Rodolfo Alberto Aiello (12 de noviembre de 1928 - 19 de julio de 1984), mejor conocido como Rodolfo Lesica o Rodolfo Alberti, fue un cantante, intérprete y compositor argentino.
Biografía En el barrio de Parque Chacabuco (Buenos Aires) era primavera cuando ocurrió el nacimiento de Rodolfo Alberto Aiello el 12 de noviembre de 1928. En la casa de la calle Zuviría 521 llegaba el segundo hijo varón del matrimonio integrado por Don Carmelo Aiello, bandoneonista y compositor, y Doña Catalina Puzzello, que ya tenían a Oscar Osvaldo de cuatro años de edad. La familia se completaría cinco años después con el nacimiento de su hermana María Antonia.
Niño rebelde Pronto la familia se mudó al 432 de la misma calle, y más tarde a la casa de la calle Estrada al 500. Apodado "el Rolo", Rodolfo Lesica fue a la escuela primaria en la calle Salas 565, adonde según sus propias afirmaciones se hacía la "rabona" y, por hacerse notar o por su mal comportamiento, era sancionado con suspensiones. En su infancia fue un rebelde que causaba preocupaciones a sus maestros y a sus padres.
La orquesta de su padre Su padre, músico y compositor de fuste, tenía una orquesta que dirigía desde su bandoneón, y su hermano Oscar la integraba como pianista. Don Carmelo escribió la polca "El viejito del acordeón", la milonga "Florcita porteña" (grabada por Argentino Ledesma) y el tango "Criollo de ley" (grabado por Juan D'Arienzo), entre otros temas, algunos con letra de su hermano.
En aquel entonces, cuando "Rolo" era joven. Su hermano era su polo opuesto: aplicado, obediente, disciplinado. Se había ganado el lugar en la orquesta luego de cumplir las etapas que debe recorrer un niño y adolescente, acatando las indicaciones de sus padres, maestros y mayores. Rodolfo Lesica se sentía apartado, ya que seguramente muchas veces le señalaban las diferencias con su hermano Oscar. Pero también lo acuciaba la situación de estrechez que se sufría en su casa. Es así que amigos del café que frecuentaba Rodolfo en la calle Cachimayo y Asamblea, parada de una línea de colectivos y lugar concurrido por choferes de taxis, le ofrecieron cubrir los turnos libres como peón de taxi, a pesar de no tener registro de conductor.
Otro trabajo que realizó fue en la terminal del recorrido de una línea de colectivos donde limpiaba los vidrios y barría los coches antes de que volvieran a salir, y eso le reportaba veinte centavos por ómnibus. Alcanzaba a reunir alrededor de dos pesos, que era bastante dinero para sus bolsillos vacíos de cada día. Ya entonces, con la entonación interpretativa de tangos y valsecitos, se había ganado la simpatía de los choferes.
Primeras experiencias en la orquesta de su padre También de noche animaba alguna reunión con su promisoria voz. Enterado de estas incursiones, su padre se presentó en una oportunidad en el lugar, con la intención de encontrarlo in fraganti, para reprenderlo una vez más. Al oírlo cantar, se impresionó y desde ese momento fue uno de los cantores –el segundo vocalista– del conjunto de su padre, en el que debutó durante los carnavales de 1940, cuando apenas tenía doce años.
El "Hurlingham Club" contempló su debut junto al otro intérprete, que era Guillermo Rico. Este se incorporaría a la orquesta de Francisco Canaro con el nombre de Guillermo Coral, y brillaría en el estrellato de la radio y del cine; primero en la Cruzada del Buen Humor, y más tarde en ese quinteto inolvidable: Zelmar Gueñol, Jorge Luz, Rafael Carret, Guillermo Rico y Juan Carlos Cambón, "Los Cinco Grandes del Buen Humor".
Chofer La relación con los choferes de la terminal de ómnibus continuó, y llegó el momento en que le enseñaron a manejar esos colectivos.
El conjunto de su padre fue contratado por Radio Mitre, y con el seudónimo de Rodolfo Alberti comenzó a cantar tangos, con letras fuertes, como "Margot". Pronto el trabajo declinó, Don Carmelo tuvo que disolver la orquesta y el joven "Tempestad" (como lo llamaba su abuelo, aludiendo a su carácter turbulento), comenzó a los quince años a manejar taxis.
Taxista Permaneció cinco años como taxista. Cuando llegó el momento del servicio militar, un general lo eligió como chofer. El mismo Rodolfo Lesica agregó en un reportaje: "pero esa función no me evitó una serie de visitas al calabozo", y confiesa que violaba todas las normas de la disciplina, y que "muchas veces me salvé de los arrestos cantando, porque los superiores solían sacarme del encierro para que animara con mis tangos alguna de sus reuniones".
Terminado el servicio militar volvió a manejar taxis por las calles porteñas, donde con el acompañamiento del motor del auto desgranaba a media voz todo su repertorio, para beneplácito de sus pasajeros. La situación económica personal mejoraba, y la realidad porteña estaba reclamando tangos y más tangos.
Trayectoria como cantor El debut Héctor Varela, que había dejado la orquesta del Rey del Compás (en la que comandaba la línea de bandoneones), estaba formando su orquesta. El futuro director ascendendió al taxi de Lesica a la salida del Maipú Pigall, y el Rolo lo reconoció. Allí mismo le cantó un tango y Varela, impresionado, lo citó para contratarlo. Cuando su abuelo, de origen calabrés, escuchó el relato de este encuentro, tal como el Rolo lo contaba en su casa, repitió la clásica frase: "se non è vero e ben trovato". Lo cierto es que el Rolo pronto estaba cantando junto a Armando Laborde con el futuro "As del Tango".
El debut oficial estaba próximo, y Rodolfo no tenía nombre artístico. Varela le sugirió que buscara un parque o una plaza de la ciudad para conformar el seudónimo. Casi decidido, le dijo a Varela que se llamaría Rodolfo Chacabuco, en homenaje al parque del mismo nombre. La carcajada de Héctor Varela, y su comentario, lo hicieron desestimar ese apellido: "¿querés triunfar como achacado o enfermo?".. Recorriendo nombres de plazas y parques se decidieron por Plaza Lezica, actualmente Parque Rivadavia, apellido que conformó a todos, pero cambiando la "z" por la "s".
El bautismo definitivo del cantor quedó formalizado, y su debut se produjo en el "Chantecler" (Paraná al 400) el 6 de junio de 1950. Con los mejores auspicios, dada la profesionalidad del maestro director y la calidad de músicos de la talla del pianista César Zagnoli, los fueyes de Antonio Marchese y Alberto San Miguel y los violines de Hugo Baralis y Mario Abramovich, la presentación de Rodolfo Lesica junto al experimentado cantor Armando Laborde tenía todo a su favor. Tiempo después grabó su primer disco haciendo dúo con el mismo Armando Laborde con la milonga “Un Bailongo”. Más tarde y con mayor impulso lograría su primera grabación y gran éxito como solista el tango “Paciencia”. En 1952 registra un trabajo donde demuestra toda su faz interpretativa en el tango de Antonio Fiasche y San Miguel “Noches de cabaret”. Se hace cada vez más y más famoso, su coloratura de voz y su afinada interpretación van desarrollando una trayectoria ascendente. Sus actuaciones eran presenciadas por grandes grupos de admiradoras, que además del canto eran atraídas por su gran pinta de varón porteño.
Héctor Varela, el "Boom" El estilo de la orquesta era singular; no se parecía al de otras, y se destacaba por los eficaces arreglos del propio Varela, por los buenos intérpretes y por la presentación, que estaba a cargo de Jorge "Cacho" Fontana. La respuesta del público superó las expectativas más optimistas: La orquesta se convirtió en el "boom" del tango, y sus cantores lograron un suceso extraordinario con la mayoría de sus creaciones.
Pasaron por el "Chantecler", se presentaron en los horarios centrales de Radio Belgrano, y empezaron a grabar en el sello "Pampa", que pertenecía al grupo EMI-Odeón. Sus primeros temas fueron la milonga "Un bailongo", a dúo por Laborde-Lesica; "El bulín de la calle Ayacucho" y "Paciencia" cantadas por el mismo Lesica y, nuevamente con Armando Laborde, el tango "La carreta". Aquel estilo fuerte, su avasalladora personalidad, sumado a ese único registro de voz y afinada interpretación le permitieron desarrollar una trayectoria ascendente. Héctor Varela le había tomado una admiración y un cariño paternal.
En 1952 Lesica renunció a la orquesta y viajó a Río de Janeiro con una cantante, en calidad de mánager. De regreso, arrepentido y frustrado, se había quedado sin trabajo. Amigos comunes intercedieron: Lesica prometió comportarse debidamente y pudo reincorporarse a la orquesta de Varela. En esa época Armando Laborde se había desvinculado de la orquesta y se había incorporado en su lugar Jorge Garré, que tuvo una fugaz intervención con Varela.
La idea de Varela: el dúo Poco después se agregó a la orquesta Argentino Ledesma, conformando con Lesica una pareja excepcional, tal vez irrepetible entre las orquestas de tango. Están, para certificarlo, los valses "Rosa mía" y "Gota de lluvia"; los tangos "Trovador Mazorquero", "Fueron tres años", "Historia de un amor", "Decime que pasó", "No me hablen de ella", y otros éxitos.
El 20 de abril de 1954 Lesica grabó "Canzoneta", de Erma Suárez (esposa de Varela) y Enrique Lary, que llegó a ser uno de los discos más vendidos y a ser incluido en el repertorio de otras orquestas y solistas. Los éxitos de la orquesta y sus vocalistas ganaban en el "Glostora Tango Club", por Radio El Mundo a las 20:00 hs, y en la noche porteña pasaron del "Chantecler" al "Marabú" y a "Mi Club". Animaron los bailes de fin de semana en los principales escenarios capitalinos y del interior, así como también los carnavales de Boca Juniors, de River Plate, Independiente y Huracán, además de los bailables de Radio Belgrano.
Varela era muy amigo del músico Alfredo Malerba, marido de la gran cantante Libertad Lamarque. Durante un encuentro en 1956 entre Varela y Malerba, este le comentó que habían traído de México un hermoso bolero a dúo con Pedro Vargas que Doña Libertad quería grabar en tiempo de tango, Varela le sugirió a Lesica que tratara de conseguirlo. "El maestro Varela había escuchado "Historia de un amor" en un disco realizado en México por Libertad Lamarque. Era el año 1956. Libertad se encontraba en esos momentos en Buenos Aires, y Varela me sugirió que la fuera a ver y le pidiera la pieza, de la que no había ningún ejemplar aquí". Rodolfo, se presentó ante Libertad y se lo pidió, prometiendo que lo grabaría después que ella. "Hecha la promesa de esperar, le llevé la partitura a Varela. ¡Qué íbamos a esperar! Con la pieza en la mano hicimos los ensayos a toda velocidad, y registramos el disco." Así logrando un éxito con "Historia de un amor". Al poco tiempo Lesica se encontró con Lamarque en una recepción del Plaza Hotel y si bien trató de escaparse para no enfrentarla, no pudo. "Yo traté de escabullirme, pero se me cruzó en el camino, y cuando creí que iba a decirme lo que realmente me merecía, me expresó con mucha cordialidad: 'Te perdono la pillería, porque has hecho de la pieza una verdadera creación´".
Tras estos sucesos se suma la incorporación de Ernesto Herrera y completan las voces de la orquesta. Por más simpatía y repercusión que tuviera la orquesta, eran muchas las travesuras que había hecho el Rolo, y su relación con el maestro director empeoraba día a día. Una vez, cuando trabajaban en el Chantecler, Lesica dio parte de enfermo cuando en realidad estaba en una milonga en el "Pigall". Cuando un amigo le preguntó por Varela, el Rolo le contestó en voz alta: "Lo tengo trabajando el Chantecler". Lo que no imaginó es que Varela también estaba en el local, y al escucharlo se lo quería comer crudo. Se disculpó, y una vez más el maestro le aceptó las disculpas. "La verdad es que yo me mandé mi macana, y siempre estaba temiendo el momento en que me mandara el telegrama de despido. Y les aseguro que si lo hubiera hecho, yo le hubiera dado la razón", comentaría Lesica.