Santa Rosa de Osos es un municipio de Colombia localizado en la subregión norte del departamento de Antioquia. Es uno de los primeros pueblos fundados en la región de Antioquia durante el periodo colonial Español (1636). Su cabecera municipal está ubicada a 2585 m s. n. m. y dista 74 kilómetros de la ciudad de Medellín, capital del departamento.

Santa Rosa de Osos está situada en el nacimiento del río Guadalupe y es considerada la capital histórica del norte de Antioquia, siendo el centro urbano más importante de la Zona del Altiplano, que agrupa a los municipios de la subregión situados en los valles altoandinos de los ríos Grande y Guadalupe. Esta zona del Altiplano es un relevante centro de producción agrícola, ganadera, industrial y energética, siendo la zona más poblada del Norte antioqueño. Su centro urbano ubicado en medio del altiplano y su temperatura media de 13.3°C, lo convierten en uno de los municipios más altos y fríos del departamento.

Debido a su amplia variedad de productos y servicios, Santa Rosa de Osos es el municipio de la subregión norte con el PIB más elevado. Es el único de los 17 municipios que conforman la subdivisión que aporta más de un billón de pesos a dicho indicador, lo que la convierte en la primera economía del norte y la decimoséptima de Antioquia, siendo uno de los municipios de Colombia con mayor producción lechera.

Limita por el norte con los municipios de San Andrés de Cuerquia, Yarumal, Angostura y Carolina del Príncipe, por el este con los municipios de Carolina del Príncipe, Gómez Plata, Yolombó y Santo Domingo, por el sur con los municipios de Donmatías y Entrerríos y por el oeste con los municipios de Entrerríos, Belmira y San José de la Montaña.

Historia

Resumen de la historia de Santa Rosa de Osos Antes de la llegada de los conquistadores españoles, los indígenas Nutabes habitaban el territorio de Santa Rosa de Osos. Trabajaban el tejido de algodón y explotaban el oro. Su organización social era patriarcal y creían en la vida después de la muerte, por lo que enterraban a sus muertos con utensilios y joyas.

La región fue descubierta en 1541 por el capitán conquistador español Francisco Vallejo, quien la denominó «Valle de los Osos» por la gran cantidad de estos animales. Hacia 1600, los exploradores y colonos que buscaban oro se percataron de la abundancia del metal en la región.

Liderados por el capitán Antonio Serrano de Espejo, fundaron un poblado en el sitio en 1636, fundación que fue aprobada por su Majestad el Rey Felipe IV de España.

En 1659, el distrito se erigió en parroquia con el nombre de «San Jacinto de los Osos». En 1792 se rebautizó como «Villa de Nuestra Señora de los Osos» y en 1811 adquirió el nombre que hoy tiene, Santa Rosa de Osos. El distrito fue erigido como municipio en 1814 por disposición del dictador Juan del Corral.

En 1917 se instauró la diócesis de Santa Rosa de Osos por orden del papa Benedicto XV. Hacia 1924 fue nombrado obispo monseñor Miguel Ángel Builes Gómez, quien dirigió la diócesis por más de cuarenta años y fundó cuatro importantes comunidades religiosas para la Iglesia católica colombiana.

La historia de Santa Rosa está marcada por su vocación católica, por lo que muchos de sus atractivos turísticos son de carácter religioso. Además, es un gran productor de leche y posee una importante riqueza hídrica, que ha posibilitado la construcción de embalses como Riogrande I y II.

Descubrimiento y colonización del Valle De Los Osos

El mariscal Jorge Robledo, llegó a inmediaciones de Anzá en septiembre de 1541, desde este lugar despachó varias comisiones, entre ellas una al mando del capitán Francisco Vallejo. Este salió con 40 hombres encaminándose por los Llanos de Ovejas (Actual corregimiento del municipio de San Pedro de los Milagros), el mismo San Pedro y Entrerríos. Luego a finales de ese mismo año descubrió un valle de temperatura muy fría que denominó ""Valle De Los Osos"" por los muchos que encontró.

Este valle estaba habitado por los indígenas Nutabes, que debido a la falta de vestigios se da a entender que estaba muy poco poblado, creyéndose que un posible asentamiento estaba ubicado en el actual sector de Los Chorros, en pleno nacimiento del río Guadalupe con el nombre de Sotachiro, que sería quizás el nombre de algún cacique Nutabe, esto debido a que sus asentamientos llevaban normalmente el nombre de sus dirigentes, tales como Guarcama, Cuerquia, Pipimán, Ozeta, Maquira y Aguarizí. (Sotachiro como nombre se heredó a un antiguo paraje que en la actualidad está en la vereda El Vergel). Al igual que ocurrió en otros lugares dominados por la etnia Nutabe, estos obligaron a Vallejo a abandonar el sector debido a las hostilidades mostradas por este pueblo nativo. Cómo estos indígenas no aparentaban abundante riqueza, el Valle De Los Osos no se hizo interesante para los ambiciosos conquistadores españoles; que dejaron en el olvido el sector por casi un siglo.

La aparente pobreza de los habitantes, hizo creer a los españoles que la tierra carecía de minerales preciosos y el territorio permaneció "virgen" y en el abandono estatal durante mucho tiempo; a pesar de que Don Andrés de Valdivia (asesinado brutalmente por el cacique Guarcama) y Don Gaspar de Rodas (quien ordenó un exterminio indígena Nutabe en venganza al asesinato de Valdivia) visitaran a mediados del el Valle de los Osos en el cargo de gobernadores de la ciudad de Santa Fe de Antioquia; territorio al cual pertenecía por ese entonces.

La fundación del pueblo que fue denominado Ranchería se dio en el año de 1636 por parte del capitán español Antonio Serrano y Espejo; las primeras colonizaciones se dieron a manos de Pedro Gutiérrez Colmenero (primer alcalde mayor de la Villa de Medellín (1675)) y Don Antonio De Mesa, ambos naturales de Jerez de la Frontera que con Juan Nuño De Sotomayor descubrieron en 1645 los minerales del valle y comenzaron la explotación en las quebradas: San Juan, La Trinidad, Orobajo, San José, San Antonio, Santa Ana y San Lorenzo. Cómo también en el río Guadalupe y la quebrada Los Mártires.

Al mismo tiempo que Gutiérrez Colmenero laboraba estas minas, Fernando Toro Zapata, capitán y juez oficial de la real casa de la ciudad de Santa Fe de Antioquia, entraba a trabajar las minas de la quebrada Caruquia.

La Ranchería El primer caserío estaba ubicado al sur de la ciudad actual, en el barrio que hasta nuestros días conserva el nombre de La Ranchería, ubicado hoy en el centro poblado La Granja, a un kilómetro del barrio Arenales. Este único asentamiento urbano que se dio para 1636 en el Valle de los Osos se denominó hasta la segunda mitad del La Ranchería, siglo en el cual se cambió la ubicación de la centralidad urbana del territorio a San Jacinto de los Osos, emplazamiento actual de la ciudad.

Durante la época de La Ranchería el mineral de este lugar era del capitán Ignacio Vélez De Rivero, al igual que la capilla que existió allí en 1640; donde ya se evocaba la tradición Católica que iba a tener el municipio.

Los ricos yacimientos minerales que se encontraron cerca de las quebradas Bramadora, San Juan y San Antonio justo en el momento preciso cuando en la ciudad de Antioquia se agotaba el oro; atrajeron una gran cantidad de personas de ésta y de Cáceres. Se estima que en 1650 había más de 700 negros dedicados exclusivamente al laboreo de minería y más de 500 españoles o hijos de peninsulares, que en su mayoría eran señores ricos y distinguidos en la época.

En los primeros años de este asentamiento la extracción del oro se hacía con relativa facilidad en las orillas de las quebradas y ríos, que siempre se han caracterizado por tener un recorrido calmo; sin embargo el laboreo se fue dificultando poco a poco cuando hubo necesidad de emprender trabajos en puntos apartados de los caudales, donde era necesario conducir las quebradas en canoas, pasando por los árboles o palos anclados al piso. Sin embargo muchas veces había puntos donde las aguas no podían subir, al encontrarse muy apartados o más altos que el nivel de las mismas; este trabajo obligó a los mazamorreros a cargar sobre sus espaldas el material para ser transformado en el metal precioso, lugares donde en temporadas de lluvia se tenían que llenar de grandes reservorios de agua para poder ser usada en el proceso de beneficio del mineral. Dados los bajos conocimientos "tecnológicos" de la época grandísimas extensiones de terreno fueron excavadas con hoyos de entre 10 y 30 metros de profundidad, dependiendo de donde estuviera ubicado el yacimiento minero. Cómo muchas veces el material debía ser llevado a otros lugares para su lavado, poco a poco el terreno fue cambiando a medida que avanzaba la minería, hasta el punto de que hoy en día se ven enormes cicatrices dentro del perímetro urbano de la ciudad. Estos procesos fueron mejorados por el entonces oidor Mon y Velarde que estableció leyes para los procesos mineros, acompañado de Monsieur Laneret o Moneret que a finales del comenzó a montar molinos, una tecnología mucho más moderna para la época.

Partido de San Jacinto de los Osos A principios del empezó una gran corriente de inmigración procedente de Medellín y Rionegro, La población aumento de tal manera que para 1659 se erigió en parroquia con el nombre de San Jacinto de los Osos y en 1770 comenzó la población del emplazamiento urbano actual de la ciudad. El primer cura fue Juan Bautista Dávila Caballero, pero con anterioridad habían vivido en el caserío Jacinto de Toro, que vino con Pedro Martín de Mora y Fray Pedro Simón; quien escribió una narración sobre las minas.

San Jacinto tuvo tanto ensanche para el que existían 5 capillas fuera de la parroquial, entre las que se destaca la de Tierradentro. La Capilla parroquial estaba dedicada en honor Nuestra Señora De Guadalupe; ubicada desde 1648 en el sitio de nacimiento del río homónimo; fue levantada en conmemoración a un milagro ocurrido a la persona de Pedro Bustamante, aventurero español, quien viéndose solo y acosado por los indígenas, acudió a La Virgen De Guadalupe, la cual envió a Juan Torres en su ayuda. Sin embargo los nativos despedazaron a este y Bustamante escapó de manera prodigiosa, apareciéndose ante sus soldados cuando éstos celebraban sus exequias. El relato lo trae el doctor Julio César García como ocurrido a orillas del río Grande, siendo la construcción histórica de esta Iglesia cerca emplazamiento actual de Capilla del Señor de la Humildad, lo que posiblemente daría nombre al importante río Guadalupe, que nace justamente en la parte posterior de este templo.

El cementerio del pueblo estaba ubicado donde es hoy en día el Parque Simón Bolívar, plaza principal del municipio. Para su construcción ayudó Don Pedro Rodríguez de Zea en 1775, quien por entonces se desempeñaba como gobernador del sitio de Los Osos y quien dio el permiso para la fundación de las actuales municipalidades de Yarumal, Donmatías y Carolina del Príncipe.

Las costumbres de San Jacinto de los Osos eran variadas; las principales fiestas se celebraban en honor a la patrona, Nuestra Señora De Guadalupe y posteriormente La Virgen De Chiquinquirá. La llegada del obispo de Popayán, el matrimonio de un rico o la coronación de algún monarca español era motivo de celebración.