El Cabildo de Buenos Aires fue una institución que inicialmente fue un cabildo colonial fundado en 1580 cuando la segunda fundación ciudad de Buenos Aires, ciudad que hasta 1880 se llamó "Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Nuestra Señora del Buen Ayre" , y que luego de la Revolución de Mayo de 1810 que derrocó al virrey español Baltasar Hidalgo de Cisneros y derivó en la guerra que llevó a la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata, se transformó en la Primera Junta que funcionó hasta su disolución en 1821 por el gobernador de Buenos Aires Martín Rodríguez, cuando fue reemplazada en sus funciones por la Junta de Representantes de Buenos Aires.
También en el edificio del Cabildo de Buenos Aires funcionó la Real Audiencia de Buenos Aires, el más alto tribunal de apelación de segunda instancia en el territorio, desde 6 de abril de 1661 hasta el 23 de enero de 1812, momento en que fue reemplazada por una Cámara de Apelaciones. El 13 de septiembre de 1810 la Primera Junta creó la Biblioteca Pública de Buenos Aires, siendo su primera ubicación, durante dos años, el edificio del Cabildo. Pero la institución que funcionó por más tiempo en ese edificio fue la Cárcel de Buenos Aires, desde 1608 hasta 1877, cuando se transfirieron sus presos a la desaparecida Penitenciaría Nacional de la calle Las Heras, cuando fue inaugurada. Desde noviembre de 1939 el edificio funciona como museo.
Durante el Imperio español
right|thumb|upright=1.5|El Imperio español en tiempos de la segunda fundación de Buenos Aires en 1580 y de su cabildo, bajo el reinado de Felipe II, distinguiendo el ámbito de cada consejo territorial en el sistema polisinodial español.
Los primeros cabildantes coloniales
El Cabildo fue una institución creada en Buenos Aires durante el reinado de Felipe II de España al momento de la segunda fundación el 11 de junio de 1580 por Juan de Garay y usando sus prerrogativas de fundador de la nueva urbe, designó a los primeros siete miembros del Cabildo, que en aquel entonces estuvo en la órbita de la gobernación del Río de la Plata y del Paraguay:Hialmar Edmundo Gammalsson, Los pobladores de Buenos Aires y su descendencia, Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, Secretaría de Cultura, Buenos Aires, 1980.
Alcaldes ordinarios: Rodrigo Ortiz de ZárateTorre Revello, José; en "Acta de fundación de la ciudad de Trinidad del Puerto de Santa María de Buenos Aires el 11 de Junio de 1580" (Ed. original: Cabildo bonaerense, Río de la Plata, p. 16, Ed. actualizada: Institución Cultural Española, 41 págs., año 1955). Según el autor que transcribe el acta de fundación, cita que el único regidor español era Antonio Bermúdez, y el resto eran criollos, incluyendo a Alonso de Escobar (de primer voto) y Gonzalo Martel de Guzmán (de segundo voto). Regidores: Pedro de Quirós,Valdés, Eduardo (op. cit., p. 7, año 1991). Diego de Olavarrieta, Antonio Bermúdez, Luis Álvarez Gaytán, Rodrigo de Ibarrola,Larrouy, Antonio; en "Los orígenes de Buenos Aires, 1536-1580" (p. 69, Ed. Imprenta Didot, 85 págs, año 1905). El autor expresa que Alonso de Escobar y otros tres regidores eran criollos. —que por alguna razón fuera substituido por el entonces alguacil mayor Hernando de Mendoza, en octubre del mismo año— y Alonso de Escobar. Procurador: Juan Fernández de Enciso.
Cumplidos sus mandatos, los siguientes alcaldes y regidores fueron elegidos por los regidores salientes cada 24 de junio hasta que a principios del comenzaron a hacerlo cada 1 de enero, no pudiendo ser reelegidos hasta pasados dos años y debiendo ser confirmados por el gobernador.
El 20 de octubre de 1580 el Cabildo de Buenos Aires eligió como patrono de la ciudad a San Martín de Tours y patrona a Nuestra Señora de las Nieves.
Las condiciones para ser designado alcalde ordinario debieron haber sido muy exigentes, pues de los más de sesenta primeros pobladores de Buenos Aires solo ocho accedieron a ese cargo, entre ellos, Antón Bermúdez, Antón Higueras de Santana, Pedro de Izarra (años 1590, 1605 y 1616), Gonzalo Martel de Guzmán, Hernando de Mendoza y Rodrigo Ortiz de Zárate.
Desarrollo institucional
thumb|left|250px|Monumento en Buenos Aires a su fundador y creador de su Cabildo Juan de Garay.
Inicialmente dependiente del virreinato del Perú, el Cabildo de Buenos Aires, al igual que otros cabildos coloniales, funcionó como ayuntamiento o corporación municipal de la ciudad pero, por la lejanía con la metrópoli, el rey de España le admitió un alto grado de autarquía hasta fines del , cuando las reformas borbónicas avanzaron sobre las atribuciones del cabildo, principalmente por la creación de las intendencias.
Al igual que los demás cabildos de la América española, el Cabildo de Buenos Aires como institución tenía primariamente atribuciones judiciales y de administración municipal. Los Alcaldes ordinarios del cabildo administraban justicia en primera instancia en lo civil y criminal, mientras que los Regidores y otros funcionarios se ocupaban de los distintos quehaceres de la administración comunal, tales como el aseo, el ornato y el abastecimiento de la ciudad y su ejido. El Cabildo también tenía algunas atribuciones políticas, pues hasta que en 1716 fue creado el cargo de Teniente del Rey los Alcaldes Ordinarios suplantaban interinamente al gobernador.Compendio De Historia Argentina, pág. 24. Editor: CUP Archive Para representar sus intereses podía el cabildo enviar procuradores a España o dirigirse por carta al rey.
Solo podían integrar el Cabildo y votar en los cabildos abiertos aquellos ciudadanos que eran vecinos permanentes de la ciudad, poseyendo alguna propiedad y teniendo familia y oficio no vil. Al alcalde ordinario de 1° voto le correspondía ser juez en lo civil y al de 2° voto en lo penal, mientras que los alcaldes de hermandad administraban justicia en la campaña.
Los regidores formaban en conjunto el llamado regimiento y se los elegía y votaban en un orden determinado. El cargo de alférez real, quien portaba el estandarte del rey, representaba el mayor honor y podía acumularse con otro cargo. Otros funcionarios eran elegidos por el cabildo entrante: entre ellos el fiel ejecutor, el alguacil mayor, el mayordomo y el síndico procurador. El tesorero y el contador eran oficiales reales.
Los alcaldes en general eran legos, no versados en derecho, y aunque esa falencia se suplía con el buen tino y el sentido común, y la experiencia que paulatinamente se iba aquilatando, se exigía que fuesen elegidas las personas públicamente tenidas por las más probas y honradas, y que además fuesen instruidos y supiesen leer y escribir. Debían tener carácter de vecino, poseer casa poblada en la ciudad, y siempre se debía dar preferencia a los descendientes de los primeros vecinos pobladores, pues a estos le asistían los mismos derechos que a los hidalgos peninsulares, conforme una disposición del rey Felipe II.
A partir de 1591 el rey ordenó que los cargos menores pudieran ser vendidos en subasta pública —que normalmente se hacía en Potosí— para ser ejercidos en forma vitalicia y transferible a terceros, siendo Bernardo de León el primero en adquirir un cargo —el de depositario general— en 1607, que ejerció por 30 años.Autoritarismo y la improductividad. Autor: José García Hamilton. Editor: Sudamericana, 2011. ISBN 987-566-685-8, 9789875666856 Luego el rey ordenó que los cargos de regidores y otros oficios sin jurisdicción judicial fuesen también vendidos, por lo que en 1617 Juan de Vergara compró los 6 cargos de regidores y los distribuyó entre sus parientes. A partir de entonces las elecciones solo se hacían para nombrar a los dos alcaldes ordinarios, al alférez real y a los alcaldes de hermandad, sin embargo, por falta de interesados muchas veces se producían vacantes, lo cual indujo a la Real Audiencia a alquilar cargos por un año a partir de 1663.Contrabando y Sociedad en el Río de la Plata Colonial. Pág. 57. Autor: Macarena Perusset. Editor: Editorial Dunken, 2006. ISBN 987-02-1996-9, 9789870219965
Desde 1705 los regidores volvieron a ser elegidos, alternando anualmente con los vitalicios, y debiendo ser confirmados por el gobernador que era el presidente del cabildo.
A partir de 1713 cambió de dinastía reinante española, los Austrias fueron reemplazados por los Casa de Borbones. Los Borbones modificaron toda la organización territorial unificándose todo el imperio con el objetivo de homogeneizar y centralizar el Estado español utilizando el modelo territorial de Francia. Con ellos llegaron ideas mercantilistas francesas basadas en una monarquía centralizada, puesta en funcionamiento en América lentamente. Sus mayores preocupaciones fueron romper el poder de la aristocracia criolla y también debilitar el control territorial de la Compañía de Jesús: los jesuitas fueron expulsados de la América española en 1767.
Entre 1717 y 1718 las instituciones para el gobierno de las Indias, el Consejo de Indias y la Casa de la Contratación, se trasladaron de Sevilla a Cádiz, que se convirtió en el único puerto de comercio con las Américas.
En 1776 fue creado el Virreinato del Río de la Plata con capital en la ciudad de Buenos Aires.
Entre 1785 y 1799 los alcaldes ordinarios tuvieron mandatos de dos años con renovación de uno cada año, y desde 1786 se suprimieron los regidores vitalicios y se incorporó al cabildo el síndico procurador.Revista chilena de historia del derecho. Pág. 95-96. Editor: Editorial Jurídica de Chile
Desde finales del la Guerra anglo-española (1804-1809) entorpeció el comercio español con América, hasta el punto de interrumpirlo casi por completo: en 1801 el promedio anual de exportaciones a las Indias había descendido un 93%; las importaciones también cayeron radicalmente. Tras la destrucción de la flota española en la batalla de Trafalgar, en 1805, Gran Bretaña se aventuró, incluso, al ataque directo a las costas americanas. En 1806 y 1807 la armada británica trató de ocupar Buenos Aires y las autoridades virreinales rechazaron el ataque. Una acción que reveló la impotencia de España para defender sus reinos ultramarinos y demostró a los criollos (descendientes de españoles nacidos en América) la propia fuerza que tuvieron en el desarrollo y el triunfo frente a las pretensiones inglesas.
Gestión durante diferentes períodos thumb|right|250px|Mapa del Virreinato del Río de la Plata en 1783.
Luego de creada la gobernación del Río de la Plata
thumb|left|Primera vista conocida de Buenos Aires, cuando existía la gobernación del Río de la Plata, pintada hacia 1628 por un holandés.
En 1617 se creó la gobernación del Río de la Plata en la zona de la cuenca del Río de la Plata. Formó parte del virreinato del Perú hasta el año 1776, fecha en la cual pasó a integrar el recién creado Virreinato del Río de la Plata, conservando el nombre común bonaerense como el oficial.
A principios del Miguel de Solá y de Medinaceli, padre del presbítero patriota Juan Nepomuceno Solá, fue regidor del cabildo.
En 1736 Domingo de Basavilbaso, el padre del servicio de correo en Argentina, fue el alcalde ordinario y regidor en 1767.
En 1747, 1748 y 1759 el comerciante Francisco Rodríguez de Vida fue alcalde ordinario.Francisco Rodríguez de Vida
En 1752 una serie de malones impulsó al Cabildo a proponer un avance de la línea de fronteras militares, siguiendo el avance de hecho de la población de campaña y permitiendo dejar territorio a retaguardia. Los fuertes se ubicarían uno sobre las nacientes del río Salto (Fuerte de Salto), que se convertiría en avanzada del fuerte de Arrecifes, en Laguna Brava (Guardia de Luján o Fuerte San José de Luján, actual Mercedes) como puesto avanzado del fuerte de Luján y en la laguna de Lobos (Fortín Lobos).