La Batalla de Ciénaga fue un enfrentamiento militar librado en el contexto de la Independencia de Colombia el 10 de noviembre de 1820, entre realistas y patriotas con una victoria absoluta de estos últimos.
Antecedentes Al comenzar 1820 los monárquicos aún controlaban la costa atlántica de la Nueva Granada, específicamente el Bajo Magdalena y los puertos de Cartagena de Indias y Santa Marta, lo que les permitía bloquear la ruta fluvial e impedir el ingreso de armas a sus enemigos, que controlaban el interior. Debido a ello, los patriotas decidieron conquistar la región. Para dicha campaña se seleccionó al coronel Mariano Montilla y el almirante Luis Brión y el capitán de navío José Prudencio Padilla. El plan era simple: apoderarse del delta del Magdalena, tomar Santa Marta, bloquear Cartagena por mar y apoderarse de Maracaibo.
De entenderse que los realistas cartageneros llevaban meses recibiendo suministros de los samarios y como Santa Marta estaba mucho menos defendida que Cartagena, los esfuerzos patriotas se centraron en su conquista. En una carta de Simón Bolívar se afirmaba: «Creo infalible la operación sobre Santa Marta, a menos por la gran disposición de las únicas fuerzas de línea á proteger y cooperar á destruir á los pocos realistas que allí existen, que por el número, valor, disciplina é intrepidez de las que están destinadas á libertarla. La ocupación de Santa Marta contribuirá poderosamente á mis operaciones sobre Cartagena y Maracaibo». Bolívar ordenó primero ocupar el puerto de Riohacha y desde ahí establecer comunicaciones con una división que el Libertador enviaría desde el interior vía Ocaña a Valledupar.
La situación era muy distinta para sus enemigos. Aunque la mayoría de la población de la costa caribe era monárquica, el interior había caído fácilmente en manos enemigas y con cada derrota, el apoyo a los independentistas crecía. Además, los jefes realistas estaban divididos en qué hacer. Militares como Pablo Morillo abogaban por una solución militar y con fuertes castigos a los partidarios de la república. Por su lado, el gobernador de Santa Marta, el brigadier Pedro Ruiz de Porras y Rohan, era de los partidarios de una solución diplomática y mesurada. Estas divisiones fueron una de las debilidades principales que permitieron a los patriotas conquistar la costa neogranadina entre 1819 y 1823.
Montilla decidió que el avance sobre Santa Marta sería desde varias direcciones a la vez: Brión bloquearía la bahía de aquel puerto con su flota, mientras que Padilla se apoderaría de la Ciénaga Grande; los coroneles Jacinto Lara y José María Carreño penetrarían desde el oeste, por Guaimaro, a orillas del río Magdalena, con la Legión Irlandesa; el coronel Francisco Carmona Lara vendría desde Ocaña en el sur y avanzaría hacia Tamalameque y Chimichagua; el coronel José María Córdova y el teniente coronel Hermógenes Maza vendrían por el río y se harían con Magangué y Mompox.
Campaña Avance en la costa thumb|izquierda|250px|Mapa de la provincia de Santa Marta entre 1810 y 1830. El 7 de marzo, una expedición de catorce bergantines, goletas, faluchos y flecheras menores zarpaba de Juan Griego. Ocho de los buques llevaban 1000 a 1300 soldados a bordo, 700 de ellos irlandeses. Cuatro días después fondearon en Riohacha y exigieron su rendición, pero como la guarnición se negó la bombardearon por todo el día. Al día siguiente, Montilla y Brión desembarcaron en una ciudad abandonada durante la noche anterior por su gobernador, coronel José de Solis, y el grueso de su población. Parte de las viviendas estaban en llamas y fue necesario apagarlas, luego se nombró al segundo de Montilla, coronel Ramón Ayala Soriano, como nuevo gobernador y se ofreció una amnistía para todo aquel que volviera a la villa; rápidamente se presentaron a colaborar con el nuevo orden muchos patriotas. En respuesta, el guajiro Miguel Gómez empezó a formar guerrillas en la comarca pero fueron vencidas repetidamente. Siguiendo los planes de Bolívar, Montilla y 500 soldados republicanos tomaron rumbo a Valledupar, ocupándola el 29 de marzo pero los guerrilleros consiguieron aislarlos en su interior. El 17 de abril decide retirarse de vuelta al puerto. Esto fue aprovechado por los monárquicos para levantar una hueste a cargo del coronel Vicente Sánchez de Lima y el teniente coronel Francisco de Labarcés y Perea gracias a los refuerzos samarios y marabinos. Los habitantes de esa región habían destacado por su compromiso con la causa monárquica: «Los habitantes de Coro y Santa Marta se han distinguido en favor del Rey en esta lucha por su lealtad y valor, qualidades que han fixado la atención de S. M., y es real voluntad que se les conceda ventajas en todo lo que no cause perjuicio a las demás provincias... (sic)».
El 18 de mayo, 52 oficiales irlandeses firmaron una queja formal por los sueldos impagos y los malos alimentos. Si sus demandas no eran atendidas, exigieron permiso para dejar de servir a la Gran Colombia y viajar a la colonia británica más cercana. Aprovechándose de esto, Sánchez de Lima ordenó tomar Riohacha, lo que obligó a irlandeses y grancolombianos a unirse y consiguiendo la victoria en Laguna Salada el 25 de mayo. El 4 de junio los irlandeses empezaron a ser evacuados y Montilla decidió retirarse de Riohacha pero arrasando todo a su paso. El 12 de julio Montilla ocupaba Barranquilla, siendo recibido con entusiasmo por la población y establecía comunicación constante con Maza y Córdova.
Avance en el interior El 10 de marzo, un pequeño contingente al mando del coronel Carmona Lara ocupaba Ocaña pero sin ayudar en nada a Montilla. Diez días después, salía de Bucaramanga el coronel Lara con 1000 soldados de los batallones Rifles, Pamplona y Flanqueadores con la promesa de tomar Santa Marta y Maracaibo. El 9 de mayo, Montilla desembarca en el puerto de Sabanilla, capturando el fortín y avanzando hasta Soledad, lo que lleva a los realistas a abandonar Mompox, que sería ocupada por el coronel Córdova. El 16 de junio Carmona Lara se aproximaba a Valledupar, cinco días después se unía con Lara en la sabana de Tamalameque y el 24 de junio atacaban en Chiriguaná a Sánchez de Lima, uniéndoseles después el teniente coronel Maza y tomaban El Banco, desde donde se prepararon para asaltar Tenerife. Al día siguiente, Córdova y Maza tomaron dicha localidad después de una breve batalla naval.
Entre tanto, el gobernador de Santa Marta reunió todos los destacamentos que pudo y fortificó su villa y alrededores con la ayuda de Labarcés. Luego le entregó a Sánchez de Lima parte de sus fuerzas y le ordenó atacar a Lara. El 20 de octubre lo venció en Guaimaro, lo que llevó al coronel Carreño a asumir el mando de los soldados patriotas. Diez días más tarde, Carreño derrota a Sánchez de Lima cerca del río Fundación. El vencido huye a Maracaibo mientras los soldados a su mando que quedan se retiran a Ciénaga para evitar quedar aislados de Santa Marta. Por su parte, el capitán Padilla aprovecha para ocupar la Ciénaga Grande de Santa Marta. Labarcés, quien estaba con otro destacamento en río Frío, fue vencido por Carreño el 9 de noviembre y forzado a retirarse a Pueblo Viejo. Esa misma jornada, los patriotas ocupaban la vecina localidad de Soledad.
Finalmente, Bolívar tomó Mérida el 2 de octubre y Trujillo el 7, forzando a los mil realistas que guarnecían a la primera a huir con rumbo a Maracaibo y Santa Marta pero muchos desertaron en el periplo y el resto se unió a guerrillas. Después de esto, el Libertador ordenó a sus lugartenientes tomar Santa Marta y finalizar la campaña en el Magdalena.
Fuerzas enfrentadas El combate involucró a cerca de 4000 hombres de ambos ejércitos.
Patriotas La fuerza encargada de la campaña fue el «Ejército Libertador del Magdalena». Montilla escribió un informe para el ministro de Guerra en Soledad el 30 de noviembre de 1821, donde explicaba que ésta se organizó gracias al aporte de treinta pueblos que reunieron 2418 efectivos y pesos. Se sabe que antes del asalto final a Santa Marta se compraron 2000 fusiles al costo de pesos a comerciantes extranjeros. El dinero fue recolectado como donativos de los ciudadanos más ricos de la región. También se ha estimado que para la campaña de Santa Marta se movilizaron hasta 3000 hombres, la mitad reclutados en Cartagena y la otra del interior de Cundinamarca.
Posteriormente, en el avance republicano por Sabanilla, Barranquilla y Soledad se les incorporaron 800 voluntarios de la región. Obviamente no todos lucharon en la batalla. Por ejemplo, un historiador colombiano, Juan Granados de la Hoz, creía que debían ser menos de 1000 combatientes. Otros dos historiadores, el noruego Steinar Andres Sæther en el y el colombiano José Manuel Restrepo en el , coinciden en que debieron luchar unos 2000 patriotas. Otro autor decimonónico, González Chaves, afirmaba que fueron 1800 los republicanos en el combate, aunque al día siguiente entraron en Santa Marta 2000. El colombiano Joaquín Viloria de la Hoz afirma que eran 2000 infantes y 400 jinetes, la mayoría llaneros venezolanos, además de la artillería.
Aproximadamente, unos 1000 a 1300 soldados habrían sido dirigidos por Carreño en tierra, mientras que 600 a 650 fueron transportados por Padilla vía marítima y desembarcaron encabezados por Maza. Mariano Torrente, historiador español, cree que el contingente de Carreño se componía de 1200 plazas. Las fuerzas sutiles de Padilla eran 20 cañoneras.
Las enfermedades tropicales habían afectado duramente a ambos bandos. En el caso del ejército patriota la mayoría de los soldados eran andinos o mercenarios irlandeses y sólo una pequeña parte costeros, solamente el batallón Alto Magdalena del teniente coronel Maza estaba completo y todas las demás unidades eran compañías de batallones diezmados por las pestes y combates. Había una compañía del batallón Colombia, otra del Pamplona, otra del Flanqueadores de la Guardia y escuadrón del Guías.
Realistas Los historiadores dan cifras similares respecto de las fuerzas que consiguió congregar Ruiz de Porras para defender Santa Marta. La mayoría de éstas eran milicianos y sólo un pequeño porcentaje soldados de línea. Sæther señala que debieron ser unos 1800, Restrepo los reduce a 1500 y Granados de la Hoz los eleva a 2500. Otros autores decimonónicos son Carlos Benedetti y Nicolás González Chaves. El primero cree que debieron ser unos 2000 y el segundo 1900.
Estos números coinciden con los expresados en una carta de Luis Brión sobre el ejército realista reunido meses antes: «y el enemigo colectaba gente en la Ciénaga, que, reunida a la tropa de línea, marchaba sobre él [Montilla] con caballería, tuvo que replegarse hasta la ciudad del Hacha, a donde vino a atacarnos en número de dos mil». Esta es la cifra que da González Chaves cuando estimó el número de realistas que participaron del combate en Laguna Salada. También coincide con una estimación expresada por Tomás Montilla: «No se trata, señor, de bandas de samarios, ni guerrillas de mil ó dos mil hombres». También con las fuerzas organizadas para defender Santa Marta desde 1815: «Organizados para contrarrestar los embates de las fuerzas emancipadoras dichos escuadrones estarían conformados por dos mil hombres con una manutención mensual de veinticinco mil pesos fuertes». En las Reminiscencias de los oficiales ingleses del batallón de Rifleros en las campañas de Bolívar, en las guerras de la independencia de Colombia, obra escrita en inglés por Tomás Carlos Wright, irlandés quien era capitán durante esta campaña militar, se afirmaba que «Las fuerzas del enemigo alcanzaban arriba de 2.000 hombres, pero en gran parte consistían aquellas en guerreros indios del país». El historiador colombiano Enrique Uribe White da un número similar al referirse a las fuerzas realistas que había en la ciudad en 1815: «El Capitán General Juan Montalvo, jefe realista de Santa Marta, con 2000 hombres, que no creyó posible resistir a Bolívar».