Manuel de Samaniego y Jaramillo (Quito, 1767 - ibídem, 1824) fue un pintor y escultor ecuatoriano, considerado uno de los últimos representantes de la escuela quiteña de arte. Su trabajo se dividió entre los periodos históricos de finales de la dominación española en la Real Audiencia de Quito, e inicios de la vida republicana independiente como parte de la Gran Colombia. Es conocido por ser el último representante del arte colonial.
Biografía
Familia y los inicios de su carrera Manuel de Samaniego fue un mestizo nacido en la ciudad de Quito, en el barrio de San Blas alrededor del año 1767, fecha en que la mayor parte de historiadores ecuatorianos ubican el acontecimiento, y murió en la misma ciudad en 1824. Se casó con Manuela Jurado y López de Solís, doce años mayor a él, y con quien pronto aparecieron problemas por una hija ilegítima que el pintor tuvo con otra mujer, y que además le trajo litigios legales importantes. A pesar de ello, el matrimonio procreó dos hijas: María Josefa de Samaniego y Jurado, fallecida a la edad de 15 años. Brígida de Samaniego y Jurado, casada con José Furtún. Además prodigó las representaciones de la Virgen en los cuadros de la "Inmaculada Concepción" y de su "Asunción". También lo hizo en la "Divina Pastora". miniaturadeimagen|Pinturas sobre los arcos de la nave central de la Catedral de Quito que hizo Samaniego junto a Rodríguez. Ahí se representa la última cena con un conejillo de indias, como era tradición en la Escuela Quiteña y Cuzqueña Por su madre era pariente de Bernardo Rodríguez, otro pintor reconocido de la Escuela Quiteña. Desde joven empezó a dedicarse a la pintura y siempre se destacó por el uso del color, incluyendo fondos de paisajes mucho más alegres que el claroscuro que dominaba el barroco en el siglo anterior. Abrió un próspero local de escultura y platería que le permitió mantener a la familia y también su taller de pintor, del que no solo salían cotizadas obras de arte, sino también destacados aprendices que darían continuidad a su estilo en los primeros años después de la Independencia del Ecuador. Vivía en lo alto del sector de Santa Bárbara, en una casa con tejar colindante a la plazuela de San Juan, que vendió por cuatrocientos pesos el 27 de junio de 1799.
Cuando tenía treinta años de edad empezó a dirigir la construcción del retablo mayor del convento de Santa Clara en Quito. Quien lo encargó fue el presidente de la Real Audiencia ya que lo consideraba:oficial público bien acreditado en las artes liberales de escultura y pintura y estaban a su cargo varias obras que debían entregarse con prontitud, para remitir a Santa Fe, Lima, Guayaquil y otras partes
Prisión por adulterio Su esposa tenía un carácter muy enérgico y más experiencia por lo que se dedicó a la administración de los bienes en la familia. Tuvo problemas Manuel con su esposa que en 1797 lo denunció por adulterio y terminó en la cárcel. Según Manuela, su esposa, solo podía salir si prometía: de no ofender, injuriar ni maltratar de obra, ni de palabra, directa ni indirectamente a su legítima mujer. Esta causa se prolongó hasta 1798 sin embargo, logró defenderse, ya que según la estrategia de su abogado, el acusado era el director de un importante grupo de pintores que necesitaba su supervisión para su entrega con éxito en las ciudades de Santa Fé de Bogotá, Lima, Guayaquil y Quito. Su defensa fue exitosa y logró que Manuel Salvador, abogado de la Real Audiencia y regidor perpetuo del Ayuntamiento de esa ciudad firme un documento de fianza a su favor. Sin embargo, esto solo conseguía que se traslade a una hacienda en Cochicaranqui por una cantidad de días específicos para llevar a cabo su trabajo y una vez terminado debería regresar para cumplir con lo prometido y dar por terminada la causa.
La importancia de Samaniego giraba alrededor de su rol como agrimensor en un momento en el que la corona estaba muy interesada en el desarrollo científico por lo que eran necesario artistas y dibujantes que formen parte de las expediciones científicas. Tal es el caso del famoso Vicente Albán que colaboró con José Celestino Mutis.
La prisión por adulterio fue un episodio de la juventud de Samaniego que no se repetiría. Continuaría viviendo con Manuela, su esposa y tendría dos hijas. Lograría prosperar, él a través de la pintura y escultura, mientras que ella a través de la platería. Comprarían el 7 de enero de 1795 una casa importante en la parroquia de Santa Bárbara por el precio de tres mil doscientos veinticinco pesos.
Vida antes de las guerras de Independencia miniaturadeimagen|Portada lateral o "domo" de la Catedral de Quito, obra que empezó Antonio García y continuó Manuel de Samaniego|izquierda|300x300px Posteriormente sería encargado el 16 de noviembre de 1799 la construcción de un monumento de "buena talla y buen gusto, con las debidas proporicones para colocarse en la capilla que se había destinado para el efecto, en el Jueves Santo". Esto sería por pedido del Presidente de la Real Audiencia, Francisco Luis de Carondelet. Lo realizaría entre 1799 y 1800 y constaba de seis telones y representaban a Isaías, Jeremías, Ezequiel, Daniel, Habacuc, Malaquías, Zacarías, Sofonías, Ageo, Miqueas, David y Moisés. Al culminar la obra, el pago de la misma se dilató y existió polémica entre el autor y el presidente que terminó a favor del último. Sin embargo, a pesar de estos desacuerdos, su obra fue muy bien recibida y notorio fue el halago de parte de Alexander von Humboldt que desde los inicios de siglo estaba en la Real Audiencia por sus investigaciones científicas. Sobre ello dijo que era “digno del mejor pintor de decoraciones de Europa”, y que tenía una “una hermosa perspectiva, de arcos adornados con las estatuas de profetas y al fondo un sarcófago debajo de un palio de plata”.
Por otro lado, el científico Francisco José de Caldas pensaba que José Celestino Mutis debería haber tomado en cuenta a Samaniego como Cortés y Rodríguez con el fin de representar “en el Nuevo Continente á Mengs, Lebrount y el Ticiano”. Es más, se lamentaba que la Escuela Quiteña de arte haya caído en decadencia y estaba dominada por “eternos imitadores”, que continuaban el mismo estilo por ya demasiado tiempo. Sin embargo si valoraba los aportes de Samaniego para su renovación.
Obra pictórica y escritos miniaturadeimagen|320x320px|Aire, Juno ordena a Eolo que libere los vientos. Pintura basada en la obra de Virgilio, que junto a su cuadro Agua (Triunfo de Neptuno y Anfítrite) son sus obras no religiosas más conocidas miniaturadeimagen|320x320px|Pintura de la serie; Virtudes y defectos de los europeos, realizada hasta 1788 por el pintor de Quito Manuel de Samaniego y Jaramillo. Museo Jijón y Caamaño. Pontificia Universidad Católica del Ecuador. Quito, D.M.
Entre 1801 y 1802 suscribió junto a su discípulo, Bernardo Rodríguez, un importante contrato con la Catedral Metropolitana de Quito para decorar las enjuntas de los arcos de la nave principal con escenas de la vida de Jesús, y el trascoro del altar mayor con un gran lienzo de la «Asunción de la Virgen». También pintó una serie de cuadros al óleo en las naves laterales.
A inicios de 1819 el presidente de la Real Audiencia, Juan Ramírez Orozco, le comisionó pintar un retrato póstumo de la reina consorte Isabel de Braganza, primera esposa de Fernando VII, que fue usado para presidir los funerales de la misma en la Catedral Metropolitana de la ciudad, celebrados en julio del mismo año. miniaturadeimagen|Divina pastora con donante, óleo sobre lienzo. MuNa, Quito. Samaniego escribió «Tratado de Pintura», un documento académico y el único en su tipo que se ha podido encontrar en América del Sur, a través del cual intentó sistematizar y organizar más científicamente la exuberante y liberal producción barroco-rococó que había tenido su época de esplendor entre los artistas de la escuela quiteña a inicios del .
Sus obras se encuentran en varias iglesias y conventos de la ciudad de Quito, pero sobre todo en la Catedral y La Merced. Su obra fue, en mayor parte y de acuerdo a la costumbre pictórica de la época, un reflejo del mestizaje y las inquietudes religiosas, destacando entre otras:
La Divina Pastora, óleo sobre lienzo La Adoración de los Magos, en la Catedral de Quito El nacimiento del niño Dios, en la Catedral de Quito El sacrificio de San Justo y San Pastor, en la Catedral de Quito El Tránsito de la Virgen, en el convento de Santa Clara, en Quito Virtudes y defectos de los pueblos europeos, serie pintada en 1788 y exhibida en el Museo de Arte Colonial, en Quito El Español, óleo sobre lienzo adquirido por un coleccionista estadounidense en 2003 El Buen Pastor, óleo sobre lienzo adquirido por un coleccionista español en 2004 Aire (Juno ordena a Eolo que libere los vientos) Agua (Triunfo de Neptuno y Anfítrite)
Tratado de pintura miniaturadeimagen|Francisco Pacheco, pintor y tratadista español que influenció a Manuel de Samaniego Manuel de Samaniego fue un pintor muy influyente sobre todo por la renovación del estilo de la Escuela Quiteña que plasmó en su Tratado de Pintura, escrito aproximadamente en el año 1790 y que fue rescatado por el historiado José María Vargas en 1975 con el libro "Manuel Samaniego y su tratado de pintura". Ahí Samaniego mostró interés en las teorías artísticas de grandes pintores de Europa y buscó proporcionar recetas prácticas, como un manual, para usar los pigmentos, combinar colores (lo que fue su gran aporte a la Escuela Quiteña para superar del barroco tradicional). Además transcribió textos originales del "Arte de la Pintura" de Francisco Pacheco, así como los de Karel van Mander e incluyó un capítulo sobre el tratado de arquitectura de Jacopo Vignola que incluye los órdenes clásicos arquitectónicos. Hay que recordar que por recomendación del arquitecto Antonio García, había sido encargado de restaurar el Coro y el "domo" de la Catedral de Quito, así como el retablo mayor de la iglesia de Santa Clara
Las influencias de Samaniego lo unen a otro gran artista del , Miguel de Santiago, quien era conocido por poseer una amplia biblioteca que estudiaba a los principales artistas de Europa. Esto lo heredó Samaniego y gracias al trabajo de José María Vargas, en 1944 se publicó un Tratado de Pintura del que manejaba el artista de marras y que logró ser identificado por la caligrafía en sus últimas páginas. Aquí se menciona a Juan de Arce, el gran tratadista español.
Como extracto, el siguiente fragmento donde enseña como utilizar la tinta china para poder dibujar:Poner en negro de té o de cuesco o también de concho de vino o de pepitas de guaranga o de cualquiera de estos negros, con una punta de azul y otra punta de carmín y tantita sombra, pero todas estas colores ha de ser como de las cuatro partes de negro mitad de la una, como uno de estos colores ha de ser de jabón de Castilla y azúcar y poco de agua de ámbar. Esto se muele todo junto para lo cual bastaría claras de huevo poniendo en esto aguardiente de Castilla, tal cual gota, esto bien batido y moliendo el negro con el dicho aceite de huevo, de modo que no agüe, que este bien espesa, tanto que para sacar ha de estar en modo que se pegue la moleta en la piedra y sacar en una tabla y ya que haya oreado, iras cortando con alambre o cerda de caballo, cuadraditos, o como quisiere, que es muy bueno.
Legado y estilo miniaturadeimagen|340x340px|Tránsito de la Virgen en la Catedral Metropolitana de Quito