Madonna se convirtió en un ícono de la moda desde su debut en los años de 1980. Se presentó como una «artista visual» e hizo de su estilismo una parte esencial en toda su carrera, lo que le ayudó a ser un referente y adjetivo en esta industria. Como consecuencia, su aparición supuso un punto de inflexión en la industria de la moda en general, lo que hace concordar a muchos expertos que fue ella la que cambió y desdibujó la frontera que existía entre esta industria con la musical. Incluso, se creó el término «Madonna wannabe» para definir a los millones de jóvenes que se vestían igual a ella en diferentes partes del planeta. Además, su figura ha sido el epicentro de variados estudios sobre el impacto de la imagen, la importancia de la moda e interpretaciones sobre los conceptos de la estética, la belleza, la apariencia, la semiótica, el estilo e identidades. Su posición fue descrita por el modista estadounidense Todd Oldham de la siguiente manera: «Madonna es a la moda lo que el Big Bang a la creación».

Según varios investigadores, Madonna es la primera mujer en la historia en tener control completo de su imagen y música, y la primera cantante en reinventar sus estilo; a través de cada disco, videoclip, actuación en directo y otras apariciones culturales. Esta constante reinvención de imágenes y estilos por parte de ella, ha sido un hecho «universalmente conocido» y descrito como «legendario» por varios autores, quienes sugieren que ha sido una parte clave para mantenerse vigente y marcar tendencias en casi toda su carrera con cada nueva producción. Posee el récords guiness al mayor cambio de vestuarios en una película, con Evita de 1996, donde recurrió a unos 85 cambios de prendas. Jeffrey Katzenberg indicó que los cambios que hace la intérprete «reflejan nuestra cultura de hoy día». Sarah Boyd de Forbes explica que «las elecciones de moda de la cantante cambiaron la forma en que las personas ven a los artistas».

En toda su carrera se ha vestido y colaborado con las principales casas de moda y diseñadores de la época contemporánea, además de ser la musa que le ha dado la fama a varios de sus colaboradores, como el caso de Dolce & Gabbana y Jean-Paul Gaultier o los fotógrafos Mario Testino y Herb Ritts por nombrar algunos ejemplos. De esta forma, se le hace responsable de hacer rutinarias las colaboraciones entre los artistas y diseñadores. También ha sido inspiración para varios modistas como Anna Sui, quién gracias a ella, dio apertura a su primer desfile de moda. Otros se han inspirado en ella para sus colecciones y productos de belleza como perfumes. Madonna también ha lanzado sus propias líneas de ropa, perfumes y otros productos de belleza.

Como uno de los rostros más conocidos del planeta, varias fuentes la sitúan como (posiblemente) la mujer más fotografiada del mundo y la celebridad en vida con más portadas de revistas. Además, es la primera celebridad en aparecer en la primera página de la revista Vogue y la primera mujer en protagonizar una portada para Forbes. También es la persona y mujer que más portadas ha protagonizado para Vanity Fair y Rolling Stone respectivamente. Aunque fue un hecho polémico en la época, el primer ejemplar de la revista Vogue con una celebridad como protagonista (la portada de Madonna de mayo de 1989), abrió paso a la revista a acercarse al público mainstream y joven. También ayudó a ser habitual la aparición de famosas no supermodelos en la primera plana de varias otras revistas de moda desde entonces. La edición de 2003 donde aparece en la primera plana de W, se convirtió en la mejor vendida de la publicación. Kanye West la consideró como «el artista visual más grande de la música de todos los tiempos».

Madonna es la «Reina/Diosa de la moda», «Reina/Diosa de la reinvención», «Reina de la belleza», «Reina de las alfombras rojas» y «Reina de la imagen» entre varios otros apelativos de acuerdo con las estimaciones de varios medios de comunicación y autores internacionales. Según Gaultier, ella es «el ícono de la moda más influyente del mundo» y para Karl Lagerfeld, es «la mayor influencia de la moda del planeta». Su imagen y varias de sus prendas convertidas en objetos de culto, han sido exhibidas en exposiciones internacionales de arte y moda. Algunas han llegado a ser parte común en las fiestas de halloween y en el Día de Todos los Santos. Artistas y celebridades como Lady Gaga, Rihanna, Britney Spears, Katy Perry, Miley Cyrus y Kim Kardashian son algunas de las personalidades que se han inspirado en ella en cuanto a sentido estético.

Si bien ha recibido elogios por parte de sus estudiosos, críticos de arte, fotógrafos, diseñadores, escolares y estilistas, también ha sido reseñada desde perspectivas contradictorias y ambivalentes, muchas veces por su ambigüedad y declaraciones políticas que la artista hace a través de su vestimenta. También ha llamado la atención de organizaciones como PETA por su uso de prendas con pieles de animales y considerada el máximo exponente del camp que pone a escalas planetaria e industrial esta sensibilidad. No obstante, muchos autores han dado contrarespuestas a estas críticas.

Trasfondo

Varios autores muestran el sentido de la moda, estilo e imagen que Madonna ha tenido desde su niñez, su evolución siendo una adolescente y el desarrollo constante en toda su carrera profesional. Del primer punto, Pilar Ángel de Terra Networks observó que tras la pérdida de su madre cuando tenía 5 años de edad, la cantante reflejó su rebeldía en la ropa. Si bien era una estudiante con calificaciones sobresalientes, de pequeña mostró su excentricidad y exhibicionismo al enseñar su ropa interior a sus compañeros, además de no usar maquillaje como las otras niñas o afeitarse las axilas. Siempre se caracterizó por ser «muy especial» y creó una moda en su colegio al cambiar el estilo de la prenda escolar, pues doblaba las mangas de su uniforme y coloreaba sus medias, que le llegaban hasta las rodillas. La propia Madonna comenta que expresó su rebelión a través de la moda desde que era niña, junto a una amiga: «Sabíamos que a nuestros padres no les gustaba. Pensamos que era divertido; conseguíamos sostenes y los rellenábamos, usábamos suéteres grandes, 'toneladas' de pintalabios, maquillaje muy mal aplicado, marcas de belleza y nos levantábamos el cabello como Tammy Wynette».

El biógrafo Leo Tassoni en Madonna (1993) apuntó que entre las aficiones de una joven Madonna, era ir a tiendas de segunda mano, donde buscaba ropas llamativas para formar su peculiar vestuario. Compraba camisetas baratas y las cortaba, se ponía ropa que le venía grande, pantalones de hombre, zapatos de tacón y cintas en el pelo. Su adorno preferido era un rosario de turquesas que había pertenecido a su abuela. El consultor Antonio Díaz-Deus notó otro punto, de una Madonna que quería ser de raza negra, mientras citó las palabras de la intérprete: «[...] Estaba muy celosa de mis amigas negras porque tenían trenzas en el pelo y se les quedaba pegado. Así que decidí ponerme alambre en el pelo y trenzarlo para que pudiera pegarse. Me ponía de todo».

Siendo ya una cantante y en un sentido más general, durante la década de 1980, la industria del entretenimiento reconoció el valor de la moda y del estilo como formas de codificación visual para ganar popularidad entre la audiencia, como lo explican los autores Adam Geczy y Vicki Karaminas en el libro Queer Style (2013), mientras mencionaron a la artista. La filósofa Ana Marta González, dijo que este decenio fue el «apoteosis de la apariencia», en los que después de vender y comprarlo todo solo restaba ya la compra y venta de imágenes e identidades. Lo que a partir de aquí permite explicar la sintonía de Madonna con tantos millares de adolescentes del momento por todo el mundo (fenómeno sociocultural definido más adelante como «Madonna wannabe»).

El editor en jefe Jon Pareles en una nota de 1986 para el New York Times, describió que en la década de 1980, para un puñado de artistas, la forma de presentarse visualmente se volvió tan importante como la forma que sonaban en sus discos. Con el formato de los videoclips, varios de ellos crearon personajes públicos a través de una poderosa combinación de letras, música e imágenes, y a medida que la imagen se volvió más importante para construir una carrera, estos artistas saquearon la historia del arte y el cine, dijo Pareles. Como el caso de Cindy Lauper, Michael Jackson y Madonna entre otros. La intérprete, por su parte, se presentó a sí misma como una blonde bombshell ('bomba rubia').

Las influencias de la cantante en este sentido, fueron principalmente actrices de la época dorada de Hollywood, en especial Marilyn Monroe. Esta simbiosis entre Madonna-Marilyn ha sido un punto bastante estudiado por críticos del cine, y de las industrias musicales, académicas y de la moda. Otros también lo han hecho con Eva Perón. Para Joe DiMaggio, quien fue esposo de Marilyn, algunos íconos modernos que utilizaron la imagen de Monroe, no fueron de su agrado, a excepción de Madonna.

Si bien la intérprete se ha inspirado en otras celebridades en el sentido estético, González también explica que antiguamente, las divas cultivaban un estilo muy determinado y personal, pero ella demostró que una estilización es suficiente. De esta forma resaltó que «nadie marcó la cultura pop de los ochenta ni mantuvo una relación tan estrecha con la moda como Madonna». Más referencias que podemos encontrar al respecto, es una nota de 1990 en Los Angeles Times, escrita por la profesora Barbara Clare Foley en donde dijo que «no había ninguna otra mujer en la escena de la moda durante este decenio que influyera más que la cantante». Una posición que se mantendría casi intacta en las décadas siguientes desde el punto de vista de un sinfín de autores internacionales según fuentes de antaño y contemporáneas.

Evolución y estilo

Como preámbulo, hay que entender que desde el inicio de su carrera, Madonna a menudo se ha inspirado en los vestuarios tradicionales y regionales de otras culturas. En sus primeros años se caracterizó por el estilo callejero (street fashion) y recurrió más adelante en prendas de alta costura, así como un constante uso de una tendencia que ella generó llamada Underwear as outerwear, donde se enseña la ropa interior. También han sido recurrentes los vestuarios masculinos e imaginería religiosa, siendo la primera artista en mezclar los crucifijos como accesorio de moda. Las autoras del libro Icons of Beauty: Art, Culture, and the Image of Women (2009) escribieron que a principios de los años 1980, la cantante tomó prestado de la escena punk rock de Nueva York, el new wave, y la iconografía de su educación católica para crear su apariencia y una personalidad desafiante. Los corsés han sido de las prendas más comunes durante su carrera.

Los lazos, encajes, tules blancos, además de cruces, cadenas y guantes con los dedos cortados, así como camisetas de tiendas de segunda mano, chamarras de mezclilla, piel pálida, colores estridentes, labios rojos y cabello rubio por el peróxido fueron solo algunos de los elementos que Madonna usó en los inicios de la década de 1980. Se destacó el cinturón «Boy Toy»; un apodo que también se había ganado en Nueva York por sus coqueteos con hombres. En su película Buscando desesperadamente a Susan de 1985 se caracterizó por utilizar labios rojos, pelo ondulado, gafas Ray-Ban, pendientes dorados, collares, camisetas y chaquetas de corte masculino. Parte del vestuario en el filme pertenecía a la propia cantante. Muchos autores indican que con su participación en esta película, cimentó su estatus de «ícono de la moda».