miniaturadeimagen|upright=1.5|Soldados de la Leibstandarte SS Adolf Hitler en 1935
La ideología de la SS se refiere a los valores idealizados y motivaciones de la Schutzstaffel o 'escuadrón de protección' en alemán, más conocida como SS o Waffen-SS, una fuerza paramilitar e instrumento de terror del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán durante la Alemania nazi que enfatizaba unos valores de pureza racial, antisemitismo y lealtad extrema a la figura de Adolf Hitler y al régimen nazi.
Los miembros de las SS fueron adoctrinados en la creencia de que formaban parte de una «raza superior», la raza aria. Las SS jugaron un papel crucial en la violencia política y crímenes contra la humanidad perpetrados bajo el régimen nazi, incluyendo el Holocausto y la Aktion T4. Tras la derrota, tanto las SS como el partido nazi fueron declaradas organizaciones criminales durante los juicios de Nuremberg.
Fundamentos ideológicos miniaturadeimagen|Heinrich Himmler con el uniforme negro de Reichsführer-SS. miniaturadeimagen|Reinhard Heydrich en 1940 La ideología de las SS se desarrolló de manera congruente con la ideología nazi en general. Su argumento esencial se asentaba en la convicción de la superioridad de la raza nórdica y la consiguiente inferioridad del resto de razas. Heinrich Himmler, quien desde 1929 ostentaba el máximo rango militar de las SS, Reichsführer-SS, concibió su estructura y funcionamiento como una organización jerarquizada de «guerreros ideológicos» que se constituyó en la institución central para la extensión de la ideología y creencias nazis, así como para su materialización efectiva en todos los territorios ocupados. La ideología de las SS comprendía la dimensión filosófica más importante del nazismo, aplicando a sus métodos elementos ontológicos, antropológicos y éticos bajo el disfraz de ciencia; moldeando la doctrina del Estado nazi y cristalizando ideales en dogmáticas verdades. Los principios y el pensamiento de las SS aportaron argumentos pseudocientíficos para la devaluación de la humanidad y justificaron ideológicamente la violencia y el genocidio nazi.
Las SS pusieron un intenso énfasis en un adoctrinamiento basado en el elitismo y se presentaron a sí mismas como herederas de los Caballeros Teutónicos o de organizaciones religiosas como los Jesuitas, cuya dedicación ciega a un fin superior era causa de admiración entre una clase dirigente manifiestamente anticlerical.
Aunque Himmler y otros dirigentes de las SS exigían repetidamente sobriedad dentro de sus filas, el alcoholismo fue un problema frecuente entre la tropa. Entre 1937 y 1938 más de 700 de sus miembros fueron expulsados por indolencia y pereza. Otros 12 000 abandonaron voluntariamente sus filas durante el mismo periodo por razones desconocidas, poniendo en tela de juicio el lema de la institución Meine Ehre heißt Treue ('Mi honor es lealtad').
Adoctrinamiento Los aspirantes a SS se sometían a un estricto programa de entrenamiento centrado en los principios ideológicos fundamentales del Partido Nazi: la creencia en la superioridad de la «raza nórdica», absoluta lealtad a Adolf Hitler y un profundo odio hacia las que consideraban «razas inferiores», con especial énfasis en un exacerbado antisemitismo a través del estudio de los pasajes más antisemíticos del manifiesto autobiográfico de Hitler, el Mein Kampf ('Mi lucha'), así como del Protocolos de los Sabios de Sion, un fraudulento libelo antisemita publicado en Rusia en 1903 que describía un supuesto plan de los judíos para la dominación mundial. Sus instructores se encargaban de inculcarles un sentimiento antirreligioso como parte del intento nazi de revertir el sistema de valores cristiano-burgués. El objetivo de este adoctrinamiento estaba claramente vinculado a la instauración de un sistema de selección racial cuyo fin último implicaba exterminar o establecer un sistema de reproducción selectiva para los miembros de determinadas etnias, en coordinación con el esfuerzo nazi de germanizar Europa y establecer una política de imperialismo racial en los territorios conquistados del este.
La adhesión total a la doctrina nazi era esencialmente un hecho entre los miembros de las SS. Pusieron especial empeño en desmarcarse desde un principio del resto de sus camaradas nacionalsocialistas y de ofrecer una imagen elitista que se reflejaba en detalles como su uniformidad, insignias o distintivos propios y exclusivos. La SS se retrató a sí misma como una orden de élite semejante a las órdenes religiosas, como los caballeros teutónicos o los jesuitas y cuya dedicación a una idea más elevada fue admirada en los sin embargo anticlericales círculos nazis. Sus máximas ideológicas hicieron hincapié en que el bien general era siempre prioritario a los intereses privados y que el individuo no era nada en comparación con el pueblo alemán en conjunto.
Los requisitos de admisión colectivos para las SS eran más estrictos que para el NSDAP. Si bien era suficiente dar una declaración jurada de la propia herencia «aria» y un «pasaporte de ascendencia» (Ahnenpass) cuando se solicitaba la adhesión NSDAP, el ingreso en la SS requería el denominado «gran certificado de ascendencia» (Großer Abstammungsnachweis), que verificaba una ascendencia a través de registros eclesiásticos desde al menos el año 1800. miniaturadeimagen|Desfile de las Juventudes Hitlerianas en Potsdam, 1932 La llegada del partido nazi al poder en Alemania en 1933 provocó un notable incremento en los alistamientos en las SS y con ello un aumento del adoctrinamiento ideológico. La Oficina de educación de la SS (SS-Schulungsamt), dirigida por Karl Motz, fue la encargada de llevar a la práctica ese programa de instrucción y para ello se publicaron dos revistas propagandísticas, la FM-Zeitschrift, de periodicidad mensual y financiada por 350 000 simpatizantes no adscritos a la SS y el semanario Das Schwarze Korps, que más tarde sería la segunda publicación por número de ejemplares de la Alemania nazi.
A comienzos de 1938 se intensificó el programa de adoctrinamiento ideológico de las Juventudes Hitlerianas que estableció el ideal del wehrbauer ('soldado campesino'). Se crearon institutos bajo el control de la SS para formar una sociedad agrícola de élite bajo las premisas de la ideología nazi y de los principios de Blut und Boden ('sangre y tierra'). La principal preocupación de Heinrich Himmler como líder de la SS era la de proteger su elitismo racial, sin embargo Reinhard Heydrich consideraba crucial el adoctrinamiento político a través de la creación de «detectives raciales», labor que le sería encomendada a la Sicherheitsdienst (SD) y que se ocuparía de descubrir y detectar a los potenciales enemigos del régimen nazi y la neutralización de cualquier fuerza opositora. La SD empleó toda su organización de agentes e informadores para asentar un estado gobernado por la SS y crear un régimen totalitario sin parangón.
El régimen disciplinario entre los miembros de la SS incluía una amplia variedad de medidas punitivas que incluían las reprimendas verbales, prohibición de usar el uniforme, detención, degradación, suspensión y expulsión; pero contrariamente a lo manifestado por varios miembros de la SS tras la derrota de 1945, en ningún caso este régimen disciplinario incluyó el ingreso en campos de concentración. A partir de junio de 1933 la SS contó con sus propias cortes de justicia para juzgar los delitos menores y crímenes cometidos por sus integrantes. El 17 de octubre de 1939 Himmler consiguió poner bajo su propia jurisdicción especial a todos los miembros de la SS. A partir de ese momento ninguno de sus miembros pudo ser juzgado en tribunales civiles ordinarios.
Políticas raciales miniaturadeimagen|Lebensborn en 1936 Himmler alentó un elitismo racial acorde con las políticas raciales del Tercer Reich, para los miembros de la SS, que animaba a sus miembros a procrear para mantener y aumentar el linaje de la raza aria y crear una comunidad racial exclusiva (Sippengemeinschaft) dentro del estado Nazi: «La SS es una orden militar nacionalsocialista de hombres de determinación nórdica y una comunidad de clanes conjurados... lo que queremos para Alemania es una clase dirigente que pervivirá durante siglos como producto de un proceso de selección, una nueva aristocracia renovada continuamente con lo mejor de los hijos y de las hijas de nuestra nación, una nobleza que nunca envejece y que perpetúa sus tradiciones desde tiempos remotos, representando la juventud de nuestra nación.»
Hitler suscribía esta visión y remarcó que la élite dirigente del futuro Estado nazi surgiría de la SS porque «solo en la SS se practicaba una selección racial». Las esposas de los miembros de la Schutzstaffel eran examinadas para valorar su «aptitud racial» y los matrimonios debían ser autorizados previamente a través de los canales oficiales. Según su ideología, los hombres de la SS eran portadores de lo mejor de la llamada sangre nórdica y fueron sus principios ideológicos y justificaciones académicas los que dieron forma a numerosas acciones y políticas nazis, fusionando el determinismo racial y el antisemitismo.
Se estableció una escuela de medicina en el pequeño pueblo de Alt-Rehse desde donde se alentó la práctica de una «higiene racial» centrada en mantener la integridad genética de Alemania (deutsche Erbströme). Los artículos de revistas médicas escritos por los intelectuales de la Schutzstaffel recalcaban la importancia de la herencia genética bajo el argumento de que «la biología y la genética eran las raíces a partir de las cuales la cosmovisión nacionalista ha derivado su conocimiento y de las cuales continúa obteniendo nueva fuerza».
Con la finalidad de preservar la herencia germánica, se fundó el instituto Ahnenerbe en 1935. En él se realizaron estudios históricos, arqueológicos y antropológicos que respaldaran desde un punto de vista científico la ideología de Himmler. Hasta el año 1939 este instituto trabajó en diversos estudios de variopinta relevancia, que iban desde la excavación del pueblo vikingo de Hedeby a la caza de brujas medieval, de las que Himmler creía que fueron aesinatos orquestados por la jerarquía católica para erradicar a las mujeres de pura sangre germánica. Tras el comienzo de la Segunda Guerra Mundial el Ahnenerbe se vio involucrado en los experimentos que costaron la vida a miles de prisioneros en los campos de concentración. miniaturadeimagen|Cartel de reclutamiento en holandés El temor a perder durante la guerra parte del patrimonio genético alemán debido a las bajas en el campo de batalla y al contacto de las tropas con otras razas, consideradas inferiores, motivó el aliento a la procreación que Himmler instauró entre los miembros de la SS casi como una obligación para preservar un legado genético ario que sostuviese el futuro Reich de los mil años. Este mandato tuvo un escaso éxito y así, a finales de 1938, el 43% seguían solteros, un 26% había tenido un único hijo y solo el 8% había alcanzado el objetivo oficial de tener al menos cuatro hijos. Anteriormente, en 1935, se creó el Lebensborn, una organización que proveía de hogares de maternidad y asistencia financiera a las esposas de los miembros de las SS y a madres solteras; asimismo, administraba orfanatos y programas para dar niños en adopción a familias de raza aria. El Lebensborn se expandió desde Alemania a la mayoría de los países ocupados en el norte y oeste de Europa, con instalaciones situadas en lugares remotos a fin de garantizar el anonimato de las mujeres. Al finalizar la guerra habían logrado entre 8000 y 11 000 nacimientos durante sus diez años de existencia.