Los árbitros de la Primera División de Argentina de fútbol constituyen un plantel de alrededor de veinticinco colegiados, de los cuales entre quince y veinte lo hacen de manera regular, teniendo el resto más participación en la segunda categoría, la Primera B Nacional. Diez de ellos integran la nómina de árbitros internacionales, de la FIFA.

Su actividad está regulada por el Colegio de Árbitros, órgano miembro del ente rector, que es el encargado de organizar y supervisar el funcionamiento de la Escuela de Árbitros; proponer al Comité Ejecutivo la incorporación y designación de los árbitros; clasificar a los árbitros por categorías, promoverlos, relegarlos o excluirlos; supervisar la actuación y cumplimiento de las disposiciones reglamentarias; designar a los árbitros, veedores y asistentes para los partidos que se disputen en jurisdicción de la AFA; difundir las leyes que rigen el juego.

Árbitros destacados Comienzo y primer mundial A lo largo de la historia del fútbol profesional, la Argentina ha tenido árbitros que se han destacado en el plano local como en el ámbito internacional. El primer colegiado argentino en sobresalir en el exterior fue Bartolomé Macías, quien fue designado como árbitro para Uruguay 1930, siendo en consecuencia el primer árbitro de ese país en un mundial, arbitrando dos encuentros en dicha competición (y uno más como asistente). Además, Macías, ostenta un récord que aún hoy en día está vigente: es el referí que más encuentros dirigió en una Copa América, con 25, quién también mostró la primera tarjeta roja de la copa. Tras 432 partidos arbitrados en la Primera División, se retiró en el año 1949.

Los sesenta y el inicio de la Copa Libertadores de América Casi treinta años más tarde, Ángel Norberto Coerezza se destacó también al ser designado dos veces como árbitro en un Copa del Mundo, siendo récord entre los argentinos. Participó en México 1970 y Argentina 1978, entre los cuales disputó tres partidos, entre ellos uno como asistente y en su tierra natal, el cotejo inaugural. Además, fue reconocido por su participación en las primeras Copa Libertadores de América. En esa época de los 60, hubo otro dos colegiados que tomaron notoriedad. Uno fue José Luis Praddaude, que arbitró algunas finales de la copa, como las de 1960 —la primera— y las de 1961. El segundo, más recordado por su particular estilo, fue Guillermo Nimo, que tras culminar su carrera en 1970, se volcó para el lado mediático y periodístico.

En 1972, debutó en Primera División el árbitro Jorge Eduardo Romero, quien es el que más dirigió en dicha categoría hasta la actualidad, con 602 cotejos en diecisiete temporadas consecutivas en la élite hasta su retiro en 1990. A pesar de que no fue designado para un mundial —su máximo torneo fueron los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984— fue destacado debido a su basta trayectoria en el ambiente futbolístico.

Años noventa En 1990, hubo varios árbitros que sobresalieron en esta gran época del fútbol argentino. Uno es el caso de Juan Carlos Loustau, padre del también árbitro Patricio Loustau, que participó en Italia 1990, arbitrando hasta los octavos de final. Entre medio, fue designado para las Copa América 1989 y 1991. Su basta carrera contó con un reconocimiento internacional, al ser nombrado como segundo mejor árbitro del mundo según la IFFHS.

Por otro lado, Javier Castrilli también dejó su sello en el arbitraje del fútbol argentino. Apodado como «el Sheriff», Castrilli comenzó en la Primera División en el año 1991. Reconocido por "cumplir con el reglamento a rajatabla", tuvo una carrera con varias polémicas. El 10 de mayo de 1992, en el estadio Monumetal, expulsó a cuatro jugadores locales y a su entrenador, Daniel Passarella, siendo tres de esas expulsiones en una misma jugada. Ese día el local, River Plate cayó por cinco a cero con Newell's. Un año más tarde, en un Talleres-River, el árbitro también quedó envuelto en polémica. Castrilli llevó al extremo el aspecto disciplinario, hasta dejar a Talleres de Córdoba —que se jugaba el descenso— con sólo seis jugadores. El partido se suspendió por inferioridad numérica, como así lo expresa el reglamento. Saltaron aficionados al campo y el caso llegó más allá de la justicia ordinaria, hasta el punto de que el por entonces presidente argentino, Carlos Menem tuvo que mediar en la causa. Inmortalizó la frase «el reglamento hay que aplicarlo siempre», hecho que caracterizó siempre su estilo inflexible y estricto. En sus primeros seis superclásicos, amonestó a 49 jugadores y expulsó a 16. Fue designado para Francia 1998, siendo éste el umbral de su carrera, ya que al año se retiró, tras algunos conflictos con la AFA.

Con un estilo muy diferente al de Castrilli, durante los noventa, también se destacó Francisco Lamolina, que al igual que Loustau, tiene un hijo en la misma profesión que actualmente arbitra en la Primera y la Segunda División, Nicolás Lamolina. «Pancho», que fue el representante argentino en Estados Unidos 1994, marcó una nueva forma de dirigir, que se simbolizaba en la frase que lo caracterizó «siga, siga» (haciendo alusión a la ley de ventaja en el juego). Tras retirarse, en 1999, siguió ligado al fútbol y más precisamente al Colegio de Árbitros, hasta 2013, que dejó el cargo.

Destacados del nuevo siglo Tras el retiro de varios de los árbitros, a comienzos de los 2000 se fue renovando el plantel con otros que fueron teniendo más presencia. Para la Copa Mundial de la FIFA Corea-Japón 2002 el elegido fue Ángel Sánchez, quien arbitró dos partidos en primera ronda. Participó en la Copa América 2001 y en la Copa Mundial de Fútbol Sub-20 Nigeria 1999, donde arbitró la final. Entre torneos locales, internacionales, y copas, dirigió casi 600 cotejos.

Es de destacar también la carrera del árbitro asistente Hernán Maidana, que estuvo presente en muchos torneos importantes. Fue asistente de Baldassi en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 y en Sudáfrica 2010, compartiendo terna con Ricardo Casas. Luego, fue asistente de Diego Abal en la Copa Confederaciones 2013 junto a Juan Pablo Belatti, que también lo acompañó en otro mundial, Brasil 2014, esta vez con Pitana como principal referí. Participó además en dos Copa América —2011 y 2015— y en varias finales internacionales. A su vez, en mayo de 2016, fue designado para arbitrar junto a Pitana y Belatti nuevamente, para el torneo masculino de Río 2016. En Rusia, estuvo en su tercer mundial, otra vez junto a Pitana y Belatti.

Tras el retiro de Elizondo, Héctor Baldassi quedó como el principal referente junto a Sergio Pezzotta, quien estuvo en las Copa América 2007 y 2011. El cordobés, fue seleccionado para la Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010, tras una buena participación en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008. Durante la copa estuvo en cuatro partidos, de los que manifestó que «el balance ha sido el mejor. Hemos sido felicitados por la FIFA por nuestra muy buena tarea, que fue de menor a mayor. Yo volví contento por dejar bien parado al arbitraje argentino». Tras retirarse el 4 de diciembre de 2011, Baldassi inició su carrera política a través del partido PRO, y obtuvo una banca de diputado nacional. 300px|miniaturadeimagen|derecha|Cuaterna compuesta por Maidana, Casas y Baldassi, durante Sudáfrica 2010.

Horacio Elizondo: partido inaugural y final en Alemania 2006 Considerado para la IFFHS como el 14.º mejor árbitro del mundo durante la primera década del —mejor posicionado de su país—, Horacio Elizondo es uno de mayores exponentes del arbitraje nacional. Seleccionado para Alemania 2006, fue el encargado de arbitrar el partido inaugural entre alemanes y costarricenses. Ante su gran nivel, la FIFA continuó designándolo en partidos importantes durante la copa, que lo llevó a ser el primer argentino en estar en una final de un mundial como árbitro principal. Tras la victoria de italianos sobre franceses en tanda de penales por 5:3 (tras empatar 1:1), Elizondo se convirtió en el segundo colegiado en la historia en arbitrar el primer y el último partido en una Copa del Mundo. Elizondo, durante la final, tuvo un sobrio arbitraje. A los siete minutos, marcó un penal para Francia, tras ser Florent Malouda derribado en el área por Marco Materazzi. Zinedine Zidane, picando el balón, puso en ventaja a los franceses. Minutos más tarde, a los 17', un córner de Pirlo sería respondido con un cabezazo de Materazzi que clavaría el balón en el arco de Fabien Barthez, igualando el marcador que no se movió, obligando a una serie de penales. Sin embargo, una jugada que se dio a los 110' —quizás una de las jugadas más recordadas en la historia de los mundiales—, lo llevó a primera plana: el capitán francés golpeó a Materazzi a través de un cabezazo en el pecho del italiano, que él no vio, pero sí lo hizo el cuarto árbitro, el español Luis Medina Cantalejo. Elizondo, al ser notificado por Medina Cantalejo de la situación, expulsó al astro francés Zidane del partido en lo que había anunciado sería su último partido de su carrera profesional. A pesar de las acusaciones de haberse apoyado en la tecnología para la resolución de esa jugada, tanto él como el español siempre lo negaron.

Elizondo, junto a los asistentes Rossi y Ratalino y Claudio Martín —de cuarto árbitro—, fueron durante las Eliminatorias para Corea-Japón 2002 el primer equipo arbitral en la historia que, siendo sudamericanos, dirigieron eliminatorias en Europa. El partido correspondiente fue en España contra Austria, que culminó con un 3:0 a favor de los españoles, en el estadio Mestalla de Valencia. Según sus propios dichos, para ellos fue una «experiencia fue muy fuerte y para el mundo del arbitraje quedó en la historia». En diciembre de 2006, el colegiado dirigió en La Bombonera su último partido, que culminó con una carrera de 1600 partidos nacionales (incluyendo categorías del ascenso), 150 internacionales, 11 superclásicos, 3 finales de Libertadores entre otros cotejos destacables. Luego, continuó ligado al fútbol y a al arbitraje, desde la instrucción hasta el periodismo.

Polémicas arbitrales El arbitraje en el país ha tenido a lo largo de los años muchos hechos polémicos que fueron históricos, tildados de «escandalosos» por la prensa, debido a los protagonistas implicados, las instancias de juego o la repercusión que se generó tras desaciertos arbitrales.

En 1992, Javier Castrilli, uno de los colegiados más polémicos de la historia del país, expulsó a cuatro jugadores de River Plate, que perdió por cinco tantos contra cero. Un año más tarde, en un Talleres-River, tras la sanción de un penal, los jugadores intentaron agredirlo, hecho que provocó la suspensión del partido que ya contaba por entonces con cinco expulsiones. En 1996, hubo otro hecho que tuvo como protagonista al mismo árbitro. En uno de los encuentros más recordados de la década del 90, Vélez recibió a Boca que comenzó en ventaja. El local llegaría al empate tras una jugada en donde la pelota no había pasado completamente la línea, lo que provocó protestas de todo Boca. El juez, por reiteradas protestas, expulsó a los 49' del primer tiempo a Diego Maradona que tardó unos minutos en salir. Mientras tanto, hinchas visitantes rompieron un alambrado, y el árbitro rodeado por periodistas y policías que habían invadido el campo, informó que el partido se suspendía «si algún hincha se colgaba». Minutos más tarde, se dio la tan famosa escena. A los 60' del primer tiempo, Maradona, cara a cara le pedía que le contestase «por favor que somos seres humanos tenemos derecho a que nos hablen que nos den una explicación», ya que Castrilli no respondía. Luego, Navarro Montoya lo frenó con un: «Tranquilo Diego no te va a contestar nada».