miniaturadeimagen|364x364px|Nora Stanton Barney y Rhoda Jenkins Las mujeres han participado en la arquitectura de manera activa durante muchos siglos, ya sea como profesionales, practicantes, educadoras o clientes. En un estudio realizado en 2014 por el Architects' Council of Europe en 30 naciones europeas, estima que el 39% de los arquitectos practicantes son mujeres. En los Estados Unidos, en 2016, aunque casi la mitad de los graduados de las escuelas de arquitectura son mujeres, solo el 18% de las personas arquitectas registradas como practicantes son mujeres.

Primeras constructoras Tradicionalmente, las mujeres han participado en la concepción y la construcción de los primeros hábitats. En la prehistoria las mujeres jugaron un importante rol en el acondicionamiento de las cavernas. Está comprobado que la mayoría de las manos que aparecen en cuevas como la de El Castillo y la de Pech Merle, en Francia, pertenecen a mujeres, lo cual cuestiona la suposición tradicional de que los artistas de las cavernas eran varones.

El antropólogo Norbert Schoenauer ha analizado ejemplos de refugios construidos por mujeres en asentamientos preurbanos de todo el mundo. Define cuatro tipos de viviendas: las efímeras, las transitorias, las periódicas y las estacionales.

Entre las efímeras construidas por las mujeres están los refugios san en las zonas del desierto de Kalahari y las cabañas mbuti en la selva de Ituri. Los wigwams (o wetus), refugio de los nativos americanos de las regiones boscosas del noreste eran también construidos por las mujeres. Estas estructuras no eran transportables. Consisten en domos cubiertos de estera tejidas y cortezas.

Dentro del grupo de las transitorias, propias de pueblos nómadas, encontramos las malocas de los rikbaktsá del Amazonas, donde toda la comunidad participa en la construcción de la casa y la labranza de la tierra. También las de los pueblos del suroeste de América del Norte y de las grandes llanuras, donde las mujeres fueron protagonistas en la construcción y la formación de las viviendas. En la mayoría de las tribus (Comanches, Kiowa, Cheyennes, Pies Negros, Sioux, Arapajós), las mujeres producían y poseían los tipis, tiendas con estructuras de postes y cubiertos por pieles. Ellas elegían la localización y organizaban la disposición del poblado. La vivienda estaba diseñada cuidadosamente para poder ser trasladada. Todo el poblado podía armarse en una hora.

Las viviendas periódicas corresponden a pueblos que se encuentran en una situación intermedia entre los recolectores-cazadores y las sociedades agrícolas. Un ejemplo son las yurtas que las mujeres kazajas son responsables de ensamblar y desensamblar. Normalmente una de estas viviendas era instalada en una hora por dos o tres mujeres. También las tuareg del Aïr levantan las tiendas o jaimas, como así también las mujeres beduinas de Oriente Próximo y el Magreb.

En cuanto a las viviendas estacionales, ocupadas por varios meses, se destaca la construcción de las moradas masái en Kenia y Tanzania. La boma es un caserío vallado construido por las mujeres en aproximadamente una semana.

Las mujeres Pueblo, en el suroeste también son responsables de la construcción de sus moradas sedentarias. Utilizaban piedra y madera como materiales de construcción de sus poblados. Fueron las primeras planificadoras de Estados Unidos. Se calcula que Acoma, el poblado más antiguo tiene una historia de por lo menos 1000 años. Los conocimientos arquitectónicos de las Pueblo se difundieron ampliamente, ya que los conquistadores españoles las capturaban para que construyeran sus viviendas. Luego, las pioneras del Lejano Oeste asumieron también la tarea de la construcción de los hogares.

Octavia la Menor, hermana del emperador romano Augusto, fue una de las primeras constructoras de la Antigüedad, interviniendo en el ámbito de la arquitectura y la planificación urbana en aquella época. Su empuje sirvió para construir el Pórtico de Octavia, junto con su hijo menor, en el 27 antes de Cristo, cuando las mujeres imperiales todavía tenían la oportunidad de actuar como promotoras de diversas construcciones y actuaciones urbanas; algo que en las siguientes dinastías, evolucionó hacia una visión más masculina, por lo que si se hacía algo era «para» ellas, pero no «por» ellas. Para la investigadora Margaret Woodhull, de la Universidad de Colorado (Denver), se trata de la primera construcción pública construida por una mujer en Roma en ocho siglos. Esta mirada científica contradice, por ejemplo, la visión masculina de la historia que aparece. Esta asigna su construcción a Augusto, que decidió dedicarla a su hermana menor.

Europa: - Antonio Manetti, biógrafo de Brunelleschi, menciona que una de las propuestas para el concurso del diseño de la linterna del Duomo de Florencia que se realizó en 1436, pertenecía a "una fémina".

En Francia, Katherine Briçonnet (1494-1526) construyó el Castillo de Chenonceau, en el valle del Loira; Briçonnet supervisó la construcción desde 1513 hasta 1521, y tomó importantes decisiones arquitectónicas de la obra mientras su esposo estaba ausente por participar en las guerras italianas. Entre 1582 y 1587 Jacquette de Montbron construyó el Château de Matha.

También nobles inglesas como Bess de Hardwick (1527-1608) y Lady Anne Clifford (1590-1676), estuvieron a cargo de la construcción de mansiones y de la refacción de sus propiedades.

A principios del Catherine de Vivonne (1588-1665), construyó el Hotel de Rambouillet en París, donde se reunían afamados literatos. Mientras en Italia, Plautilla Bricci (1616-1705) realizó dos obras importantes en Roma. La primera fue la Villa Benedetti, cerca de la Puerta de San Pancracio en la colina Junícula y realizada por encargo de Elpidio Benedetti en 1663, agente del Cardenal Mazarino. La segunda, la capilla de San Luis, en la iglesia de San Luis de los Franceses, que fue inaugurada en 1680.

Lady Elizabeth Wilbraham (1632-1705) en Inglaterra, ha sido considerada la arquitecta de Wotton House, en Buckinghamshire, entre otras edificaciones. Actualmente hay mucha información que demuestra que ella pudo haber diseñado aproximadamente 400 edificaciones, incluidas 18 iglesias inglesas, que antes le fueron atribuidas a su discípulo Sir Christopher Wren.

Cerca del final del siglo , otra mujer inglesa, Mary Townley (1753-1839), asesorada por el artista Sir Joshua Reynolds, diseñó varios edificios en Ramsgate, en el sureste de Inglaterra; entre ellos, Townley House, considerado una joya arquitectónica.

Hacia fines del las primas Jane (1750-1811) y Mary Parminter (1767-1849) construyeron una serie de edificaciones, entre las que se encuentra la mansión de A La Ronde, hoy patrimonio histórico inglés.

Sarah Losh (1785-1853), terrateniente inglesa de la villa de Wreay, en el condado de Cumbria, ha sido descrita como una genio romántica, anticuaria, arquitecta y visionaria; su obra principal es la iglesia de Santa María, pero también construyó otros varios edificios y monumentos.

Otra mujer inglesa, Sophy Gray (1814-1871), casada con Robert Gray, arzobispo de Ciudad del Cabo, ayudaba a su esposo en labores administrativas y sociales, y también en el diseño de por lo menos 35 iglesias anglicanas construidas entre 1848 y 1880, en estilo neogótico.

La hija de un fabricante de carruajes francocanadiense, la madre Joseph Pariseau (1823-1902), fue una de las primeras mujeres arquitectas en Norteamérica, y una pionera en la arquitectura del noroeste de los Estados Unidos. En 1856, junto con sus hermanas de Montreal, se mudó a Vancouver, Washington, donde diseñó once hospitales, siete academias, cinco escuelas para niños nativos americanos y dos orfanatos en el área que hoy en día abarca Washington, Oregón, Idaho y Montana.

Harriet Morrison Irwin (1828-1897) se convirtió en la primera mujer en lograr una patente arquitectónica en los Estados Unidos.

Elinor Mead Howells (1837-1910), hermana del arquitecto William Rutherford Mead, construyó la casa propia de la familia en Cambridge, hoy incluida en el Registro Nacional de Lugares Históricos de los Estados Unidos.

Egresada del MIT, a los 19 años Sophia Hayden Bennett (1868-1953) fue la primera arquitecta que ganó un concurso: el Edificio de la Mujer en la Exposición Mundial Colombina de Chicago de 1893. La encargada de la decoración del mismo fue la pionera en diseño de interiores Candace Wheeler (1827-1923).

Minerva Parker Nichols, (1860-1949) y Elise Mercur (1868-1947) fueron las primeras arquitectas que instalaron su estudio sin colaboración masculina.

La artista y reformadora social Mary Fraser Tytler diseñó y construyó la capilla mortuoria Watts en Compton, Reino Unido (1895) y la galería Watts (1903–04) para preservar el trabajo de su marido.

Emily Elizabeth Holman (1854-1925), se formó practicando en un estudio de arquitectura y fue una de las primeras mujeres arquitectas de Pennsylvania, responsable de proyectar varios sitios históricos importantes como el National Park Seminary.

Pioneras del El ámbito del diseño de lo doméstico fue un espacio fructífero para las arquitectas principios del ya que “el” arquitecto se pensaba como constructor de grandes monumentos e instituciones. Es durante el movimiento moderno que la vivienda pasa a ser centro de atención de la profesión y es colonizada por los varones. Al principio las mujeres fueron accediendo a la profesión a partir de las prácticas ya que no tenían acceso a la educación formal.

Louise Blanchard Bethune (1856-1913), fue la primera estadounidense que trabajó como arquitecta profesional. En 1876 tomó un trabajo como diseñadora en la oficina de Richard A. Waite y F. W. Caulkings en Búfalo, Nueva York, donde trabajó por cinco años, demostrando que podía sostener su posición por sí misma en lo que era por entonces una típica profesión masculina. En 1881 abrió en Búfalo una oficina independiente junto con su esposo, Robert Bethune, ganándose así el título de la primera arquitecta profesional de su nación.

Otra pionera fue Katharine Cotheal Budd (1860-1951) estudió arte y diseño en la William Merritt Chase's Shinnecock School en Long Island. Recibió clases particulares de William R. Ware, un reconocido arquitecto y profesor de la Columbia University, y después viajó a París para recibir formación y experiencia en un taller. Diseñó casas, mansiones, cabañas, edificios comunitarios, escuelas y hoteles, y también escribió artículos para las revistas

Annie Rockfellow (1866-1954) fue la primera arquitecta de Arizona. Defendió la arquitectura local como generadora de “sentido de lugar” y creó obras que retomaban el lenguaje colonial.

Otra notable pionera fue Josephine Wright Chapman (1867-1943). No recibió una educación arquitectónica formal, pero diseñó varias edificaciones antes de establecer su propia firma. Su obra principal es Tuckerman Hall, en Worcester, Massachusetts.

Theodate Pope Riddle (1868-1946) creció en Farmington, Connecticut, donde contrató miembros de la facultad para que la asesoraran en arquitectura. Sus primeros diseños, como Hill-Stead (1901), fueron transformados a planos por la firma McKim, Mead & White, que la proveyó de conocimiento arquitectónico. Ella fue la primera mujer licenciada en arquitectura en Nueva York y Connecticut y en 1926 fue nombrada miembro del AIA.

Otra practicante de arquitectura en Estados Unidos fue Emily Williams (1869-1942), de California del Norte. En 1901, junto con su amiga Lillian Palmer, se mudó a San Francisco, donde estudió diseño en la California High School of Mechanical Arts. Alentada por Palmer, construyó una serie de cabañas y casas en el área, incluyendo una casa familiar en la calle Broadway de San Francisco, la que ahora es un edificio protegido.