Por racialismo en Cataluña se entiende la pseudociencia y corriente de opinión por parte de algunos intelectuales catalanes de los siglos , y basada en el racismo científico, que afirma la diferencia o superioridad racial de los catalanes frente a los castellanos.Barraycoa (2011):209-220José Luis Ortigosa Martín (2018), La cuestión catalana II: Desde junio de 1713 hasta junio de 2018, Vision Libros (ed.), ISBN 8417405615 p. 427.

Antecedentes y contexto

El planteamiento de razas inferiores y superiores, identificadas con naciones emergentes y decadentes, está en el ambiente intelectual de la época en España, lleno de alusiones a la virilidad y el valor que acompaña al pasado y deseado gran Imperio. La conmemoración del cuarto centenario del descubrimiento de América (1892), había inaugurado cierta recuperación del "orgullo español" y de su papel en el mundo, que culmina con la proclamación del 12 de octubre (fecha del desembarco de Colón en San Salvador-Guanahaní) como Día de la Raza, pero la pérdida de los últimos vestigios del Imperio colonial español en 1898 cuestionó dicha recuperación.

La pérdida de estos últimos territorios de ultramar (Cuba, Guam, Filipinas y Puerto Rico) a manos del ejército estadounidense, el llamado desastre del 98, tuvo diversas consecuencias en el paisaje político y cultural español, aparte de la evidente pérdida de las colonias. Aparecieron diversas recetas para la solución de la decadencia española y el ser de España, entre ellas el regeneracionismo, pero también los nacionalismos catalán y vasco. Los nacionalistas catalanes se sentían atrapados en una España débil, atrasada y decadente, que no era capaz de progresar, lastre del que se tendrían que librar para convertirse en una sociedad moderna.

De acuerdo con Joan-Lluis Marfany, «el racismo los impregnaba a todos [los protagonistas de la Renaixença], como impregnaba a toda la cultura de la época».

La raza histórica thumb|page=9|Lo catalanisme (1886). Selecciona la imagen para leer el original en catalán. El primero en introducir un elemento racial en su discurso catalanista fue Valentín Almirall, a partir de 1879.Caja (2009):57 En una crítica a Pi y Margall, que se oponía claramente al pensamiento racial, Almirall afirmó que «Pi no cree en los factores geográficos —ríos y montañas como fronteras—, lingüísticos, raciales, históricos, etc. como constituyentes de las nacionalidades, ya que los considera mudables, limitados en el tiempo y hasta 'sin base racional lógica'.»Caja (2009):54 En 1879, en el artículo «Los Ministres catalans» publicado en Diari Català, Almirall afirma,Caja (2009):57-59, citando a,

En 1886 publicó L'Espagne telle qu'elle est en Montpellier, reeditada en castellano en Barcelona en 1886 bajo el título, España tal como es, en el que desarrolla su pensamiento: ambos grupos raciales, el central-meridional y el pirenaico, estarían en decadencia, pero conservarían cualidades diferentes; de los centrales quedaría «el espíritu de absorción, de reglamentación, de dominio», del pirenaico, «la rudeza, los apetitos terrenales, el egoísmo celoso. Y es que los catalanes y los vascos son los trabajadores de España.»Caja (2009):60 Ese mismo año, 1886, Almirall publicaría su principal texto doctrinal, Lo Catalanisme, en el que caracteriza a la raza castellana como un Don Quijote, «es [d]el tipo generalizador sin base de observaciones propias ni recogidas por el estudio. Cree que todo puede reducirse a una fórmula simple e indiscutible. Con divagación bien vestida pretende resolver el más intrincado problema, y trata a continuación de imponer la solución a los demás»; la «agrupación nor-oriental», en el que se incluye el «tipo» catalán, sería «el reverso de la medalla». Cataluña se habría degenerado y desnaturalizado, es decir, castellanizado, tras su unión con Castilla: los vicios y defectos catalanes habrían venido desde Castilla y podrían solventarse tras la reivindicación particularista.Caja (2009):61-62

Almirall no es «biologicista», sino «culturalista», es decir, habla de la cultura y las costumbres, el espacio físico y geográfico, no de las características intrínsecas e invariables heredadas. Otros autores catalanes, como Prat de la Riba o Rovira i Virgili también emplearon el término «raza» desde un punto de vista cultual, siempre para señalar las diferencias y la oposición entre pueblos.

En 1887, Gener publicó Heregias (sic). Estudios de crítica inductiva sobre asuntos españoles por P.G. (Fernando Fé, Madrid). En Heregias, Gener, que en esa época todavía no había descubierto el catalanismo y todavía empleaba la «raza» en un sentido histórico, «raza histórica», aplica las doctrinas raciales a España y entronca con el concepto de «nacionalidad». Consideraba la existencia de una «raza catalana» distinta y superior, «cada catalán tiene un rey en el cuerpo», que habría dado a su literatura la energía, el vigor y la dureza características. Al contrario que la «raza castellana», en la que la «falta de oxígeno y de presión atmosférica; la mala alimentación» y las conocidas influencias semíticas y presemíticas («los andaluces»), determinarían una lengua impropia para la gran literatura. Dichas supuestas características genéticas, bereberes y semíticas, del centro de la península configurarían para Gener, según recoge Martínez Hoyos, otras cualidades como la «morosidad», el «desprecio del tiempo», la «mala administración» o el «caciquismo».

En una segunda edición ampliada, Cosas de España. Herejías nacionales. El renacimiento de Cataluña, Barcelona, Juan Llordachs, 1903, Pompeyo Gener explayaba su pensamiento racista enlazándolo con el regeneracionismo en boga por los mismos años, para negar la posibilidad misma de regeneración al cuerpo de la nación española —con excepción de Cataluña— por la mezcla en ella de razas inferiores:

El origen de esa mezcla de razas se encontraba para él en la Reconquista, cuando el avance cristiano por tierras musulmanas motivó que

De tal forma que

Y, en consecuencia,

El racialismo El racialismo fue traído desde París por Pompeyo Gener, influenciado por Jules Soury y la Société d'Anthropologie de Paul Broca.Caja (2009):74-113 Hacia 1900, Gener habría completado un giro hacia el catalanismo y en su reedición de Heregias fue ampliada con la «cuestión catalana»: sería simplemente un litigio entre razas. Para salvar a la raza catalana de su declive, habría que reforzar los elementos primigenios arios, celtas, latinos o incluso vascos, y purificarla de elementos castellanos, es decir, elementos semíticos y presemíticos.Caja (2009):74-113 La inferioridad de la raza castellana provendría de los «elementos étnicos», pero también de «el excesivo calor y el extremo frío e [sic] las alturas yermas, los terremotos de ciertas comarcas, y sobre todo la sequedad del suelo.»Caja (2009):74-113 «La atmósfera de Madrid es pobre en helio y argón» y en sus aguas faltan el «krypton, el neón y el xenon», por lo que debería dejar de ser la capital de España.Caja (2009):74-113 En definitiva, «conocemos [los catalanes] que somos Arios europeos y que como hombres valemos más en el camino del Superhombre.»Caja (2009):74-113 En su pensamiento,

Enric Prat de la Riba: «Cataluña tiene la fuerza de la prosperidad económica, con su acompañamiento natural de energías intelectuales, morales y artísticas; la tiene menos intensa, es verdad, que las naciones extranjeras bien gobernadas; pero es, con contadas si bien honrosas excepciones, prácticamente la única dentro de España, la principal representante de la civilización europea en ese fajo mal atado de kabilas africanos que el Estado español encarna», escribió en «La Veu de Catalunya».ABC

Bartomeu Robert, el llamado «Doctor Robert», fue un médico y político catalanista de Barcelona. Robert pronunció una conferencia en el Ateneo de Barcelona el 14 de marzo de 1899 —el mismo día en que recibió el nombramiento como alcalde de la ciudad— con el título «La raza catalana», que interrumpió «debido a lo avanzado de la hora» y que no retomó «para no dar lugar a malas interpretaciones por parte de la prensa madrileña». Ante un mapa de España coloreado explicó cómo la región más braquicéfala de España es Asturias y la más dolicocéfala Valencia, siendo en Cataluña bastante homogéneo el tipo mesaticéfalo.La Vanguardia, miércoles 15 de marzo de 1898. En consecuencia, autores de la talla de Menéndez Pidal o Ernest Lluch lo consideraban como el representante más extremo del racismo catalán basado en la craneometría.Caja (2009):133-174 Santiago Ramón y Cajal, compañero un tiempo de Robert en la Universidad de Barcelona y a pesar del afecto que le unía a él, ironizó en Recuerdos de mi vida acerca de «la tesis de la superioridad del cráneo catalán sobre el castellano» defendida por Robert, cuya opinión al respecto, bromeaba Cajal, era «desinteresada, pues además de gozar de un cráneo exiguo, aunque bien amueblado, había nacido en Méjico y ostentaba un apellido francés».«Ramón y Cajal contra “la superioridad del cráneo catalán”», El País, 30 de noviembre de 2017.

La singularidad de la «raza catalana» basada en argumentos antropológicos o etnológicos, no obstante la precariedad de esos estudios, fue defendida también por José Pella y Forgas en sus Estudios de etnología catalana, en los que sostenía que a pesar de la poderosa influencia mediterránea, ibérica o castellana y celta o francesa,

Estas tesis encontraron eco en otros investigadores y políticos catalanistas, que trataron con ellas de dotar de bases naturalistas al nacionalismo catalán. Destacó entre ellos Domènec Martí i Julià, psiquiatra, con una postura avanzada para la época, que, aún declarándose antirracista, sostenía la existencia de las nacionalidades basadas en el Estat natural, o sigui, la funció fisiòlogica del dret dels homes i dels pobles, y sentía la necesidad de estudiar la «gènesis del nostre poble» para llevar la voz de Cataluña a los estudios de historia social universal que comenzaban a desarrollarse.Calvo Calvo, p. 31 y notas 85 y 87.

En 1907 el catalán Francisco Jaume, autor de El separatismo en Cataluña, comentaba:

Durante la década de 1930 algunas corrientes del nacionalismo y del independentismo catalán se habían acercado al fascismo italiano y al nazismo alemán, que por su parte los veía de forma ambivalente. Así, ya en 1932, el dirigente del Partido Nazi, Dr. Karl Cerff, durante su visita a Barcelona, en una entrevista publicada por el periódico La Nació Catalana, órgano del Partido Nacionalista Catalán, afirmaba que «‹conoce› que los catalanes son racialmente diferentes de los españoles, define a los judíos como enemigos del nacionalismo catalán [...]». Sin embargo, el fascismo italiano y el nazismo prefirieron apoyar al fascismo español, a pesar del memorándum de mayo de 1936, en el que Manuel Blasi y/o Baldomer Palazón, máximos representantes del «pro-fascismo» en Nosaltres Sols!, ofrecía al NSDAP los servicios de los nacionalistas catalanes y vascos a cambio de una Cataluña independiente.

Hacia 1934/35 el sector profascista de Nosaltres Sols! defendía la superioridad racial de los catalanes, frente a los «africanos españoles», considerados «un elemento de la raza blanca en franca evolución hacia el componente racial africano semítico (árabe)». El resultado: un mayor coeficiente de inteligencia del catalán frente a los «españoles», cuya inmigración en Cataluña supondría un peligro de contagio del carácter «gandul y pro-africano español». Ya en 1931 Nosaltres Sols! había publicado unas «reglas de patriotismo sexual» que debían seguir «todo catalán y catalana dignos de tal nombre»: «dejando aparte honrosas y rarísimas excepciones, veremos que el individuo de sangre catalana-castellana es híbrido, infecundo, como no puede ser de otra manera».Laínz (2014):177-178

Exilio