El Cártel de los Soles es un término general designado para describir redes criminales de narcotráfico y corrupción que habrían aparecido a principios de la década de 1990 dentro de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, con altos mandos y cargos políticos como implicados en el tráfico internacional de drogas, terrorismo y la corrupción estatal en Venezuela. Estados Unidos designó al cártel como redes de clientelismo en enero de 2026 y señaló como presuntos líderes a Nicolás Maduro y Diosdado Cabello. El gobierno venezolano ha negado las acusaciones expuestas sobre narcotráfico.
Especialistas del narcotráfico han descrito que la organización no tiene la estructura tradicional de un cartel. Según InsightCrime, es una serie de células desconectadas integradas en el ejército venezolano.https://edition.cnn.com/2025/11/17/americas/venezuela-cartel-de-los-soles-fto-latam-intlhttps://www.france24.com/en/live-news/20250828-us-targets-venezuela-over-soles-cartel-does-it-exist El exdirector de Antidrogas de la ONU, Pino Arlacchi, declaró que el "Cartel de los Soles no existe en los reportes de la ONU, de agencias europeas y de la mayoría de instituciones internacionales de seguridad" y "es una creación de la imaginación de Trump". Informes desde 2020 de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) han incluido a Venezuela como parte de las rutas de salida de cargamentos de cocaína en la región. Sin embargo, el país solo desempeña un papel marginal en el narcotráfico internacional. Según el Informe Mundial sobre las Drogas 2025 de la ONUDD, Venezuela está libre de cultivos ilícitos y menos del 5% de la cocaína colombiana cruza territorio venezolano. El informe 2025 del Departamento de Estado de EE. UU. sobre operaciones antidroga a nivel mundial no hizo mención alguna al «Cartel de los Soles» ni a ninguna conexión entre Maduro y el narcotráfico.
Las actividades de narcotráfico en Venezuela han incluido el envío de 1,3 toneladas de cocaína contenidas en el vuelo 385 de Air France con la colaboración de la Guardia Nacional de Venezuela, cuya incautación en 11 de septiembre de 2013 había sido la mayor incautación de narcóticos en la historia de Francia hasta entonces, y el envío de más de 5,5 toneladas de cocaína en un avión DC-9 desde Venezuela hacia México, cuyo cargamento se reporta que anteriormente había sido trasladada hasta el hangar presidencial de Venezuela. Expertos y analistas han concluido que los envíos de tales cantidades habrían sido imposibles sin el conocimiento o la colaboración las autoridades venezolanas.
Las Naciones Unidas tiene registros sobre la existencia del Cartel de los Soles desde al menos 2019: en su informe correspondiente a ese año, publicado en 2020, la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes, concluyó que en Venezuela surgió una nueva red informal de narcotráfico que logró infiltrarse en los cuerpos de seguridad para facilitar el tránsito de cargamentos de cocaína hacia Europa y los Estados Unidos. En marzo de 2020 el Departamento de Justicia de Estados Unidos emitió un comunicado formal en donde sitúa como líder del Cártel de los Soles a Nicolás Maduro y Diosdado Cabello, ofreciendo una recompensa de hasta 50 millones de dólares por información que permita su captura y judicialización.El gobierno venezolano ha negado las acusaciones expuestas sobre narcotráfico. El diputado del partido de gobierno, Pedro Carreño, ha desestimado la existencia de dicha organización, declarando que se habla del Cartel de los Soles «para satanizar a nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana».
El gobierno estadounidense de Donald Trump declaró al «Cartel de los Soles» como «organización terrorista» en agosto de 2025. Los gobiernos de Argentina, Ecuador, Paraguay, Perú y República Dominicana se han alineado con esta decisión. Específicamente, Donald Trump ordenó a las Fuerzas Armadas de su país actuar contra los carteles de la droga de América Latina con dicha designación. El 11 de septiembre de 2025, el Parlamento Europeo aprobó una resolución no vinculante solicitando su incorporación a la lista de la Unión Europea de organizaciones terroristas, y el 24 de noviembre de 2025, el Departamento de Estado de los Estados Unidos lo designó como organización terrorista internacional.
Historia
Origen El término Cártel de los Soles habría sido utilizado por primera vez en 1993, y la organización se compone principalmente por altos oficiales militares que están estrechamente vinculados al crimen organizado internacional. De acuerdo a InSight Crime, el término “Cartel de los Soles” se usó cuando dos generales de la Guardia Nacional, el jefe de la unidad antinarcóticos General de brigada Ramón Guillén Dávila y su sucesor Orlando Hernández Villegas, fueron investigados por narcotráfico y otros delitos conexos; en su calidad de comandantes de brigada, cada uno usaba un sol como insignia en sus charreteras, lo que dio origen al nombre de “Cartel del Sol”. En octubre de 1992 se inició una campaña contra los ciudadanos General de brigada (GN) Ramón Guillén Dávila, el Mayor (GN) Arnaldo José Moscoso Quijada, el Mayor (GN) Jesús María Blazco Martín, el capitán (GN) Vicente Di Genaro Magallanes y el ciudadano Adolfo Romero Gómez. En marzo de 1993, el juzgado dio lugar a la acusación; sin embargo, en diciembre de 1998, la corte penal anuló lo actuado por un conflicto de competencia. En noviembre de 1996, una corte de Miami encausó por narcotráfico a Ramón Guillén por introducir hasta 22 toneladas de cocaína cuando era jefe de la unidad antinarcóticos entre 1987 y 1991.
Más tarde, cuando comenzaron las investigaciones, se encontró que "generales de división" de la Guardia Nacional estaban involucrados en delitos de narcotráfico, formando así el Cártel de los Soles, ya que los generales de división tienen dos soles como emblemas.
En 1997 el tema regresó al debate público a raíz de una investigación de la Dirección de Inteligencia Militar (DIM) contra un grupo de militares acusados de narcotráfico en los estados Monagas y Anzoátegui. El instructor y denunciante principal del caso fue el mismo que ocasionalmente había participado en la investigación contra Guillén Dávila, el abogado y coronel Claudio Turchetti.
Para 2001, los tribunales no aceptaron la acusación de Turchetti, y el coronel también había perdido favor por parte del régimen entrante, dado que años antes había revelado el video en el que Hugo Chávez era recibido en Cuba con honores de un jefe de Estado.
En un principio, la actividad de las Fuerzas Armadas Venezolanas en torno al narcotráfico consistía en aceptar sobornos e ignorar mientras los traficantes movían su mercancía. Los militares no tenían conexiones directas con proveedores y en gran parte no movían ni almacenaban cocaína ellos mismos.
Revolución bolivariana Según el periodista Héctor Landaeta, el fenómeno empezó cuando el narcotráfico introdujo cocaína a Venezuela utilizando unidades militares corruptas ubicadas en la zona fronteriza con Colombia. Funcionarios del gobierno de Nicolás Maduro, entre ellos los vinculados, han negado la existencia de dicho cartel organizado. McDermott, codirector y cofundador de Insight Crime, describe que «la diferencia en Venezuela comparado con México y Colombia es que dentro de Venezuela un buen porcentaje del negocio está manejado por dentro del Estado».
Según la revista canadiense Vice News y Emili J. Blasco, crítico del Estado bolivariano en su libro Bumerán Chávez, el gobierno del presidente Hugo Chávez «expandió la corrupción a niveles sin precedentes», corrompiendo al Ministerio Público, al sistema judicial y a las fuerzas armadas, «donde habría llegado a salir el 90% de la producción de cocaína colombiana hacia Estados Unidos y a Europa», y a través del Plan Bolívar 2000, habría otorgado a militares millones de dólares para subsidiar programas sociales sin ningún control y que posteriormente desaparecieron. También habría otorgado inmunidad legal a oficiales implicados en narcotráfico para mantener el poder y su lealtad. Cuando Chávez expulsó de Venezuela a la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) en 2005, Venezuela comenzó a ser una ruta más atractiva para el comercio internacional de drogas. De acuerdo a fuentes de inteligencia colombiana, un vigilante de drogas arrestado declaró que «personal con altos cargos en la seguridad del presidente Hugo Chávez se encargaban de arreglar el traslado de cargamentos de drogas en barcos que circulaban a través de rutas por Venezuela». También se ha alegado que la Guardia Nacional había trabajado con la guerrilla colombiana de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia - Ejército del Pueblo (FARC-EP) en el tráfico de drogas. Oficiales británicos declararon que aviones de Colombia con drogas fueron custodiados desde bases de la Fuerza Armada Venezolana.
Durante la mitad de la primera década del año 2000, elementos de la Guardia Nacional y otras ramas del ejército se hicieron mucho más activos en el tráfico de drogas. Células dentro de las fuerzas de seguridad comenzaron a comprar, almacenar, transportar y vender cocaína, mientras que anteriormente su labor principal era extorsionar a los narcotraficantes que movían cargamentos de cocaína.
Tres acontecimientos significativos contribuyeron al auge del crimen organizado en Venezuela. En primer lugar, Colombia firmó el multimillonario Plan Colombia de seguridad con Estados Unidos, lo que permitió que la Fuerza Pública de Colombia presionara a los grupos guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC-EP) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) como nunca antes. Esta presión militar obligó a los guerrilleros a mover sus operaciones a los estados fronterizos de Venezuela que eran poco vigilados.
Luego, en 2002 ocurrieron dos hechos claves, uno tras otro. El primero fue el final de los diálogos de paz entre las FARC-EP y el gobierno del presidente Andrés Pastrana, con lo cual la guerrilla perdió su zona de distensión, territorio cocalero en el sur de Colombia, viéndose obligada a buscar otros refugios. El segundo fue el intento de golpe de Estado que removió temporalmente al presidente Hugo Chávez del poder. Esto llevó a Chávez a centrar significativa parte de su energía en la identificación y sanción de los golpistas, mientras lideraba otras intensas batallas políticas, como la huelga petrolera de 2002-2003.
Las consecuencias del golpe llevaron al gobierno de Chávez a reforzar su círculo de confianza, lo cual también significó que muchas posiciones influyentes en el gobierno o las oportunidades lucrativas de contratos les fueron otorgadas a militares leales. Se dio la sensación de que el gobierno asumió una posición de régimen pretoriano, con militares retirados o en servicio ocupando cargos destacados en estamentos del Estado.
Chávez también estableció áreas de operaciones militares a lo largo de la frontera, invocando el temor a una invasión estadounidense desde la frontera con Colombia. Se cree que fue en ese momento cuando efectivos, tanto del ejército como de la Guardia Nacional, se corrompieron por el dinero del narcotráfico.
Las Naciones Unidas tienen registros sobre la existencia del Cartel de los Soles desde al menos 2019: en su informe correspondiente a 2019, publicado en 2020, la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes concluyó que en Venezuela surgió una nueva red informal de narcotráfico que logró infiltrarse en los cuerpos de seguridad para facilitar el tránsito de cargamentos de cocaína hacia Europa y los Estados Unidos.
Para enero de 2026 la fiscalía de Estados Unidos describó al Cartel como una "red de corrupción estatal". El mismo año la Unión Europea lo describió como un "sistema clientelar".