miniatura|Jigorō Kanō fue el maestro japonés fundador del judo

El judo,«Judo», Diccionario de la lengua española (23.ª edición), Real Academia Española, 2014. Consultado el 17 de octubre de 2015. judo o yudo«Yudo», Diccionario de la lengua española (23.ª edición), Real Academia Española, 2014. Consultado el 17 de octubre de 2015. (del japonés, jūdō)En japonés, la palabra se pronuncia (usando AFI) [d͡ʑɨᵝːdo̞ː]; el sonido inicial es similar a la j (AFI:[d͡ʒ]) inglesa (pero es más palatalizada) o la y española rehilada. En español, mucha gente escribe judo pero pronuncia como yudo (AFI: [ˈʝuðo]; en este caso, la palabra debe ser considerada un extranjerismo crudo y escribirse en cursiva), la Real Academia Española recomienda evitar la discordancia entre grafía y pronunciación: «quien escriba judo debe pronunciar [júdo] y quien diga [yúdo] debe escribir yudo» (Diccionario panhispánico de dudas; en AFI, [ˈxuðo] y [ˈʝuðo] respectivamente). es un arte marcial japonés moderno creado por Jigorō Kanō (嘉納 治五郎) en Japón el año 1882. Se trata también de un deporte olímpico desde 1964.

El término japonés puede traducirse como el «camino de la suavidad», que influye en el desarrollo físico, mental y emocional a través de la práctica.

Los practicantes de este arte marcial son denominados judocas«judo, claves de redacción» Fundeu, 8 de agosto de 2016. o yudocas.«yudoca.» Diccionario de la lengua española (23.ª edición), Real Academia Española, 2014. Consultado el 17 de octubre de 2015.柔道家, jūdōka, lit. 'ejecutante de judo'), y el uniforme de judo se llama judogui o yudogui (柔道着, jūdōgi, lit.'atuendo de judo')

El judo fue creado como un arte marcial ecléctico, distinguiéndose de sus predecesores (principalmente Tenjin Shinyo-ryu jujutsu y Kitō-ryū jujutsu) debido a un énfasis en el "randori" (乱取り, lit. 'sparring libre') en lugar de kata (形, kata, formas preestablecidas) junto a su eliminación de los elementos de golpeo y entrenamiento con armas. El judo saltó a la fama por su dominio sobre las escuelas de jujutsu establecidas en los torneos organizados por el Departamento de Policía Metropolitana de Tokio (警視庁武術大会, Keishicho Bujutsu Taikai), lo que dio lugar a su adopción como principal arte marcial del departamento.

Historia El judo, o «camino hacia la flexibilidad», fue creado por el maestro japonés Jigorō Kanō en 1882, conocido en ese entonces como Kano-Ryu-Jujutsu, y enriquecido por el maestro Kyūzō Mifune después de la muerte de Jigorō Kanō, período en el que Mifune consolidó la técnica y elegancia con la que se conoce al judo hoy día. Kanō recopiló la esencia técnica (proyecciones, luxaciones, inmovilizaciones, estrangulaciones, desarmes y golpes) y táctica (desplazamientos, posicionamientos, transiciones, métodos de respiración, etc.) de dos de las antiguas escuelas clásicas de combate cuerpo a cuerpo japonés medievales, adaptándolas a la simulación de un combate deportivo (Randori) en tiempo real. Nótese que hasta finales del estas técnicas eran enseñadas sin entrar en combate activo, pues varias de estas (como las luxaciones a las rodillas, a la cadera, el cuello o a la columna) se consideraban demasiado peligrosas para ser incluidas en un formato deportivo. Kanō experimentó, seleccionó y estructuró las técnicas que podían aplicarse en un combate deportivo sin un alto riesgo de lesiones.

Las técnicas en las que el maestro Kanō se inspiró fueron derivadas de las enseñanzas de los estilos de Jiu-jitsu, Tenjin Shin'yō-ryū (天神真楊流) y Kitō-ryū (起倒流), dos de las escuelas tradicionales de lucha cuerpo a cuerpo practicados por los guerreros medievales o samurái, con armadura en el campo de batalla hasta el inicio del en Japón. El maestro Kanō reunió las técnicas en un solo formato, dentro de su escuela, el Kodokan. Esta escuela pronto compitió y derrotó a otras escuelas de ju-jutsu (o ju-jitsu o jiu-jitsu, como también se escribe y conoce en distintos países) de Japón hasta convertirse en el estilo imperante, destacando entre estos enfrentamientos la legendaria rivalidad marcial entre Kodokan y la escuela de Totsuka.

Controversia entre judo y jiu-jitsu Hubo una controversia, al menos aparente, entre judo ("camino de la gentileza") y ju-jutsu / ju-jitsu / jiu-jitsu (distintas formas de ortografía para el mismo concepto, según cada país o fonética, "arte de la gentileza"), puesto que en las primeras décadas del desarrollo del Judo Kodokan, los practicantes y discípulos de Jigorō Kanō, y él mismo fundador, no tenían inconveniente en declarar que lo que ellos practicaban era «una escuela moderna de ju-jutsu». De tal forma que el mismo Kanō en su libro Judo Kodokan declara, palabras más o menos: «a mi escuela de ju-jutsu la llamaré Kodokan Judo». Incluso sus discípulos al viajar por el mundo para difundir su arte, cuando les preguntaban qué estilo de lucha practicaban y a qué escuela pertenecían, declaraban sin reticencias: ju-jutsu y «Escuela Kodokan Judo, del Sensei Kanō», respectivamente. Solo bien entrado el , después de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), entre las décadas de 1950 y 1960, por la occidentalización del arte y la influencia de maestros como Mikonuzuke Kawaishi y otros, hicieron que sus practicantes comenzaran a usar masivamente la denominación judo a secas, en lugar de «Escuela de ju-jitsu Kodokan Judo». No obstante, los principios filosóficos que sientan la base del arte de Jigorō Kanō estuvieron imbuídos desde sus comienzos y se definieron clara y formalmente en las primeras décadas del , enriqueciendo y diferenciándose en esto del mero arte marcial tradicional japonés, para transformarse en algo más trascendente que un arte marcial, sino en «un camino para la formación y mejoramiento del ser humano».

El judo es uno de los cuatro estilos principales de lucha deportiva más practicados hoy en día en todo el mundo. A partir del Kodokan Judo se han derivado o desarrollado las actuales formas de jiu-jitsu europeo, jiu-jitsu americano, jiu-jitsu brasileño, sambo ruso, Nihon Tai Jutsu, influenciando al Hapkido coreano y al Krav magá israelí en varias de sus técnicas. Esto se debe principalmente a que judocas formados en Japón y sus discípulos occidentales han sido los que, a lo largo del mundo, se han encargado del desarrollo de estas otras formas de lucha.

Aspectos generales miniatura|Competencia de judo en Israel (1969) El judo como deporte permite una educación física integral, potenciando por medio de la práctica de sus técnicas las posibilidades psicomotrices, tales como la ubicación espacial, la perspectiva, el ambidextrismo, la lateralidad, la coordinación conjunta e independiente de ambas manos y pies, y las diferentes acciones motrices como lanzar, tirar, empujar, arrastrarse, saltar, rodar, caer, entre otras; y las relaciones con otras personas, haciendo uso del juego y la lucha como un elemento integrador y dinamizador permitiendo la iniciación deportiva de forma adaptada, además de buscar un acondicionamiento físico general e idóneo.

Actualmente, el judo en su forma deportiva se ha especializado en los lanzamientos, con algunas pocas sumisiones, luxaciones y estrangulaciones. No obstante, en su práctica integral como arte marcial no se ha dejado de lado la enseñanza de los golpes, los desarmes, las luxaciones articulares, el uso de los puntos de presión y los métodos de reanimación, lo que lo hace muy apropiado para el uso por fuerzas de seguridad, cascos azules, policías, militares, paramédicos, entre otros.

La no resistencia En el estudio del judo, la no resistencia constituye un principio técnico primordial. Un judoca debe sumarse a la fuerza de su oponente conforme si se es empujado o se tira de él, ya que, al obrar así, no solamente se anula el esfuerzo contrario y se optimiza el gasto de la propia energía, sino que facilita más la conservación del equilibrio que si ofreciera resistencia, al tiempo que se debilita el equilibrio del oponente. En una palabra, es la manera de aceptar las cosas según se presentan para cambiarlas ventajosamente. Fue debido a este factor que el arte se diera a conocer con el nombre de ju-jutsu / ju-jitsu o jiu-jitsu (arte de la gentileza) y judo (forma o camino de la gentileza).

Este principio, tal y como lo hemos descrito, puede parecer lo suficientemente sencillo y claro como para que cualquiera pueda entenderlo y seguirlo en la práctica; más para actuar sin oponer resistencia al ser atacado y para guardar el debido equilibrio o postura en circunstancias que cambian rápidamente, es preciso alcanzar un alto nivel de sutileza. Otro aspecto de la no resistencia es que en el judo nuestro interés es inicialmente despertado por su llamativa presentación, el poder sugestivo de su arte, etcétera.

La disyuntiva entre el arte marcial deportivo y el Camino de la Gentileza A partir de la difusión mundial del judo en occidente, el interés en su estudio y entrenamiento se ha centrado fundamentalmente en la técnica y táctica, y el acondicionamiento físico, propios de un deporte olímpico. En muchos centros de entrenamiento el anhelo principal suele ser alcanzar grados superiores y tener actuaciones destacadas en las competiciones en que se participe. No obstante, Jigorō Kanō advirtió contra el peligro de considerar esto como las principales o únicas metas del judo. Para el fundador, un grado no es una meta, sino el reconocimiento formal del conocimiento y destreza logrados. Por otro lado, la obtención de medallas y otros trofeos tampoco deben ser los únicos objetivos a lograr, sino que deben ser considerados como consecuencias del dominio técnico sumado al duro entrenamiento. Si bien la competencia deportiva es un formidable estímulo para el desarrollo técnico y el mejoramiento de las destrezas de cada uno, es claro que la competencia no debe ser meramente contra los demás, sino contra las limitaciones de uno mismo. De esta forma se superaría la creencia errónea en la que el campeón es uno solo y los demás son sólo perdedores. El objetivo primario del judo será entonces el desarrollo de mejores personas, en su integridad física, mental y espiritual, armonizadas con los demás y con el entorno.

Si el practicante no se estanca en la etapa deportiva, cualquier tipo de desencanto o por el desaliento que produce la dura tarea de los ejercicios fundamentales en los entrenamientos, se podrá progresar al realizar y comprender los principios de la no resistencia, la naturaleza de la fuerza y la debilidad.

Con lo anterior, el practicante tendrá conciencia de la seguridad en sí mismo y un acentuado sentido del equilibrio que surge del interior, acompañado del disfrute de los efectos beneficiosos del ejercicio mental y físico, así como de la distracción que proporciona el entrenamiento, convirtiéndose en la atracción principal durante la práctica del arte.

Cuando se pasa la etapa de los ejercicios básicos y se alcanza un grado aceptable de técnica, es cuando se empieza a apreciar la sutileza y finura de este arte. Entonces, una vez superada la dura etapa del aprendizaje, es cuando ya el interés se concentra en más puntos que la obtención de la eficiencia en el arte, también en el movimiento estético simple, la coordinación rítmica de los componentes del cuerpo, el equilibrio mental y físico, etcétera. Por ello, hay muchos practicantes que, aun siendo su objetivo el obtener grandes resultados en competiciones, se torna indiferente al hecho de resultar vencedor o vencido en competición y considera al oponente como un compañero que coopera en el esfuerzo para la demostración del arte que practican.

De hecho, en los entrenamientos, el ser hábilmente proyectado se vuelve tan agradable y divertido como lo es la sensación de satisfacción que se deriva de una perfecta ejecución de una proyección.