Berenice II Euergetis (en griego antiguo: Βερενίκη Εὐεργέτις, Bereníkē Euergétis; c. 267/266–221 a. C.) fue reina del Egipto ptolemaico por su matrimonio con Ptolomeo III, entre 246 y 222 a. C. Hija de Magas de Cirene y de la princesa seléucida Apama, su enlace con Ptolomeo contribuyó a reintegrar Cirenaica en el reino ptolemaico. Fue una de las figuras femeninas más visibles de la realeza helenística del siglo III a. C., aunque el alcance preciso de su autoridad política continúa siendo objeto de debate.
La corte difundió su imagen mediante el culto dinástico, monumentos, poesía y una extensa producción monetaria en oro, plata y bronce que llevaba su nombre y retrato. La tradición literaria la recuerda sobre todo por la ofrenda de un mechón de cabello durante la Tercera Guerra Siria: el astrónomo Conón de Samos identificó después el mechón desaparecido con una agrupación de estrellas, origen de la constelación Coma Berenices. El episodio fue celebrado por Calímaco y transmitido en latín por Catulo.
Orígenes y crisis sucesoria en Cirene
La fecha de nacimiento de Berenice no está documentada con certeza. La cronología de la familia de Magas es problemática, y la datación c. 267/266 a. C. es una reconstrucción moderna, no un dato transmitido expresamente por las fuentes antiguas. Nació en Cirene y fue la única hija conocida de Magas, rey de Cirene, y de Apama, hija de Antíoco I Sóter y Estratónice. Por ambas ramas pertenecía a las redes dinásticas creadas tras la muerte de Alejandro Magno.
Magas, que había gobernado Cirenaica antes de independizarse de la corte alejandrina, acordó hacia el final de su vida el matrimonio de Berenice con el heredero egipcio, el futuro Ptolomeo III. Tras la muerte de Magas, hacia 250/249 a. C., Apama intentó sustituir este acuerdo por una alianza macedonia y casó a su hija con Demetrio el Bello, hijo de Demetrio Poliorcetes.
Según el relato de Justino (26.3), Demetrio se convirtió en amante de Apama y Berenice hizo que fuera asesinado, aunque protegió a su madre. La escena, conocida solo por una tradición narrativa tardía y de carácter dramático, no puede comprobarse de manera independiente. Berenice no tuvo hijos con Demetrio.
Entre la muerte de Demetrio y el enlace ptolemaico, los cireneos establecieron durante algún tiempo un gobierno republicano independiente. Los historiadores discrepan sobre si Berenice ejerció entonces soberanía propia en Cirene. Parte de la discusión se ha apoyado en didracmas con la leyenda «de la reina Berenice», pero la atribución de esas piezas a Berenice II ha sido cuestionada; Catharine Lorber, por ejemplo, las atribuye a Berenice I. Su condición de reina reinante de Cirene es, por tanto, incierta.
Reina del Egipto ptolemaico thumb|upright=1.1|Mosaico procedente de Tmuis, cerca de Mendes, firmado por el artista helenístico Sofilo y fechado hacia 200 a. C. (Museo Grecorromano de Alejandría). La figura suele identificarse con Berenice II; la corona en forma de proa de nave y el broche en forma de ancla se han interpretado como emblemas del poder naval ptolemaico, aunque la identificación no es segura.
Berenice se casó con Ptolomeo III hacia 246 a. C. No se sabe con certeza si la boda precedió o siguió inmediatamente a la subida de Ptolomeo al trono. El matrimonio ejecutó el acuerdo diseñado por Magas y devolvió Cirenaica a la esfera política ptolemaica. En la genealogía oficial, los esposos fueron presentados como hermanos e hijos de Ptolomeo II y Arsínoe II, aunque esa filiación era una construcción dinástica: ninguno de los dos era hijo biológico de Arsínoe II y Berenice no era hermana de Ptolomeo.
La Tercera Guerra Siria y la posición política de la reina
Poco después de la boda, Ptolomeo III emprendió la Tercera Guerra Siria (246-241 a. C.), desencadenada por la muerte de su hermana Berenice Sira y del hijo de esta durante una disputa sucesoria seléucida. Berenice II permaneció en Alejandría mientras el rey dirigía la campaña en Asia. Las fuentes y la titulatura muestran que ocupaba una posición excepcionalmente elevada, pero no existe consenso sobre que desempeñara una regencia formal. Van Oppen de Ruiter considera que supervisó el gobierno durante la ausencia del rey; Lorber interpreta sus equivalentes femeninos de títulos reales egipcios como indicio de corregencia; Tara Sewell-Lasater, en cambio, rechaza que la moneda constituya prueba de una regencia institucional. Ejerció, por tanto, autoridad en la corte y en la administración, aunque no consta que ocupara un cargo formal.
Ptolomeo regresó a Egipto en 245 a. C. a causa de una crisis interna cuya naturaleza exacta se discute: las fuentes hablan de sedición, mientras algunos estudios la relacionan con una inundación insuficiente del Nilo y el peligro de hambruna. El Decreto de Canopo de 238 a. C. elogió al rey y a la reina por importar cereal a gran coste, pero no permite identificar con seguridad todos los acontecimientos de 245.
Descendencia
Berenice y Ptolomeo tuvieron seis hijos en un periodo relativamente breve. Entre ellos estuvieron el futuro Ptolomeo IV, Arsínoe III, Magas y Alejandro; una hija llamada Berenice murió siendo niña y fue incorporada al culto dinástico por el Decreto de Canopo. El nombre de otro hijo suele restaurarse como Lisímaco, aunque la lectura no es completamente segura. El orden de nacimiento también ha sido discutido y se reconstruye mediante el decreto, papiros y las bases de un monumento dinástico erigido por la Liga Etolia en Termo.
Culto, titulatura e imagen regia thumb|upright|Mujer sentada en un fresco de la villa romana de Publio Fannio Sinistor, en Boscoreale, de mediados del siglo I a. C. Se ha propuesto reconocer en ella a Berenice II tocada con una stephane o diadema real, pero se trata de una identificación moderna y discutida.
Hacia 244/243 a. C., Ptolomeo III y Berenice fueron incorporados al culto estatal alejandrino como los Theoi Euergetai («Dioses Benefactores»). Los documentos griegos llamaban a Berenice «hermana y esposa» del rey, mientras que su titulatura egipcia la asoció con divinidades como Bastet, Hathor, Mut y Neit. Estas fórmulas no deben leerse como una transcripción simple de competencias políticas, pero muestran que la reina fue integrada de manera sistemática en la ideología de la monarquía.
Placas fundacionales bilingües halladas en Alejandría atribuyen a Berenice la fundación de un nuevo Bubasteion, santuario de Bubastis-Bastet. El edificio ha sido fechado en 244-243 a. C.; la propuesta de que su fundación celebró específicamente el nacimiento del futuro Ptolomeo IV es una hipótesis, no un hecho expresado en las placas.
La imagen de Berenice también circuló fuera de Egipto por medio de honores cívicos, monumentos dinásticos, cultos y asociaciones con divinidades griegas. Un estudio reciente ha interpretado este repertorio como parte de la política exterior ptolemaica y ha destacado su función en las relaciones con el mundo griego-macedonio. Sin embargo, la misma autora advierte de la dificultad de distinguir la iniciativa personal de la reina de las decisiones colectivas de la corte y de la construcción oficial de la imagen dinástica.
Titulatura egipcia La documentación egipcia transcribe el nombre de la reina en dos grafías dentro de cartucho:
Nombre: <-R7-D21:N35-M17-M17-W11-G1-X1:H8-> bȝrnygȝt (Barnygat) Berenice Nombre: <-D58-M17-E23:N35-M17-M17-W11-G1-X1:H8-> bỉrnygȝt (Birnygat) Berenice
Moneda y retrato thumb|upright=1.15|Moneda de oro de Berenice II. En el anverso, la cabeza velada y diademada de la reina; en el reverso, una cornucopia flanqueada por dos estrellas, símbolo de los Dioscuros, con la leyenda ΒΕΡΕΝΙΚΗΣ ΒΑΣΙΛΙΣΣΗΣ.
La moneda de Berenice constituye la base más segura para reconocer su retrato. Las emisiones conocidas comprenden denominaciones de oro, plata y bronce. En el anverso aparece normalmente la cabeza velada y diademada de la reina; el reverso lleva una cornucopia y la leyenda ΒΕΡΕΝΙΚΗΣ ΒΑΣΙΛΙΣΣΗΣ, «de la reina Berenice». Algunas series incorporan espigas, frutos, racimos o símbolos de los Dioscuros.
Las primeras mnaieia de oro identificables se acuñaron probablemente en Éfeso hacia 245 a. C., con un retrato juvenil e idealizado. La mayor parte de la producción posterior se atribuye a Alejandría. El cuerpo principal de la moneda pertenece al reinado de Ptolomeo III, pero algunas emisiones pudieron ser póstumas y datar del reinado de Ptolomeo IV.
thumb|upright|Cabeza femenina de mármol de la Gliptoteca de Múnich, identificada tradicionalmente con Berenice II. La atribución depende de comparaciones estilísticas con las monedas y no es segura. La afirmación repetida de que Berenice fue la primera reina ptolemaica representada en moneda no es correcta: las emisiones con el retrato de Arsínoe II son anteriores, y la iconografía de Berenice adaptó elementos de aquellas piezas. Del mismo modo, las identificaciones de cabezas de mármol como retratos de Berenice deben formularse con cautela, pues dependen de comparaciones estilísticas subjetivas con las monedas.
Victorias ecuestres
Calímaco celebró una victoria de Berenice en la carrera de cuadrigas de los Juegos Nemeos en el poema conocido como Victoria de Berenice, que abría el tercer libro de los Aitia. En las pruebas ecuestres griegas, el triunfo se atribuía al propietario de los caballos, por lo que las mujeres de las dinastías reales podían figurar como vencedoras sin conducir personalmente el carro. La fecha del triunfo no es segura; se han propuesto las celebraciones de 245, 243 o 241 a. C. El tratado mitográfico atribuido a Higino, Astronomica 2.24, añade que Berenice enviaba con frecuencia sus caballos a competir en Olimpia, pero no ofrece fechas ni resultados concretos; la victoria nemea es, por tanto, el triunfo mejor documentado. También se discute si determinados epigramas de Posidipo sobre victorias panhelénicas se refieren a Berenice II o a Berenice Sira.
La cabellera de Berenice thumb|upright=1.2|La constelación de Coma Berenices, en el centro de la lámina, en una tarjeta astronómica de Urania's Mirror (Londres, 1824).
Durante la campaña siria de Ptolomeo III, Berenice ofreció un mechón de su cabello «a todos los dioses» en el santuario de Arsínoe II-Afrodita Zephyritis, situado en el cabo Cefirio, cerca de la desembocadura canópica del Nilo. La ofrenda pedía el regreso sano y salvo del rey. Después de que el cabello desapareciera del santuario, Conón de Samos identificó una agrupación de estrellas como el mechón trasladado al cielo.
Calímaco convirtió el episodio en un relato etiológico de los Aitia, la Cabellera de Berenice. El original griego se conserva de manera fragmentaria; su desarrollo puede reconstruirse en parte gracias al poema 66 de Catulo, adaptación latina de la elegía. Astronomica 2.24 transmitió posteriormente una versión en prosa del catasterismo.
En el poema, la cabellera habla en primera persona:
El relato debe entenderse a la vez como tradición ritual, creación literaria y representación dinástica. Vinculaba a Berenice con Afrodita y con la reina divinizada Arsínoe II, convertía la seguridad del rey en asunto cósmico y presentaba la fidelidad conyugal de la reina como garantía de prosperidad para el reino. La versión según la cual un sacerdote de Serapis robó la cabellera no forma parte de los testimonios antiguos principales y carece de respaldo documental.
Muerte y culto póstumo