thumb|350px|Mapa de la Provincia de Estremadura [sic] de 1766 donde aparece Ibafernando.

La historia de Ibahernando, un municipio de España en la provincia de Cáceres, comunidad autónoma de Extremadura, comienza en la Baja Edad Media como lugar dependiente de la Tierra de Trujillo, aunque hay indicios de que el territorio estuvo ocupado desde el Bronce Final, hace unos 2800 años.

La romanización

A falta de nuevos datos arqueológicos, nada se sabe de la posible existencia de restos prerromanos dentro de la llamada cultura castreña, cabiendo hablar más bien de la profunda romanizaciónJosé Antonio Redondo Rodríguez: Historia Antigua de Ibahernando, en Ibahernando: raíces de un pueblo. 2004. Págs. 43 y ss. del territorio y su gente, los vetones, en torno a la fundación de dos ciudades estratégicas: la Colonia Iulia Augusta Emerita y Turgalium, la actual Trujillo. Para su estudio, se cuenta al menos desde finales del Ya en enero de 1900, la Comisión Provincial de Monumentos Históricos y Artísticos de Cáceres da cuenta a la Real Academia de la Historia del descubrimiento de catorce lápidas romanas en Ibahernando. con la inestimable ayuda de uno de los cuatro catálogos epigráficos más numerosos y ricos de la provincia, siendo la población que más inscripciones romanas ha aportado hasta el momento a los fondos del Museo de Cáceres.Hasta 22 de estas inscripciones, la mayoría desde 1902, se custodian en la actualidad en el Museo de Cáceres. Véase J. Esteban Ortega y J. Salas Martín: Epigrafía romana y cristiana del Museo de Cáceres. Cáceres. 2003. Págs. 70-87.

Destaca también el enorme contrapeso cilíndrico de un lagar oleario tardorromano ubicado en la dehesa de Magasquilla y similar a los encontrados en «los Cotos» (Puerto de Santa Cruz) o Santa Cruz de la Sierra, lo que confirmaría que este tipo de explotaciones se concentraban —igual que hoy— en torno a los cerros de estas localidades.José Antonio Redondo Rodríguez: Historia Antigua de Ibahernando, en Ibahernando: raíces de un pueblo. 2004. Pág. 59. La mayoría fueron abandonadas durante la invasión musulmana, para ser posteriormente ocupadas por nuevos colonos procedentes de los reinos castellano y leonés, quienes levantarán en sus proximidades pequeñas ermitas bajo la advocación de diferentes vírgenes y santos del culto cristiano.Véase Juan Gil Montes: Lagares y prensas olearios rupestres en Extremadura. jugimo.blogspot.com.

Tan elevado número de restos arqueológicos y, sobre todo, epigráficos romanos, permite hablar de una importante base demográfica que se mantendrá estable hasta bien entrada la Alta Edad Media.

Alta y Baja Edad Media

thumb|Mapa de la comunidad de villa y tierra de Trujillo. Sus fronteras vendrían marcadas por los ríos Almonte, Guadiana y Tamuja, y la Sierra de Altamira; entre la Tierra de Plasencia al Norte y la de Medellín en el extremo sur.

En este contexto, resulta especialmente interesante la aparición de finales del a principios del de una nueva serie de hallazgos (esta vez en forma de restos cristianos primitivos) en toda el área próxima a Ibahernando, cuyo elemento más destacado será la basílica altomedieval de Magasquilla de los Donaire, consagrada por Oroncio hacia los primeros días de abril del 635 (673 de la Era Hispánica).Enrique Cerrillo Martín de Cáceres: El edificio de culto cristiano del 635 en la dehesa de Magasquilla de los Donaire, en Ibahernando: raíces de un pueblo. 2004. Págs. 75-105.

La posterior llegada de poblaciones musulmanas a la zona parece que no tuvo un significado especialmente negativo para este conjunto de parroquias rurales, debiéndose hablar más bien de un progresivo aislamiento de los territorios ocupados y que hasta entonces habían venido disfrutando de una relativa unidad eclesiástica.Enrique Cerrillo Martín de Cáceres: El edificio de culto cristiano del 635 en la dehesa de Magasquilla de los Donaire, en Ibahernando: raíces de un pueblo. 2004. Págs. 102-105.

Pero es tras la conquista de Trujillo el 25 de enero de 1233 por las tropas cristianas de Fernando III de Castilla cuando se va configurando el doble desarrollo de una nutrida clase trabajadora, dedicada en su mayor parte al cultivo de unas tierras que no le pertenecen, así como de unas pocas familias aristocráticas, verdaderos señores feudales que, como parecen señalar las fuentes documentales de los siglos XVIII al XX, han llegado prácticamente hasta nuestros días, y cuya difícil coexistencia pacífica jugará un decisivo papel en la generación de no pocos enfrentamientos político-sociales a lo largo de su historia.Luciano Fernández Gómez: Una aproximación a la historia contemporánea de Ibahernando, en Ibahernando: raíces de un pueblo. 2004. Págs. 183-188. Véase también María Ángeles Sánchez Rubio: Estructura socioeconómica de la ciudad de Trujillo a través de sus ordenanzas municipales (siglo XV), en La España medieval. Universidad Complutense de Madrid. Vol. 6. 1985. Págs. 433-442.

Ya en 1485, la Tierra de Trujillo abarca una considerable extensión de 10 leguas de ancho por 16 de largo (3578,96 km²); es decir, todo el territorio comprendido desde el río Almonte hasta el Guadiana de norte a sur, y desde el Ibor y Ruecas hasta el Tamuja de este a oeste; entre la Tierra de Plasencia al norte y la de Medellín en el extremo sur.

De un total de treinta, se incluyen en ella los actuales municipios de Garciaz, El Campo, Berzocana, Madrigalejo, Navalvillar de Pela, Cañamero, Logrosán, Ruanes, el propio Ibahernando…;Luciano Fernández Gómez: Una aproximación a la historia contemporánea de Ibahernando, en Ibahernando: raíces de un pueblo. 2004. Pág. 183. desconociéndose por ahora más detalles sobre el asunto.

En cuanto al «rollo» o picota, cabe decir que de su primitiva localización en la ladera del denominado Cerro de los Guindos —junto al camino real de Ibahernando a Trujillo— fue llevado a un rincón de la plaza mayor (actual plaza del Obispo Dr. Jarrín) a comienzos del pasado siglo, de donde será arrancado en la Segunda República.Juan de Miguel Martínez: El rollo, en Ibahernando: raíces de un pueblo. 2004. Págs. 222-223.

Siglos XVI al XIX thumb|Real Provisión de Felipe III dirigida al Concejo de Ibahernando por llevar de cada manada de ganado que pasa por sus términos veinte maravedíes por el día y por la noche el doble. Archivo Histórico Nacional. DIVERSOS-MESTA, 100, N. 11. thumb|300px|Antiguo pósito.

Entre aquellos que embarcaron con destino a «las Indias», aparecen por estos años los viveños Gómez Sedeño, hijo de Juan de Segovia y de Leonor de Solís (1527); Diego de Orellana, hijo de Gómez Sedeño y de Jimena de Vargas (1527); Gómez Hernández de Solís, hijo de Gómez Sedeño y de Jimena de Vargas (1527); Francisco Rodríguez, hijo de Juan Rodríguez y de Constanza Hernández, marido de María Sánchez (1528); Fabián Rodríguez, hijo de Alvar García (1538. A Florida); Salvador Sánchez, natural de Ibahernando, hijo de Diego Hernández e Inés Sánchez (1598. A Perú); y Alonso Rodríguez, hijo de Alonso Rodríguez e Isabel Sánchez, criado de Juan de Ochoa, portero de la Real Audiencia de Lima (1618. A Perú).Fuente: Pares - Archivo General de Indias - Ibahernando.

En 1528 y hasta la definitiva división territorial de Extremadura de 1833, se crea la provincia de Trujillo, con una población inicial de 48 789 vecinos (unos 195 000 habitantes), lo que supone el 6,75% de toda la Corona de Castilla. En 1594, son ya 80 426 vecinos, algo más de cuatrocientos mil habitantes.Libro de los millones

En el Censo de Pecheros de Carlos I, figura Yba Hernando con 154 vecinos. La suma de la información duró ocho años y los datos recogidos se refieren a las cantidades pagadas entre 1527 y 1528.

También en 1631, esta vez en el llamado Censo de la Sal de Felipe IV, aparece Yvahernando. Tiene ahora 140 vecinos que consumen 72 fanegas de sal al año y poseen 1,5 hatos de ovejas y cabras.Un hato de ovejas: 500 cabezas. Un hato de cabras: 200 cabezas.

A la caída del Antiguo Régimen, la localidad se convierte en municipio constitucional de la región de Extremadura. Desde 1834, queda integrada en el partido judicial de Trujillo.Cervantes Virtual

En el Censo de la matrícula catastral de 1842, cuenta con 220 hogares y 1205 habitantes de derecho.Municipio Código INE - 10.102

A mediados del XIX, el Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar de Pascual Madoz recoge esta breve referencia al pueblo:

Acaba el siglo con un significativo incremento de quinientos habitantes respecto a 1857:

Cementerio civil

Una Real Orden de 18 de mayo de 1897 dicta que todos los municipios con más de seiscientos habitantes o cabezas de partido judicial deberán contar con un espacio dedicado a aquellas personas que, en lo sucesivo, tomen la decisión de no ser enterradas en recintos católicos.

Ya el Ritual Romano de Pablo V excluía de los mismos a los apóstatas notorios o los notoriamente adscritos a sectas heréticas o cismáticas, a la masonería u otras sectas condenadas; los excomulgados o entredichos tras la correspondiente sentencia condenatoria, los suicidas,Se conocen en este sentido los expedientes de negación de sepultura eclesiástica de Francisco Rebolledo Gómez (mayo de 1906) y Pedro Agudo Gómez (junio de 1914), ya que los interfectos se habían quitado la vida. los muertos en duelo o como consecuencia del mismo, los que pidieron ser incinerados y otros «pecadores públicos»Pecado. Pecador Público. Publicado por ILDEFONSO ADEVA y manifiestos.

Pero no será hasta septiembre de 1908 cuando el párroco, vistos los antecedentes religiosos del fallecido Juan Ruiz Ruiz,Véase Acta tomada en la reunión de los evangélicos de Ibahernando celebrada el 30 de diciembre de 1907. Col. JUAN de MIGUEL MARTÍNEZ. Sevilla. se niegue a darle sepultura eclesiástica, lo que —«hallándolo ajustado a las disposiciones sinodales diocesanas y demás ordenamientos canónico-civiles»— es ratificado por el obispo de Plasencia dos días más tarde.Archivo Parroquial de Ibahernando. Carta de Francisco Jarrín (obispo de Plasencia) al párroco de Ibahernando. 3 de septiembre de 1908. H. 2 146 930.

thumb|Vista parcial de Ibahernando desde la iglesia evangélica (fotografía de 1932).