Retrato del artista adolescente (A Portrait of the Artist as a Young Man, en inglés) es una novela semiautobiográfica escrita por el escritor irlandés James Joyce, publicada en formato de serial en la revista The Egoist, entre 1914 y 1915, y como libro en el año 1916. Novela de aprendizaje, o Bildungsroman,Trad. libre Tindall, 51 es la historia de un muchacho llamado Stephen Dedalus, que es el alter ego del propio autor, por lo que en ella aparecen muchos eventos basados en la vida real del escritor.Para Stanislaus Joyce, en contra de la opinión general, esta obra no era autobiográfica, sino una «creación artística». Trad. libre S. Joyce, en My Brother's Keeper (1982). London: Faber and Faber. ISBN 0-571-11803-8, p. 39Tindall, como Levin, Burgess y la mayoría de los críticos, afirma que Joyce tomó todos los materiales de su experiencia personal, aunque siendo de natural «divertido y chispeante, hizo a su protagonista muy solemne»; por este y por otros motivos la obra no puede ser considerada estrictamente una autobiografía. Trad. libre Tindall, 53Jeri Johnson recuerda que el propio Joyce participó a su hermano Stanislaus su intención de escribir una novela «almost autobiographical» (casi autobiográfica). Añade Johnson que más claramente autobiográfica es Stephen Hero. Trad. libre Johnson, en A Portrait..., pp. xii-xiii

El apellido del personaje hace clara referencia a Dédalo, el arquitecto y artesano de la mitología griega;Burgess describe la gloriosa epifanía de Stephen al respecto. Trad. libre p. 57 dédalo, en castellano, es también «laberinto». El Retrato había conocido una versión anterior, datada en 1905, que no llegó a ver la luz en vida del autor: Stephen el héroe.

La obra está contada desde el punto de vista del propio Stephen (nombre que pudiera ser alusión a san Esteban, primer mártir cristiano), cuya subjetividad se va desarrollando a lo largo de cinco episodios o capítulos. La narración adopta al principio el estilo indirecto libre, similar al monólogo interior: el narrador, transmutado en personaje, aparentemente expone sus pensamientos tal cual le vienen, muchas veces al azar. Posteriormente se recurre a la clásica tercera persona narrativa. En términos generales, se retratan en la novela las luchas de un joven sensible en contra de las convenciones de la sociedad burguesa de su tiempo, en especial las católicas e irlandesas.

Muy característico de la obra, y del hacer de Joyce, es la evolución estilística que exhibe el Retrato, progresión que el autor hace coincidir con las sucesivas etapas en la vida del protagonista.«El léxico, la estructura de la frase, el acento, siguen a los del protagonista, el 'artista' del título. Evolucionan de acuerdo con el 'artista', y maduran como él, y crecen en complejidad, florecen y hasta se sobreexcitan en paralelo con el desarrollo de su mente». Trad. libre Johnson, en A Portrait..., pp. xxii-xxiii Así, pasa de reflejar los balbuceos de un bebé en las primeras páginas, a los depurados períodos que cierran la novela, en los cuales se explaya la peripecia interior de un universitario. Esta mezcla de estilos alcanzará su máxima expresión en Ulises (1922), obra maestra del autor, en la cual repite protagonismo Stephen Dedalus.

La Enciclopedia Británica recoge sobre esta obra que es considerada por muchos «la más grande novela de aprendizaje en lengua inglesa de la historia».Trad. libre: «considered by many the greatest bildungsroman in the English language»:

Resumen La novela arranca plasmando las sensaciones de un niño pequeño en primera persona (estilo indirecto libre). Stephen Dedalus disfruta de su aún corta vida y se asombra con las muchas cosas nuevas que la misma vida va poniendo ante sus ojos; le gusta sobre todo escuchar los cuentos de su padre, Simón Dedalus. Llegado el tiempo de asistir a la escuela, es matriculado en el Clongowes Wood, un colegio jesuita para jóvenes de familias adineradas. Un día, durante un peligroso juego entre compañeros, Stephen es empujado a una fosa por otro alumno, lo que le ocasiona un trastorno que le hará pasar una noche en la enfermería. Allí sueña con su propia muerte y sus consecuencias, bajo la imagen de Parnell, radical personaje político irlandés de principios del .

Llega la época navideña y los alumnos tienen permiso para retornar a sus casas. La tranquilidad hogareña durante las fiestas, tratada en tono convencional, se ve interrumpida por las diferencias surgidas entre la tía de Stephen, Dante, una mujer sumamente cristiana que apoya a la iglesia, y Mister Dedalus, quien se muestra contrario a la misma y a su influencia sobre la sociedad. De regreso en Clongowes, un día, durante la clase de latín, Fleming, compañero de clases, es castigado físicamente por el padre Dolan por desconocer la respuesta a una pregunta concreta. Stephen, quien estaba exento de las tareas por haber roto los lentes, es también castigado siendo acusado de ocioso y mentiroso. Sus compañeros lo alientan a quejarse al rector por haberse cometido una injusticia al castigarlo sin motivo. Ante la insistencia de aquellos, enfrentándose a su vergüenza, transmite sus quejas al rector, quien las acepta parcialmente. De regreso, es ovacionado por sus compañeros.

La economía familiar decae, la familia se muda a Dublín y Stephen tiene que dejar la escuela. Este cambio le acarrea mayor libertad de movimientos, ya que tiene permitido andar por las calles de la ciudad. Stephen, durante una fiesta, conoce a una niña de quien cree enamorarse, pero tras un viaje en tranvía, en el que van juntos, no se presentan mayores situaciones a pesar de las demostraciones de interés de la joven, puesto que él no se siente con valor. Stephen es matriculado en un nuevo colegio de jesuitas, el Belvedere, donde conoce a Heron, compañero de clases con quien no tendrá una buena relación, máxime por sus diferencias en términos literarios.

Transcurre el tiempo y, en un concurso literario, Stephen es elegido ganador, lo que le hace merecedor de una cierta suma de dinero, la cual gasta rápidamente en banalidades. Su crecimiento como adolescente lo lleva, inevitablemente, a los deseos carnales. Debido a su poca resistencia y a sus ganas de aplacar esas sensaciones, contrata a una prostituta, dado que la autosatisfacción ya no le resulta gratificante. La escuela, en honor al santo que veneran, organiza un retiro al que deben asistir todos los alumnos. Durante el mismo, las palabras del padre Arnall sobre el pecado y las terribles torturas infernales que acarrea cometerlo, asustan a Stephen, haciéndolo sentirse miserable, impuro y poco humano. Arrepentido y como parte del retiro, va a confesarse, pero fuera de la escuela, pues se sentía muy avergonzado por sus actos. Después de la confesión, aliviado, decide cambiar su modo de vida y comprometerse con la vida religiosa.

Su radical cambio consiste en acatar una por una todas las reglas a las que, según la Biblia, debe ceñirse el buen cristiano, y su penitencia por los pecados cometidos consiste en privar a sus sentidos y a su cuerpo de los placeres fundamentales. De esta manera, da en comer sólo lo necesario, nunca por placer, consumiendo además lo que le sea desagradable a manera de autocastigo; lleva a cabo prácticas similares con sus otros sentidos. Sin embargo, a pesar de sus intentos, lo martiriza saber que nunca va a poder librarse del todo de los pecados que comete. Mientras tanto, en su vida escolar también ha surgido un cambio, lo cual llama la atención del rector de Belvedere, quien decide instruirlo para que sirva a la iglesia, pero Stephen no muestra mucho interés en el tema. Tras esta conversación, después de pensarlo mucho, Stephen descubre la infelicidad que le depara esa vida llena de religiosidad, todo lo cual termina por parecerle absurdo, por lo que finalmente se aleja de la religión.

Pasa el tiempo, y la trama nos sitúa ahora en su vida universitaria. El Stephen universitario es persona más madura e instruida que comienza a descubrir sus dotes literarias. En esta etapa, es considerado un alumno "revolucionario", como le dice McCann, compañero de estudios con quien no comparte opiniones. Sus amistades más cercanas son Davin, Cranly y Lynch. El segundo será, de entre los tres, con quien mantiene mayor cercanía y confianza; le cuenta, por ejemplo, detalles de su relación con su madre, quien desea que acepte el servicio religioso, y cómo él se niega a complacerla. Con Lynch, más bien comparte experiencias intelectuales.

Stephen, celoso, deja de asistir a la clase de irlandés al descubrir a su amada coqueteando con el padre encargado del curso. Pero, aún enamorado, termina por aceptar aquel suceso para continuar adorándola en secreto. En este proceso decide definitivamente hacerse escritor. La novela culmina con unas páginas del diario de Stephen, escritas en primera persona, que recogen el proyecto de un viaje a París y la decisión de desarrollar sus facultades literarias, superando el retraimiento que lo mantenía anquilosado. Estas son las líneas finales de la obra:

Valoraciones William York Tindall ve en esta novela una continuación del relato "Los muertos", de Dublineses, que semeja un esbozo de la misma, igual que el Stephen del Retrato supone un esbozo del Stephen de Ulises. Tanto el citado relato como la novela dibujan al protagonista en soledad, rodeado de sombras: el centro moral de ambas historias es la falta de amor. La diferencia es que el protagonista de "Los muertos", Gabriel Conroy, es de sobra consciente de la situación, mientras que Stephen, más joven, no se comprende a sí mismo enteramente.Trad. libre Tindall, 50 De todas las "novelas de aprendizaje", las que probablemente tuvo Joyce más presentes como modelos fueron: Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister, de Goethe, The Ordeal of Richard Feverel, de George Meredith y The Way of All Flesh, de Samuel Butler.id., p. 51 Sobre si Stephen es o no un trasunto de Joyce, afirma Tindall que no lo es más que Gabriel Conroy: el Retrato "no" es una autobiografía, es «menos recuerdo que invención».id., p. 52 Stephen es demasiado serio para calcar fidedignamente a Joyce.id., p. 53

Según Anthony Burgess, Stephen el héroe supone un mero tanteo literario para el Retrato; la primera fue abandonada por ser demasiado incómodamente personal. El Retrato es más simbólica.Trad. libre Burgess, 48-49 Los sermones del jesuita padre Arnall del capítulo 3 constituyen el compendio máximo del naturalismo. La técnica utilizada en ellos, y los terrores, el "infierno personal" que trasladan a Stephen, conducen directamente a la escena del burdel de Ulises. El propio Burgess confiesa que nunca fue capaz de releer dichos pasajes sin una sensación de angustia.id., pp. 55-56 La intensidad, la brillante elocuencia de estas páginas es comparable a aquellas en que se expone la «lógica, original e intransigente» exposición estética de Stephen; en tales páginas el autor alcanza profundidades filosóficas no vistas antes en él.id., pp. 62-63

Harry Levin encuentra muchas similitudes entre esta novela y la de D. H. Lawrence Sons and Lovers (Hijos y amantes), aparecida en 1913.Trad. libre Levin, 48 Advierte además Levin que en el Retrato, como en Dublineses (en que aparecen muchos niños en las calles) y en Ulises (la andadura de Bloom), Joyce se muestra muy "peripatético" (aristotélico) por el hecho de que la acción predominante en ellas es la caminata, el periplo. El Retrato, por otra parte, es el escrito más lírico de Joyce.id., p. 48 La novela es el fruto de un largo proceso de revisión y refinamiento que dejó en la cuneta Stephen el héroe.id., p. 51 Como en Dublineses, el elemento más vital de su escritura lo encauza Joyce a través de la conversación; como reportero de la vida irlandesa, Joyce era un oyente en extremo «fidedigno y sensible», de modo que el personaje de Simon Dedalus (el locuaz padre de Stephen), a través de su lenguaje, logra ser representativo de la propia Irlanda.id., p. 55