Las colonias escolares fueron un tipo de campamentos educativos de verano inspirados en los principios de promoción de la salud del movimiento higienista, estaban dirigidos principalmente a los niños de las ciudades de las clases más desfavorecidas y sus objetivos eran promocionar la salud en la infancia además de proporcionar un entorno social más saludable y educativo. Las primeras colonias de verano fueron organizadas en 1876 por Walter Bion en Zúrich, y estaban dirigidas a los niños pobres de la ciudad. Historia Tres el estallido de la Revolución Industrial y los grandes movimientos migratorios del campo a la ciudad, lo que provocó que las condiciones higiénicas empeoraran para una gran parte de la población al vivir en ciudades que no estaban acondicionadas para este tipo de crecimiento demográfico y, gracias a avances médicos como la confirmación de la teoría microbiana de la enfermedad a mediados del , las ideas sobre los beneficios del contacto con la naturaleza y la educación natural empezaron a tomar fuerza a través de movimientos como el excursionismo o el higienismo. Durante esta época se empezaron a aplicar nuevos enfoques pedagógicos como la pedagogía pestalozziana, la froebeliana o la herbartiana.
Las primeras colonas escolares fueron organizadas por el pastor protestante Walter Bion en 1876. Tras trasladarse del campo a vivir a la ciudad de Zúrich vio como sus cinco hijos enfermaban mucho más, y organizó unas colonias fuera de la ciudad dirigidas a niños de familias pobres que no tenían acceso a la naturaleza. Estas colonias se diferenciaron de las anteriores experiencias que se habían llevado a cabo con niños, como los centros de salud y recuperación que tenían una óptica principalmente sanitaria, ya que su estancia se estructuraba además de en crear un entorno saludable en aportar a los niños un entorno social más rico, enfatizando en ciertos valores sociales, y en potenciar la educación.Las colonias escolares tenían el propósito de contrarrestar los efectos del intelectualismo escolar y de las condiciones de vida de las grandes ciudades, especialmente de las viviendas y de las propias escuelas de las familias con pocos recursos. Se promovían actividades y condiciones como el contacto con la naturaleza y el aire libre, los baños, unas condiciones de alojamiento higiénicas, alimentación apropiada, juegos, deportes, gimnasia, trabajos manuales, paseos, excursiones, lecciones al aire libre, etc.
Las colonias escolares se fueron extendiendo a otras ciudades suizas y países europeos, tales como Alemania, Austria, Holanda, Suecia, Noruega, Bélgica, Francia, Rusia o Italia, así como Estados Unidos. La Cruz Roja fue una de las organizaciones que más se implicó en la organización de las colonias escolares, promovidas a través de comités locales de la institución en distintos países.
En noviembre de 1881, la Asociación para el Cuidado de la Salud organizó en Berlín el primer congreso dedicado al tema, llamado I Congreso Internacional sobre Colonias Escolares, al que asistieron representantes de Alemania, Austria y Suiza. Posteriormente se realizaron congresos en otras ciudades.
Las colonias escolares en España A través de agrupaciones como la Associació Catalanista d'Excurssions Cientifiques o la Institución Libre de Enseñanza se promovió el contacto con la naturaleza, inicialmente dirigido a las familias burguesas, pero que paulatinamente se iría ampliando a las familias de los barrios pobres de las ciudades. En España las colonias inicialmente fueron impulsadas por instituciones como el Museo Pedagógico Nacional o la Institución Libre de Enseñanza. Se organizaron varias colonias de verano desde la primera 1887 hasta el inicio de la Guerra Civil.
La primera colonia escolar la organizó Francisco Giner de los Ríos a través del y la dirección de las colonias corrió a cargo de Manuel Bartolomé Cossío en 1887 en San Vicente de la Barquera (Cantabria) y queda documentada con todo detalle en el texto recogido en Manuel Bartolomé Cossío. Una antología Pedagógica de Jaume Carbonell (MEC, 1985). El año siguiente Cossío participó en el congreso de Zúrich. Los requisitos para acceder a estas colonias fueron: tener entre 9 y 13 años, no padecer una enfermedad contagiosa, niños con necesidades especiales de salud como anémicos, raquíticos o con escrofulismo, y priorizar a los más necesitados de entre los pobres en vez de seleccionar a los más aplicados.La Corporación de Antiguos Alumnos de la ILE empezó a organizar unas colonias de verano anuales a partir de 1894, inicialmente en las instalaciones del Museo y posteriormente en sus propias instalaciones, que se mantuvieron activas hasta el inicio de la Guerra Civil en 1936. Durante la dictadura la finca de la Corporación fue requisada por el Gobierno franquista, aunque en 1978 se les devolvió la propiedad y reanudaron las colonias de verano en colaboración con la Fundación Francisco Giner (antigua Institución Libre de Enseñanza).
En 1892 las colonias del Museo recibieron el reconocimiento del Ministerio de Fomento, y principalmente a través de la Sociedad Económica de Amigos del País se impulsaron colonias en las ciudades de Granada, Barcelona, Santiago de Compostela, Oviedo, León, Bilbao, Cáceres, Baleares, Valencia, Cartagena y otras. Estas colonias se fueron realizando durante varias décadas, hasta que en 1911 el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes otorgó una subvención de 100.000 pesetas al proyecto. Durante la Segunda República las subvenciones estatales fueron aumentando, llegando a las 600.000 pesetas en 1935, año en el que se creó también la Comisión Central de Colonias, Cantinas y Roperos Escolares, una comisión estatal de regulación e inspección.
Barcelona, Bilbao y Cartagena fueron las tres ciudades donde más colonias se organizaron ya eran dos de los mayores centros industriales del país, y las chabolas de Barcelona y las de Bilbao suponían también dos de los mayores núcleos de chabolas de ese periodo; además del de Madrid. El Ayuntamiento de Barcelona también organizaba colonias para niños con necesidades especiales específicas como las colonias para aprendices o las colonias para sordomudos. Algunas entidades subvencionaban colonias para los hijos de sus trabajadores como las de Energia Electrica de Catalunya, centros afines a la Institución Libre de Enseñanza, escuelas normales, entidades de ahorro, partidos políticos u órdenes religiosas.
Colonias escolares en la guerra civil
Durante la Guerra Civil el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, que tenía en tiempos de paz a su cargo la subvención e inspección de las colonias escolares, pasó a llamarse Ministerio de Instrucción Pública y Sanidad y estableció la Delegación Central de Colonias, que se encargó de la evacuación de los niños de las zonas cercanas al frente y su traslado a las instalaciones de las colonias infantiles. En Valencia se creó la Oficina Central de Evacuación y Asistencia al Refugiado, dependiente del Ministerio de Sanidad y en Cataluña se creó la Ayuda Infantil de Retaguardia en colaboración con el Ministerio de Instrucción Pública para socorrer a los llamados niños de la guerra.
Metodología Una de las aportaciones pedagógicas más notables de la Institución Libre de Enseñanza fue destacar la importancia educativa de la formación integral, más allá del academicismo de las materias de estudio, y subrayar el papel que juega en la formación de las personas la educación no-formal e informal, además del autodidactismo estimulando los intereses e inquietudes intelectuales de los jóvenes.
La puesta en práctica de estas ideas se realizaba, entre otros medios, a través de las colonias escolares. En ellas se trataba de propiciar a las niñas y a los niños vivencias estimulantes y oportunidades en las que convivir muchachos y muchachas de distintas procedencias. El objetivo era crear un ambiente amable y de libertad en el que los educadores pudiesen compartir momentos intensos con los educandos: en los juegos, en las excursiones y paseos y en el trabajo. En el proyecto pedagógico de las colonias escolares destacaba la importancia pedagógica de la confección de un diario personal en que cada uno de los chicos y chicas tenía que apuntar cada día sus vivencias, lo que había aprendido, las preguntas que se le había suscitado. De esta manera se construía un conocimiento propio.
Referencias
Categoría:Institución Libre de Enseñanza Categoría:Pedagogía Categoría:Beneficencia