Álvaro Cepeda Samudio (Barranquilla, 30 de marzo de 1926Bancelin, Claudine (2012). Vivir sin fórmulas: la vida intensa de Álvaro Cepeda Samudio (segunda edición). Bogotá, Colombia: Planeta. ISBN 13: 978-958-42-2836-9.-Nueva York, 12 de octubre de 1972) fue un escritor y periodista colombiano.

A los dieciocho años empezó a escribir una columna en El Heraldo desde la que trataba temas políticos y sociales. Desde 1947, y de forma intermitente, escribió para El Nacional; en 1950 fue colaborador de The Sporting News; ese mismo año volvió a escribir una columna para El Heraldo que llamó Brújula de la cultura. Junto con Gabriel García Márquez, Germán Vargas y Alfonso Fuenmayor publicó Crónica, revista literaria y deportiva que apareció de 1950 a 1952. Fue editor del Diario del Caribe de 1961 a 1972.

Como escritor, Cepeda Samudio es visto como uno de los grandes transformadores de la literatura colombiana en el siglo XX,Gilard, Jacques (1998). Cepeda Samudio: de Nueva York a Ciénaga. Recuperado el 12 de enero de 2014, de la revista Huellas. alejándola del costumbrismo e imprimiéndole un estilo original, urbano y profundamente Caribe. Se destacan su libro de cuentos Todos estábamos a la espera y la novela La casa grande. Fue integrante del Grupo de Barranquilla, y es considerado por la crítica como uno de los padres del boom latinoamericano.Bacca, Ramón Illán (1998). Escribir en Barranquilla . Barranquilla, Colombia: Ediciones Uninorte.

Biografía Sus padres fueron Luciano Cepeda y Roca, hijo de Abel Cepeda Vidal, alcalde de Barranquilla en dos oportunidades, secretario de Educación y senador, y Sara Samudio, quien formaba parte de una familia acomodada y culta. Fue el único hijo del matrimonio, si bien Luciano Cepeda había tenido dos hijos antes de contraer nupcias. Nació en la calle Bolívar, entre carreras Veinte de Julio y Progreso, y fue bautizado en la iglesia del Rosario, ubicada en el centro de la ciudad, el 17 de abril de 1927.

El matrimonio Cepeda Samudio se separó en 1932, poco después de que Luciano contrajera una enfermedad venérea. Sara se fue con su hijo para la cercana población de Ciénaga, por recomendación de unos amigos que le aseguraron que allí tendría un mejor futuro, y porque a Álvaro, asmático de nacimiento, los médicos le habían recomendado vivir cerca al mar. Al llegar se hospedaron en el Hotel Imperial; en poco tiempo su madre abrió una juguetería y una pensión.

En 1936, tras la muerte de Luciano Cepeda, Sara y Álvaro regresaron a Barranquilla, donde también montaron una pensión. Tres años después ingresó en el Colegio Americano,Vargas Arango, María Isabel (s.f.). Cepeda Zamudio, Álvaro. Recuperado el 7 de enero de 2014, de la Biblioteca Virtual Luis Ángel Arango. donde, a pesar de las constantes inasistencias por quebrantos de salud, se destacó como estudiante aventajado. En 1944, su madre se casó por segunda vez con Rafael Bornacelli, un hombre adinerado a quien había conocido en la pensión de Ciénaga. Ese mismo año inició su colaboración con el diario local El Heraldo, donde tuvo una columna en la que trataba temas políticos, la cual tituló Cosas.

En 1945, uno de los primeros escritos de Cepeda Samudio le acarreó la expulsión del colegio, cuando cursaba tercero de bachillerato. El texto era una diatriba contra varios profesores de la institución, titulada Anotaciones breves sobre los maestros. De inmediato consiguió que lo admitieran en el Colegio de Barranquilla, una institución pública, donde también discutió con los docentes y fue reconocido como alumno brillante.

En 1946 regresó al Colegio Americano y fundó un grupo literario junto a varios amigos. Publicaban un periódico juvenil llamado Ensayos, cuyos textos le valieron que Julián Devis Echandía, director de El Nacional, lo animara a escribir en ese periódico. El grupo también invitó a la ciudad al intelectual español Baltasar Miró, exiliado por la dictadura franquista, a dar una conferencia sobre literatura. Miró se suicidaría en 1947 en Buenos Aires y Cepeda Samudio, para honrar su memoria, escribió una nota en El Nacional. Allí expresó que los intelectuales barranquilleros Germán Vargas y Alfonso Fuenmayor estarían de acuerdo con que la muerte de Miró fue responsabilidad de Francisco Franco. Vargas y Fuenmayor, interesados por la identidad del autor de la nota, fueron a buscarlo a las instalaciones de El Nacional, y se asombraron al descubrir que su autor era un joven que trabajaba por las noches en el diario. Este encuentro sería fundamental en su vida, puesto que de allí surgió una profunda amistad entre ellos, quienes en el futuro, junto a Gabriel García Márquez, integrarían el Grupo de Barranquilla.

En 1948 se graduó de bachiller junto a veinticuatro compañeros. Fue encargado de leer el discurso de su clase, un ensayo que tituló La arquitectura en función de la poesía, pues en ese entonces estaba interesado en estudiar esa carrera.

right|thumb|200px|William Saroyan (1970). La obra del escritor estadounidense de ascendencia armenia influyó en la de Cepeda Samudio.

Estudios Gracias a una beca otorgada por la Gobernación del Atlántico, Cepeda Samudio viajó el 27 de mayo de 1949 a Estados Unidos, junto a su amigo Enrique Scopell. Tenían como destino Baton Rouge, Luisiana, con el propósito de aprender inglés. En Miami se toparon con dos venezolanas y cambiaron de planes: los cuatro tomaron un avión hacia La Habana, hogar de la abuela de Scopell, y estuvieron allí una semana, que aprovecharon para ver béisbol y boxeo en vivo. Después viajaron a Ann Arbor y se matricularon en la Universidad de Míchigan. En esa ciudad conoció a Sandra, una estudiante de quince años, de quien se enamoró. Ella lo introdujo en la obra del escritor armenio-estadounidense William Saroyan, cuya influencia fue determinante en su escritura.

En agosto de 1949 viajó a Nueva York, donde ingresó a la Universidad de Columbia para estudiar Periodismo y Literatura. Al igual que en el bachillerato, fue un estudiante destacado, pero poco asiduo a los salones de clase. Frecuentaba con Scopell los bares de Harlem y gastaban el dinero de sus becas en licor, comida y libros. También tomó cursos libres de imprenta, producción y diseño de revistas, ficción moderna y drama.

Su estadía en Nueva York fue fundamental para conocer la vanguardia literaria y periodística norteamericana, que influiría en su trabajo posterior, así como para ensayar sus primeros cuentos. Su trabajo final fue un ensayo sobre la historia de la literatura colombiana. Después viajó a Michigan, para estar cerca de Sandra, y regresó a Barranquilla el 20 de junio de 1950.

El Grupo de Barranquilla

A los veintiún años, Cepeda Samudio había leído a los españoles José María de Pereda, Gabriel Miró, Azorín, Pío Baroja y Benito Pérez Galdós, varios de ellos pertenecientes a la llamada Generación del 98. Por Colombia, sabía de la obra de Eduardo Caballero Calderón. Luego de entablar amistad con Germán Vargas y Alfonso Fuenmayor conoció a José Félix Fuenmayor, padre de este último, y al catalán Ramón Vinyes, quienes lo animaron a leer autores más recientes como Ernest Hemingway, William Faulkner, Erskine Caldwell, John Dos Passos y John Steinbeck, integrantes de la denominada Generación perdida, así como a Alejandro Casona, Virginia Woolf, James Joyce, Sherwood Anderson y Theodore Dreiser. Esta sugerencia amplió su perspectiva de la literatura.Fuenmayor, Alfonso (1973). Del Café Colombia al Bar La Cueva. Publicado originalmente en el Diario del Caribe. Recuperado el 11 de enero de 2014, de la revista Huellas .

En septiembre de 1948 conoció a Gabriel García Márquez, quien en ese momento trabajaba en el diario El Universal de Cartagena y se encontraba de visita en Barranquilla.

Cepeda Samudio, García Márquez, Vargas y Fuenmayor conformaron junto a Alejandro Obregón, Meira Delmar, Orlando Rivera, Julio Mario Santo Domingo, Miguel Camacho Carbonell, entre otros, la segunda generación del Grupo de Barranquilla. Desde 1954 se reunieron en La Cueva, bar de propiedad de Eduardo Vilá, frecuentado tanto por intelectuales como por cazadores y, en general, barranquilleros de todas las clases sociales que discutían sobre una amplia diversidad de temas. El bar fue visitado esporádicamente por Marta Traba, Fernando Botero, Nereo López, Rafael Escalona, Héctor Rojas Herazo, Consuelo Araújo, Enrique Grau, entre otras personalidades.

La Cueva cerró en 1969. De ahí en adelante varios de sus miembros se reunieron en el bar y restaurante La Tiendecita, a pocas cuadras de ahí. En 2002 fue creada la Fundación La Cueva, una entidad privada sin ánimo de lucro que busca preservar la historia cultural de Barranquilla y fomentar nuevos talentos artísticos.Fundación La Cueva (2008). La Cueva. Recuperado el 12 de enero de 2014, de la página web de la Fundación La Cueva.

left|thumb|340px|Cepeda Samudio escribió la mayoría de las historias de Los cuentos de Juana durante el tiempo en que habitó esta casa, conocida como La Perla (1958-1969).

Vida personal En 1955, a los veintiocho años, contrajo nupcias en la iglesia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro con Teresa Manotas. Tuvieron dos hijos, Zoila Patricia (1955-2013) y Álvaro Pablo (1958-1985). Cepeda Samudio tuvo dos hijos más con su gran amor Alba Torres: Darío (1955-1979) y Margarita (1962) con quienes tuvo una excelente relación hasta su muerte.

Enfermedad y muerte Si bien en su infancia había sido enfermizo, Cepeda Samudio gozaba de una vitalidad que asombraba y optó por regresar a Barranquilla. Comenzó a padecer dolores de cabeza que él mismo le atribuía al cigarrillo; sin embargo, la frecuencia de estas dolencias le obligó a visitar a su médico, quien le sugirió viajar de inmediato a Nueva York, ya que era muy probable que tuviera cáncer. Al llegar se hospedó en el Hotel Warner, en Manhattan. Pocos días después fue internado en el Memorial Sloan–Kettering Cancer Center. Enviaba cartas a sus amigos contándoles en tono jocoso los pormenores de su estadía. "Hay veces, créemelo, que esta vaina de morir asusta", le escribió a Daniel Samper Pizano.

Alcanzó a entusiasmarse cuando le entregaron el primer ejemplar de Los cuentos de Juana. Los médicos tenían pensado darle de alta en tres días cuando le sobrevino la muerte. Falleció mientras dormía el 12 de octubre de 1972,Kien&ke (2013). El escritor que trajo un tesoro en su maleta de viaje. Recuperado el 12 de enero de 2014 del portal web Kien&ke. al lado de su esposa y dos de sus cuatro hijos. Dos días después, sus restos mortales fueron trasladados a Barranquilla, donde recibió un entierro multitudinario el 15 de octubre. Escritores, periodistas, intelectuales y diarios nacionales lamentaron su partida, mientras que la alcaldía de la ciudad y la Gobernación del Atlántico decretaron honores fúnebres. Fue sepultado en el cementerio Jardines del Recuerdo.

Obras Cepeda Samudio incursionó en diversos oficios artísticos y comerciales durante su vida. Además de dedicar su tiempo a la literatura, el periodismo y el cine, fue vendedor de carros Ford (1950-1955) y electrodomésticos Westinghouse (1955-1958). También fue secretario general del Centro Artístico de Barranquilla (1951-1963). Desde 1958 se vinculó al emporio familiar Santo Domingo, en cabeza de Julio Mario Santo Domingo, primero en labores administrativas y luego en la oficina de publicidad y relaciones públicas de la Cervecería Águila. Creó varios de los eslóganes más famosos de la marca, entre los que están Águila, sin igual y siempre igual; Porque la fiesta se hace con Águila; Sírvame un Águila, pero que sea volando, y Costeña-Costeñita, tan buena la grande como la chiquita. Durante diez años fue empleado de la empresa y luego pasó a ser asesor de la marca, desde su agencia Martens Publicidad.