El Landgraviato de la Alta Alsacia (a veces llamado como Alsacia meridional) era un landgraviato del Sacro Imperio Romano Germánico centrado en Ensisheim y Landser, al norte del condado de Ferrette (Pfirt). Los condes de Habsburgo, más tarde los duques y archiduques de Austria, gobernaron el territorio desde la década de 1130 hasta su cesión a Francia en el .
245px|thumb|Alsatia Superior una cum Suntgovia, por Daniel Specklin
Gobierno Como el Pagus alsaciano estaba dividido en dos Pagi más pequeñas, el Sundgau y el Nordgau, los cuales tenían cada uno su jurisdicción particular, se forman más tarde dos landgraviatos distintos: el Sundgau superior y el Nordgau inferior. Así Sundgau, Landgraviato de la Alta Alsacia, Landgraviato superior y Alsacia superior son sinónimos. Esta calificación, tomada en el sentido más extenso, se aplica a la vez al landgraviato propiamente dicho y a las tierras llamadas landgraviales, ya que ellas estaban no solamente bajo jurisdicción del Landgrave, sino que a la vez formaban parte de su dominio. En efecto, los Emperadores habían concedido a sus landgraves y a título de salario algunos bienes desprendidos de sus propiedades privadas. Estos magistrados las reunirán a su dominio patrimonial, a los feudos que les habían sido conferidos por obispos, abades, príncipes, señores libres, y a los alodios que habían adquirido por herencia, matrimonio, contrato o de toda otra manera. El conjunto de estas tierras se llamaba Landgraviato, sin embargo está fuera de duda que el verdadero landgraviato era solo aquel que incluía las tierras fiscales otorgadas en feudo por el Emperador al Landgrave. No obstante se llamó comúnmente landgraviato a todas las tierras que el landgrave poseía, a título que fuera, así como se llama condado a la totalidad de los bienes que posee un conde. El landgrave ocupaba después del duque el primer rango entre los príncipes laicos.
Dominio del Landgraviato superior
Entre los dominios situados en el Landgraviato superior o en la Alta Alsacia, se distingue en primer lugar el propio Landgraviato, tomado en su sentido más estricto, porque su propietario era juez provincial (Landrichter) de la Alsacia superior y tenía un rango mayor, por lo tanto, al de los condes. Estas tierras landgraviales no fueron siempre las mismas, sino que variaban con la familia que poseía el cargo (Amt) de Landgrave. Ya que, como estos dignatarios reunieron sus bienes patrimoniales y sus feudos de familia a las tierras fiscales afectadas al título (Würde) de Landgrave, la extensión del Landgraviato se modificó según a qué familia perteneciera. Se deben distinguir los alodios de los feudos y estos últimos se dividían a su vez en clases distintas. Los Landgraves de la Alsacia superior poseían en un momento dado no solamente el dominio patrimonial de los condes de Habsburgo y las tierras que ellos tenían en calidad de feudos del Imperio, sino además los beneficios a ellos conferidos por los obispos de Estrasburgo, de Basilea, y los abades de Murbach y Lützel. La totalidad de estas posesiones formaba el Landgraviato. Las tierras landgraviales estaban compuestas por cuatro clases de propiedades: 1º los bienes de familia provenientes de un antiguo patrimonio; 2º de tierras feudales; 3º de alodios nuevos; 4º de tierras fiscales.
Bienes patrimoniales Cuando la familia Carolingia se extinguió en Alemania, los condes descendientes de Liutfrid, antepasados de los Habsburgo, poseían, antes de la construcción del castillo de Habsburgo, bienes de familia en las dos Alsacias, como lo demuestra la Carta de Liutfrid IV de 903, donde aclara que deseaba restaurare et augmentare la abadía de Sankt Trudpert, en la Selva Negra, la cual junto con su hermano Hugo in partem hereditariam possedit. Por lo tanto, y con el consentimiento de sus hijos Hunfried, Liutfrid V y Hugo, hizo donaciones a este monasterio para la salvación de su alma, así como lo habían hecho sus antecesores Othpert y Rampert. Para este propósito, entregó algunas propiedades en el Mortenau, y en Alsacia, bienes en Columbaria. Sus hijos, ex sua quisque parte, quae se contingit propriae hereditatis, donan al mismo monasterio: Hunfried, qui maior est in illis natu, en el Nordgau, Königshoven, Liutfrid V en el Sundgau: Schowinsheim. Hugo en Egisheim. Guntram, el Rico, padre de Lanzelin, abuelo de Radbot y Werner, obispo de Estrasburgo, tenía también un gran número de tierras en Alsacia. Ello surge de un título otorgado, en 973, por el emperador Otón II a la Abadía de Payerne. Este título dice: Curtes Cholumbra et Hittinheim cum omnibus eorum pertiuentiis et nostri juris unum mansum in villa Badelesbach, et omnia quæ Guntramus in Alsatia proprietatis visus est habere, excepto Pruomad cum suis appertinentiis.Marquard Herrgott, Genealogiae diplomatica augustae gentis Hasburgicae: Volumen II : seu Tomi secundi pars I : Codicem probationum exhibens. Quo continentur diplomata, chartae, aliaque antiquitatis monumenta ab anno Christi DCCLXIX ad annum usque MCCLXIX, numero D, ex typographia Leopoldi Joannis Kaliwoda, Wien, 1737, Libro en línea . Pag. 86
Feudos del obispado de Estrasburgo
Del Obispado de Estrasburgo recibieron Ensisheim con su distrito y el Vogtei Rufach. Rodolfo, habiendo renunciado a este último, en 1269, entre las manos del Obispo, recibió a cambio las rentas en el ban de Westhausen, Ebersheim, Scherweiler, y los pueblos de Howarth, Sankt Petersholz, Hundeswilre y Thannweiler.
Feudos de las abadías de Murbach y Lützel
De la Abadía de Murbach, tenían el Vogtei del valle de Sankt Amarin y del pueblo de Wattweiler, que transmitieron en calidad de sub-feudo a los señores de Horburg, hasta que, en 1259, estos bienes fueron restituidos a la abadía por Rodolfo y Gottfried, condes de Habsburgo. Entre los bienes de Murbach se debe colocar también el Vogtei Sennheim, Blotzheim, Banzenheim, Münchhausen, Fessenheim, Bowoltzheim, Machtolsheim, Berweiler, Berolzweiler, Lautenbach, Rädersheim, Merxheim, Isenheim, Ostheim. A los feudos de Murbach se anexaban los que los Habsburgo tenían de la Abadía de Lützel. Estos dependían del Vogtei de la Abadía de Lützel del que gozaban los Landgraves.
Feudos del obispado de Basilea
Pero lo que contribuyó sobre todo al esplendor de los Habsburgo en Alsacia, fue la magnífica herencia del condado de Ferrette, que vino a través del matrimonio de Alberto el Sabio con Johanna von Pfirt, y que unió al Landgraviato a este magnífico feudo de la Iglesia de Basilea. Alodios de los Landgraves - Entre los bienes alodiales se cuentan el valle de Weiler (Weilerthal), también llamado Albertino (Albrechtsthal), y el señorío de Landser. Rodolfo I de Habsburgo recibió el primero como dote de su mujer, Gertrudis de Hohenberg. Una parte del segundo fue legada a los Habsburgo por sus antepasados; ellos adquirieron el resto mediante compra.
Propiedades fiscales
De estos bienes que los landgraves poseían como patrimonio, feudo y alodio, es necesario distinguir aquellos que tenían del fisco. La Carta de división de 1239, muestra que Alberto y Rodolfo III ya reconocían un triple origen a los bienes de los Habsburgo, puesto que no sabían si el bosque de Harth (Harthwald), situado entre Ensisheim y Basilea, debía considerarse como un bien patrimonial, como propiedad del fisco o como un feudo. Ellos no sabían que este bosque era un patrimonio de la Iglesia de Basilea que el emperador Enrique II había concedido, en 1004, al obispo Adalbero II. Es difícil separar las tierras fiscales del Landgraviato de los bienes patrimoniales que los Habsburgo tenían en Alsacia. Una posesión prolongada volvió a los Archiduques de Austria definitivamente propietarios. Ya en esta época los Habsburgo no se preocupaban de establecer una distinción entre estos bienes. Esta aglomeración de tierras patrimoniales, feudales y fiscales, contenidas en Alsacia, los Habsburgo las administraron en primer lugar bajo el título de Condado, Comitatus, y a continuación bajo el de Landgraviato, Landgraviatus. En consecuencia, obtuvieron de los Emperadores, como los otros Estados de Alemania, los derechos de regalía. Entonces el Landgrave no fue ya solamente un juez provincial, tomó fila entre los principales señores de Alsacia. En efecto, las otras tierras de Alsacia superior, como el Mundat Superior de Rufach, el condado de Horburg, las tierras de las Abadías, de la Orden ecuestre y las ciudades imperiales, liberadas ya sea por su origen, o por los acontecimientos que surgieron, de todo derecho, de toda jurisdicción de los Landgraves, solo dependían del Emperador y el Imperio; de allí nació el nombre de Emunitas. Así en la Alsacia superior, el Landgraviato que se llamaba Landgraviato superior, contenía en su Dominio, y aún en la época de su mayor prosperidad, solo la mitad del territorio de la Alta Alsacia. Derechos soberanos del Landgraviato
Los derechos de soberanos o de regalía que aumentaban la importancia del Landgraviato eran aquellos que se aplicaban sobre los bienes y las personas y con los cuales los Emperadores investían a los Príncipes de Alemania: eran el derecho a hacer la paz y la guerra, a celebrar tratados, alianzas, derecho a tener hombres de armas, rodearse con escoltas, construir fortalezas, el poder de ban, derecho de peaje, minas, el derecho a acuñar moneda, el derecho a dar feudos, a percibir los impuestos, derecho de Vogtei, etc; en definitiva, el poder ya sea completo o limitado. Este poder, los Landgraves terminaron por ejercerlo en su propio nombre en sus posesiones, mientras que al ejemplo de los otros Estados del Imperio, se habían constituido señores libres. De estos hechos hay prueba en las Actas de la Regencia de Ensisheim, que se extienden a todas estas cuestiones.
La importancia de estos derechos de regalía debe considerarse en dos épocas en la historia del Landgraviato. La primera abarca el tiempo durante el cual los Landgraves aún no revestidos con estos derechos son solo los delegados del poder imperial y administran Alsacia como simples magistrados. La segunda comienza cuando los Landgraves, investidos por el Emperador con estos derechos, dictan las leyes en las tierras que han adquirido o están bajo su jurisdicción y las gobiernan por derecho propio como príncipes.
El pasaje de la primera de estas situaciones a la segunda no fue repentino. En la época de Carlos IV, los Landgraves ya habían adquirido muchos derechos, pero esos derechos no se extendían a todo el Landgraviato; solo se ejercían sobre las tierras landgraviales en las que estaban ubicados. Los otros Estados de Alsacia superior habían quedado en el pleno uso de la libertad del Imperio, respetaban al Landgrave como un juez imperial que ejercía su jurisdicción en Alsacia y no sobre Alsacia. Apelaban sus sentencias ante el Emperador, fuente de todo poder judicial; pero poco a poco Emperadores compartieron este derecho con los Estados de Alemania. Maximiliano coloca el sello a esta concesión mediante la colocación de la Cámara imperial bajo la autoridad de los Estados.