La historia de la malaria comienza desde la prehistoria como enfermedad zoonótica en los primates de África y se extiende hasta la época moderna. Es una enfermedad letal e infecciosa que ha afectado a todos los continentes excepto la Antártida.Desde el descubrimiento de los parásitos Plasmodium que la causan, la investigación se ha centrado en su biología y la de sus transmisores, los mosquitos. miniatura|Póster de la Segunda Guerra Mundial: «Mantén fuera a los mosquitos de la malaria, repara las mosquiteras rotas». Servicio de Salud Pública de Estados Unidos, 1941-1945.
Referencias a las fiebre periódicas características de la malaria se pueden encontrar a través de los escritos historiográficos, comenzando por el primer milenio a. C. en Grecia y China.
Los factores más influyentes en el esparcimiento o erradicación de la enfermedad son el comportamiento humano (cambios en centros de reunión o en métodos de cultivo) y el estándar de vida. No hay estadísticas precisas sobre cuantas personas se ven afectadas, ya que en zonas rurales muchas personas no tienen acceso a centros de atención médica. Como consecuencia, es posible que la mayoría de casos no se documenten.La pobreza siempre ha estado asociada a esta enfermedad.
Durante miles de años se han utilizado remedios tradicionales para tratar la malaria. El primer tratamiento efectivo vino de la corteza del árbol cinchona, la cual contiene quinina, un compuesto con propiedades antipiréticas y antipalúdicas. Al identificarse la relación entre los mosquitos y los parásitos que portan a principios del , se iniciaron medidas de control como el uso del insecticida DDT, el drenaje de pantanos, cubrimiento de superficies abiertas de agua, la fumigación de interiores y mosquiteros con insecticida. La quinina profiláctica fue prescrita en zonas endémicas y se desarrollaron nuevos fármacos como la cloroquina y la artemisina. Hoy en día la artemisina está presente en todos los remedios para el tratamiento de la malaria.
Investigadores de la malaria han ganado múltiples Premios Nobel por sus logros, aunque la enfermedad continúa afectando a 200 millones de pacientes por año, de los cuales unos 600,000 mueren.
La malaria fue la enfermedad más peligrosa con la que se encontraron las tropas de Estados Unidos en el Pacífico Sur durante la Segunda Guerra Mundial con alrededor de 500,000 hombres infectados.Según el historiador Joseph Patrick Byrne, «Seis mil soldados americanos murieron de malaria durante las campañas de África y el Pacífico Sur».
A finales del , la malaria continuaba siendo endémica en más de 100 países en las zonas tropicales y subtropicales, incluyendo áreas grandes como América del Sur y Central, Haití, la República Dominicana, África, el Oriente Medio, el suroeste de Asia y Oceanía. La resistencia del Plasmodium hacia los medicamentos antimaláricos, así como la resistencia de los mosquitos contra insecticidas y el descubrimiento de especies zoonóticas del parásito han complicado las medidas de control.
El diario científico Nature publicó en el 2002 que la malaria pudo haber matado a más de la mitad de todos los humanos en la historia. Sin embargo, profesor emérito de estadística médica Brian Faragher cuestiona la veracidad de este artículo, ya que el diario no presentó ninguna fuente que respaldara este pronóstico. La estimación de Faragher es que entre un 4 y un 5 % de muertes podrían haber sido causadas por malaria, lejos del 50 % original alegado por Nature.Portrait of a killer, Nature News, "Malaria may have killed half of all the people that ever lived."
Origen y período prehistórico miniatura|Esta mosca y mosquito llevan siendo preservados en ámbar báltico por unos 40 o 60 millones de años.
La primera muestra de parásito portador de la malaria fue encontrada en mosquitos preservados en ámbar del período paleógeno, que tienen aproximadamente 30 millones de años.Se cree que la malaria humana se originó en África y fue evolucionando con sus hospederos mosquitos y primates no humanos. Los protozoos de la malaria se diversifican en linajes de hospederos primates, roedores, aves y reptiles.
En el ADN del Plasmodium falciparum se puede observar el mismo patrón de diversidad que sus huéspedes humanos, con mayor diversidad en África, y muestra que los humanos modernos llevan portando la malaria desde antes de expandirse fuera del continente africano. Las personas pudieron haberse infectado por medio de los gorilas con la especie Plasmodium falciparum ya mencionada o bien de Plasmodium vivax, otra especie de las seis que infectan a humanos, también originada en los gorilas y chimpancés de África.Otra especie de malaria transmisible a seres humanos fue descubierta recientemente, Plasmodium knowlesi, originada en los changos macacos de Asia. Mientras que Plasmodium malariae es altamente específica para la hospedación en humanos, cierta evidencia apunta a que también puede infectar de manera asintomática a chimpancés salvajes.
Hace unos 10.000 años, la malaria empezó a tener un mayor impacto en la supervivencia humana, coincidiendo con el comienzo de la agricultura en la Revolución neolítica. Las consecuencias incluyeron la selección natural de la anemia falciforme, talasemias, deficiencia de glucosa-6-fosfato, ovalocitosis del sudeste asiático, eliptocitosis y la pérdida de los antígenos Gerbich (glicoforina C) y Duffy presente en los eritrocitos, dado que éstos desórdenes sanguíneos confieren una ventaja selectiva frente a la infección de la malaria.Los principales tres tipos de resistencia genética heredada (anemia falciforme, talasemias y la deficiencia de glucosa-6-fosfato) han estado presentes en el mundo Mediterráneo desde al menos la época del Imperio romano, hace unos 2000 años.
Métodos moleculares han confirmado la alta prevalencia de la malaria por Plasmodium falciparum en el antiguo Egipto.Heródoto, el antiguo historiador griego, documenta que los constructores de las pirámides egipcias (2700-1700 a. C.) recibieron grandes cantidades de ajo, probablemente para protegerlos de la malaria. El faraón Seneferu, fundador de la IV Dinastía de Egipto que reinó entre 2613 y 2589 a. C., usó mosquiteros como protección. Cleopatra VII, la última faraona del antiguo Egipto, también dormía debajo de un mosquitero.La presencia de la malaria en Egipto desde el 800 a. C. en adelante se ha confirmado usando métodos basados en el ADN.
Período Clásico miniatura|izquierda|Primera mención de Qing-hao 青蒿 en las 52 recetas de enfermedades; documento de seda desenterrado de la tumba Han en Mawangdui.
La malaria fue ampliamente reconocida en la antigua Grecia en e a. C, la cual está implicada en la disminución de la población de muchas ciudades-estado. El término μίασμα (del griego miasma): "mancha, contaminación", fue acuñado por Hipócrates de Kos, quien lo uso para describir los humos peligrosos de la tierra que eran transportados por el aires y podían causar enfermedades graves. Hipócrates (430-370 a. C.), el "padre de la medicina", relacionó la presencia de fiebres intermitentes con las condiciones climáticas y ambientales y las clasificó dependiendo de su frecuencia: Gk.:tritaios pyretos / L.:febris tertiana (fiebre cada tercer día) y Gk.:tetartaios pyretos / L.:febris quartana (fiebre cada cuarto día).
El Huangdi Neijing chino (El Canon Interno del Emperador Amarillo) que data desde alrededor del año 300 a. C. al 200 CE se refiere a la repetida fiebre paroxística asociada con bazos agrandados y la tendencia a la ocurrencia epidémica.
Alrededor del año 160 a. C., el remedio herbal Qing-hao (青蒿) (Artemisia annua) se empezó a utilizar en China para tratar hemorroides femeninas (Wushi'er bingfang, traducido como Recetas para 52 enfermedades distintas desenterradas de las tumbas Mawangdui).
Qing-hao fue el primer remedio recomendado por Ge Hong como un medicamento efectivo para los episodios de fiebre intermitente, en el manuscrito chino, del , Zhou hou bei ji fang, traducido como "Las recetas de emergencias guardadas en una sola manga". Su recomendación consistía en sumergir hojas frescas de la hierba artemisia en agua fría, escurrirlas y beber el jugo amargo presente en su estado natural.
La «fiebre romana» se refiere a una cepa mortal de malaria que afectó a la campiña romana y la ciudad de Roma en varias épocas de la historia. Una epidemia de fiebre romana, durante el pudo haber contribuido a la caída del Imperio romano. Los varios remedios ofrecidos para reducir el bazo en De materia medica, de Pedanio Dioscórides, se ha sugerido como una posible causa a la malaria crónica del Imperio romano.
En 1835, la celebración the Hallowmas se movió de mayo a noviembre por orden del papa Gregorio IV, por «razones prácticas de que, en el verano, Roma no podía atender a la gran cantidad de peregrinos que acudían a él» y tal vez por consideraciones de salud pública y fiebre romana que ocasionó la pérdida de varias vidas de peregrinos durante el bochornoso verano de la región.Butler's Saint for the Day (Paul Burns), Liturgical Press, p. 516.
miniatura|Árbol Cinchona por Theodor Zwinger, 1696.
Edad Media Durante la Edad Media, los tratamiento para la malaria (y otras enfermedades) incluían, la inducción de vómito, amputaciones de miembros y la trepanación. Algunos hasta intentaron con la brujería y la astrología e incluso médicos, cirujanos y curanderos llegaron a dar hierbas mortales como la belladonna.
Renacimiento europeo El nombre de malaria se deriva de mal aria ('mal aire' en italiano medieval). Esta idea surgió de los antiguos romanos que creían que esta enfermedad venía de terribles humos de pantanos. La palabra malaria tiene sus raíces en la misma teoría, como fue descrita por el historiador y canciller de Florencia, Leonardo Bruni, en su libro Historiarum Florentini populi libri XII, el primer gran ejemplo de la histórica escritura renacentista:
Después de que los florentinos habían conquistado esta fortaleza, después de poner a buenos guardianes en él, estaban discutiendo entre ellos mismos en como continuar. Para algunos de ellos parecía ser más útil y necesario el reducir el ejército, lo más que se pudiera a causa de la enfermedad y el mal aire. También debido a los campamentos de larga duración y situados en lugares insalubres durante el otoño. Ellos (los florentinos) consideraron que el ejército se había reducido debido a la licencia de permisos, otorgada a los soldados, por sus oficiales. De hecho, durante el asedio, muchos soldados habían solicitado y obtenido la licencia de permisos debido a las dificultades del campo y el miedo a la enfermedad. [Traducción del dialecto toscano medieval.]
Las llanuras costeras del sur de Italia cayeron de la fama internacional cuando la malaria se expandió en el . Casi al mismo tiempo, en las marismas costeras de Inglaterra, mortalidad por la «fiebre de los pantanos» o ague terciana (ague: del francés y el latín medieval acuta (febris), 'fiebre aguda') fue comparable a los sucesos actuales en África subsahariana.
William Shakespeare nació al comienzo de un período especialmente frío, que los climatólogos llaman, "Pequeña Edad de Hielo", sin embargo, él era consciente de los estragos de la enfermedad, tanto que la mencionó en ocho de sus obras de teatro.
Cuentas médicas y antiguos reportes de autopsias, declaran que las fiebres tercianas de malaria, habían causado la muerte de cuatro miembro de la prominente familia Medici de Florencia. Estas afirmaciones han sido confirmadas con metodologías modernas.
Propagación a las Américas La malaria no se menciona en los «libros médicos» de los mayas o aztecas. Los colonos europeos, junto con sus esclavos de África occidental, probablemente trajeron la malaria a América en el .
Árbol Cinchona