Misteriosa Buenos Aires es una obra de ficción del escritor argentino Manuel Mujica Láinez compuesta por 42 relatos breves cuya acción está centrada en la ciudad de Buenos Aires, desde su primera fundación en 1536 hasta el año 1904. Las historias de la colección pertenecen en su mayoría al género realista, aunque los hay también fantásticos y maravillosos. Se combinan en el libro personajes reales y ficticios en una prosa sumamente lírica y ornamentada, característica del autor.

Estructura, temáticas y estilo En cuanto a la estructura, puede observarse que el título de cada relato está acompañado por un paréntesis que indica el año en el que transcurre la acción, y a través de esta progresión temporal es que se da lugar a la aparición de ciertas temáticas centrales de la obra, como la oposición antagónica civilización-barbarie, la idea de Buenos Aires como un infierno (a la vez que la promesa de una tierra de oportunidades), el amor, la amistad, la muerte, los celos y la venganza como hechos inseparables de la vida, y la animalidad y la decadencia del ser humano. Los cuentos poseen una estructura clásica y suelen tener un final sorprendente e inesperado para el lector. En lo que respecta al estilo, la prosa de Misteriosa Buenos Aires presenta un lenguaje culto y refinado, cargado de adjetivos que hacen de esta una obra poética, donde por momentos la crudeza de lo narrado contrasta bellamente con la exquisitez de la forma.

Según Victorino Polo García, crítico y profesor de la Universidad de Murcia,https://www.editorial-montesinos.com/2728_polo-victorino "hay cuatro ejes temáticos que argumentan esta colección de relatos -amor, maldad, mito y religión y marginación-", siendo el amor el tema que aparece con más frecuencia. "Son amores desgraciados, por lo que más que amor, lo que predomina es la imposibilidad de obtenerlo, ya que cuando el personaje cree lograrlo hay algo que falla y lo niega."

Filmografía De la misteriosa Buenos Aires es un film argentino realizado en 1981, inspirado en la obra de Manuel Mujica Lainez; en el mismo se pueden apreciar los cuentos "El hambre", "La pulsera de cascabeles" y "El salón dorado".

Principales cuentos El hambre (1536) “El hambre” es el primer cuento del libro Misteriosa Buenos Aires. La acción de este relato se sitúa en Buenos Aires, en el año 1535, año de la primera fundación de la ciudad. Género: Narrativo. En el texto, un grupo de españoles va a América a fundar la ciudad de Buenos Aires, que para el momento la componían solo un par de manzanas. Pero en el proceso, los locales sitian a los extranjeros, dejándolos tan solo con la comida que les quedaba guardada. Buenos Aires es así presentada como un lugar infernal: "Alrededor de la empalizada desigual que corona la meseta frente al río, las hogueras de los indios chisporrotean día y noche. En la negrura sin estrellas meten más miedo todavía. Los españoles, apostados cautelosamente entre los troncos, ven al fulgor de las hogueras destrenzadas por la locura del viento, las sombras bailoteantes de los salvajes."

El hambre lentamente los lleva a la locura, que desemboca en que tres de los soldados españoles se coman el muslo de un caballo robado para satisfacer sus apetitos, pero cuando los descubren son ahorcados en el centro del campamento. Baitos, el ballestero, padeciendo la hambruna, piensa que el Adelantado (don Pedro de Mendoza, fundador de la ciudad) y sus capitanes disfrutaban de grandes festines mientras él sufre con las entrañas arañadas. Su locura debida a la apetencia lo lleva a planear esa misma noche el robo de uno de los cuerpos ahorcados, durante el turno de guardia de su hermano Francisco. Él y su hermano habían intentado canjear un valioso anillo (regalo de su madre) por algo de comida, pero nadie aceptaba el trueque.

Caída la noche, Baitos se dirige hacia las horcas en busca de aquel festín de cuerpos mutilados. A tan solo unos pasos, aparecen cuatro sombras, cuatro jefes disfrutando de una fogata, y entre ellos deslumbraba la figura de un italiano engreído alardeando su capa de pieles de nutria, quien atrae el odio y locura de Baitos. “El hambre y el odio ahogan al ballestero. Quiere gritar mas no lo consigue y cae silenciosamente desvanecido sobre la hierba rala”. Pocos minutos después, cuando recobra el sentido, Baitos se incorpora rápidamente y mira hacia las horcas; ni su hermano ni los tres jefes se encontraban allí, solamente aquel italiano soberbio que se interponía entre él y los cadáveres. La incontrolable tentación de aquel festín que lo esperaba en las horcas lo lleva a matar al arrogante genovés. Luego de apuñalarlo salvajemente y comenzar a devorarlo, Baitos ve el anillo de su madre en la mano que estaba mordiendo, y al voltear el cadáver reconoce el rostro de su hermano.

“No piensa en el horror de lo que está haciendo, sino en morder, en saciarse. Sólo entonces la pincelada bermeja de las brasas le muestra más allá, mucho más allá, tumbado junto a la empalizada, al corsario italiano. Tiene una flecha plantada entre los ojos de vidrio. Los dientes de Baitos tropiezan con el anillo de plata de su madre, el anillo con una labrada cruz, y ve el rostro torcido de su hermano, entre esas pieles que Francisco le quitó al cuatralbo después de su muerte, para abrigarse. El ballestero lanza un grito inhumano. Como un borracho se encarama en la estacada de troncos de sauce y ceibo, y se echa a correr barranca abajo, hacia las hogueras de los indios. Los ojos se le salen de las órbitas, como si la mano trunca de su hermano le fuera apretando la garganta más y más.”

Mujica Lainez presenta el tema de la civilización y barbarie, opuestos antagónicos desarrollados por Domingo Faustino Sarmiento, y la idea de que ambos conceptos son en cierto sentido arbitrarios y pueden confundirse. Dentro del relato, los españoles (supuesta “civilización”, en comparación con los indios) se comen entre sí, transformándose en verdaderos bárbaros. La moneda y los objetos de valor (como el anillo de Francisco), bienes “civilizados” utilizados en el comercio, pasan a ser inservibles, y el antiguo sistema de “trueque” comienza a implementarse. La codicia ha llevado a los españoles a un infierno del que no podrán salir, donde –irónicamente- el tan preciado oro y demás riquezas no solo son inútiles sino que también son lo que hace reconocer al personaje principal la animalidad de los actos cometidos.

El primer poeta (1538) “El primer poeta” es un relato en tono de ficción ambientado en las excursiones de Pedro de Mendoza y los genoveses a Buenos Aires en el año 1538.

El personaje principal del cuento es el Fray Luis Miranda de Villafañe, dramaturgo, soldado y poeta, quien recorre la aldea en su mula intentando cantar las estrofas de su poema a distintas personas de Buenos Aires (entre ellas, el párroco Julián Carrasco, el teniente del gobernador Ruiz Galán, Isidro de Carvajal y Ana de Arrieta), pero todos se niegan a escucharlo, por distintas razones.

Siendo su última opción, y sabiendo que iba a ser escuchado, se dirige a la morada de Isabel de Guevara, en la cual había una fiesta donde los genoveses tomaban el vino que habían traído en sus barcos. Al llegar, ve a Isabel desnuda en un sillón, rodeada de hombres italianos. Isabel se levanta a saludarlo y le demuestra tanto amor que incomoda a los hombres que se hallaban en la fiesta. Furioso, no aceptando la situación que había visto, un bravucón, que estaba muy borracho, rocía con su perfume al Fray Luis de Miranda, dejándolo parcialmente ciego. El poeta, quien también había bebido, saca su espada e intenta atacar en respuesta, pero falla. Aprovechándose de la ceguera de su contrincante, el provocador coge su cuchillo y se abalanza sobre el Fray, y le corta el pómulo.

Luego, los que observaban la situación toman al poeta y lo arrojan, sangrante y herido, fuera de la casa. Con sus últimas fuerzas, recoge sus poemas ensangrentados y se aleja llorando en su mula mientras cae la noche. Se detiene y empieza a relatar las estrofas de su poema a la naturaleza, que se calla para escucharlo. thumb|"Una sirena", óleo de J. W. Waterhouse.

El libro (1605) “El libro” es el sexto cuento de la obra literaria Misteriosa Buenos Aires, publicada en 1950.

El relato se encuentra ambientado en 1605 en una pulpería de Buenos Aires. Entre los personajes se describen al pulpero y a su hija, ambos analfabetos, y a un grupo de hombres conformado por un molinero flamenco, un soldado, un escribano y un dominico, quienes se encuentran en la pulpería jugando al “Lansquenete” (juego de cartas alemán).

El pulpero, contrabandista, se encuentra desclavando unas cajas de mercadería para descargar los fardos traídos de Porto Bello. En el transcurso del proceso, el pulpero se da cuenta de que al fondo de la caja se encontraba un libro. Anonadado, trata de inducir su contenido, pero al ser analfabeto las letras no le transmiten nada y lanza el objeto al grupo de hombres. El escribano lo toma y, mientras jugaba a las cartas, con la otra mano lo empieza a hojear. Sus compañeros le reclaman su atención y empiezan a discutir. El dominico, luego de haber hojeado el principio del libro, exclama que no tiene sentido discutir sobre él; pues lo denomina un libro de burlas.

Mientras tanto, la hija del pulpero se cansa de esperar a su amante (llamado Lope) y se marcha a su habitación. Luego de un rato, espía por la puerta y ve a Lope leyendo el libro. Ella se lo saca y trata de leerlo, pero no puede. Entonces comienza a arrancar las hojas del volumen, que no es otro que Don Quijote de la Mancha, y se las empieza a pasar por sus cabellos, llorando.

"Entonces, con deliberada lentitud, rasga las hojas al azar, las retuerce, las enrosca en tirabuzón y las anuda en sus rizos dorados. Se acuesta, transformada su cabellera en la de una medusa caricaturesca, entre cuyos bucles absurdos asoman, aquí y allá, los arrancados fragmentos de Don Quijote de la Mancha. Y llora."

Las ropas del maestro (1608) Este cuento, perteneciente a la colección Misteriosa Buenos Aires, trata sobre la extraña relación entre un profesor y un alumno, en una escuela de los principios del . El alumno, Juan Cordero, "un morenito medio portugués", y el profesor, Felipe Arias de Mansilla, de tan solo 19 años de edad, mantenían una amistad previa a que Felipe conociera a su enamorada, Beatriz, una muchacha de la alta sociedad porteña.

Felipe, en el afán de conquistarla, adquiere con un gran sacrificio económico unas elegantes prendas que harían que Beatriz finalmente se fije en él: “Beatriz no le volverá a ver con esa traza de pobre diablo”. Esto despierta grandes celos en Juan Cordero, quien demuestra sentir más que una simple amistad por su profesor: “Nada cambiaba el moreno por esas tardes de vacación, por esas tardes cortadas de risas, por esos silencios en que su respiración se apresura y en los que debe detenerse para no rozar con la suya la mano abandonada del maestro”.

Juan Cordero haría lo imposible para cumplir su deseo, el que ambos compartían antes de la llegada de esta mujer; el de ir juntos a España. Felipe, en cambio, en lo único que pensaba era en Beatriz: “¿Salamanca? ¿Latines? No; Felipe Arias de Mansilla quedará ahora aquí, en Buenos Aires, junto a Beatriz, para siempre. Que Juan Cordero se vaya, si lo desea”.

Juan ansiaba una oportunidad para acabar con esta relación, y esta se le dio al término de una clase, cuando Felipe le pide que se quede cuidando el cuarto donde se hospedaba. Esto le dio a Juan lo que tanto estaba buscando, un momento a solas con "el enemigo". Despiadadamente y de una forma animal, Juan, de varias puñaladas, desgarra las prendas hasta convertirlas en “un bulto de trapos confusos”, acabando así con todas las esperanzas que tenía Felipe de conquistar a Beatriz.

Los pelícanos de plata (1615) Este cuento es el número IX del libro y su trama transcurre en 1615, tiempo después de la llegada de Juan de Lucas a la ciudad.