Ni con Marx ni contra Marx. Norberto Bobbio () (1997) es una compilación de 18 escritos sobre Marx y el marxismo del jurista, filósofo y politólogo italiano Norberto Bobbio, realizada por el historiador italiano Carlo Violi. En este libro se describen las posiciones de diálogo y crítica con Marx en gran parte de la vida intelectual de Norberto Bobbio, entre los años 1946 a 1992. La obra está conformada por tres partes principales, las cuales comprenden a su vez una serie de ensayos de Norberto Bobbio a modo de subcapítulos.
Contextualización de la obra Ni con Marx ni contra Marx es una obra que caracteriza la filosofía política del , pues Norberto Bobbio propone un complemento entre el liberalismo con el marxismo. En el prólogo del libro, Carlo Violi lo expone de la siguiente manera: «En el clima de la Guerra Fría y de las ideologías contrastantes, Bobbio asumió la función del “mediador”, cuyo deber esencial era tender un puente sobre el abismo que en ese entonces dividía a los intelectuales de formación liberal y a los comunistas, y restablecer la fe en el diálogo entre las parte del conflicto». Es por ello que un aspecto a resaltar es que la propuesta de Norberto Bobbio busca integrar los derechos a la libertad con la justicia social; integración que amplía el campo de estudio de la democracia desde una lectura sobre el marxismo y donde se consolida la postura de Bobbio hacia un socialismo liberal. Paralelamente, existen otras posturas que sitúan a Bobbio más como un liberal demócrata a partir de Ni con Marx ni contra Marx, ya que según Nuria Labari «como filósofo fue un "pensador moderado", es decir, fue un defensor acérrimo de la democracia. Políticamente, habría que incluirlo dentro de la corriente liberal-socialista. Defendió hasta la saciedad que son necesarios derechos sociales fundamentales como educación, trabajo y salud en tanto que condición previa para un mejor ejercicio de la libertad. Fruto de esta "moderación" son trabajos como Ni con Marx ni contra Marx o El futuro de la democracia».
Otra de las cuestiones fundamentales del texto es que Bobbio crítica Marx al subordinar la política con la economía. Bobbio también interpela la concepción de Marx sobre el Estado al considerarlo como un conjunto de instituciones políticas con capacidad de fuerza imponible y disponible en las sociedades. Lo anterior significa, en términos generales, que el Estado constituye todas aquellas disposiciones de una clase dominante para hacer imponer sus intereses comunes, teniendo en cuenta los diferentes dispositivos sobre los cuales se determina el brazo armado y opresor del Estado. En este sentido, el Estado es concebido en Marx únicamente como un aparato de control o de dominio al servicio de la burguesía.
PRIMERA PARTE. El debate sobre el marxismo
I. Prefacio a Karl Marx “Manuscritos económico-filosóficos de 1884”
Bobbio recoge en los manuscritos inéditos e incompletos del pensador alemán su primera incursión por la crítica a la economía política, una vez revisa varios de los principales economistas ingleses como Smith y Ricardo, entre otros. Lo anterior, debido a que los economistas burgueses -como les llamaba Marx- no podían explicar claramente el problema de la propiedad privada del cual deriva gran parte de sus planteamientos. De igual forma, Marx -según Bobbio- hace una crítica a la filosofía del derecho en Hegel como filosofía dialéctica especulativa e idealista al considerarla como distante de la historia real del hombre.
A partir de ello es que Marx incursiona en una de las primeras definiciones de comunismo como un humanismo social en su relación, realización y mediación con el naturalismo. Marx propone no solo apoyarse en los planteamientos de la Filosofía de Ludwig Feuerbach, sino que busca ampliarlos retomando sus tres aportes principales: «a) la crítica a la filosofía como una religión reducida a conceptos; b) la creación del verdadero materialismo y de la ciencia positiva mediante la elevación de la relación social del hombre con el hombre como principio fundamental de la teoría; c) la sustitución de la posibilidad hegeliana, mediata, que resulta del proceso dialéctico y se identifica con la negación de la negación, por positividad sensible, inmediata, fundada solamente sobre sí misma»
De esta manera, Bobbio considera que Marx supera y amplía los planteamientos de Feuerbach al situar la enajenación económica no solo en el campo de la vida real sino también en el plano mismo de la conciencia de cada sujeto. Asimismo, Marx plantea dos tesis para la superación de Feuerbach a partir de su crítica a Hegel: 1) la del materialismo histórico en cuanto que la religión, Estado, familia, el derecho y la moral, entre otros, caen en procesos de producción bajo las mismas leyes universales; y 2) la filosofía de la praxis, donde la filosofía tiene un compromiso con la vida real misma y no como un deber meramente teórico en la realización de solo libros.
II. Apéndice. Advertencia a Ludwig Feuerbach, “Principios de la filosofía del Porvenir”
En este apéndice Bobbio revisa como en los análisis sobre Ludwig Feuerbach mantiene una crítica en contra de la filosofía tradicional occidental. De igual forma, Bobbio revisa el énfasis sobre el pensamiento de Søren Kierkegaard y en lo que denomina críticamente como aquella “teología racionalista” de Hegel. Esta teología racionalista no sitúa el problema de la filosofía en el hombre como centro de las preocupaciones sino en una suerte de mistificar las esencias del ser como atención de la filosofía sin un correlato con la vida diaria del hombre. No obstante, Bobbio señala como en Feuerbach existe una tendencia de reemplazar esa teología racionalista, haciendo referencia a la filosofía hegeliana y en el interpes por una filosofía que termina situando una teología del hombre. Por consiguiente, la filosofía de Feuerbach -según Bobbio- termina ese camino de lo que podría explicarse como una filosofía del porvenir. Para Bobbio en Feuerbach realmente se desarrolla una filosofía de transición, pues en palabras del intelectual italiano: “Aún hoy muchos creen haber dado el salto que les permite salir del idealismo; sin embargo todavía no han logrado reconocer el sendero donde cayeron y siguen inciertos con respecto al camino que deben recorrer. Pretenden ser marxistas y a lo sumo son jóvenes hegelianos. Se profesan materialistas y, en cambio, son románticos”
III. Filosofía antes de Marx
Para este subcapítulo Bobbio inicia con las críticas a un autor italiano llamado Felipe Balbo, el cual desarrolla una obra dedicada a la filosofía después de Marx. Los puntos determinantes que distancian a Balbo con Hegel es su corriente de pensamiento racionalista que termina por derrumbar la filosofía moderna. No obstante y en cuanto a la filosofía antes y no después de Marx, Bobbio contradice a Balbo en el sentido de tres argumentos principales en los que: a) ni en Hegel se agota el racionalismo; b) ni en Hegel se representa todo el proceso anterior a Marx; y c) ni Marx termina por derrumbar todas las proposiciones hegelianas en su conjunto. Luego de la exposición de los tres argumentos, Bobbio termina planteando 3 proposiciones fundamentales para la filosofía antes de Marx y de Felipe Balbo: 1) debatir sobre si habría que eliminar la corriente del empirismo de la historia de la filosofía para que el racionalismo quedara como filosofía que finaliza con Hegel tras la llegada de Marx. El legado de Marx no tiene ese carácter de romper o poner un límite al racionalismo filosófico con su llegada; 2) como el racionalismo crítico nace del iluminismo, se cuestiona los planteamientos de Felipe Balbo acerca de si Hegel cierra este racionalismo crítico o, por el contrario, no lo cierra. Lo anterior, dado que el racionalismo de la filosofía moderna no se agota en los planteamientos de Hegel por su visión escatológica de la historia; 3) con la llegada de Marx no se disuelve o no es el fin de la filosofía de Hegel, ni tampoco la filosofía se disuelve con la revolución como expresión práctica de la historia del hombre. Es decir, que Marx no desmitifica del todo a Hegel y que el camino para apreciar como Marx irrumpe o constituye un hito para reafirmar o sobrepasar la filosofía moderna, hay que demostrarlo- según Bobbio- mediante un ejercicio en el que se escoja un camino distinto al realizado por Felipe Balbo.
IV. Más sobre el estalinismo: algunas cuestiones teóricas
Para este apartado Bobbio empieza con las críticas a la teoría del Estado y del marxismo doctrinario luego de la muerte de Stalin. Centra su crítica en el culto a la personalidad que se rindió durante décadas a este dirigente ruso, lo que conllevó la crisis ideológica del comunismo en el mundo soviético. Es a partir de la crítica a este régimen doctrinario y a sus textos canónicos que Bobbio plantean dos proposiciones principales: 1) el principio de autoridad en el sistema comunista soviético fue un criterio de verdad; y 2) la autoridad, de la que los comunistas se inspiraron durante décadas, nunca previeron que la dictadura del proletariado se convertiría en una dictadura personal o de tiranía con Stalin. Frente a lo anterior y en palabras de Bobbio: «No hay que olvidar que el marxismo se consideró, o mejor dicho, fue puesto e impuesto por la doctrina oficial soviética, como la “ciencia de la sociedad”, vale decir, como la doctrina que, habiendo descubierto las leyes del desarrollo de la sociedad, proporciona a quien la sigue los instrumentos necesarios para hacer previsiones cercanas sobre la conducta de los hombres (…) Entonces, si el marxismo es un sistema doctrinal y no una ciencia, no un método, puede entrar en crisis a raíz de una previsión equivocada. De otra manera se podría objetar que la tiranía, por depender de la virtud y los vicios de una personalidad excepcional, es un hecho difícil de predecir».
De esta manera, Bobbio plantea en este subcapítulo que sus críticas no van dirigidas al marxismo o a las diferentes lecturas que existe sobre el marxismo, sino al principio de autoridad bajo un sistema doctrinal del marxismo que se construyó en el mundo soviético con el estalinismo y que se alejó de un método histórico-científico de la sociedad. Por consiguiente, la crítica de Bobbio se centra principalmente en el cuerpo doctrinal de la tiranía personificada en Stalin, cuestionando a los comunistas que han rechazado per se a quienes denuncien esta dictadura personalista y su despotismo. Para estas críticas Bobbio tuvo en cuenta las mismas críticas realizadas por intelectuales rusos de izquierda como Jruschov.
V. Apéndice a “Stalin y la crisis del marxismo” En este apéndice Bobbio hace una continuación sobre el debate crítico en torno al estalinismo desde varios autores soviéticos como Jruschov, entre otros. También hace una explicación sobre los límites del marxismo como explicación de la historia y como método de acción. Otro de los aspectos de este apéndice es que Bobbio plantea tres vicios del marxismo en los que queda invalidado el estatus científico del mismo, tales como: 1) el utopismo de una sociedad nueva alejada de la burguesía y en contra de las tempestades históricas; 2) una filosofía de la historia diseñada preconstruida a través de una teoría del progreso indefinido y de una verdad de razón; y 3) la relación entre la esfera de las relaciones económicas y las instituciones políticas; donde las primeras determinan las segundas y donde se evidencia lo improcedente -según Bobbio- para el análisis y la valoración de una sociedad histórica. En síntesis y de acuerdo a la crítica que plantea Bobbio con el escrito es la de «mostrar que la explosión inesperada e imprevista de la crisis del estalinismo revelaba una gravísima grieta en el marxismo como ciencia considerada infalible de la sociedad y de la historia».
SEGUNDA PARTE. El marxismo teórico
VI. La dialéctiva de Marx: planteamiento del problema