La iglesia de Nuestra Señora del Castillo es un templo católico ubicado en el municipio andaluz de Fuente Obejuna, en la provincia de Córdoba (España).

Está situada en el centro de la localidad y en su punto más elevado. En su interior destacan sobre todo el retablo mayor, obra del , el retablo de la capilla del Sagrario, que es del mismo periodo, las pinturas murales descubiertas en el y realizadas a finales del , y la custodia procesional, que según la mayoría de los autores fue labrada por Juan Ruiz el Vandalino, aunque ello no ha podido ser demostrado fehacientemente. Es un templo «espacioso, elegante en sus proporciones y enriquecido notablemente por las pinturas murales y el arte mobiliar».

Historia 222px|miniatura|Fachada principal de la ermita de Jesús Nazareno de Fuente Obejuna. Hay constancia de que ya a finales del o principios del existían en Fuente Obejuna las iglesias de Santa María y de San Miguel, que a finales del quedaron unidas cuando se construyó la actual iglesia de Nuestra Señora del Castillo..

La tradición popular afirmaba, al igual que algunos historiadores, como Villamediana, que en el lugar donde hoy se alza la iglesia hubo un castillo, y que en el recinto de este último se hallaba la primitiva parroquia con la advocación de Nuestra Señora del Castillo, aunque no hay pruebas que avalen esa afirmación. En los documentos de los siglos y analizados por algunos autores solo se consignó que en el lugar donde hoy se alza esta iglesia se hallaba la «casa o mansión» del comendador mayor asesinado en 1476, pero no que hubiera habido ningún «castillo o fortaleza».

En algunos documentos del Archivo General de Simancas consta que en 1493 las obras ya estaban casi acabadas, y que en 1494, un año después, la obra se dio por concluida en su totalidad y siendo Íñigo Manrique obispo de Córdoba, ya que así consta en un texto de letras góticas descubierto en 1980 y colocado en el arco toral de la iglesia, donde aparece la siguiente inscripción:Sin embargo, otros autores afirman, y basándose en la inscripción descubierta en el arco toral de la iglesia, que las obras finalizaron en 1493. Cfr. VV.AA. (1995), p. 253. Y los autores del Catálogo artístico y monumental de la provincia de Córdoba se contradijeron, ya que en la página 40 del tomo IV de esa obra afirmaron que en la inscripción de dicho arco figura el año 1493 en números romanos, y en las páginas 59 y 102 del mismo volumen indicaron por el contrario que el año escrito en números romanos es 1494. Cfr. Ortiz Juárez at al (1986), pp. 40, 59 y 102. 320px|miniatura|Inscripción gótica sobre la fundación del templo en el arco toral de la iglesia de Nuestra Señora del Castillo.

A mediados del el altar mayor se encontraba, y concretamente desde el año 1805, en el centro del crucero del templo tras haber estado anteriormente ubicado en el «testero de la nave del medio», donde precisamente se hallaba en esa época el coro de la iglesia y un tabernáculo pequeño y de «buen gusto» que «al parecer», según afirmaron Ramírez de las Casas-Deza y Madoz, estaba realizado en madera jaspeada. Y a mediados del Pascual Madoz indicó lo siguiente con respecto al clero de la iglesia, sus libros parroquiales y su tesoro:

En 1936, durante la guerra civil española, el patrimonio religioso de Fuente Obejuna se vio sensiblemente mermado, y hay constancia de que fueron destruidas «25 tablas y murales de pintura», aunque Rivera Mateos no especificó si todas esas obras pertenecían a esta iglesia, por lo que en la actualidad solo se conserva una pequeña cantidad de las obras pictóricas existentes antes de 1936.235px|miniatura|Pintura mural en uno de los pilares de la iglesia de Nuestra Señora del Castillo.

En 1954 se emprendieron obras de restauración en el templo y, además de despojar de óxido las bóvedas, paredes y columnas de la iglesia, los cristales opacos de los ventanales fueron reemplazados por vidrieras con colores que representan a la Virgen María y a los doce Apóstoles realizadas por los padres Paúles de Linares.Para más información sobre las vidrieras que adornan el templo, véanse las páginas 326 y 327 de la tesis doctoral de Manuel Gahete Jurado, incluida en la bibliografía. Cfr. Gahete Jurado (2005), pp. 326-327. Entre 1955 y 1956 prosiguieron las reformas en el templo, siendo descubiertas por aquel entonces algunas pinturas murales ocultas bajo gruesas capas de cal, aunque también fue restaurado el techo de la iglesia, se pintaron algunos de sus muros, y numerosas esculturas de santos que se hallaban en la atarazana del templo fueron restauradas y colocadas de nuevo en el mismo,Aprovechando la presencia en Fuente Obejuna del grupo de pintores lucentinos que descubrió los frescos tardomedievales del templo, el párroco Miguel Castillejo colocó numerosas esculturas restauradas en diferentes partes del templo, como en algunos arcos cegados, ya que los pintores disponían de escaleras de una considerable longitud. Cfr. Gahete Jurado (2005), p. 325. y el mencionado párroco no vaciló a la hora de reemplazar o suprimir algunos elementos desfasados y «poco adecuados» ya para el templo en esa época.

La iglesia actual tiene el rango de parroquia y está precisamente bajo la advocación de Nuestra Señora del Castillo, aunque otros autores afirman que su verdadero nombre es el de Nuestra Señora de la Asunción, que es una advocación muy extendida en la provincia de Córdoba. Y hay constancia de que al menos durante los siglos XVIII, XIX y principios del XX tuvo precisamente ese último nombre, ya que así lo consignaron numerosos autores como Rafael Ramírez de Arellano, Pascual Madoz y Ramírez de las Casas-Deza.

En junio de 1994 también se inauguró el Museo artístico de la parroquia, destinado a preservar y exponer obras de arte, piezas de orfebrería y documentos de singular valor del templo.Del museo artístico de la parroquia y de las colecciones que atesora se hablará más detenidamente en la sección dedicada al mismo en este mismo artículo. Y ese mismo año las paredes de la iglesia fueron revestidas, aunque por consejo del eclesiástico e historiador Manuel Nieto Cumplido se decidió preservar la solería primitiva de la iglesia.

Arquitectura Templo, naves y cabecera 220px|miniatura|Portada del lado del Evangelio de la iglesia de Ntra. Sra. del Castillo. Rivera Mateos ya advirtió que el «estilo primitivo» de este templo se ha conservado casi intacto a pesar del transcurso del tiempo, y añadió que aunque apenas ha padecido reformas importantes, sí se vio afectado por la edificación de algunas capillas en las naves laterales del templo, por la construcción del coro alto, que está situado junto a la portada de los pies del templo, y por la reedificación de la torre-campanario, que se llevó a cabo a finales del . Y en 1814, según consta en un documento del archivo de la iglesia, se construyó la casa parroquial que está situada junto al templo.

Aunque es un templo de «modesta» traza arquitectónica y edificado con materiales «pobres», en palabras de diversos autores, es una obra relevante y de gran interés del gótico tardío en la provincia de Córdoba, ya que reúne casi todas las características generales de ese estilo, y Rivera Mateos ya indicó, al igual que otros autores, que tiene numerosas semejanzas con la iglesia de San Mateo de Lucena, que data también de finales del . Sin embargo, en la construcción de este templo se aprecia claramente que fue proyectado por algún desconocido maestro de obras «local», ya que así lo corroboran «su traza y su ejecución arquitectónica» .

Algunos autores aseguran que es muy probable que cuando se decidió levantar este templo, y en un primer momento, solo se aspirara a alzar otro de dimensiones semejantes al anterior, que probablemente tendría planta cuadrada y estaría «abierto hacia el oeste», cumpliendo así una antigua tradición de la Iglesia católica. Y precisamente la actual iglesia de Nuestra Señora del Castillo, como señaló Rivera Mateos, está orientada litúrgicamente, ya que su altar mayor mira hacia oriente y respeta de ese modo la antiquísima tradición que ya fue consignada por el papa San Clemente en sus Constituciones apostólicas. Y sobre esa primitiva iglesia, que posteriormente sería ampliada hasta llegar a la actual

La fachada principal de esa versión primitiva del templo sería la conocida como Puerta del Sol, que es la situada actualmente a sus pies, y tendría tres puertas, aunque las dos de los lados serían más bajas y estrechas que la central, sobre la que había un campanario de estilo mudéjar cuya existencia quedó plenamente corroborada durante la restauración del templo llevada a cabo en 1994 por el arquitecto Rafael Calderón, aunque ya se sabía de su existencia por ciertos testimonios orales que aseguraban que allí había una «fila de arquillos ornamentales de ladrillo cortado» que hasta esa restauración estuvieron cubiertos por una capa de cal.

La cabecera del templo, que carece de crucero, es casi totalmente plana, y junto a la capilla mayor, que está situada en el ábside central, hay dos capillas laterales de menores dimensiones: la capilla del Sagrario en el lado del Evangelio y la capilla de Nuestra Señora del Rosario en el lado de la Epístola. Y ambas son de planta cuadrada interna y externamente y están cubiertas por bóvedas de crucería. Y en el exterior del templo hay varios contrafuertes destinados a contrarrestar el empuje de las bóvedas del mismo.

La capilla mayor también es de planta cuadrada interna y externamente, y está cubierta por una bóveda de terceletes con un único tramo que da paso a una «sencilla forma estrellada», en palabras de Rivera Mateos, y en las claves de la bóveda de la capilla mayor están colocados los escudos de armas de fray Juan Álvarez de Toledo, que fue obispo de Córdoba, de la familia Fernández de Córdoba y del emperador Carlos I de España, Y las paredes del presbiterio son totalmente lisas y están desprovistas de adornos, aunque casi en el centro del mismo hay arcos apuntados en cada uno de sus lados que están cerrados por unas rejas sencillas del .220px|miniatura|Puerta del Sol de la iglesia de Nuestra Señora del Castillo.

La iglesia está formada por tres naves de siete tramos divididas por pilares de estilo gótico octogonales, irregulares y con un ligero aspecto «cruciforme», sobre los que descansan doce arcos formeros de forma apuntada y colocados en posición paralela con respecto al eje longitudinal de la iglesia, aunque la nave central del templo es superior a las dos laterales en altura y anchura. El templo está cubierto por «sencillas» bóvedas de crucería, por lo que es muy similar a numerosas iglesias cordobesas de nueva planta edificadas a finales del , y aunque podría creerse que esta tipología es una mera derivación de las empleadas en las iglesias fernandinas cordobesas, las empleadas en Fuente Obejuna son bóvedas con nervios que en los tramos de la nave central son sexpartitas y en las dos naves laterales de crucería simple.

En los arcos formeros de forma apuntada que separan las naves del templo hay unas impostas que hacen las veces de capiteles y que están colocadas en la parte más elevada de los pilares. Los cuatro arcos de los pies del templo tienen una forma más apuntada que los de la parte de la capilla mayor, ya que, y en palabras de Rivera Mateos, «presentan un perfil de arcos doblados con aristas chaflanadas», y las ménsulas sobre las que descansan las bóvedas de las naves laterales tampoco son idénticas, ya que las colocadas sobre los de la parte de la cabecera del templo son mayores que las que se localizan en los de la parte de los pies de la iglesia.