Jordi Pujol i Soley (Barcelona, 9 de junio de 1930) es un expolítico español de ideología conservadora y nacionalista catalana.

Es considerado uno de los principales líderes del nacionalismo catalán en el último tercio del , así como uno de los principales políticos de Cataluña en las últimas décadas. Fue el fundador y primer líder del partido Convergencia Democrática de Cataluña (CDC) —posteriormente integrado en la federación Convergència i Unió (CiU)—, formación que consiguió obtener una posición hegemónica en Cataluña tras el final de la dictadura franquista. Además, fue presidente de la Generalidad de Cataluña entre 1980 y 2003, cargo que le llevó a ser uno de los más destacados políticos a nivel nacional.

Contrajo matrimonio con Marta Ferrusola en 1956, con la que ha tenido siete hijos.

Tras su salida de la Generalidad de Cataluña y de la dirección de CiU, Pujol se retiró de la primera línea de la política. Sin embargo, en los últimos años se ha visto afectado por el llamado Caso Pujol. Tanto al padre como a los hijos —principalmente, Oriol, Jordi y Oleguer— se los vincula con diferentes casos de corrupción y con la titularidad de abultadas cuentas corrientes en diferentes paraísos fiscales, aunque de forma más señalada en bancos de Andorra. Este escándalo ha supuesto un serio descrédito de su figura entre la opinión pública, así como el inicio de actuaciones judiciales para derivar responsabilidades.

Pujol, que practicó el culto a la personalidad, gozó en Cataluña de un importante apoyo electoral y llegó a mantener en la región un liderazgo político indiscutible durante las últimas dos décadas del . Diversos autores han venido en denominar con el nombre de «pujolismo» al movimiento político y social creado en torno a su figura.

Biografía Juventud y estudios Jordi nació el 9 de junio de 1930, en el número 15 de la calle Septimania de Barcelona. Además de Jordi y María, los padres tuvieron un tercer hijo, Juan, que murió a los pocos meses de nacer. El ambiente catalanista que respiró Jordi desde pequeño en la familia le influyó decisivamente. Cuando tenía cinco años, buscando una escuela de calidad y no religiosa, decidieron apuntarle al Colegio Alemán de Barcelona,

Al estallar la guerra civil en 1936, la escuela cerró y la familia Pujol Soley se volvió a vivir a Premiá de Dalt. Una vez terminada la guerra, en 1939, vuelven a Barcelona y Jordi se matricula de nuevo en el Colegio Alemán durante la Segunda Guerra Mundial. Pujol había aprendido perfectamente el alemán, el francés y el español. En 1942 comenzó a estudiar catalán —cuyo uso oficial y/o administrativo entonces estaba prohibido— solo con la ayuda de una gramática catalana de la editorial Barcino. Más tarde profundizaría los estudios de catalán de manera privada en casa del pedagogo Joan Triadú. Con quince años termina el bachillerato en la Academia Pérez Iborra.

En 1946 comenzó sus estudios de Medicina en la Universidad de Barcelona. Durante los primeros años universitarios militó en diversas asociaciones católicas y, sobre todo, de la lengua y la cultura catalanas, anuladas por la dictadura en los años de la posguerra. Entre otros, destaca el Grupo Torras y Bages (1947) —donde coincidió con el activista Pedro Figuera y Serra—, la Cofradía de la Virgen de Montserrat de Virtelia (1950 a 1954) y el grupo Crist/Catalunya (CC), en 1954. Dos personas vinculadas a estos movimientos influyeron en su educación católica y catalana: el padre Llumá, director espiritual de la cofradía, y Raimon Galí en CC. En 1948 conoció a Albert Manent, que se convirtió en otro de sus mentores intelectuales.

Durante los últimos años universitarios, entre 1950 y 1954, con una carrera que no le llenaba, con una barrera infranqueable en el terreno político y cultural, y con una relación cada vez mayor con la cofradía, Jordi Pujol se refugió en la fe cristiana y estuvo a punto de decidirse por la vocación religiosa.

Terminada la carrera, entró como gerente en los Laboratorios Martín Cuatrecasas, después Laboratorios Fides, donde su padre había comprado una cantidad importante de acciones. Allí impulsó la investigación y comercializó productos como el Neobacitrín, una pomada para las irritaciones cutáneas.

En la cofradía Virtelia conoce a Marta Ferrusola Lladós, hija de unos comerciantes originarios de Queralbs. Tras comprometerse formalmente con ella en marzo de 1955, la pareja contrajo matrimonio en el monasterio de Montserrat el 4 de junio de 1956. El matrimonio Pujol-Ferrusola, de profundas convicciones católicas, ha tenido siete hijos.

Inicios en la política Pujol fue detenido en 1960 por sus protestas contra la dictadura de Franco en lo que fue conocido como sucesos del Palau de la Música. Acusado de ser autor material de unos panfletos antifranquistas, fue condenado a siete años de prisión. No obstante, fue puesto en libertad dos años y medio después, aunque estuvo confinado un tiempo en Gerona. Inmediatamente comenzó una nueva línea de actividad política con el eslogan «Construyendo el país». Con esto pretendía aumentar el nivel de conciencia nacional de los catalanes y crear instituciones tanto culturales como financieras suficientes para el desarrollo de Cataluña.

En torno a su figura se formó la llamada Convergencia Democrática de Cataluña (CDC), nacida en 1974 originalmente como un movimiento político y, desde febrero de 1976, configurada como un partido político. Convergencia se articularía como una formación política de carácter transversal y que fuera capaz de agrupar a diversos sectores sociales —desde la izquierda a la derecha política—. También fue vicepresidente ejecutivo de Banca Catalana hasta 1976, momento en el que decidió dedicarse profesionalmente a la política.«Jordi Pujol abandona la Banca para dedicarse de lleno a la política.» El País, 14 de julio de 1976. De todas maneras, siguió siendo consejero de la entidad hasta un año después. De cara a las elecciones generales de 1977 —las primeras desde la Guerra civil— Pujol lideró el llamado Pacte Democràtic per Catalunya, que lograría entrar en el Congreso de los Diputados con once escaños.

En 1976 fue reeditado el libro La Inmigración, problema y esperanza de Cataluña —publicado de forma clandestina en 1958—, en el cual entre otras cosas tacha de «gravísima lacra» la inmigración de castellanohablantes a Cataluña. En referencia a los andaluces, llega a afirmar:

thumb|right|Fotografiado junto con Adolfo Suárez en La Moncloa en 1978.

Tras la restauración de la Generalidad, fue nombrado consejero sin cartera en el gobierno provisional que presidía Josep Tarradellas. En este contexto, el presidente del gobierno Adolfo Suárez —por consejo del ministro de la gobernación, Rodolfo Martín Villa— decidió apoyar a la opción política que representaba Pujol en perjuicio de la que ofrecía Tarradellas, por considerarlo más acorde a sus intereses. Suárez, durante una entrevista con el banquero Manuel Ortínez, llegó a afirmar: «En las próximas elecciones, Pujol sacará mayoría y nosotros le ayudaremos. La colaboración con Pujol será más fácil que con Tarradellas». Durante este tiempo ambos personajes —Pujol y Tarradellas— mantuvieron unas relaciones tensas, no exentas de conflictos y reproches mutuos.

En septiembre de 1978 se firmaron las bases para la constitución de Convergència i Unió (CiU), mediante la coalición de Convergencia con la histórica Unión Democrática de Cataluña (UDC). En las elecciones de 1979, Pujol, que concurrió bajo las siglas de CiU, revalidó su acta de diputado. Aquello le ofreció un trampolín desde el que saltar a la política catalana.

Presidente de la Generalidad de Cataluña El 20 de marzo de 1980 se celebraron las elecciones al Parlamento de Cataluña —las primeras desde la Segunda República—, las cuales dieron como fuerza ganadora a CiU, con 45 diputados. Durante la campaña electoral Convergència i Unió contó con un importante y decidido apoyo de la patronal, logrando imponerse a otras fuerzas históricas como ERC o el PSUC. Ello permitió a Pujol formar gobierno, aunque sin contar con la mayoría absoluta. En su discurso de investidura Pujol dejó claro que la política de «reconstrucción nacional» [de Cataluña] iba a ser el eje principal de su gobierno:

A su llegada a la Generalidad se encontró con una administración autonómica que comenzaba a organizarse tras las transferencias de competencias que habían tenido lugar durante la etapa anterior, bajo Tarradellas. Sin embargo, Pujol impulsó la promulgación de nuevas políticas. Entre las leyes más importantes aprobadas durante los años de gobierno de Pujol se encuentran las dos relacionadas con la «normalización» y protección de la lengua catalana. La primera fue la Ley de Normalización Lingüística del 6 de abril de 1983, que contó con un apoyo mayoritario del Parlamento de Cataluña. La segunda de estas leyes fue la Ley de Política Lingüística del 7 de enero de 1998, que tropezó con la oposición de aquellos sectores contrarios a la inmersión lingüística de los menores de edad en las escuelas. Mediante una política cultural y educativa impulsada desde la Generalidad se consiguió construir una identidad nacionalista entre la población de Cataluña.

Mediante la ley del 19 de julio de 1983 se estableció la Policía autonómica catalana, que nacía tomando a los Mozos de Escuadra como núcleo de origen. El nuevo cuerpo fue desplegándose progresivamente por toda Cataluña, al tiempo que se producía un repliegue de los cuerpos y fuerzas de seguridad de ámbito estatal —Policía o Guardia Civil—. El gobierno Pujol también impulsó la disolución de la Corporación Metropolitana de Barcelona, por considerarla un «contrapeso» socialista al poder ejercido por CiU desde la Generalidad. Dicho objetivo lo lograría mediante la aprobación en 1987 de la Ley de Ordenación Territorial.

Cuando en 1984 la Fiscalía General del Estado presentó una querella criminal contra Pujol por su implicación en el escándalo «Banca Catalana», este no se vio afectado políticamente; muy al contrario, una parte importante de los catalanes reaccionaron considerando que ello constituía realidad un ataque a Cataluña. El 30 de mayo de 1984, durante un encendido discurso ante varios miles de manifestantes congregados frente al Palacio de la Generalidad, afirmó: «El gobierno central ha hecho una jugada indigna; a partir de ahora, de ética y moral hablaremos nosotros, no ellos». Durante los siguientes años Pujol lograría mantener la hegemonía política en Cataluña.

Como candidato de Convergencia y Unión (CiU), gobernó Cataluña ininterrumpidamente durante veintitrés años desde 1980 hasta 2003, obteniendo tres mayorías absolutas (1984, 1988 y 1992) y tres mayorías simples (1980, 1995 y 1999). Durante estos años CiU se caracterizó por colaborar a la gobernabilidad de España, apoyando desde a Adolfo Suárez durante la Transición (debe recordarse que Pujol fue una pieza clave de la construcción de la España de las Autonomías) pasando por el PSOE de Felipe González en 1993 y a José María Aznar (ver Pacto del Majestic) tras la obtención de la mayoría simple del Partido Popular en las elecciones generales de 1996.Este pacto no fue "gratuito" puesto que a cambio el PP de Cataluña apoyó a CiU en el Parlamento de Cataluña.

Esta gestión ha sido frecuentemente defendida por sus partidarios, quienes argumentan que Pujol «ha hecho un gran servicio a Cataluña y al conjunto de España». Sin embargo, también contó con detractores a sus políticas, como fue el caso de Josep Tarradellas, quien llegó a calificar su política como una «dictadura blanca».

La estrategia política del partido se correspondía con la visión de Pujol de la autonomía: