranjero.

Muchas de ellas acabaron siendo condenadas a diversas penas en los autos de fe celebrados en ambas ciudades entre mayo de 1559 y septiembre de 1568, si bien cabe resaltar que la mayoría de las veces se trata de datos claramente incompatibles, dependiendo de cuáles sean los textos o documentos consultados.

Los focos: Valladolid y Sevilla

Por los autos de fe en que se vieron envueltas, se conocen los nombres de Leonor de Vivero, madre de Agustín Cazalla; Mencía de Figueroa, esposa de Pedro Sarmiento; Ana Enríquez de Rojas, hija de los marqueses de Alcañices; Beatriz Vivero Cazalla; Francisca de Zúñiga, hija del licenciado Antonio de Baeza; Isabel de Estrada y Juana Velázquez, dos vecinas de Pedrosa del Rey; Juana de Silva, hija natural del marqués de Montemayor y esposa de Juan de Vivero; Catalina de Ortega, vecina de Valladolid, hija del fiscal Hernando Díaz y viuda del comendador Loaisa, entre otras.

También los conventos de monjas jugaron un papel predominante en la rápida expansión de las nuevas ideas. Así, destacaron en Valladolid los de Santa Clara y Belén (cisterciense), donde «cayeron […] en la misma herejía» (Heterodoxos I, p. 938) las religiosas Margarita Santisteban, María de Miranda, Francisca de Zúñiga, Felipa de Heredia, Catalina de Alcaraz y Marina de Guevara. A todas ellas llamó Gonzalo de Illescas «monjas bien mozas y hermosas que, no contentas con ser luteranas, habían sido dogmatizadoras de aquella maldita doctrina».

En Sevilla, fue la casa de Isabel de Baena (Montes la llamó «el templo de la nueva luz»)Heterodoxos IV, p. 504. la que acogió a mujeres como María Gómez, viuda del boticario de Lepe Hernán Núñez; Leonor Gómez, hermana de la anterior y esposa de un médico de Sevilla; sus hijas Elvira, Teresa y Lucía; María de Virués, María Coronel y María de Bohórquez, entre otras:

En cuanto a los conventos de Sevilla, destacaron los de Santa Paula (jerónimo) y Santa Isabel (franciscano). Se documentan en ellos las hermanas Francisca de Chaves, «monja de Santa Isabel que llamaba "generación de víboras" a los inquisidores»; Leonor de San Cristóbal; Juana de los Reyes; Catalina de San Jerónimo y Ana de los Ángeles.Fuente:

Autos de fe

Valladolid

En Valladolid, donde las tesis luteranas acababan de ser introducidas por Carlos de Seso, natural de Verona, «hijo del obispo de Plasencia de Italia»,Fuente: que, tras haber militado en el Ejército imperial se estableció en Toro en 1550, destacó la figura de Leonor de Vivero, quien se sumó a las nuevas creencias religiosas de su hijo Pedro de Cazalla (párroco de Pedrosa y amigo de Seso) y se encargó de transmitirlas, al menos, a otros cuatro de sus hijos, a la vez que celebraba en su casa reuniones clandestinas:

21 de mayo de 1559

En el auto de fe celebrado el 21 de mayo de 1559, presidido por Juana de Austria y el príncipe Carlos (de 13 años de edad), de un total de treinta y una personas, fueron condenadas Mencía de Figueroa, casada con Pedro Sarmiento de Rojas: sambenito, cárcel perpetua y confiscación de bienes; Ana Enríquez de Rojas, reclusión en un convento; «tenía entonces veinte y cuatro años, sabía muy bien Gramática latina y había leído las obras de Calvino y Constantino Ponce de la Fuente»;Fuente: Beatriz Vivero Cazalla, confiscación de bienes y relajación al brazo secular; Constanza de Vivero, viuda de Hernando Ortiz, contador del rey: sambenito, cárcel perpetua y confiscación de bienes; «cuando el doctor [Cazalla] vio pasar a su hermana, se volvió a la princesa gobernadora y le dijo: "Señora, suplico a Vuestra Alteza que se compadezca de esta infeliz porque deja trece hijos huérfanos"»;Fuente: Francisca de Zúñiga, cárcel y sambenito perpetuo; Isabel de Estrada, garrote, Catalina Román, garrote; Juana Velázquez, garrote; Juana de Silva, confiscación de bienes, cárcel perpetua y sambenito; Leonor de Toro, confiscación de bienes, sambenito y cárcel perpetua y Catalina de Ortega, garrote.

Según De la Fuente:

Leonor de Vivero, que había fallecido antes de comenzar el proceso y que, «como difunta católica [había sido sepultada] en una capilla con panteón en la iglesia del monasterio de San Benito el Real de Valladolid», de la que era propietaria,Fuente: fue desenterrada y «condenada en efigie»:

Fueron también condenadas:

María de Rojas, "Monja en el convento de Santa Catalina de Valladolid, de edad de cuarenta años, hermana de doña Elvira de Rojas, marquesa de Alcañices, hijas ambas del primer marqués de Poza; castigada por luterana con sambenito en el auto de fe, reclusión en su propio convento, donde sea la última de la comunidad en coro y refectorio, y esté privada de voto activo y pasivo".

Marina de Saavedra, "Vecina de Zamora, viuda de Juan Cisneros de Soto, hijodalgo, principal; castigada por luterana con sambenito, cárcel perpetua y confiscación de bienes".Fuente:

Isabel Mínguez, "Criada de doña Isabel Vivero Cazalla, que salió al auto para ser quemada […], castigada por luterana con sambenito, cárcel perpetua y confiscación de bienes".Fuente:

8 de octubre de 1559

El 8 de octubre del mismo año, con la asistencia de Felipe II y la mayoría de miembros de su corte, de un total de casi cuarenta personas, fueron condenadas a diversas penas Isabel, esposa de Carlos de Seso, «hija de don Francisco de Castilla, caballero de la Orden de Alcántara, y de doña Catalina Ladrón de Guevara y Ávalos, sobrina carnal del obispo de Calahorra don Alonso de Castilla y prima del deán de Toledo don Diego de Castilla, todos descendientes del rey don Pedro llamado el Cruel», sambenito, cárcel perpetua y confiscación de bienes; y Catalina de Castilla, hija de Diego de Castilla y de María de Ávalos y sobrina de la anterior; así como las monjas del convento de Belén Eufrosina Ríos, «[…] monja de la Orden de Santa Clara de Valladolid, fue convencida de luteranismo por veinte y dos testigos; [permaneció] impenitente hasta ser atada en el quemadero; allí se confesó, murió agarrotada y se quemó su cadáver»;Fuente: Catalina de Reynoso, «de edad de 21 años»;Fuente: María de Miranda, Margarita Santisteban, Francisca de Zúñiga, hija de Jerónimo de Reynoso, señor de Astudillo, y hermana de Francisco de Reynoso y Baeza, futuro obispo de Córdoba;Heterodoxos IV, p. 406. Felipa de Heredia, Catalina de Alcaraz y Marina de Guevara, de quien «el inquisidor general arzobispo de Sevilla (Fernando de Valdés) estaba empeñado de veras en que no fuese condenada», entre otras. Fueron quemadas seis mujeres, siendo cuatro de ellas monjas del convento de Santa Clara

También iba a ser ejecutada ese día Juana Sánchez, vecina de Valladolid, «convencida de luterana». Pero, al saber que estaba sentenciada, «se hirió en la garganta con unas tijeras, de cuya herida murió a los pocos días en la cárcel; y aunque se le predicó para que recibiera el sacramento de la confesión, no quiso: murió impenitente. Sus huesos fueron llevados en ataúd al auto de fe en estatua, y todo fue quemado con los demás reos».Fuente:

Fue también condenada: Catalina de Reynoso, "Monja del convento de Belén de Valladolid, de edad de 21 años, hija de Jerónimo de Reynoso, señor de la villa de Astudillo de Campos, y de doña Juana de Baeza, su mujer, hermana de don Francisco de Reynoso, obispo de Córdoba, y de doña Inés de Reynoso, que vivía en Málaga, casada con Gonzalo Pérez de Vivero, hermano del doctor Cazalla. [Su madre] descendía de judíos. Fue convencida de luteranismo y consta que cuando las otras monjas cantaban en el coro, decía: 'Gritad y dad voces altas a Baal, quebraos la cabeza y aguardad a que os remedie'. Se la condenó a relajación por confitente ficta, se confesó y murió en el garrote antes de ser quemada".Fuente:

26 de septiembre de 1568

Sevilla

Como afirma Marcel Bataillon, «España se nos muestra en Sevilla […] agitada por una predicación que no se podría llamar implícitamente protestante, que se deriva claramente del iluminismo erasmista y que, entre 1535 y 1555, se adhiere a la justificación por la fe sin deducir de ella conclusiones fatales para los dogmas católicos».

La capital andaluza se convirtió en un auténtico hervidero de grupúsculos (Valera los cuantifica en cerca de ochocientos), donde el interés por el movimiento reformador se instaló fuertemente:

24 de septiembre de 1559

En el auto de fe celebrado en la Plaza de San Francisco el domingo 24 de septiembre de 1559, al que asistieron el obispo auxiliar de Sevilla (Alonso de Sanabria) y los de Lugo (Juan Suárez de Carbajal), Canarias (Diego Tello de Deza) y Tarazona (Juan González Munébraga), fueron relajadas y quemadas, entre otras, María de Bohórquez, «hija bastarda del jurado Pero García de Xerez y Bohórquez, hereje do[g]matizadora de la se[c]ta luterana y pertinaz hasta el tablado»; María Coronel, María de Virués, «doncella honesta, hereje luterana»; Francisca López, «texedora, hereje luterana»; María de Cornejo, «hereje luterana»; Isabel de Baena, «doncella honesta, hereje luterana»; Catalina González, «hermana del licenciado Juan González, hereje luterana» y María González, hermana de la anterior, «hereje luterana»:Fuente: Asimismo, "se manda derribar las casas en que vivían aquestas dos doncellas [María de Cornejo e Isabel de Baena] y poner en ellas un mármol con un letrero que declare el delito que en ellas se cometía".

María Coronel o, más frecuentemente, Cornel, es coprotagonista junto a María de Bohorquez de la novela intitulada Cornelia Bororquia.

22 de diciembre de 1560

El 22 de diciembre de 1560, fueron quemados treinta y cuatro protestantes, entre los que se encontraban Francisca de Chaves, monja del convento de Santa Isabel y discípula de Egidio (mantuvo contacto con el grupo protestante parisino);Fuente: Ana de Ribera, viuda del maestro Hernando de San Juan, quemado en el auto anterior; Francisca Ruiz, esposa del alguacil de Sevilla Francisco Durán; María Gómez, Catalina Sarmiento, viuda de Fernando Ponce de León, «decurión» perpetuo de Sevilla; Leonor Gómez (hermana de María) y sus tres hijas solteras, María y Luisa de Manuel.

Fue también condenada: María González, "Natural de Utrera, ama de gobierno de Gaspar de Benavides, salió al auto en cuerpo con sambenito, soga en el cuello y mordaza en la boca, condenada [a] doscientos azotes y destierro del distrito de la Inquisición de Sevilla, solo por haber permitido que unos presos comunicasen con otros en virtud de dádivas y promesas".Fuente:

26 de abril de 1562

El tercer auto de fe celebrado en Sevilla tuvo lugar el 26 de abril de 1562 y en él fueron relajadas y quemadas Ana de Mairena (junto con su marido, Francisco de Cárdenas) y María de Trigueros, mujer de Constantino Espada. Fueron condenadas a cárcel perpetua Ana de Illescas e Inés Hernández.Fuente:

28 de octubre de 1562

Finalmente, el 28 de octubre de 1562, tuvo lugar el último auto de fe en el que aparecen condenados 22 protestantes, aunque que las cinco mujeres encausadas: Isabel Martínez y Elvira de Alvo, Francisca Beltrán, Catalina de San Esteban y Catalina de Canaus, solo fueron sentenciadas a pagar diversas multas.Fuente:

Otras encausadas