thumb|right|350px|Las órbitas de seis de los objetos más distantes en el cinturón de Kuiper sugieren la presencia de un planeta cuyo efecto gravitatorio explicaría sus inusuales órbitas. thumb|right|350px|Posible recorrido del Planeta Nueve en la constelación de Orión entre los años 1000 y 3000. thumb|Se ha hecho la suposición de que el Planeta Nueve es similar en tamaño y composición a los gigantes azules de hielo Urano y Neptuno, representados aquí a escala con los gigantes de gas y los planetas terrestres.
Planeta Nueve, o bien Noveno Planeta es el nombre provisional dado a un hipotético planeta helado de gran tamaño que podría existir en el sistema solar exterior, principalmente a partir del estudio publicado el 20 de enero de 2016 en el Astronomical Journal por los astrónomos del Instituto Tecnológico de California (Caltech) Michael E. Brown y Konstantin Batygin. La existencia de este planeta puede inferirse por el comportamiento de un grupo de objetos transneptunianos. Según informes de prensa de enero de 2016, Michael E. Brown situaría las probabilidades de la existencia del Planeta Nueve en un 90%. Podría tratarse del quinto gigante gaseoso que habría sido expulsado del sistema solar interior según postula el modelo de Niza. Su existencia explicaría las órbitas peculiares de dos grupos de objetos del cinturón de Kuiper.
A finales de 2018, todavía no había constancia de ningún avistamiento del Planeta Nueve, y aunque algunos telescopios como el Explorador de Infrarrojos de Campo Amplio (WISE) y el Pan-STARRS no llegaron a detectarlo, la existencia de un objeto con el diámetro de Neptuno en el sistema solar exterior aún no ha sido descartada. La capacidad de estas prospecciones del cielo para detectar el Planeta Nueve dependería de su ubicación y características. Asimismo, se están realizando estudios adicionales de las regiones restantes a través del WISE y el telescopio Subaru. A menos que el Planeta Nueve llegue a observarse por algún telescopio o a simple vista, su existencia es puramente conjetural. Se han propuesto varias teorías alternativas para explicar la agrupación observada de TNOs.
Características
Órbita Se plantea como hipótesis que el Planeta Nueve sigue una órbita altamente elíptica alrededor del Sol, con un periodo orbital de entre 10 000 y 20 000 años terrestres. La órbita del planeta tendría un semieje mayor de aproximadamente 700 UA, unas veinte veces la distancia de Neptuno al Sol, aunque podría aproximarse hasta las 200 UA (30 000 millones de km), y su inclinación estimada sería de unos 30 (±10) grados sobre el plano de la eclíptica. La alta excentricidad de la órbita del Planeta Nueve podría alejarlo hasta unas 1200 UA en su afelio.
El afelio, o el punto más lejano desde el Sol, estaría en la dirección aproximada de las constelaciones de Orión y Tauro, mientras el perihelio, o el punto más cercano al Sol, estaría en la dirección aproximada de las áreas del sur de Serpens (Caput), Ofiuco y Libra.See RA/Dec chart at
Según un artículo publicado en el Washington Post, los telescopios de al menos dos continentes se encontrarían ya buscando exhaustivamente el objeto, cuya órbita se encontraría 20 veces más alejada del Sol que la del planeta Neptuno, con un tiempo para completar su órbita estimado entre 10 000 y 20 000 años terrestres.
Acompañando a este planeta gigante helado, según los modelos informáticos utilizados para este estudio, debería existir al menos un conjunto de cinco objetos realizando órbitas perpendiculares al plano del sistema solar. De encontrarse actualmente en la parte más alejada del Sol dentro de su órbita, serían necesarios los mayores telescopios del mundo, como el telescopio Subaru ubicado en Hawái.
La hipótesis sobre la posible existencia del Planeta 9, se encuentra actualmente en el ámbito de la especulación. No obstante, es una especulación que cuenta con una sólida fundamentación y cumple con los tres criterios esenciales para ser considerada seriamente en el ámbito científico: a) es físicamente plausible; b) está respaldada por una justificación teórica adecuada; y c) es susceptible de ser verificada empíricamente.
Tamaño Se estima que el planeta tiene de 5 a 10 veces la masa y de 2 a 4 veces el diámetro de la Tierra. Una inspección con infrarrojos del Wide-field Infrared Survey Explorer (WISE) en 2009 no excluye semejante objeto, ya que sus resultados permiten la existencia de un objeto del tamaño de Neptuno más allá de 700 UA. Un estudio similar realizado en 2014 se enfocó en los posibles cuerpos de mayor masa en el sistema solar exterior y descartó objetos de la masa de Júpiter fuera de las 26 000 UA. Brown estima que la masa del Planeta Nueve es mayor que la masa necesaria para limpiar su órbita a lo largo de 4600 millones de años, y que por tanto cumple con la definición de planeta.
Composición Brown especula que es muy probable que el planeta predicho sea un gigante de hielo expulsado del interior del sistema solar y de composición similar a Urano y Neptuno, constituidos por roca, hielo y gas.
Nombres informales Brown y Batygin han utilizado los nombres «Jehoshaphat» y «George» (Jorge) para el Planeta Nueve. Brown ha declarado: «En realidad lo llamamos “Phattie” (‘Gordito’) cuando estamos hablando entre nosotros». En agosto de 2014, se propuso el nombre «Telisto», del griego: τήλιστος, tēlistos, el "lejano", en las noticias mensuales de la Real Sociedad Astronómica, para el planeta hipotético responsable de las órbitas inusuales de los sednoides y los objetos separados.
Detección indirecta
Primeras especulaciones El descubrimiento de Sedna y su peculiar órbita en 2004 llevó a la conclusión de que algo situado más allá de los ocho planetas conocidos «perturbó a Sedna y lo alejó del cinturón de Kuiper. Pudo haber sido otro planeta o estrella que se aproximó al Sol o pudo haber sido un grupo de estrellas si el Sol se formó en un cúmulo».
Después de analizar las órbitas de un grupo de objetos transneptunianos con órbitas altamente elongadas, Rodney Gomes, del Observatorio Nacional de Brasil, creó varios modelos que demostraban la posible existencia de un planeta todavía no detectado, de tamaño desconocido y órbita indeterminada, que podría estar demasiado alejado para influir en los movimientos de la Tierra y de los restantes planetas interiores, pero aún suficientemente próximo al disco de objetos dispersos para conducirlos a sus órbitas alargadas.
El anuncio del descubrimiento de 2012 VP113 en marzo de 2014, que compartía características orbitales con Sedna y con otros objetos transneptunianos extremos, aumentó aún más la posibilidad de una supertierra no detectada y situada en una gran órbita exterior.
Caso para un nuevo planeta Trujillo y Shepherd analizaron las órbitas de los objetos transneptunianos (TNO) con perihelio superior a 30 UA y un semieje mayor más grande que 150 UA. Además encontraron que compartían una agrupación de características orbitales, particularmente en términos del argumento del perihelio, que describe la orientación de las órbitas elípticas en sus planos orbitales. Propusieron un «cuerpo único de 2-15 masas terrestres en una órbita circular de baja inclinación entre 200 y 300 UA» para explicar el patrón.
Brown y Batygin analizaron entonces seis objetos transneptunianos extremos en una configuración estable de órbitas mayormente fuera del cinturón de Kuiper (a saber, Sedna, 2012 VP113, 2007 TG422, (474640) Alicanto, 2013 RF98, y 2010 GB174). Un análisis más detallado de los datos demostró que estos seis objetos trazan órbitas elípticas que están alineadas aproximadamente en la misma dirección en el espacio físico y se encuentran aproximadamente en el mismo plano. Según estimaciones, esto solo ocurriría por azar con una probabilidad del 0,007 %.
La siguiente tabla contiene objetos transneptunianos con perihelios superiores a 30 UA y un semieje mayor superior a 250 UA (incluyendo los 6 objetos analizados por Brown y Batygin; y el Planeta Nueve).
+TNOs con perihelio mayor que 30 UA y un semieje mayor superior a 250 UAObjeto transneptunianoElementos orbitalesPeríodo orbital(años)Semieje mayor(UA)Perihelio(UA) ExcentricidadArgumento del perihelio (ω) 4 151 258,27 80,39 0.69 293,5°2018 VM354 347266,3744,690,83303,5°2014 WB5565 144298,0142,510,86234,5°2014 SR3495 254302,2347,690,84340,9°2013 FT285 501311,6143,450,8640,5°(474640) Alicanto5 697318,9747,300,85326,8°GT50 20155 850324,6638,480,88129,3°2013 SL1025 891326,1838,110,88265,4°2010 GB1746 565350,5948,750,86347,4°2013 RF986 763357,6336,070,90311,6°2015 RX2458 362411,9845,600,8965,1°2015 BP5199 017433,2235,240,92348,2°(523622) 2007 TG42210 156468,9835,550,92285,6°2013 RA10910 480478,9045,980,90262,8°(90377) Sedna10 665484,5276,260,84311,4°2013 SY9918 277693,8650,020,9332,1°2015 KG16324 042833,0040,500,9532,2°(541132)33 1281031,4965.040,94118,0°2014 FE7271 7311726,3936,370,98134,4° Planeta Nueve (hipotetizado) ~ 15,000 ~ 700 ~ 200 0.6 150°
Hipótesis sobre el Planeta Nueve thumb|right|320px|Correlaciones orbitales entre los seis objetos transneptunianos distantes llevó a la hipótesis. (Ver: Cuadro final de órbitas) El primer argumento con fuerza a favor de la existencia del Planeta Nueve fue publicado en 2014 por los astrónomos Scott Sheppard, del Instituto Carnegie de Ciencias, y Chad Trujillo, del Observatorio Gemini de Hawái, que sugirieron que las órbitas similares de ciertos objetos tales como los sednoides podrían estar influenciados por un planeta masivo desconocido en el borde del sistema solar. Sus hallazgos sugieren que una supertierra de unas 2 a 15 M⊕, más allá de las 200 UA, con una órbita altamente inclinada de 1500 UA podría conducir a los objetos extremos del cinturón de Kuiper (KBO) en órbitas de similar tipo.
Las simulaciones por ordenador de Michael E. Brown y Konstantin Batygin, originalmente desarrolladas para refutar el artículo de 2014, en su lugar proporcionaron evidencia adicional de que el Planeta Nueve puede existir. Su modelo teórico explica tres aspectos esquivos del cinturón de Kuiper (el alineamiento físico de las órbitas distantes, la generación de objetos separados tales como Sedna y la existencia de una población que traza trayectorias orbitales perpendiculares).
Brown describió después el planeta hipotético como un perturbador de los KBOs extremos y especuló que, si se demuestra que las conclusiones actuales son correctas, el Planeta Nueve se podría haber desarrollado en el núcleo de un gigante gaseoso, si no hubiera sido arrojado a los confines del sistema solar.
Brown piensa que si el nuevo objeto existe y se confirma que tiene los efectos observados, necesita ser incluso más masivo si está más alejado. Piensa que no importa dónde se especule que está; si existe, entonces domina el límite exterior del sistema solar, lo que es suficiente para hacerlo un planeta en las definiciones actuales.
Trujillo y Sheppard (2014) El argumento inicial para la existencia de un planeta más allá de Neptuno fue publicado en 2014 por los astrónomos Chad Trujillo y Scott S. Sheppard, quienes sugirieron que las órbitas similares de los objetos transneptunianos extremos (ETNO) tales como sednoides podrían ser causadas por un planeta desconocido masivo en unos cientos de unidades astronómicas a través del mecanismo de Kozai para explicar las alineaciones. En esta disposición los argumentos de perihelio de los objetos se librarían alrededor de 0° o 180°, de modo que sus órbitas cruzan el plano de la órbita del planeta cerca del perihelio y el afelio, en los puntos más lejanos del planeta.