La planificación de la conservación es el proceso de localización, configuración, implementación y mantenimiento de recursos, para promover la persistencia de la biodiversidad y los recursos naturales.Pressey, R. L., Cabeza, M., Watts, M. E., Cowling, R. M., & Wilson, K. A. (2007). Conservation planning in a changing world. Trends in ecology & evolution, 22(11), 583-592. Se vale de la utilización de protocolos específicos para identificar especies, sitios o regiones prioritarias y desvincularlas de los procesos que amenazan su existencia y permanencia, mediante acciones de conservación. No solo utiliza el análisis de los sistemas biológicos para determinar nuevas áreas prioritarias, sino también se vale de la retroalimentación, la revisión y reiteración para evaluar los sistemas preexistentes con el fin de mejorarlos. Margules, C., Sarkar, S., & Margules, C. R. (2007). Systematic conservation planning. Cambridge University Press miniaturadeimagen|Mantodea en Costa Rica.
El núcleo principal de la planificación para la conservación es la biodiversidad. Meynard, C. N., Howell, C. A., & Quinn, J. F. (2009). Comparing alternative systematic conservation planning strategies against a politically driven conservation plan. Biodiversity and conservation, 18(12), 3061-3083 Sin embargo, diversidad biológica es un concepto ambiguo, multifacético y dinámico que incluye las formas de vida a diferentes escalas tanto temporales como espaciales. La diversidad biológica no depende únicamente de las condiciones ambientales que pueden encontrarse en una localidad, sino también, depende de las condiciones abióticas existentes en los territorios adyacentes y de la única e irrepetible historia de los organismos. Lobo, J. M. (2008) Hacia una estrategia global para la conservación de la diversidad biológica. Boletín Sociedad Entomológica Aragonesa, 1(42), 493-495 Es por esto que, para ser eficaz, la planificación para la conservación debe lidiar con dos tipos de cambios: en primer lugar, la biodiversidad no es estática en el tiempo o el espacio, sino es generada y mantenida por procesos naturales y, en segundo lugar, los humanos están alterando el planeta de diversas maneras a tasas cada vez más aceleradas. Así, la planificación de la conservación debe tener dos ejes centrales: la variación en las amenazas a la biodiversidad (y las respuestas a éstas), que se pueden medir como la vulnerabilidad, Pressey, R.L. and Taffs, K.H.(2001).Scheduling conservation action in production landscapes: priority areas in western New South Wales defined by irreplaceability and vulnerability to vegetation loss. Biological Conservation, 100, 355–376. y la desigual distribución de la biodiversidad que puede medirse como la irremplazabilidad. Pressey, R. L., Johnson, I. R., and Wilson, P. D. (1994). Shades of irreplaceability—towards a measure of the contribution of sites to a reservation goal. Biodiversity and Conservation, 3, 242–262.
Es importante mencionar que existe una brecha entre la investigación y la aplicación. Es decir, hay un límite entre la teoría y la práctica, donde la implementación exitosa de la conservación se ha concebido, de forma explícita, desde el marco conceptual de la disciplina de la vulnerabilidad y la imposibilidad de sustitución.Brooks, T. (2010). Conservation planning and priorities. Conservation Biology for All. Escrito por Brooks199-219
Históricamente, la conservación de la diversidad, fue interpretada en solo tres niveles jerárquicos: genes, especies y ecosistemas. Sin embargo, en la actualidad, la incorporación de criterios relacionados con el uso sustentable de la biodiversidad, que garanticen la posibilidad de una óptima calidad de vida a las generaciones presentes y futuras, ha requerido de la planificación de la conservación en todos los niveles: global, regional, ecosistemas, paisaje, especies, genes.
No obstante, resulta difícil establecer criterios de conservación lo suficientemente amplios para examinar la complejidad de las interacciones espaciales y temporales, que han influido e influyen sobre la distribución y magnitud de la diversidad biológica.
Dado que el término «biodiversidad» es muy amplio como para abarcarlo en un solo intento de planificación, surge un interrogante: ¿cuál es la mejor estrategia de trabajo para avanzar hacia un «progreso conservacionista»? Aunque no existe una única respuesta a este interrogante, tal vez el primer paso debería orientarse a responder tres inquietudes básicas: ¿qué tenemos? ¿dónde está lo que tenemos? y ¿cuál es el estado de lo que tenemos?. Encontrar respuesta a estos interrogantes puede ser un muy buen punto de partida para diseñar una posible estrategia para la conservación de la biodiversidad. Sin embargo, reconociendo que los recursos disponibles son finitos, puede ser conveniente dar respuesta a un interrogante adicional: ¿qué, de eso que tenemos, debe ser priorizado en términos de conservación?.Galindo, G., Gordillo, D. M., Suarez, N. R. B., Betancourth, J. C., & Vergara, L. K. (2009). Planificación ecorregional para la conservación de la biodiversidad en el Caribe Continental Colombiano. Instituto Alexander Von Humboldt
Inicios y actualidad de la planificación para la conservación miniaturadeimagen|Mono verde en el Parque nacional Comoe (Costa de marfil)
La conservación de la naturaleza se inició en Occidente a finales del con la declaración de reservas y parques que se creaban para un propósito particular: mantener calidad estética, fauna y flora, condiciones ambientales especiales, fenómenos raros o únicos y valores culturales.Andrade, G., & Corzo, G. (2011). ¿Qué y dónde conservar? Bogotá D.C., Colombia: Parques Nacionales Naturales de Colombia.
La principal característica de este enfoque es que no utilizaba criterios sistemáticos para su selección o al menos no lo hacía de manera explícita. Así, estas áreas, eran seleccionadas a partir de criterios muy poco racionales o científicos, que terminaban convirtiéndose en sitios más o menos protegidos de la adversa influencia humana. Es decir, la ausencia de una planificación adecuada era la norma y así, el espacio natural, terminaba por constituirse en una oportunidad de progreso económico a corto plazo, convirtiendo áreas de alto valor ambiental en parques temáticos dedicados a proveer de servicios de esparcimiento y ocio a la población.
La aplicación de un enfoque sistemático, esto es, de selección y descarte de sitios con base en criterios y métodos explícitos, se inició con una propuesta de la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) para crear una red de áreas protegidas en África (UICN 1976). A partir de aquí, para asistir a la toma de decisiones en la conservación de la naturaleza, con el fin de establecer la mejor estrategia de trabajo, se están incrementando los proyectos científicos y técnicos donde se sigue una serie de pasos que consiste en valorar las características de la biodiversidad en un área particular, para luego, seleccionar las áreas con características más relevantes; evaluar la red de espacios naturales protegidos existente y su mejora e identificar y mitigar los impactos antropogénicos, presentes y potenciales, más graves sobre la biodiversidad.Razola, I., Benayas, J. R., De la Montaña, E., & Cayuela, L. (2006). Selección de áreas relevantes para la conservación de la biodiversidad. Revista Ecosistemas, 15(2)
Sin embargo, en las últimas décadas, debido a los acelerados cambios que el hombre está produciendo en el planeta, el número de especies en peligro de extinción es destacadamente superior a los recursos que se disponen para conservarlos. Por esto, los científicos han planteado la necesidad de priorizar espacios para la conservación: cómo sacar el mayor rendimiento con el menor costo posible. Así, se comenzó a utilizar el término “hotspots” para referirse a las áreas que concentran grandes cantidades de biodiversidad. Este enfoque utilizando los puntos hotspots llevó a que diferentes organizaciones en el mundo destinaran la fimamciación de más de 750 millones de dólares, la suma más grande asignada a una estrategia de conservación individual.
Los primeros trabajos sobre hotspots se centraban fundamentalmente en la identificación de núcleos de diversidad a escala global. Sin embargo, varios criterios biológicos pueden ser invocados con fines de establecimiento de prioridades (por ejemplo, endemismo, riqueza de especies, rareza, y especies taxonómicamente inusuales). No obstante, la utilización de un enfoque basado en “hotspots” ha creado gran incertidumbre en el ámbito científico debido principalmente a que, para entender estos enfoques de establecimiento de prioridades globales, es importante examinar los indicadores de vulnerabilidad e irremplazabilidad que se utilizan, y las unidades espaciales de lo que se prioriza. Además, la falta de datos sobre biodiversidad y endemismo en algunas regiones, así como también, la falta de coordinación y monitoreo dificultan la posibilidad de evaluar la efectividad de planes de conservación.
Hotspots para la planificación de la conservación
En 1988, el ecólogo Myers fue el primero en aplicar los conceptos de irremplazabilidad y vulnerabilidad para orientar la planificación de la conservación a escala global. En su análisis, sin criterios cuantitativos, basado solo en pérdida de hábitat y alto grado de endemismo, localiza 10 “hotspots” en bosques tropicales de todo el planeta. Marchese, C. (2015). Biodiversity hotspots: A shortcut for a more complicated concept. Global Ecology and Conservation, 3, 297-309
En 1989, la organización conservacionista “Conservación Internacional” (CI) adoptó este modelo añadiendo dos criterios cuantitativos estrictos: para calificar como un “hotspots”, una región debe contener al menos 1.500 plantas vasculares endémicas (> 0,5% del total del mundo), y debe haber sufrido una pérdida de superficie de hábitat de al menos un 70% de su superficie original. Estos esfuerzos culminaron en una extensa revisión globalMittermeier, C.G., Turner, W.R., Larsen, F.W., Brooks, T.M., Gascon, C., 2011. Global biodiversity conservation: the critical role of hotspots. In: Zachos, F.E., Habel, J.C. (Eds.), Biodiversity hotspots: Distribution and Protection of Priority Conservation Areas. Springer-Verlag, Berlin, pp. 3–22 y la publicación científica que introdujo siete nuevos puntos de acceso sobre la base de estos dos criterios.
Periódicamente estos “puntos calientes” se revisan y los análisis hasta ahora han revelado un conjunto de 35 puntos calientes de biodiversidad. Estas regiones colectivamente tienen no menos de 50% de plantas vasculares y 42% de los vertebrados terrestres (anfibios, mamíferos, aves y reptiles) como especies endémicas.
Debido a la pérdida de hábitat en estas regiones, esta riqueza insustituible de la biodiversidad se concentra en apenas 2,3% de la superficie terrestre del mundo. En contraste con el reino terrestre, los datos sobre la distribución y el estado de las especies acuáticas, están comenzando a ser sintetizado en una escala global.
Los datos sobre las regiones marinas siguen siendo escasos en comparación con la información sobre los sistemas terrestres, y nuestra falta de conocimiento acerca de los sistemas de agua dulce es aún mayor.
Los impactos de los “hotspots” de biodiversidad en la conservación han sido diversos y profundos, no solo en el ámbito científico, sino también político-social.
El trabajo de Myers et. al. 2000 es uno de los artículos más citados y el uso del término “hotspots” ha crecido exponencialmente en los últimos años. Sin embargo, el impacto más sustancial ha sido en la asignación de recursos. Se ha convertido en el enfoque más directo de las prioridades de conservación global atrayendo más de mil millones de dólares en inversiones de conservación.