Los mamíferos (Mammalia) son una clase de animales vertebrados amniotas en su mayoría homeotermos (de sangre caliente) que poseen glándulas mamarias productoras de leche con las que alimentan a las crías, una amplia región neocortical del cerebro, pelaje o pelo y tres huesos en el oído medio. Estas características los distinguen de los reptiles y las aves, de los cuales sus ancestros divergieron en el Período Carbonífero hace más de 300 millones de años. Se han descrito alrededor de 6640 especies existentes de mamíferos, divididas en 27 órdenes. El estudio de los mamíferos se llama mastozoología.

Los órdenes más numerosos de mamíferos, en número de especies, son los roedores, los murciélagos y aquellos del orden Eulipotyphla (incluidos los erizos, los topos y las musarañas). Los tres siguientes son los primates (incluidos los humanos, los monos y los lémures), los artiodáctilos (incluidos los cerdos, los bóvidos y las ballenas) y Carnivora (incluidos los gatos, los perros y las focas).

Los mamíferos son los únicos miembros vivos de Synapsida. Este clado, junto con Sauropsida (reptiles y aves), constituye el clado más amplio de Amniota. Los primeros sinápsidos se conocen como "pelicosaurios". Los terápsidos, más avanzados, se volvieron dominantes durante el Guadalupiense. Los mamíferos se originaron a partir de los cinodontos, un grupo avanzado de terápsidos, durante el Triásico Superior al Jurásico Inferior. Los mamíferos alcanzaron su diversidad actual en los períodos Paleógeno y Neógeno del Cenozoico, tras la extinción de los dinosaurios no avianos, y han sido el grupo animal terrestre dominante desde hace 66 millones de años hasta la actualidad.

El tipo básico de cuerpo de los mamíferos es cuadrúpedo, y la mayoría de ellos utilizan cuatro extremidades para la locomoción terrestre; pero en algunos, las extremidades están adaptadas para la vida en el mar, en el aire, en los árboles o bajo tierra. Los bípedos se han adaptado para moverse utilizando solo las dos extremidades inferiores, mientras que las extremidades traseras de los cetáceos y aquellas especies del clado Sirenia son meros vestigios internos. Los mamíferos varían en tamaño desde el murciélago abejorro de 30 a 40 milímetros (1,2 a 1,6 pulgadas) hasta la ballena azul de 30 metros (98 pies), posiblemente el animal más grande que jamás haya existido. La esperanza de vida máxima varía de dos años para la musaraña a 211 años para la ballena de Groenlandia. Todos los mamíferos modernos dan a luz crías vivas, excepto las cinco especies de monotremas, que ponen huevos. El grupo más rico en especies es el de los mamíferos placentarios vivíparos, llamados así por el órgano temporal (placenta) que utilizan las crías para obtener nutrición de la madre durante la gestación.

La mayoría de los mamíferos son inteligentes. Algunos poseen cerebros grandes, autoconciencia y uso de herramientas. Los mamíferos pueden comunicarse y vocalizar de diversas maneras, incluyendo la producción de ultrasonidos, el marcado de olores, señales de alarma, canto, ecolocalización y, en el caso de los humanos, un lenguaje complejo. Los mamíferos pueden organizarse en sociedades de fisión-fusión, harenes y jerarquías, pero también pueden ser solitarios y territoriales. La mayoría de los mamíferos son polígamos, pero algunos pueden ser monógamos o poliándricos.

La domesticación de muchos tipos de mamíferos por los humanos jugó un papel importante en la Revolución Neolítica y dio como resultado que la agricultura reemplazara a la caza y la recolección como la principal fuente de alimento para los humanos. Esto condujo a una importante reestructuración de las sociedades humanas de nómadas a sedentarias, con más cooperación entre grupos cada vez más grandes y, en última instancia, al desarrollo de las primeras civilizaciones. Los mamíferos domesticados proporcionaron, y continúan proporcionando, energía para el transporte y la agricultura, así como alimentos (carne y productos lácteos), pieles y cuero. Los mamíferos también son cazados y sometidos a carreras por deporte, se mantienen como mascotas y animales de trabajo de varios tipos, y se utilizan como organismos modelo en la ciencia. Los mamíferos han sido representados en el arte desde el Paleolítico y aparecen en la literatura, el cine, la mitología y la religión. La disminución en el número y la extinción de muchos mamíferos se debe principalmente a la caza furtiva humana y la destrucción del hábitat, principalmente la deforestación.

Características alt=|miniaturadeimagen|236x236px|Arriba: cráneo de mamífero, con la mandíbula inferior formada únicamente por el dentario, y angular, articular y cuadrado formando la cadena de huesecillos del oído medio; la articulación mandibular se establece entre el dentario y el escamosal.Abajo: cráneo de pelicosaurio («reptil» mamiferoide), en el que se observa como la mandíbula inferior se articula con el cuadrado y consta de varios huesos (dentario, angular, articular). La clase de los mamíferos es un grupo monofilético, ya que todos sus miembros comparten una serie de novedades evolutivas exclusivas (sinapomorfías) que no aparecen en ninguna otra especie animal no incluida en ella: Poseen glándulas sudoríparas, modificadas como glándulas mamarias, capaces de segregar leche, alimento del que se abastecen todas las crías de mamíferos. Esta es su característica principal, de la que derivan su nombre de mamíferos. La mandíbula está conformada solo por el hueso dentario, rasgo único y exclusivo de todos los mamíferos, constituyendo la principal característica diagnóstica para el grupo. Presentan siete vértebras en el segmento cervical de su columna vertebral; constante biológica que se verifica en especies tan disímiles como el ratón, la jirafa, el ornitorrinco o la ballena azul. La articulación de la mandíbula con el cráneo se efectúa entre el dentario y el escamosal, característica también única y exclusiva de los mamíferos. La mayoría presentan tres huesos en el oído medio: martillo, yunque y estribo, con excepción de las cinco especies monotremas, que presentan el oído reptiliano. Los mamíferos tienen pabellones auriculares, excepto ballenas, delfines y otros que viven en el agua y que en su proceso evolutivo los han perdido por razones hidrodinámicas. Son los únicos animales actuales con pelo presente en casi todas las etapas de su vida, y todas las especies, en mayor o menor medida, lo tienen (aunque sea en estado embrionario). Al igual que sus primitivos ancestros, los mamíferos modernos poseen un solo par de fenestras temporales en el cráneo, a diferencia de los diápsidos (dinosaurios, reptiles modernos y aves), que presentan dos pares, y de los anápsidos (tortugas), que no tienen ninguno. Además de esta diferencia esquelética —y de otras menos significativas como la importancia del hueso dentario en la mandíbula inferior y la condición heterodonta o capacidad que tienen los dientes de cumplir distintas funciones—, las características principales de los mamíferos son la presencia de pelo y de glándulas de la piel.

Pero a pesar de estas y otras similitudes que no son definitorias de la clase, su diversidad es tal que son muchas más las diferencias existentes, especialmente en cuanto a aspecto externo se refiere.

Anatomía y fisiología

Ya se han apuntado los caracteres sinapomórficos de la clase Mammalia. Todas las especies los presentan y son exclusivos además de la clase: El dentario como único hueso de la mandíbula, que se articula con el escamoso en el cráneo. Cadena ósea del oído medio: martillo (malleus), yunque (incus) y estribo (stapes). Pelo en la superficie de su cuerpo. Producción de leche en las glándulas mamarias. Presencia de siete vértebras en el segmento cervical de la columna vertebral.

Los dientes se componen de sustancias que no pertenecen al sistema óseo, sino al tegumentario, como la piel, las uñas y el pelo. La materia que forma el cuerpo del diente es el marfil o dentina, que por lo general está revestido en el exterior de otra sustancia muy dura, el esmalte, mientras que en la base del diente la envoltura externa está compuesta por una tercera sustancia llamada cemento.

En los mamíferos, los dientes se hallan siempre insertos en los huesos del cráneo que rodean la boca, que son, arriba, dos maxilares y dos premaxilares, y abajo, una mandíbula o quijada, que se articula directamente con la caja del cráneo. Este último, a su vez, enlaza con la columna vertebral por medio de dos abultamientos, o cóndilos, que hay a uno y otro lado del agujero por donde la médula espinal penetra para unirse al encéfalo. Aunque el número de vértebras de la columna vertebral varía mucho según las especies, las cervicales o vértebras del cuello son siete en todos los mamíferos a excepción de los perezosos que pueden tener hasta 10 y de los manatíes que solo poseen seis. Pero, además, existen otras características comunes a estas especies que sirven también para identificarlas como parte del taxón:

Los mamíferos son los únicos animales que poseen un solo hueso en cada mandíbula, el dentario, articulado directamente con el cráneo. Los huesos de la mandíbula de los reptiles, se transformaron en dos de los tres huesos que forman la cadena ósea del oído, el martillo (articular) y el yunque (cuadrado). El estribo procede del único hueso que presentan los reptiles en el oído, la columella. Los dientes están altamente especializados en función de los hábitos alimenticios, y son sustituidos por regla general, una vez en la vida (diphyodontia). Existe un paladar secundario que es capaz de separar el paso del aire hacia la tráquea del tránsito de agua y alimentos al aparato digestivo. El diafragma es una estructura muscular que separa la cavidad torácica de la abdominal y contribuye en las funciones digestivas y respiratorias. Solo se encuentra en mamíferos y todas las especies lo poseen. El corazón está separado en cuatro cavidades y en los adultos solo se desarrolla el arco aórtico izquierdo. Los hematíes son células sin núcleo en la mayoría de las especies de mamíferos. Los lóbulos cerebrales están bien diferenciados y la corteza cerebral muy desarrollada, con marcadas circunvoluciones más evidentes en especies con mayor capacidad intelectual. El sexo viene determinado desde el momento mismo de la formación del cigoto por los cromosomas sexuales: dos diferentes en los machos (XY), dos iguales en las hembras (XX). La fertilización es interna en todas las especies. Todas las especies son endotérmicas, esto es, que pueden producir calor con su cuerpo, y la mayor parte además son homeotérmicas, o lo que es lo mismo, pueden mantener la temperatura dentro de un rango determinado. Solo los monotremas presentan ciertas limitaciones de esta capacidad.

Piel

La piel, generalmente espesa, está formada por una capa externa o epidermis, una capa profunda o dermis y un estrato subcutáneo repleto de grasa que le sirve de protección contra las pérdidas de calor, ya que los mamíferos son animales homeotermos.

En ella se hallan dos de las sinapomorfias de la clase Mammalia: el pelo y las glándulas mamarias.

Está implicada directamente en la protección del animal, la capacidad de termorregulación, la excreción de productos de desecho, la comunicación animal y la producción de leche (glándulas mamarias).

Otras formaciones cutáneas de naturaleza córnea que presentan los mamíferos son las uñas, garras, cascos, pezuñas, cuernos y el pico en el caso del ornitorrinco.

Aparato locomotor

El aparato locomotor es el conjunto de sistemas y tejidos que posibilitan el mantenimiento del cuerpo del animal y su movimiento. Esqueleto: Esqueleto axial: Cabeza: cráneo y mandíbula. Columna vertebral: vértebras cervicales, torácicas, lumbares, sacras y caudales o coxígeas. Caja torácica: esternón y costillas. Esqueleto apendicular: Cintura escapular: clavícula y omóplatos o escápulas.